sábado, mayo 21, 2016

Guadalajara de cerca


Por una calzada de hermosos fresnos se atraviesa en un instante la pequeña distancia que hay de San Pedro a Guadalajara.

Desde que se penetra en sus primeras calles hay algo que simpatiza profundamente; se ve algo semejante a la sonrisa de una familia hospitalaria; se diría que una mujer amable y buena le abre a uno los brazos y le estrecha contra su corazón.

Yo conozco muchas ciudades de la República, caballeros, y puedo asegurar a ustedes que, al atravesar por primera vez el umbral de alguna de ellas, he sentido algo que me repelía, se me ha oprimido el corazón como al penetrar en una ciudad enemiga o en una cárcel.

Tengo esta debilidad, así como tengo la contraria, a saber, la de apasionarme de los lugares que a primera vista me son simpáticos. Guadalajara lo fue.

En cada habitante que se detenía a ver pasar nuestra columna, creí ver un íntimo amigo y ganas tuve más de una vez de apearme del caballo para ir a abrazar a la primera vieja que se asomaba a su ventana, para sonreírnos con benevolencia, o a la muchacha del pueblo que fijaba en nosotros sus negros ojos con mil promesas de tierna confianza.

En Jalisco hay, como en todos los Estados de la República, provincialismo; pero no es ese provincialismo celoso y estúpido que cierra al extraño las puertas, y que le ve como a un animal feroz o como al gafo de la Edad Media, sino ese sentimiento apasionado hacia todo lo que pertenece a la tierra natal y que, sin ser exclusivista, procura embellecer lo propio a los ojos del extraño.

En otras partes las mujeres apenas asoman las narices por sus balcones para ver pasar al viajero, y se apresuran a esconderse para no ser examinadas de cerca. En Guadalajara las mujeres se presentan francas y risueñas, comprendiendo muy bien que no es preciso ser mojigatas para ser virtuosas.

Decía yo que el provincialismo en Guadalajara consiste en querer aparecer bien a los ojos del extraño, y por este sentimiento, que es el origen de todo patriotismo, no es raro oír encomiar en sus tertulias el valor de sus guerreros, el acierto de sus gobernantes, el talento de sus escritores y la belleza de sus mujeres. Y a fe que tienen razón.

Jalisco es la tierra de Prisciliano Sánchez, de López Cotilla, de Otero, de Herrera y Cairo, de Cruz Aedo y de Epitacio Jesús de los Ríos. Y bajo aquel cielo de fuego se ha templado la lira de esa Isabel Prieto que, nacida en España, se ha desarrollado desde su niñez bajo la influencia de nuestro sol, y nos pertenece por entero, como nuestro Alarcón pertenece a España.

En cuanto a las mujeres, en mi concepto, no solo son hermosas sino divinas, y tienen, además de los encantos físicos que el cielo les otorgó con mano pródiga, una cualidad que no es común, que va siendo más rara de día en día, que va a desaparecer del mundo si Dios no lo remedia: el corazón, amigos míos, el corazón; lo que se llama hoy corazón, ¿entienden ustedes?

Tienen esa facultad que, como el verdadero talento, es un privilegio, y consiste en saber amar bien y cumplidamente, con ternura, con lealtad, sin interés, sin miras bastardas, sino en virtud de un sentimiento tan exaltado como puro.

Por eso amo a Guadalajara; allí todavía el amor tiene un santuario y adoradores fieles; allí se sabe amar; allí la civilización ha entrado, pero sin sus falaces arreos de codicia y de egoísmo. Algunas excepciones habrá; pero la mayoría de las mujeres permanece fiel a las leyes del corazón.

Y esto que digo de Guadalajara, debe considerarse dicho de todo el estado de Jalisco. Sí, señores; aquella es una tierra en la que la naturaleza se ostenta pródiga en las bellezas físicas y en las bellezas morales.

A veces han pasado sobre ella los huracanes de la guerra, dejándola asolada, o ha corroído sus entrañas el crimen. Pero la savia poderosa de su vida se ha sobrepuesto a estas crisis pasajeras, y Jalisco se ha alzado de su abatimiento más lozano, más pomposo, más bello que nunca.

