domingo, marzo 29, 2015

Ocaso


El lánguido último estertor de los rayos de sol dominicales es tan nostálgico como los últimos dos largos e intensos tragos a la caguama del día.

Ambos anuncian la lenta agonía que se desarrolla entre nubes y penumbras, llevándose consigo todo vestigio de lo que fue, o lo que ya no fue pero pudo ser y quizá suceda al término de la siguiente serie de cinco días Godínez, o tal vez no. Es un patrón que se repite incesante y eternamente, como la tortura china en la que una sola gota de agua cae cada dos segundos sobre la cabeza de la víctima, desesperándola primero y terminando, mucho tiempo después, por penetrar su cráneo y matarla. Invariablemente nos arranca de forma abrupta de entre el cobijo del descanso, del "no abro el correo", "no analizo nada", "no respondo el teléfono", y nos lleva al siguiente lunes de cada semana...de cada mes...de cada año.







Now Playing: Boom - Soulfly


Saludos Enfermos.


martes, marzo 24, 2015

Disertaciones acerca del gran farsante


—Justina —expresó durante uno de sus acalorados debates—, todas las religiones se basan en una falsa suposición. Cada una argumenta que hubo una primera causa de toda existencia, y que aquella inicial causa es, por el simple hecho de su precedencia cronológica, superior a todos y a todo lo que después vino. Pero esa idea carece de fundamento. ¿Por qué ha de ser superior dios? Y si alguna vez lo fue, ¿qué le sucedió en el transcurso? Porque no cabe duda: dios ya no muestra nada de su supuesta superioridad. Ningún ser divino permitiría las injusticias que prevalecen en el mundo actualmente.

Por lo tanto, ¿qué es la religión más que el arma de los intereses establecidos, el medio por el cual los débiles seguirán siendo débiles y, en consecuencia, explotables? Sacerdotes cómplices que se hacen pasar por la voz de dios pronuncian cínicos sofismas; los hombres colocados frente a ese destino desde el despertar de sus conciencias, no tienen más remedio que creer; y sin embargo, analizamos tales creencias a la luz de la razón, y no podremos dejar de ver a través de ellas.

¿Existe una sola religión que no lleve la huella de la falsedad y la vileza? Ni una sola. ¿Les pides la verdad? No tienen ninguna que ofrecerte; ¿qué dan a cambio? Dogmas que desprecian a la lógica, payasadas litúrgicas que solo provocan burla y repulsión, y misterios que estremecen a la razón.

Sí, Justina, todas están corrompidas, pero si hay una religión que merece una condena especial es esa detestable monstruosidad llamada cristianismo. Pensemos por un momento en el pérfido fundador del culto: Jesucristo. ¿Quién era él sino el hijo ilegítimo de una golfa nazarena y un plebeyo carpintero? Sin embargo, se atreve a proclamarse enviado de aquel que, según dicen, es el creador de todas las cosas. Ahora tienes que reconocer que es una falsedad; no hay duda de que era de esperarse que por lo menos presentara algunas credenciales. ¿Pero cuáles son las credenciales que presenta ese pícaro? ¿Cómo se propone manifestar su misión? ¿Cambiará la faz del mundo? ¿Brillará el sol de día y de noche? ¿Desaparecerán los vicios y el sufrimiento?

No, ni mucho menos. A manera de credenciales solo ofrece trucos, juegos de manos y charlatanería, como pruebas, misterios y argucias. ¿Y a quiénes eligió como sus seguidores? No fueron los reconocidos jefes de sus tiempos, ni a los doctores, juristas y eruditos; no, escogió a doce tontos adolescentes; Juan, el más viejo de todos, no había cumplido aún los veinte años. ¡Increíble! Y a propósito, ¿no llama tu atención como algo muy extraño que un hombre de treinta años prefiera la compañía de muchachos? Si supieras algo de las personas que, como yo, están enamoradas de su propio sexo, entonces tendrías acceso a interesantes caminos de raciocinio.

