jueves, febrero 19, 2015

De divas de tres pesos, e iniciativas culturales


Como algunos de ustedes saben (y si no, les platico), colaboro en una revista digital llamada Bindi, y parte del contenido que genero para ella se basa en entrevistas a artistas independientes de diferentes disciplinas que tengan ganas de darle un impulso extra a la difusión de su trabajo.

Ayer le escribí inbox a una bailarina de burlesque radicada en Guadalajara con quien había tenido alguna interacción en Facebook desde hace un par de meses, con la idea de ofrecerle una entrevista y su consecuente aparición en nuestra próxima edición. La saludé y en respuesta recibí unas líneas en tono un tanto hostil preguntándome quién era y qué quería, y diciéndome que estaba en un ensayo y que nunca ocupaba el chat de Facebook para platicar, solo para hacer negocios. Le dije que me disculpara por interrumpir su ensayo y que precisamente para hablar de negocios era que la buscaba; al leer eso cambió a medias el tono y me pidió que le platicara de qué iba la cosa, a lo que respondí que mejor cuando se desocupara y que le fuera bien en el ensayo. Acto seguido, la eliminé de mis contactos.

Me disgustó su actitud, pero no enfocándola desde el ángulo personal; lo cagante fue que haya agarrado esa pose mamona sin siquiera saber de qué iba la cosa. Lo hubiera entendido (que no tolerado) si fuera una artista importante, con una carrera estable y consolidada, un número considerable de fans, y algún medio de comunicación de primera línea apuntándole con los reflectores. En ese caso, simplemente lo hubiera tomado como una negativa del montón y muy probablemente ni siquiera estaría escribiendo esto. Pero cuando viene de alguien que pública en Facebook cosas como "No como de likes y comments, mejor compren un boleto para asistir a mi show", la cosa cambia; tendría que pensar que para lograr el éxito que desea, un factor fundamental es no perder el piso y mantener un contacto amable y cordial con colegas, medios y, sobre todo, con su público, que para nada tiene la culpa de sus carencias, traumas y frustraciones. Una estrellita a medio inflar siempre termina por apagarse antes que las demás.

Alguna vez leí en su muro que no le ha faltado contacto con el clásico ignorante que confunde el término burlesque con puta y le ha pedido fotos "para apreciar mejor su talento". Tampoco está exenta de los aprovechados que agarran a los artistas en sus cinco minutos de apendejamiento, les prometen las perlas de la virgen y después los despluman. Sin embargo, y esto va para todo aquel que se dedique a cualquier disciplina artística y lea mis líneas: no todos somos unos chacales, ni queremos aprovecharnos de ustedes. Qué jodido es que la banda artística asuma esas pinches actitudes culeras y solita se cierre las puertas, por pequeñas o grandes que éstas puedan ser.

Habemos quienes buscamos el contacto con la comunidad artística por mero amor al arte, por admiración a su trabajo, y porque consideramos que son lo suficientemente talentosos para desear darles difusión, entrando en una relación en la que ambas partes salgamos beneficiadas. Insisto en que nadie quiere robarles nada, ni aprovecharse de nadie, ni mucho menos; o, al menos, yo no. Entonces, me gustaría invitar a la comunidad artística que se haya encontrado con este texto a conocer Bindi, echar un vistazo al trabajo que realizo ahí (sin cobrar un solo centavo, debo decir, ya que es un proyecto independiente armado entre amigos que, simplemente, deseamos un México más culto), y colaborar juntos para que todos crezcamos. El año es joven, un chingo de proyectos e iniciativas están surgiendo por todos lados, y creo que, al final, todos estamos aquí por la misma razón: darle fuerza a lo que hacemos por el simple hecho de que lo amamos y queremos verlo madurar. Yo no soy artista, pero me encantaría que tanto este blog como Bindi terminaran de despegar este año, y si es hombro a hombro con grandes proyectos, ¡qué mejor! ¿Alguien se apunta?