Su pueblo será grande cuando sus hijos, olvidando sus rencillas domésticas, comprendan que es en la unión donde encontrarán el secreto para hacer que vuelva a su preponderancia anterior; porque ustedes no ignoran, y nadie ignora en México, lo que ha pesado Jalisco en los destinos de la patria.




Clemencia, Ignacio Manuel Altamirano, 1869.

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Es curioso cómo un libro de hace dos siglos sigue haciendo eco, sobre todo en quienes conocemos a la majestuosa Guadalajara y sus mujeres de imponente belleza y enigmáticos ojos oscuros. En este momento de mi vida, aunque no añoro ni extraño nada ni a nadie, la lectura de Clemencia me hizo voltear hacia atrás y recordar con cariño a lugares y personas que hicieron de la Perla de Occidente mi ciudad favorita, aquella a la que deseaba con todas las ganas de mi ser mudarme para comenzar una vida nueva en un lugar con tanta mística, encanto y personalidad. No sé qué tanto habrán cambiado las cosas por allá desde la última vez que un amanecer me dio la bienvenida al entrar por el lado de Tlaquepaque en autobús, pero sin importar el pésimo gobierno, las desastrosas obras viales y todo lo demás que pueda estar sufriendo aquella hermosa ciudad, estoy seguro de que siempre conservará su belleza.

Si quieres leer este clásico de la literatura mexicana y, de paso, enamorarte de un sitio emblemático, entra aquí y disfruta la lectura mientras el olor a hierba y tierra mojada te inunda el olfato.




Now Playing: Refuse/resist - Hatebreed


Saludos Enfermos.


jueves, mayo 12, 2016

Erotismos, la vida íntima de los objetos @MODO


Como les platicaba en el post anterior, Hilda y yo encontramos unas pizzas deliciosas en la Roma después de visitar el Museo Del Objeto Del Objeto, también conocido como MODO. Fuimos a ver la exposición Erotismos, la vida íntima de los objetos, con la buena referencia de que el montaje temático que encontramos en una visita anterior —La lucha libre de todos los días— nos dejó bastante satisfechos.




Para quien no sepa, el MODO monta cada cierto tiempo una exposición sobre determinado tema formada con objetos que figuran en su enorme colección. Por eso no nos sorprendió ver en esta ocasión la relevancia que el sexo ha tenido en la historia de la Humanidad prácticamente desde sus inicios; figuras prehispánicas, reproducciones grecorromanas y grabados provenientes del Lejano Oriente dan una breve idea de la concepción divina que tuvo el sexo antes de la expansión del catolicismo y su talante prohibitivo.

Dice el famoso refrán: "Jala más un par de tetas que dos carretas", y esa premisa ha fusionado al erotismo con la mercadotecnia. Desde el inocente material POP y los give away impresos con bellos rostros femeninos que anuncian marcas de cigarros o de cerveza (eso de juntarnos los vicios es muy atinado), las rutilantes estrellas de la pantalla grande que se convirtieron en sex symbols para arrancar suspiros y algo más a nuestros abuelos y abuelas, y la liberación sexual engalanada por el nuevo rol seductor de la ropa interior femenina, hasta el primer condón fabricado con latex. Todo se puede vender, solo es cuestión de tocarle el punto G al consumidor que todos llevamos dentro.




Hubo una parte de la exposición que me produjo sentimientos encontrados: la referente al boom sexual en México durante la segunda mitad del siglo pasado. Los posters de las famosas películas de ficheras dominan esta sección y —para mi gusto— está de sobra darles tanto espacio, ya que no tienen el toque necesario para ser consideradas arte ni tampoco la fuerza y crudeza del cine porno, quedándose en el camino como un vulgar y simple calentón a medias.

