domingo, junio 19, 2016

Original/Cover 054: Frankie Valli





¡Ah, el enamoramiento! que, cabe aclarar, no es igual que el amor. Es esa breve pero intensa etapa en que el corazón late como burro sin mecate, las mariposas llenan el estómago, las erecciones (o mojadas de pantufla, según sea el caso) están a la orden del día y las pupilas se dilatan, justo como cuando estamos enfermos o drogados...que para efectos prácticos, es lo mismo.


Anda, dame un besito, ¿sí?


Quizá sea por eso que Frankie Valli cantaba que no podía dejar de mirar a esa chica especial. Es lo mismo que nos sucede a todos cuando un nuevo objeto de deseo irrumpe en nuestras vidas llenándonos de perfección, estética, belleza; quisiéramos estar siempre junto a esa persona, disfrutarla con todos nuestros sentidos e incluso devorarla con la mirada desde las puntas de los cabellos hasta el último rincón de su anatomía, para llegar a casa y recrearnos con tan bella perspectiva (probablemente mientras nos manoseamos). Eso es algo tan inherente a nuestra naturaleza que la rolita escrita por Bob Crewe y Bob Gaudio e interpretada por Valli nunca pasó de moda, ni pasará, gracias a que muchos otros intérpretes la han sumado a su repertorio, dándole un toque personal y convirtiendo cada una de esas versiones en la adaptación de un sentimiento universal al gusto musical de cualquiera. Chequen los covers tan chulos que encontré y seleccioné:







Boys Town Gang






























¿Qué tal, les gustaron? cuéntenme en los comments cuál fue su favorito, si piensan que faltó alguno, o qué otras rolas les gustaría que incluyera en esta, su poco constante pero siempre enjundiosa sección Original/Cover. ¡Nos seguimos leyendo!


UPDATE: Una lectora ya sugirió otro covercito que pasé totalmente por alto y la verdad, no desmerece. Con ustedes, damas y caballeros, The Joker cantando justo antes de volar en pedacitos un campo de football (bueno, eso no sucede en realidad, pero me hubiera encantado):







Saludos Enfermos.


domingo, junio 12, 2016

El diablo interior


— Sí, él nos creó a todos con un propósito, ¿no es cierto? una razón para existir.

— Yo creo eso, sí.

— ¿Y por qué puso al diablo en mi interior? ¿Por qué lo siento en el corazón y en el alma, intentando salir a zarpazos, si no es parte del plan de Dios?

— Quizá se te pida que convoques a los mejores ángeles de tu naturaleza. Quizá ese sea el conflicto que sientes en tu interior.

— ¿Y cómo sabe si los ángeles y el diablo en mi interior no son lo mismo?

— No lo sé, pero la gente corre a la iglesia cuando piensa que el diablo le pisa los talones. Quizá ese haya sido siempre el plan de Dios, la razón por la cual lo creó y permitió que cayera en desgracia: para que fuera un símbolo temible, una advertencia para todos, para marcarle la senda a los justos.







Marvel's Daredevil, temporada 1, capítulo 11: El camino del hombre justo.






Saludos Enfermos.


domingo, junio 05, 2016

Nueve años de vida y un breve vistazo al pasado


El viernes fue día bonito y especial: se cumplieron nueve añotes desde que abrí este espacio en la red. El agradecimiento a todos los que pasan por acá y le dedican unos minutos a las cosas que escribo está implícito en que, sencillamente, sigo escribiendo, así que una vez más evitaré caer en el cliché de dedicar unas palabras a mis queridos pocos lectores y mejor les comparto el regalo de cumpleaños que le hago a El Pensador Mexicano, que tras tantas vueltas al Sol se ha convertido no solo en una parte de mi vida, sino en una extensión mía.