En fin, ahí tienes a un charlatán con su docena de tontos, y todos van por todo el país predicando cosas absurdas. Durante algún tiempo pasan casi desapercibidos. Pero a la larga sus intenciones sediciosas resultan evidentes y los encierran en la cárcel. El propio "enviado" ya ha ofrecido tanto a la muchedumbre, que, cuando se les da a escoger, el gentío exige su muerte a cambio de la libertad del ladrón y asesino más célebre de la época, Barrabás. Pero finalmente, cuando dan muerte al "mesías", las autoridades son lo suficientemente torpes como para dejar en libertad a sus discípulos. ¿Qué ocurre entonces? Que esos imbéciles continúan la farsa donde su maestro la dejó. Pronto las mentes débiles fueron presa de su fanatismo. Las mujeres gritan, los niños berrean y los estúpidos se ponen a hacer maromas. Ahí lo tienes, ya ha sucedido. ¡El más insensato de todos los impostores que ha habido en la historia de la humanidad ha sido deificado! Ahora todas sus necedades se han convertido en dogmas; todas sus fantasías en artículos de fe, todas sus incoherencias en misterios. Y si lo juzgas, te convierte en hereje...y eres sentenciado a muerte en manos de la Inquisición.

¿Acaso se quedará ahí esa práctica de la locura? Tengo que responder que no. Porque hoy, ese mismo dios, ese mismo omnipotente Jesucristo, ante el llamado de cien mil payasos con uniforme jocoso, desciende diez o dice millones de veces bajo la forma de una oblea de trigo, y rápidamente es ingerido por los feligreses, en cuyos intestinos se transforma en heces...y, según se nos dice, todo eso es para demostrarnos su bondad.

Te pregunto: si existiera un dios y en verdad fuera omnipotente, ¿sería cómplice de tan despreciable blasfemia? Si fuera supremo, si fuera todopoderoso, si fuera bondadoso, si fuera justo, ¿querría enseñar a la humanidad a conocerlo, amarlo y servirlo a través de semejantes bufonadas? Además, ¿revelaría sus misterios solo en un lugar aislado de Asia, los pondría en la boca de un bandido de renombrada astucia, en presencia únicamente de ladrones, putas y comerciantes, expresados de un modo tan ambiguo que podrían interpretarse con cualquier significado que uno desee? Y luego de haber hecho todo esto, ¿dejaría al resto del mundo sumido en una equivocación, y lo castigaría por haber persistido en ella?

Pues bien, mi querida amiga: si de esa manera se conduce tu dios, no quiero tener nada que ver con él. Cuando el ateísmo reclame mártires, estoy dispuesto a derramar mi sangre por su causa; pero por ese cristianismo en el que hemos tenido la desventura de haber nacido tú y yo, no siento nada más que desprecio.




Justine ou les malheurs de la vertu (Justine, o los infortunios de la virtud). Donatien Alphonse François de Sade, 1787


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Dicen, y con justa razón, que no es lo mismo los tres mosqueteros que veinte años después; recuerdo que empecé a leer las obras del Divino Marqués cuando estaba en prepa, justo en medio de la vorágine hormonal en la que se desenvolvía mi pubertad chaquetera y, honestamente, me fijé más en la esencia sumamente cerda y excitante de sus libros que en el mensaje que incluyen, semioculto entre todos esos coños rotos y vergas lechosas. A tantos años de distancia, releerlos me hace sentir orgulloso de que ese mensaje libertino y libertario se haya quedado grabado en mi cerebro, después de todo, en muchos más aspectos que el sexual, y feliz de reafirmar que, entre toda la suciedad que ha cubierto desde siempre a la sociedad, puedo encontrar eco y reflejo a mis ideas en mentes tan brillantes como la del gran Donatien.

No se queden con las ganas; dense gusto saboreando esta increíble obra haciendo click aquí, y disfruten cómo la libertad de pensamiento se va deshaciendo poco a poco de las ataduras moralinas y retrógradas a que se ha visto encadenada con más frecuencia de la que debería.




Now Playing: Fuzz pig - Monster Magnet


Saludos Enfermos.


miércoles, marzo 18, 2015

La belleza de ser fan de The Beatles


La semana pasada estuvo altamente beatlera para mi, con todo y que me perdí (¡oooootra vez, chingada madre!) el concierto de Ringo. Para compensar un poquito a mi maltrecha Beatlemanía, me animé a entrarle a un casting para ser colaborador en El Círculo Beatle y que -falsa modestia aparte- me quedó chidito. Muy dramáticamente lo envié el último día de la convocatoria pocos minutos antes de la medianoche, como si esperara que eso influyera en la decisión de Tere Chacón (y aquí es donde empiezo a hacerle la barba, jajaja) para elegirme como el despistado que, al final y pese al montón de cosas que me han mantenido ocupadísimo durante el último par de meses, se dio tiempo para demostrar su pasión por la banda más grande en la historia del rock. Igual es chicle y pega.