Sin embargo, hay que admitir que tuvieron su buena carga de responsabilidad en el destape cachondo de una sociedad mocha y doblemoralina, permitiendo que —aunque todavía nos falta mucho por lograr— en estos días cualquiera de nosotros pueda abordar el tema del sexo prácticamente sin tapujos. Así, por ejemplo, seguro nuestros papás y abuelos se morirían de envidia al ver que ahora usamos Ashley Madison (aunque hackeen el sitio y chantajeen a los usuarios con balconearlos si no pagan) en lugar de anunciarnos en revistas del corazón y escribiendo prácticamente en clave para buscar pareja o por lo menos alguien con quién bailar el mambo del colchón, como se puede ver en esta joyita a la que llamo "El Facebook de mediados del siglo XX":


Dale click y agrándala para que la veas mejor


Tenemos tanta facilidad para ir a la sex shop a comprar un dildo motorizado o una panocha de pilas, como para encontrar información y métodos de prevención en contra de las enfermedades de transmisión sexual o el embarazo. Somos afortunados porque después de la ya mencionada vulgaridad de las películas del "Caballo" Rojas o de Maribel Guardia, ahora disfrutamos piezas de verdadero arte erótico como Animalik XXX, que se exhibió en la Cineteca Nacional el año pasado y hoy pueden verla en el MODO sentados cómodamente con su pareja o amante en un discreto y sugerente rincón del museo.





Se puede hablar de coger prácticamente en cualquier lugar y aún así, nosotros mismos somos nuestros máximos censores.

La última parte de la exposición es, en realidad, una encuesta sobre nuestra vida sexual. Tomas unos stickers (verdes si eres mujer, amarillos si eres hombre, lo que está chido porque rompe el clásico estereotipo del rosa y el azul) y los vas pegando sobre la respuesta que te acomoda en cada una de las preguntas que están sobre la pared. Me gustó llenarla junto con Hilda porque hasta nos soplábamos algunas respuestas, pero lo más divertido fue ver a otras personas llenando la encuesta; mujeres solas, parejas y hasta una chica que fue acompañada de su mamá y solo puso un sticker en su rango de edad.

—Pero hija, ¡llena toda la encuesta!
—¡Mamá! Sal de la sala y la respondo —dijo la chica, sonrojada.


El resto de las fotos, aquí.


Pueden encontrar Erotismos, la vida íntima de los objetos hasta el 28 de agosto; el MODO se encuentra en Colina 145, en la colonia Roma Norte, y abre de martes a domingo de 10:00 a 18:00. ¡No se la pierdan! y tampoco olviden pasar por la tienda del museo a comprar una latita con un condón Playboy y tener la posibilidad de ganar (si son mayores de edad, no se admiten chamacos calenturientos) una estancia en algún hotel del amor, ya saben, de esos con potro, columpio, rincón de castigo y todas esas deliciosas amenidades que nos mantienen despiertos toda la noche. Vayan acompañados de su peoresnada, seguro se inspiran y saliendo van a darle gusto al gusto.






Saludos Enfermos.


martes, mayo 10, 2016

La calidad y el sabor se miden en grados Fahrenheit


La primera vez que comí pizza fue saliendo de ver la peli de las Tortugas Ninja de 1990; tenía menos de 10 años y a pesar de que mis papás se habían negado varias veces a darme de comer "esa chatarra", ese día ya no aguantaron la presión y terminamos en la zona de comida rápida de Plaza Aragón. Recuerdo que la pizza no fue muy buena pero, al final, me cumplieron el capricho y yo había comido lo mismo que mis héroes de la infancia, así que estaba contento.

Años y felices pizzas han pasado desde entonces, hasta que este sábado, al salir del Museo del Objeto del Objeto (ese es tema de otro artículo, ya les platicaré cómo estuvo) Hilda y yo paseábamos por la colonia Roma buscando qué comer. Así dimos con un foodtruck pintado totalmente de negro que llamó nuestra atención lo suficiente para acercarnos a leer el menú que se exhibía en uno de sus costados, bajo el nombre del negocio: Fahrenheit, pizzas a las brasas.