Now Playing: Gloomy sunday - Sarah McLachlan


Saludos Enfermos.


lunes, febrero 16, 2015

Un libro más caliente que 50 shades of Grey


Al fin, no pudo resistir aquella tortura que recordaba a la de Tántalo; el amplio balanceo de sus rodillas constituía una dulce invitación a poseerla de inmediato. Su esposo no necesitó que se la repitiera. Cuando se levantó, pude ver que su mazo estaba impresionantemente tieso y tumefacto, con renovada ansia de ponerla a ella a prueba. Miró hacia las palpitantes torres de sus senos, y posó su otra mano sobre uno de aquellos deliciosos globos, el que dióse a amasar calmadamente, sin abandonar el suave vaivén del sondeo de su índice. Después, nuestro buen viticultor avanzó sobre sus rodillas, y, agachándose hábilmente, llevó tan solo la punta de su henchido instrumento sobre los húmedos y palpitantes labios de la ardorosa rendija de doña Lucila. Seguidamente se dio a frotarlo, describiendo círculos alrededor del monte de Venus, llevando al frenesí el ansia de su esposa. Su cabeza se revolvía sobre la almohada, sus ojos se dilataron enormemente y adquirieron aspecto vidrioso, y las ventanas de su nariz se ensancharon y contrajeron como las de una yegua en espera del ataque del garañón.

No pude menos que aplaudir sus preparativos para una cópula que prometía ser muy armónica. Y todos aquellos preparativos me recordaron la admirable máxima que debe formar parte del credo de todo amante que se precie de serlo: cuando la persona amada es apasionantemente codiciada, el macho debe desahogar prontamente sus deseos por medio de un acto rápido, ya que la naturaleza le obsequiará luego con mayor poder de resistencia para poder disfrutar de un segundo acto de duración satisfactoria. Hay hombres de poca fe que, habiendo eyaculado prematuramente, llevados de su entusiasmo por las bellezas de su compañera femenina, deploran su fracaso y abandonan el campo de batalla. ¡Pobres de ellos! el verdadero amante debe encontrar ejemplo en el relato de lo sucedido entre doña Lucila y su digno dueño y señor, Santiago, en aquel escondido pueblo de Provenza. No debe olvidar que, de la misma manera que el corazón pusilánime no conquista dama hermosa, a la verga caída no se le concede oportunidad de mostrar las proezas de que es capaz.




Memorias de una pulga, Anónimo, 1881

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Asumo que nadie puede ser tan simplón como para maravillarse con 50 shades of Grey, una especie de best seller dirigido a mujeres sexualmente reprimidas que, gracias a la estigmatización de la libre sexualidad y a la imposición de la monotonía y la rutina, sienten liberados sus más lúbricos instintos con una simple y desabrida probadita de lo que siempre ha estado oculto bajo sus pantaletas. O, lo que es lo mismo...¡Con esto sí se van a poner bien calientes! La obra se divide en tres tomos, de los cuales les traigo una deliciosa copia que podrán descargar en este enlace. ¡Disfrútenlo! y que sus noches sean mucho más placenteras que lo sugerido por la basura que escribió Erika Leonard James. Yo leo a la pulguita traviesa durante mis trayectos en el transporte público y, la verdad, más de una vez me ha costado trabajo esconder al pajarote antes de levantarme de mi asiento. Ustedes dicen si se animan (con el libro, no con mi pajarote).




Now Playing: The long and winding road - The Beatles


Saludos Enfermos.


miércoles, febrero 11, 2015

¡Hablen bien, chingada madre!


Dijo alguna vez Sören Aabye Kierkegaard:

"¡Qué irónico es que precisamente por medio del lenguaje, un hombre pueda degradarse por debajo de lo que no tiene lenguaje!"

De verdad, ya no tengo ninguna duda acerca de que la humanidad se va lenta y dolorosamente a la mierda, ni de que el pendejismo de ciertos entes mal clasificados como "humanos" se supera día con día. Pese a que tenía, desde hace tiempo, muchas ganas de plasmar este post, la competencia está durísima y no había podido seleccionar a las rutilantes estrellas de la deshonra lingüística que lo engalanarían: palabras y/o frases que, bien vistas, no tienen mucho sentido que digamos (o ninguno) pero que se arraigaron en el vocabulario colectivo "modernito", amparadas en la complacencia de la borregada que no razona aunque su vida dependa de ello. Sé que la cantidad de barrabasadas que sueltan las personas a veces supera al mismísimo Diccionario de la Real Academia de la Lengua Española, pero me concentraré en los cinco ejemplos que más me hacen sentir como si alguien me estuviera quemando los pelos del culo con un soplete cada que los escucho. Vámonos recios:



¡Oooobvioooooo!



Para que se entienda mi punto, he aquí un ejercicio sobre cómo este vocablo debe ser correctamente utilizado:

-Enrique Peña Nieto es un pendejo descerebrado.
-Eso es obvio.