Hablando de pasiones y de música chingona, ¡qué buenérrimo estuvo el concierto de Liverpool Legends en la Arena Ciudad de México! ese no se me pasó, Hilda y yo compramos los boletos para nosotros y para mis papás desde un par de semanas antes porque el viejo andaba como niño chiquito desde que se enteró y en una sola tarde hizo por lo menos tres veces el comentario de que le encantaría ir, así que ni tardos ni perezosos nos dimos a la tarea de conseguirlos. Agarramos lugares no tan privilegiados como hubiéramos querido, pero eso no fue impedimento para disfrutar del espectáculo. Nosotros lo vimos desde aquí:




Si bien cronológicamente me fue imposible ver tocar a The Beatles, lo del sábado pasado fue lo más increíblemente cercano a eso. La banda fundada por Louise Harrison no solo cumple, sino que rebasa las expectativas de todo aquel que va a verla. Hacen una excelsa caracterización a través del parecido físico que tienen con los cuatro titanes liverpoolianos y de la manera en que recrean las distintas etapas Beatle por medio de la ambientación y el vestuario (el güey que hace de George es casi igualito al Beatle tranquilo, sobre todo cuando se pone el uniforme del Sgt. Pepper), los tonos de voz, tanto al hablar como al cantar, ¡vaya, hasta la manera de moverse, como cuando el tipo que hace de Paul toca el bajo en Revolution! no por nada se llaman a sí mismos "la más completa experiencia Beatle".

Amén del derroche de talento técnico y artístico, está lo más importante: la avalancha de emoción que siempre va a sentir dentro suyo todo fan de los Fab Four al escuchar la música de sus dioses en vivo. Si a eso le agrego que la semana pasada no estuve muy estable que digamos psicológica y emocionalmente y que estaba crudísimo por la fiesta de la noche/madrugada anterior (y yo cuando ando crudo me pongo de un sensible que no mamen, para qué les cuento), revivió con gran fuerza aquella sensación de que siempre hay una rola de The Beatles que encaja con algún momento de mi vida. Ya sea en plan triste, alegre, emotivo, enamorado, desilusionado, reprochante o esperanzado, siempre me emocionaré hasta el punto de sentir un nudo en la garganta y la mirada brillosa; siempre cantaré con la misma fuerza y ganas rolas como In my life, Hey Jude, Twist and shout y tantas otras que me han acompañado desde que descubrí a esos cuatro ingleses y me enamoré de lo que hacían.

Por eso digo que haberme encontrado con la música de The Beatles es algo tan afortunado como -algún día- llegar a estar casado con la mujer de mi vida: no importa cuán sublime o desesperante sea la situación, siempre tendré la oportunidad de refugiarme en sus brazos, abrazarla, disfrutarla, agradecerle, decirle queda y cariñosamente lo afortunado que soy de tenerla conmigo.




Now Playing: Fatso forgotso - Kyuss


Saludos Enfermos.


lunes, marzo 09, 2015

Voyeurismo fotográfico


Algo tienen de mágico las cámaras fotográficas que siempre atrapan mi atención cabronamente. Ya sea en una tienda especializada o en una departamental, lo primero que busco es la vitrina donde todas esas bellezas esperan listas para ser compradas por algún profesional de la fotografía en busca de lo más nuevo en el mercado para incrementar el poder de su equipo, o por un apasionado amateur acompañado de la emoción de comprar su primera cámara réflex, como yo hace unos meses. Canon, Nikon, Sony, Samsung; todas parecen observar, con los ojos bien abiertos, a todo el que se acerque a contemplar su belleza. Si pudieran, seguro harían algún guiño coqueto con el obturador para terminar de conquistar a su posible comprador e irse con él a casa bien protegidas, claro está, por su respectiva funda.


Mi voyeurismo no se detiene ahí; también disfruto mucho ver las cámaras de mis amigos y conocidos, como cuando voy a casa de mi tío Juan y me quedo tan embobado frente a la vitrina donde guarda su colección, que a veces hasta pena me da. No es para menos; tiene desde la actual y poderosísima EOS D70 de Canon, hasta auténticas reliquias de las que ni siquiera sé el nombre, ¡y todas funcionan perfectamente!


Independientemente de lo histórica y emocionalmente valiosa que debe resultarle a mi tío su colección y de lo orgulloso que está de ella, ¡cuánta plata debe haberle invertido! Si la EOS D70 por sí sola y sin objetivo ronda los $30,000 , no logro sacar la cuenta de todo lo que hay en ese mueble. Mucho menos me visualizo con una colección así de bonita y vasta, pese a que el intento se hace poco a poco; antes de la Rebel he tenido una Canon PowerShot, una Olympus semipro, una Aimex SP500 y una Kodak Cameo que me dan ganas de checar, ver si aún funcionan, restaurar y dejar bonitas para que dentro de algunos años Pau me visite en casa, se maraville con ellas y alimenten su interés en la fotografía, así como me pasó a mi gracias a mi tío Juan. Más que el talento (del cual desconozco cuánto tengo exactamente), el amor por lo que hago y un buen equipo fotográfico podrían ser mi mejor legado para esa niñita.