Dos comensales que estaban ahí y se deshacían en halagos hacia las pizzas nos convencieron de tomar asiento y pedimos una Super Porky (trae carnitas y chicharrón) y una El Rey del suadero, que hace verdadero honor a su nombre. Todas salen en tamaño personal sobre una masa delgada, doradita y crujiente que contiene perfectamente al queso que amenaza con escurrirse de la pizza, de tan fundido que queda. Del resto de los ingredientes ni qué decir; la combinación de sabores es tan rica que incluso Hilda, quien normalmente come poco, se animó a que nos echáramos una más. Pedimos El Venadito —que trae mixiote de carnero y cebollita morada— y cuando salió del horno estábamos tan ansiosos que recordé que quería tomarle foto hasta que solo quedaba una rebanada, pero por suerte los chicos de Fahrenheit nos pasaron esta foto para que la conozcan y empiecen a babear (nos faltó la Connatural, que es de tres quesos, pero como ya estábamos muy llenos volveremos por la revancha en otra ocasión).


Foto: José Olea

Por si la excelente comida no fuera suficiente, la atención del equipo de Fahrenheit es de lo mejor; son super amables y entusiastas, se preocupan todo el tiempo por que estés a gusto, tengas todo lo que necesitas a la mano y te esté gustando la pizza. Platicamos un poco con ellos y nos comentaron que son relativamente nuevos en el negocio aunque ya tuvieron un muy buen escaparate en el Vive Latino de este año, y decidieron entrarle a la onda de los foodtrucks porque es lo que mejor vende ahorita. Tienen casi dos semanas tocando base en la calle de Tonalá, entre las estaciones del Metrobús Durango y Glorieta Insurgentes, y van posicionándose poco a poco en el gusto de los transeúntes con detallitos tan sencillos como hacerle la foto al comensal de turno para subirla a sus redes sociales e invitarle a dar like en la fanpage; bajita la mano así han llegado a casi 500 fans en Facebook, así que ¿por qué no apoyar a este interesante y delicioso proyecto?


Foto: José Olea


¡Visítenlos! independientemente de su localización habitual, este sábado estarán en el InStyle Day, en la delegación Álvaro Obregón. Chequen los detalles haciendo click aquí, vayan a comer delicioso, pasen un ratito a gusto platicando con ellos y recomienden a Fahrenheit con todos sus amigos para que sigan creciendo. Recuerden que la mejor manera de salir adelante es ayudándonos entre todos e impulsando a la economía interna.




Now Playing: The roasted swan - Ray Manzarek's Carmina Burana


Saludos Enfermos.


lunes, mayo 02, 2016

Pendejos adorando a otros pendejos más célebres


Esto no es nuevo y mucho menos acabo de descubrir el hilo negro, de hecho es algo que sucede desde hace varios años pero de un tiempo para acá es más notorio gracias al auge de las redes sociales: la mayoría de la población, el lastimero y patético mexicano promedio, gusta de idolatrar pendejos y elevarlos a la categoría de líderes de opinión.




En las últimas semanas el fenómeno se ha agudizado gracias a personajes como Julión Álvarez, la poli cachonda que enseñó las tetorras a bordo de una patrulla o #Lady100Pesos, cuyos casos, pese a que involucran acciones ofensivas hacia la sociedad, son medianamente graves. Veamos cada uno a grandes rasgos:


Julión Álvarez ofendió a las mujeres diciendo que si no trapean no sirven, pero vamos...¿puede alguien tomar en serio las palabras de un pendejo cuya formación académica y educación casera son aún más dudosas que su talento? realmente pienso que quien está mal es toda esa gente que se ofendió, por dar valor a las nimiedades de un pinche gato machista sin valor alguno, por más que Enrique Peña Nieto (el tarado por antonomasia) le considere "un ejemplo a seguir para la juventud mexicana". Entiendo que cala por la situación que atraviesa el país respecto a la violencia de género, pero de verdad, en lugar de hacer memes pedorros y hashtags onda #TeSirvoJulión o ponerse a pelear con los obtusos fans de este subnormal, bien se podrían tomar medidas más provechosas, como no consumir la basura que hace y a la que él llama "música" y, para quienes de por sí no la consumimos, entonces hay que boicotear a todos los medios y eventos que difundan su mierda. Esa es la manera de regresarlo a su puto pueblo para que se ponga a trapear, que no tiene talento para alguna otra cosa.