Sin embargo, hay banda que lo usa así:

-Enrique Peña Nieto es un pendejo descerebrado.
-¡Oooobvioooooo!

Lo cual está perfectamente hecho con el culo. En este caso, si se quisiera recortar la expresión a una sola palabra, debería utilizarse "obviamente", ¡pero no! La gente pendeja dice "oooobvioooooo", y además lo pronuncia como si tuviera la verga de Nacho Vidal dentro de la boca.

Además, por si el dolor de huevos no fuera suficiente, hay gente con una deficiencia neuronal aún más profunda que utiliza la siguiente infamia:

¡Oooobviiiiii!

¿Pero qué puta verga les pasa? Gente, en serio: si son mujeres, no se oyen ni chick, ni classy, ni ninguna de esas mierdas que pretenden aparentar. Si son hombres les aplica igual, con el agravante de que, además, parecen estar pidiendo a gritos que llegue un burro a empalarlos con su venosa y kilométrica ñonga. Evítenlo, por favor.


¿Sí sabeeees? (o "¿Ya sabeeees?")



Hay subnormales que consideran a los demás igual de imbéciles que ellos y por eso, cada que terminan una frase en la que intentan explicar algo, lo hacen añadiendo un cagante "¿sí sabeeees?". Por ejemplo:

"Goooeeeii, es que no mames, Baldomera traía un vestido naquísimo, así como el de Rihanna en los Grammys. ¿Sí sabeeees?"

¡Tu reputa madre, goooeeeii! Ordena tus pendejas ideas goooeeeii, y nota que pudiste haber planteado tu frase así:

"Goooeeeii, es que no mames, Baldomera traía un vestido naquísimo. ¿Sabes cómo? Como el de Rihanna en los Grammys".

Misma idea, pero con mejor estructura y, lo más importante, sin la percepción de que el interlocutor esta siendo pendejeado y orillado a responder algo como:

"Claro que sé, pendeja; mi jefa sí tomó ácido fólico y no necesito que corrobores si entendí lo que acabo de escuchar. Chingas a tu madre".

Como dato extra, esta es hermana de la clásica y más antaña "¿Me entiendes, goooeeeii?" que tan de moda puso una pinche gata que no me acuerdo cómo se llama, pero estuvo en Big Brotherfucker y después protagonizó un escándalo por andar de culera con unos polis en Polanco.


Y así...



Con los pendejos que utilizan el "y así" para cerrar un tema ocurre una de estas dos cosas: o tienen una hueva superlativa que no les permite exponer claramente sus ideas, o ni siquiera saben de qué mierdas están hablando; incluso el mediocre y huevón "etcétera" luce más decoroso que eso, así que no hay ni cómo hacerles el paro. Ejemplo:

"El agua de limón se hace con limones, agua y azúcar; exprimes los limones en el agua, y así".

Es la muletilla ideal, máxime si va acompañada de una amplia sonrisa idiota, para mirreyes pendejos y lobukis taradas cuyas únicas dos neuronitas maltratadas por la mona de guayaba no alcanzan a conectar entre sí, ocasionando la ya mencionada defección verbal. Cuando escuchen a alguien terminar una frase de esta manera, no duden en ir a mojarse la mano con el agua más fría que encuentren y darle un zape en la nuca. Total, ni que fuera a quedar más idiota.


¡Nooooo, bueeeeeeno!



Después de analizar el contexto bajo el que millones de seres pseudo-pensantes dicen esta mamarrachada, llegué a la conclusión de que la utilizan para expresar desaprobación y/o ironía respecto a N situación. Por ejemplo:

-No mames papawh, ese Jaime es un tontirri, me sirvió caliente la champú.
-¡Noooo, bueeeeeno!

Neta, pudiendo responder algo como "Qué poca madre", o "Su acción me parece completamente inadecuada y fuera de lugar", o cualquier otra cosa que sí tuviera sentido, salen con estas mamadas. Lo que más me jode es que lo dicen en automático, sin pensar, solo porque a algún retardado se le ocurrió decirlo en la televisión o en el radio y después se propagó como una plaga de ladillas en una orgía de Ecatepec. Razonen chingadamadre, ¿quién con dos dedos de frente consideraría eso es una respuesta válida? Así no se pinches puede. 


El polémico y complicadísimo uso de la palabra "como".