Now Playing: Dear Prudence (acoustic) - The Beatles


Saludos Enfermos.


jueves, febrero 19, 2015

De divas de tres pesos, e iniciativas culturales


Como algunos de ustedes saben (y si no, les platico), colaboro en una revista digital llamada Bindi, y parte del contenido que genero para ella se basa en entrevistas a artistas independientes de diferentes disciplinas que tengan ganas de darle un impulso extra a la difusión de su trabajo.

Ayer le escribí inbox a una bailarina de burlesque radicada en Guadalajara con quien había tenido alguna interacción en Facebook desde hace un par de meses, con la idea de ofrecerle una entrevista y su consecuente aparición en nuestra próxima edición. La saludé y en respuesta recibí unas líneas en tono un tanto hostil preguntándome quién era y qué quería, y diciéndome que estaba en un ensayo y que nunca ocupaba el chat de Facebook para platicar, solo para hacer negocios. Le dije que me disculpara por interrumpir su ensayo y que precisamente para hablar de negocios era que la buscaba; al leer eso cambió a medias el tono y me pidió que le platicara de qué iba la cosa, a lo que respondí que mejor cuando se desocupara y que le fuera bien en el ensayo. Acto seguido, la eliminé de mis contactos.

Me disgustó su actitud, pero no enfocándola desde el ángulo personal; lo cagante fue que haya agarrado esa pose mamona sin siquiera saber de qué iba la cosa. Lo hubiera entendido (que no tolerado) si fuera una artista importante, con una carrera estable y consolidada, un número considerable de fans, y algún medio de comunicación de primera línea apuntándole con los reflectores. En ese caso, simplemente lo hubiera tomado como una negativa del montón y muy probablemente ni siquiera estaría escribiendo esto. Pero cuando viene de alguien que pública en Facebook cosas como "No como de likes y comments, mejor compren un boleto para asistir a mi show", la cosa cambia; tendría que pensar que para lograr el éxito que desea, un factor fundamental es no perder el piso y mantener un contacto amable y cordial con colegas, medios y, sobre todo, con su público, que para nada tiene la culpa de sus carencias, traumas y frustraciones. Una estrellita a medio inflar siempre termina por apagarse antes que las demás.

Alguna vez leí en su muro que no le ha faltado contacto con el clásico ignorante que confunde el término burlesque con puta y le ha pedido fotos "para apreciar mejor su talento". Tampoco está exenta de los aprovechados que agarran a los artistas en sus cinco minutos de apendejamiento, les prometen las perlas de la virgen y después los despluman. Sin embargo, y esto va para todo aquel que se dedique a cualquier disciplina artística y lea mis líneas: no todos somos unos chacales, ni queremos aprovecharnos de ustedes. Qué jodido es que la banda artística asuma esas pinches actitudes culeras y solita se cierre las puertas, por pequeñas o grandes que éstas puedan ser.

Habemos quienes buscamos el contacto con la comunidad artística por mero amor al arte, por admiración a su trabajo, y porque consideramos que son lo suficientemente talentosos para desear darles difusión, entrando en una relación en la que ambas partes salgamos beneficiadas. Insisto en que nadie quiere robarles nada, ni aprovecharse de nadie, ni mucho menos; o, al menos, yo no. Entonces, me gustaría invitar a la comunidad artística que se haya encontrado con este texto a conocer Bindi, echar un vistazo al trabajo que realizo ahí (sin cobrar un solo centavo, debo decir, ya que es un proyecto independiente armado entre amigos que, simplemente, deseamos un México más culto), y colaborar juntos para que todos crezcamos. El año es joven, un chingo de proyectos e iniciativas están surgiendo por todos lados, y creo que, al final, todos estamos aquí por la misma razón: darle fuerza a lo que hacemos por el simple hecho de que lo amamos y queremos verlo madurar. Yo no soy artista, pero me encantaría que tanto este blog como Bindi terminaran de despegar este año, y si es hombro a hombro con grandes proyectos, ¡qué mejor! ¿Alguien se apunta?




Now Playing: Gloomy sunday - Sarah McLachlan


Saludos Enfermos.