La poli cachonda se cuece aparte. En realidad ella no ofendió a nadie, su rollo se resume a lo meramente moral porque enseñó las tetas a bordo de una patrulla (probablemente en horario de servicio), pero pienso que mientras no haya faltado al cumplimiento de su deber, ¿cuál es el problema? todos somos exhibicionistas y morbosos en mayor o menor medida, todos hemos visto porno donde la chica se disfraza de enfermera, de militar, de mucama o de policía y nos la hemos jalado bien y bonito. ¿Que la morra va a tener una gira por bares de mala muerte para andar enseñando carne? ¡Bien! ya que está suspendida del servicio considero válido que busque la manera de ganar plata, y si no tiene un talento mejor, ¿cuál es el problema? yo prefiero que ande con la chichis al aire y no robando, extorsionando y secuestrando como muchos otros policías hacen en sus tiempos libres. Habrá quien quiera ir a verla, y quien no, absténgase y no le de plata a ganar; es así de simple. Nada más no seamos doblemoralinos, por favor.


#Lady100Pesos, una escuincla pendeja a la que se le hizo fácil manejar hasta la madre de borracha y cuando se metió en un pedo con la ley toda su bandita la abandonó, para terminar enseñando un billete de 100 pesitos (que nunca dio, y que las autoridades jamás iban a aceptar porque era muy poquito y sabían que estaban siendo grabadas) y medio fundillo. Gran cosa. Sin embargo, ya tiene una fanpage con chingomil seguidores, creo que tuvo agendada una firma de autógrafos y parece que ya le pegó duro el mame en redes sociales, porque hasta disculpas ofreció y negó que la fanpage fuera suya. ¿Cuál era la solución para que esta pendeja no trascendiera? ¡sencillo! A quienes les pareció una chistosada, dejen de alabarla solo porque está bonita y entiendan que lo que hizo fue una reverenda mamada que pudo haber puesto en riesgo no solo su vida (que al final nos viene valiendo verga) sino la de personas inocentes que pudieron atravesarse en su estúpida borrachera. Ser "guapas" no exime a las personas de pagar las consecuencias de sus actos ni las hace especiales; pensar que los atributos que obtuvieron gracias a la genética y no a sus acciones les permiten hacer lo que sea es muy de pendejos, y lamentablemente esa mentalidad de algunos nos está llevando a la mierda a todos. Si no me creen, vean al hijo de puta que tenemos como presidente.


 Sin embargo, la cereza en el pastel llegó apenas el pasado jueves. El vocalista de "Pxndx" (léase "Panda", supongo que tanto ellos como sus fans lo escriben así porque padecen de sus facultades mentales), Pepe Madero, de quien no tenía el disgusto de conocer siquiera su nombre o apariencia, pasó una parte de la firma de autógrafos que dio en algún centro comercial con una jeta de mamón que ni él aguantaba y haciendo toda clase de desplantes a sus fans, como se puede ver aquí:





Hay quien le justifica diciendo que llevaba tres horas firmando autógrafos y ya estaba cansado, que por higiene debía limpiarse los besos de las chicas que se le abalanzaban y que en realidad él no es así. El argumento del cansancio es medianamente válido, pero pierde fuerza cuando usamos el sentido común y notamos que se trata de una figura pública y que técnicamente vive del contacto con la gente que admira lo que hace, aunque el tipo "cante" como si lo estuvieran sodomizando con un tubo oxidado.

Sus defensores mencionan que se limpia los besos porque no es agradable sentir la cara llena con las babas de N cantidad de pubertas (y también de no tan jovencitas) que se le echaban encima cual zombies de The Walking Dead, ¡y tienen razón! Solo que hay formas más educadas de hacerlo; recuerdo que hace unos meses me enviaron como fotógrafo a dos firmas de autógrafos de Mario Bautista (sí, el de las fans que pendejamente se raparon pensando que él tenía cáncer y cuya pseudo música me produce el mismo efecto que dos cucharadas de linaza) y neta, nada que ver: el chico se mostró super cortés con todas y cada una de las morritas que fueron a verle, a todas las abrazó, las besó, se tomó la selfie con ellas y en todo momento estuvo sonriente, hasta cuando casi se lo come un ente parecido a Jabba The Hutt.