De verdad, no es nada difícil utilizar dicho vocablo adecuadamente. Una de sus funciones correctas es la de puntualizar una analogía, como en el siguiente ejemplo:

"Entre los individuos, como entre las naciones, el respeto al derecho ajeno es la paz"

Sin embargo, nunca falta el que se le cayó de chiquito a su mamá y lo utiliza pendeja e indiscriminadamente. Por ejemplo, no se dice "tu bebé está como simpático", se dice "tu bebé está bien pinche feo" y matamos dos pájaros de un tiro: el mal uso del "como", y la hipocresía. Tampoco se dice "Cutberta es como bien puta", se dice "Cutberta es bien puta". ¿Me explico? No se usa "como" a lo pendejo, hay que saber distinguir en qué casos va y en cuáles está de sobra. Si yo digo "Tu mamá camina moviendo las nalgas como puta" esta perfectamente dicho, pero si tú dices "Tu mamá como que camina como puta" te parto el culo a patadas no tanto por insultar a mi sacrosanta jefecita, sino por no saber hacerlo adecuadamente.


Si tú, querido lector, utilizas cualquiera de las anteriores perversiones de nuestro amado, rico, vasto y extenso idioma español, te suplico pares de mamar y hagas algo más productivo con tu lengua (como, por ejemplo, educarla). Si, por el contrario, eres alguien que constantemente lee y mantiene un bagaje cultural que le permite expresarse correctamente, ¡felicidades! comparte este artículo con todo aquel subnormal que conozcas, regálale un diccionario, y acompáñame a cagarnos de risa de ellos.




Now Playing: Ball and biscuit (live) - Jack White


Saludos Enfermos.


miércoles, febrero 04, 2015

Radio Nostalgia


Tenía un chingo de ganas desde hace muchos años (ni recuerdo cuántos exactamente) de una Radio Nostalgia; para quien no la conozca, es esta belleza:


Los accesorios Beatle se venden por separado


Está buenísima porque aparte de contar con un hermoso diseño vintage (a mi me gusta lo vintage desde mucho antes de que los hipsters llegaran a cagarlo todo), por fin puedo escuchar de nuevo los viejos cassettes que grabé con las rolitas que escogía de entre todo el montón de música que siempre han tenido mi papá, tíos y tías, cuando no había Internet en casa y, como la televisión me aburría, buscaba en qué gastar mis fines de semana de ocio infantil; o los que unos años después compraba con el dinero sobrante de lo que me daban para gastar en la secundaria y en la prepa. También tengo bastantes discos de vinil, algunos regalados por amigos, otros heredados en vida por mi papá, y tantos más de los que dejó mi abuelito olvidados por varios rincones de la casa y que yo había recogido para cuando tuviera en qué escucharlos.

La semana pasada le hice un espacio en mi estudio, y apenas la tuve instalada corrí a poner un disco que no podía ser de nadie más que de mi banda favorita:





¡Qué bonito suena! Me encanta la nitidez, la potencia de sus bocinas, el "hiss" de la aguja al rozar el vinil como si lo acariciara, y que bien podría considerarse el equivalente musical del olor a nuevo que fascina al lector cuando abre el libro recién comprado. Ya quiero llegar a casa después de trabajar, se me antoja sentarme un ratito en el sillón reclinable y disfrutar un delicioso disco para cerrar a gusto la noche. ¿Gustan?




Now Playing: I-E-A-I-A-I-O - System of a Down


Saludos Enfermos.


domingo, febrero 01, 2015

21 años de búsqueda


Recorremos la ciudad buscando algo interesante que ver. No es nuestra ciudad; bien podría ser cualquiera del interior del país, de esas que fueron importantes centros coloniales y están repletas de edificios y túneles hechos con hermosa cantera.



Cuando por fin hemos llegado a uno que atrapa nuestra atención, volteo a verte para decirte que parecemos haber encontrado algo que vale la pena; es un lugar imponente por sus sólidos muros de roca, majestuoso, oscuro, y con un fuerte aroma a hierba y humedad. Sin embargo, al buscarte, noto que no estás a mi lado. Te veo adentrarte en un túnel a lo lejos, y aunque te grito que me esperes y no vayas sola, pareces no escucharme y te pierdes en la oscuridad. Te sigo, pero al llegar a la boca del túnel encuentro innumerables pasadizos. Es imposible adivinar por cuál te fuiste, busco tus huellas entre el polvo y ninguna de las entradas las refleja. Intento seguir tu olor, pero los de la hierba y la humedad son más fuertes y no me permiten reconocerte. No queda otra que explorar todos los túneles, y entre más rápido, mejor.