Como saben, mi blog toma su nombre de la colonia donde vivo; al principio me parecía un tanto pretencioso referirme a mi mismo como "El Pensador Mexicano" y de hecho pensé en usar algún otro nombre pero de repente me dio hueva y así se quedó. Una noche, navegando en Internet mientras buscaba no recuerdo qué cosa, encontré la biografía del señor José Joaquín Fernández de Lizardi, un escritor que se consolidó a principios del siglo XIX ni más ni menos que como el iniciador de la novela en América. Me puse a hacer la tarea y entre otras cosas descubrí que gracias a su pensamiento liberal, las novelas que escribió tenían un tono satírico para con la sociedad de su época y que además de estas piezas literarias (de las que, confieso, solo he leído un pequeño compendio de 200 páginas que encontré en el librero de mi papá, además de Vida y hechos del famoso caballero Don Catrín de la Fachenda cuando estaba en primaria, pero muero de ganas de leerlas completas) tuvo un semanario que publicó de 1812 a 1814 al que llamó...¿adivinan? El Pensador Mexicano.


Guiñando el ojito pa'l Face


Como al señor a veces se le pasaba un poquito el tono de las publicaciones, eventualmente tenía algún problema con las autoridades de la Nueva España e incluso llegó a dar con sus huesos en la cárcel, por manchadito y revoltoso; una de las frases que leí en la reseña de sus obras, mejor reflejan su ideología y me hizo mucho eco dice:

"A mi no me apasiona sino la verdad y la justicia, y fuera de esto yo no tengo amigos, deudos ni paisanos. Contra mi padre he de declamar, si mi padre está poseído de los vicios"

Bajo esta premisa, llegó a ser tan incisivo que el virreinato le obligó a suspender la publicación de El Pensador Mexicano tras dos años de impresiones semanales mediante un decreto que violaba claramente la libertad de prensa. In memoriam, decidió adoptar el nombre de su periódico como seudónimo y con él pasó a la historia, de la mano de El periquillo sarniento, La Quijotita y su prima, Noches tristes y día alegre, Vida y hechos del famoso caballero Don Catrín de la Fachenda y El triste de Altamirano.

Ya con la conciencia de quién era el personaje al que sin querer le usurpé el nombre, dejé de lado el tema nuevamente hasta que, durante el fin de semana que pasamos Hilda y yo hace tiempo en Tepotzotlan (del que les hablé aquí) supe que el señor Fernández de Lizardi había vivido en ese pueblito desde la infancia temprana y hasta que se mudó a la Cedemequis para estudiar en el Colegio de San Ildefonso. Aquella vez se me pasó totalmente el dato, como que nada mas lo anoté por encimita, pero hace unas semanas lo recordé y ¿por qué no? Volvimos para conocer un poco más a fondo la casa del célebre escritor.




El tiempo no pasa en vano; la encontramos a unos cuantos pasos del Museo del Virreinato convertida en Plaza Tepotzotlan, un pequeño centro comercial semidesierto cuya mayor atracción son los restaurantes y cafeterías que pueblan la planta baja. El dueño de Restaurante Jimador, Tony Pineda, me platicó que aunque ha recibido varias remodelaciones con el paso de los años, todavía conserva buena parte de su estructura original y que incluso donde ahora se encuentra la cocina de este restaurant, antes estaban las imprentas que El Pensador Mexicano utilizaba para dar cuerpo a sus obras. Más allá algunas dependencias gubernamentales, una estética para mascotas, una ferretería y hasta un estudio tattoo habitan algunos de los locales, mientras otros pocos están desocupados; un par de barecitos atraen a los chicos del pueblo, quienes junto a las familias que asisten a convivir y degustar algún platillo para alegrarse el domingo llenan de vida nuevamente a un inmueble que vio nacer tantas ideas de esas que todavía necesita este país.


Aquí es donde ocurría la magia.


No vendré con un choro del estilo "Sentí el espíritu del México libre entre sus muros", "Casi pude ver cómo era la vida de ese entonces entre sus muros y pasillos" o "Mi alma liberal percibió el olor de la tinta y ésta me llegó al corazón". No, la verdad es que aunque me gustó estar ahí y ver que se encuentra bien cuidado, amaría que alguna iniciativa municipal, federal o privada se hiciera cargo de inmueble para darle justo tributo a la vida y obra de un personaje de nuestra historia tan valioso como el que más, y que a mi me ha dado, sin querer, la inspiración para por lo menos tratar de seguir su camino. Yo no soy escritor, soy un tipo que escribe cosas en una página web (es muy distinto); no he vivido una situación tan dura como las que vivió él, vamos, ¡ni siquiera he tenido un problema con la autoridad por las cosas que escribo! la única coincidencia, además del nombre entre su periódico y mi minúsculo rincón dentro de la web, es que compartimos un amor por la libertad (con algunos matices entre su pensamiento, estilo y enfoque, y los míos) que espero pueda trascender, quizá dentro de muchos años, cuando algún despistado descubra este blog y se enganche con lo que lea en él.