Por último, las pinches jetas de #LadyPanda tipo "No me merecen, mortales" son una patada en los huevos hasta para mi, que me vale verga su "trabajo", además del detallito priceless de recibirle un dulce a una fan para después arrojarlo sobre la mesa como si le hubieran dado un pedazo de caca seca. En definitiva el tipo es un puto ególatra, patán y mamón sin talento, pero —como reza el refrán—: no tiene la culpa el indio sino el que lo hace compadre. En este caso, la culpa de que este pendejazo sea así de crecidito es de la gente que le creyó cuando dijo que él no hizo nada malo y que "si daba explicaciones era por los pendejos que vivían de estar hablando mierda", de los crédulos que fueron a la firma de autógrafos del día siguiente y le defienden diciendo "Ay, aquí se portó super bien, sonriente, hasta tiene fotos con una niña en silla de ruedas". ¡Pues claro, idiotas! Les aplicó la ñera al más puro estilo "político en campaña", nada más le faltó el airecito de La rosa de Guadalupe y ahí van los fans a caer redonditos.



Tú no me das asco, ¡maldita lisiadaaaaaa!


Lo de menos es que a las personas les guste lo que hace este ojete como "músico" (sí, entrecomillado) y pese a que podría extenderme escribiendo sobre sus canciones plagiadas o sobre que cada que escucho su voz siento como si me quemaran los pelos del culo, lo que de verdad preocupa es la falta de dignidad de quienes le fomentan esa actitud. Yo no hubiera ido a la siguiente firma después del incidente, así se tratara del mismísimo Paul McCartney. A mi me hace esa pinche jeta o avienta como basura algo que le llevé con cariño, y mínimo le miento su rechingada madre o le recuerdo que de mi dinero traga, pero lamentablemente la gran mayoría de las personas son tan agachonas y cobardes que ni siquiera tienen la capacidad de reaccionar ante una ofensa personal. Bola de pendejos indignos a los que hasta un cantantillo de ínfima categoría humilla y si aguantan eso, ni de chiste tendrán la capacidad de defender sus garantías individuales y derechos colectivos; si son tan felices conformándose con la mierda que les arrojan está bien, pero en serio, deberían mantener su mediocridad dentro del límite de sus meros gustos personales y no arrastrarnos a los demás a la chingada.




Now playing: Any time at all - The Beatles



Saludos Enfermos.


domingo, abril 24, 2016

The Beatles en el Cinematógrafo del Chopo


Toda la semana pasada estuve yendo al Cinematógrafo del Chopo gracias al ciclo de cine Beatle que tienen hasta el próximo miércoles 27 de abril y, la verdad, estoy más que satisfecho. Independientemente de que me considero beatlémano y del valor histórico de cada una de las películas, debo confesar que solo había visto dos de las ocho programadas, supongo que porque a veces el tiempo no me da para ponerme a ver películas o porque siempre preferí la discografía oficial e incluso los bootlegs sobre la filmografía. A hard day's night la tengo en DVD y Yellow submarine en una preciosa edición especial blu-ray con un montón de material coleccionable (las pueden ver aquí, en mi galería de chunches beatleras), aunque la primera la repetí en el Cinematógrafo del Chopo porque era la inaugural y porque los muy tramposos la programaron como "Yeah, yeah, yeah! Paul, John, George y Ringo!" y el título no me sonaba. La segunda la vi con Hilda en su casa, ella misma me acompañó a ver The U.S. vs John Lennon el viernes y veremos Across the universe al rato; el resto me las aventé yo solito, incluyendo mi visita de mañana. My name is John Lennon, programada para el cierre del miércoles, la compré hace poco y la tengo en casa, así que ya no será necesario ir a verla allá.