En uno de ellos encuentro a un niño; parece igual de perdido que nosotros, se ve desconcertado y, pese a que se ve como cualquier niño, algo hay de extraño en él. Su ropa es un tanto vieja, aunque no demasiado, y cuando nos encontramos de frente me pregunta qué estoy buscando.



-A mi novia -le respondo-, y él me contesta que le parece haber visto a una mujer morena de cabello muy negro cruzar hacia ese otro lado, mientras señala con su dedo índice. Es un pasaje que no había notado, bastante más ancho que los demás pero con la entrada cubierta de arbustos y enredaderas. El niño me enseña por dónde puedo pasar -prácticamente a gatas-, y después de unos veinte minutos así, llegamos a una cámara notablemente más alta e igual de cubierta de vegetación que la entrada a la misma.


Una luz anaranjada llama mi atención; es -¡qué sorpresa!- la entrada a otro túnel, y justo cuando vuelvo la mirada para ver si hay más salidas (o entradas, ya no sé) alcanzo a verte con el rabillo del ojo. La luz naranja no me deja percibir si vas desnuda o llevas un vestido de un tono muy similar al de tu piel ceñido al cuerpo, pero tu cabello negro y brilloso es inconfundible. Cuando apenas voy a dar el primer paso para seguirte, el niño ya se ha adelantado y me lleva un par de metros de ventaja.

-¡Espera! -le digo mientras corro tras él-. Lo alcanzo en la entrada de una nueva cámara, ésta aún más cubierta de vegetación que todo lo que hemos visto hasta ahora. Ya no logro verte, y al cruzar el umbral hay entre seis y ocho niños, cada uno cerca de un árbol diferente. Miran al niño que me acompaña, luego me miran a mi, y su expresión se mantiene impasible, fría, como si no les sorprendiera que estuviéramos ahí; parece como si sus cuerpos hubieran sido tallados a partir de los troncos de los árboles. No se mueven, no dicen nada, y una vez superada la sorpresa, nos decidimos a entrar.

No hemos dado ni tres pasos, cuando todo comienza a moverse, como si estuviéramos parados sobre una bola de fango dentro de una lavadora. Los niños-árbol abren los ojos desmesuradamente, como si fueran presas de una angustia que no son capaces de expresar, y el niño que me acompaña da un par de pasos más antes de que un torrente de agua llegue desde quién sabe dónde, sacudiendo a los niños-árbol y expulsando a mi acompañante y a mi no solo de la cámara, sino del edificio completo.
No sé cuantas horas han pasado desde que el improvisado río me arrojó a media calle, dejándome inconsciente. Me duele todo el cuerpo, me incorporo para cerciorarme de que estoy entero y, al comenzar a buscar a mi acompañante, noto que ya no está. Tampoco logro encontrar la entrada al edificio; la construcción de cantera está ahí, pero ninguno de sus muros muestra una oquedad por la cuál entrar. ¿Qué fue de ti? ¿Lograste salir? ¿Qué voy a hacer?

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Han pasado 21 años desde ese día-tarde-noche en que te perdí. Te he buscado por todos lados, pensando que quizá habrías regresado sola a casa; he intentado cruzar ese muro, pero sin importar lo que haga, apenas logro causarle rasguños mínimos. No encuentro la manera de encontrarte, no puedo volver a ese lugar que me expulsó como si fuera un alimento en mal estado rechazado por un estómago. ¿Por qué no soy digno de entrar ahí? ¿Será una especie de paraíso al que solo pudiste entrar prescindiendo de mi compañía? Quiero pensar que estás bien, que te convertiste en parte del alma de esa incontrolable fuerza natural, que no te hago falta, para poder descansar de esta larga búsqueda. Me he hecho viejo, y aunque otras mujeres han desfilado por mi cama, ninguna ha tenido la fuerza que tú tuviste para arraigarse en mi ser ni ha tenido talento para ser más que un desahogo. Tengo 52 años ahora, y sin ti, aún me siento como si estuviera atrapado entre esos túneles boscosos e interminables.

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Lo que pude recordar de un sueño sumamente extraño que me hizo despertar a las 4:15 de la madrugada, desconcertado y con ganas de llamar por teléfono a mi novia para ver si estaba ahí.




Now Watching: V for Vendetta


Saludos Enfermos.