El resto de la galería, aquí.


Llevo apenas nueve años construyendo esto paso a paso, a veces con mucha menos constancia de la que yo quisiera, al punto en que mis publicaciones pasaron de ser casi diarias al inicio, a una por semana actualmente. Sin embargo, haber estado allá, sabiendo quién habitó esa casa, me dio nuevos bríos. Quizá dentro de poco se ponga un poco más complicada mi vida virtual, pero este noveno aniversario me dejó con las pilas más recargadas y me dio nuevas ganas de continuar y saber hasta dónde puedo llegar con El Pensador Mexicano.


Feliz cumpleaños, blogcito mío, ¡y que vengan muchos más!






Saludos Enfermos.


domingo, mayo 29, 2016

10 combinaciones ganadoras que no te puedes perder




Bienvenidos a la segunda entrega (de quién sabe cuántas, así que gócenlas todas) de mi colección de team-ups chingones dentro del mundo del rock y sus alrededores también.

Estarán de acuerdo con que si hay bandas o cantantes que es un placer escuchar por sí solos, escucharles colaborando entre sí es un deleite que no se puede despreciar. Por eso, queridos lectores, les dejo unas colaboraciones que están para chuparse los dedos:


Si de Heroes se trata, este equipo es más cabrón que todos los Avengers juntos.






Dos grandes del rock y una japonesa gritona haciendo de las suyas.






¡Duelo de titanes!






De esas veces que me hubiera gustado morir y luego reencarnar en micrófono.






Caray, no sé si me gustan más con Reznor o con él...






¿Alguien podría describir esto en una sola palabra, por favor? porque yo no puedo.






Una prueba más de lo enlazadas que están nuestra cultura y la española.






De esas ocasiones en que el soundtrack es lo más rescatable de una película.






Esto suena como si se hubieran juntado Wyatt Earp y Billy The Kid.






Algo pasa con The Doors y sus vocalistas...






¿Qué les parecieron estos team-ups? ¿Les gustaron, les desagradaron? ¿Hay alguno que les gustaría ver en esta sección? ya saben que pueden dejar sus sugerencias, quejas, jitomatazos y mentadas de madre en los comments de este post. Disfruten este pequeño oasis musical en medio del domingo y nos leemos pronto.






Saludos Enfermos.


sábado, mayo 21, 2016

Guadalajara de cerca


Por una calzada de hermosos fresnos se atraviesa en un instante la pequeña distancia que hay de San Pedro a Guadalajara.

Desde que se penetra en sus primeras calles hay algo que simpatiza profundamente; se ve algo semejante a la sonrisa de una familia hospitalaria; se diría que una mujer amable y buena le abre a uno los brazos y le estrecha contra su corazón.

Yo conozco muchas ciudades de la República, caballeros, y puedo asegurar a ustedes que, al atravesar por primera vez el umbral de alguna de ellas, he sentido algo que me repelía, se me ha oprimido el corazón como al penetrar en una ciudad enemiga o en una cárcel.

Tengo esta debilidad, así como tengo la contraria, a saber, la de apasionarme de los lugares que a primera vista me son simpáticos. Guadalajara lo fue.

En cada habitante que se detenía a ver pasar nuestra columna, creí ver un íntimo amigo y ganas tuve más de una vez de apearme del caballo para ir a abrazar a la primera vieja que se asomaba a su ventana, para sonreírnos con benevolencia, o a la muchacha del pueblo que fijaba en nosotros sus negros ojos con mil promesas de tierna confianza.

En Jalisco hay, como en todos los Estados de la República, provincialismo; pero no es ese provincialismo celoso y estúpido que cierra al extraño las puertas, y que le ve como a un animal feroz o como al gafo de la Edad Media, sino ese sentimiento apasionado hacia todo lo que pertenece a la tierra natal y que, sin ser exclusivista, procura embellecer lo propio a los ojos del extraño.