Alguien me preguntó en el transcurso de la semana si no me incomodaba ir al cine solo; respondí que no, o por lo menos no cuando se trata de documentales o cualquier cosa que salga de lo comercial. Me gusta disfrutar mi ñoñería así, en cierta forma la soledad le da un sabor extra y además, tengo oportunidad de observar con atención cómo son otras personas con las mismas aficiones que yo.


En las distintas funciones me ha tocado ver a parejitas en las que ambos son beatlémanos o bien, solo uno de ellos lo es y llevó a su peoresnada a contagiarse de la magia de The Beatles (supongo que por eso no me molestó escuchar algunos cuchicheos preguntando quién era tal personaje o el por qué de alguna situación); familias con niños muy bien portados y atentos a la pantalla (aunque la mamá que llevó a sus chicos de no más de 10 años a ver Imagine el jueves quizá tenga mucho que explicarles acerca de por qué John y Yoko aparecían desnudos o qué son la mota y el LSD); algún emocionado impertinente que pasó toda la proyección de Magical mystery tour haciendo fotos con el flash y el sonido del obturador activados; y los solitarios como una señora ya mayor que no parecía dispuesta a perder detalle.


Estar en esa pequeña sala con las luces apagadas y mi beatlemanía a un lado fue mágico. Me hizo repasar mentalmente el soundtrack de mi vida y recordar tantas rolas del cuarteto de Liverpool que pertenecen a él desde hace años. Me hizo desear encontrarme con el Mefistófeles de Fausto para venderle mi alma y que me llevara a una época distinta en la que pudiera desgañitarme y llorar de emoción en un concierto de ellos, o por lo menos de John como solista. Desee también ser aquel fanático loco que pasaba las noches en el jardín de los Lennon-Ono y terminó invitado a almorzar con ellos un buen día, y no pude evitar pensar cuál hubiera sido mi reacción al estar frente a una de las personas que más admiro. Se me llenaron los ojos de lágrimas (agradecí la oscuridad de la sala en ese momento) cuando la pantalla revivió aquella trágica noticia del 8 de diciembre de 1980; también me juré a mi mismo que no moriré sin haber viajado a Liverpool para conocer las raíces de esos cuatro tipos a los que amo y a New York para dejar mis lágrimas y algo más en la ofrenda que, año con año, fans de todo el mundo le dejan en el John Lennon Memorial de Strawberry Fields.




Tengo que agradecer mucho al Cinematógrafo del Chopo por hacerme recordar cuánto amo la música de The Beatles; de repente me pierdo navegando en Internet y buscando nuevas opciones para escuchar, pero siempre es bonito regresar a puerto y encontrarme de nuevo con que la música de los Fab Four siempre me acompañará y que John ha sido mi Beatle favorito desde siempre no solo por lo que hacía como artista sino por el montón de cosas que me hacen identificarme con él.

Si bien el ciclo tiene detalles que podrían mejorarse como el que no hay servicio de dulcería (no entiendo por qué, si hasta en la Cineteca Nacional venden palomitas) o que la difusión en la fanpage del Museo Universitario del Chopo fue muy poca para la clase de evento que es (eso se reflejó en que nunca vi más de 40 personas en una función de las 19:30), al final satisface a quienes asistimos y por lo menos a mi me quedaron ganas no solo de más películas y documentales beatleros, sino de aseguir apoyando a este tipo de proyectos asistiendo todas las veces que pueda y difundiendo. Es por eso que me disgustó un poco ver en la taquilla a una pareja de señores ya entrados en años que le pedían a una maestra jubilada que por favor les sacara boletos a mitad de precio para pagar 20 pesos en lugar de 40, por ejemplo; en este tipo de cosas no se escatima, y menos si se es un fan de verdad. Si bien ya dije que no iré el miércoles porque esa peli ya la tengo, no dejaré de pagar gustoso mis 40 pesitos mañana para ver All together now: The Beatles, Love. Ojalá se animen, queridos dos o tres lectores, y se den una vuelta por allá para las tres funciones que restan. Seguro las disfrutan y, si no son beatlémanos ya, en una de esas se enamoran del legado de The Beatles.






Saludos Enfermos.