En otras partes las mujeres apenas asoman las narices por sus balcones para ver pasar al viajero, y se apresuran a esconderse para no ser examinadas de cerca. En Guadalajara las mujeres se presentan francas y risueñas, comprendiendo muy bien que no es preciso ser mojigatas para ser virtuosas.

Decía yo que el provincialismo en Guadalajara consiste en querer aparecer bien a los ojos del extraño, y por este sentimiento, que es el origen de todo patriotismo, no es raro oír encomiar en sus tertulias el valor de sus guerreros, el acierto de sus gobernantes, el talento de sus escritores y la belleza de sus mujeres. Y a fe que tienen razón.

Jalisco es la tierra de Prisciliano Sánchez, de López Cotilla, de Otero, de Herrera y Cairo, de Cruz Aedo y de Epitacio Jesús de los Ríos. Y bajo aquel cielo de fuego se ha templado la lira de esa Isabel Prieto que, nacida en España, se ha desarrollado desde su niñez bajo la influencia de nuestro sol, y nos pertenece por entero, como nuestro Alarcón pertenece a España.

En cuanto a las mujeres, en mi concepto, no solo son hermosas sino divinas, y tienen, además de los encantos físicos que el cielo les otorgó con mano pródiga, una cualidad que no es común, que va siendo más rara de día en día, que va a desaparecer del mundo si Dios no lo remedia: el corazón, amigos míos, el corazón; lo que se llama hoy corazón, ¿entienden ustedes?

Tienen esa facultad que, como el verdadero talento, es un privilegio, y consiste en saber amar bien y cumplidamente, con ternura, con lealtad, sin interés, sin miras bastardas, sino en virtud de un sentimiento tan exaltado como puro.

Por eso amo a Guadalajara; allí todavía el amor tiene un santuario y adoradores fieles; allí se sabe amar; allí la civilización ha entrado, pero sin sus falaces arreos de codicia y de egoísmo. Algunas excepciones habrá; pero la mayoría de las mujeres permanece fiel a las leyes del corazón.

Y esto que digo de Guadalajara, debe considerarse dicho de todo el estado de Jalisco. Sí, señores; aquella es una tierra en la que la naturaleza se ostenta pródiga en las bellezas físicas y en las bellezas morales.

A veces han pasado sobre ella los huracanes de la guerra, dejándola asolada, o ha corroído sus entrañas el crimen. Pero la savia poderosa de su vida se ha sobrepuesto a estas crisis pasajeras, y Jalisco se ha alzado de su abatimiento más lozano, más pomposo, más bello que nunca.

Su pueblo será grande cuando sus hijos, olvidando sus rencillas domésticas, comprendan que es en la unión donde encontrarán el secreto para hacer que vuelva a su preponderancia anterior; porque ustedes no ignoran, y nadie ignora en México, lo que ha pesado Jalisco en los destinos de la patria.




Clemencia, Ignacio Manuel Altamirano, 1869.

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Es curioso cómo un libro de hace dos siglos sigue haciendo eco, sobre todo en quienes conocemos a la majestuosa Guadalajara y sus mujeres de imponente belleza y enigmáticos ojos oscuros. En este momento de mi vida, aunque no añoro ni extraño nada ni a nadie, la lectura de Clemencia me hizo voltear hacia atrás y recordar con cariño a lugares y personas que hicieron de la Perla de Occidente mi ciudad favorita, aquella a la que deseaba con todas las ganas de mi ser mudarme para comenzar una vida nueva en un lugar con tanta mística, encanto y personalidad. No sé qué tanto habrán cambiado las cosas por allá desde la última vez que un amanecer me dio la bienvenida al entrar por el lado de Tlaquepaque en autobús, pero sin importar el pésimo gobierno, las desastrosas obras viales y todo lo demás que pueda estar sufriendo aquella hermosa ciudad, estoy seguro de que siempre conservará su belleza.

Si quieres leer este clásico de la literatura mexicana y, de paso, enamorarte de un sitio emblemático, entra aquí y disfruta la lectura mientras el olor a hierba y tierra mojada te inunda el olfato.




Now Playing: Refuse/resist - Hatebreed


Saludos Enfermos.