lunes, mayo 02, 2016

Pendejos adorando a otros pendejos más célebres


Esto no es nuevo y mucho menos acabo de descubrir el hilo negro, de hecho es algo que sucede desde hace varios años pero de un tiempo para acá es más notorio gracias al auge de las redes sociales: la mayoría de la población, el lastimero y patético mexicano promedio, gusta de idolatrar pendejos y elevarlos a la categoría de líderes de opinión.




En las últimas semanas el fenómeno se ha agudizado gracias a personajes como Julión Álvarez, la poli cachonda que enseñó las tetorras a bordo de una patrulla o #Lady100Pesos, cuyos casos, pese a que involucran acciones ofensivas hacia la sociedad, son medianamente graves. Veamos cada uno a grandes rasgos:


Julión Álvarez ofendió a las mujeres diciendo que si no trapean no sirven, pero vamos...¿puede alguien tomar en serio las palabras de un pendejo cuya formación académica y educación casera son aún más dudosas que su talento? realmente pienso que quien está mal es toda esa gente que se ofendió, por dar valor a las nimiedades de un pinche gato machista sin valor alguno, por más que Enrique Peña Nieto (el tarado por antonomasia) le considere "un ejemplo a seguir para la juventud mexicana". Entiendo que cala por la situación que atraviesa el país respecto a la violencia de género, pero de verdad, en lugar de hacer memes pedorros y hashtags onda #TeSirvoJulión o ponerse a pelear con los obtusos fans de este subnormal, bien se podrían tomar medidas más provechosas, como no consumir la basura que hace y a la que él llama "música" y, para quienes de por sí no la consumimos, entonces hay que boicotear a todos los medios y eventos que difundan su mierda. Esa es la manera de regresarlo a su puto pueblo para que se ponga a trapear, que no tiene talento para alguna otra cosa.



La poli cachonda se cuece aparte. En realidad ella no ofendió a nadie, su rollo se resume a lo meramente moral porque enseñó las tetas a bordo de una patrulla (probablemente en horario de servicio), pero pienso que mientras no haya faltado al cumplimiento de su deber, ¿cuál es el problema? todos somos exhibicionistas y morbosos en mayor o menor medida, todos hemos visto porno donde la chica se disfraza de enfermera, de militar, de mucama o de policía y nos la hemos jalado bien y bonito. ¿Que la morra va a tener una gira por bares de mala muerte para andar enseñando carne? ¡Bien! ya que está suspendida del servicio considero válido que busque la manera de ganar plata, y si no tiene un talento mejor, ¿cuál es el problema? yo prefiero que ande con la chichis al aire y no robando, extorsionando y secuestrando como muchos otros policías hacen en sus tiempos libres. Habrá quien quiera ir a verla, y quien no, absténgase y no le de plata a ganar; es así de simple. Nada más no seamos doblemoralinos, por favor.


#Lady100Pesos, una escuincla pendeja a la que se le hizo fácil manejar hasta la madre de borracha y cuando se metió en un pedo con la ley toda su bandita la abandonó, para terminar enseñando un billete de 100 pesitos (que nunca dio, y que las autoridades jamás iban a aceptar porque era muy poquito y sabían que estaban siendo grabadas) y medio fundillo. Gran cosa. Sin embargo, ya tiene una fanpage con chingomil seguidores, creo que tuvo agendada una firma de autógrafos y parece que ya le pegó duro el mame en redes sociales, porque hasta disculpas ofreció y negó que la fanpage fuera suya. ¿Cuál era la solución para que esta pendeja no trascendiera? ¡sencillo! A quienes les pareció una chistosada, dejen de alabarla solo porque está bonita y entiendan que lo que hizo fue una reverenda mamada que pudo haber puesto en riesgo no solo su vida (que al final nos viene valiendo verga) sino la de personas inocentes que pudieron atravesarse en su estúpida borrachera. Ser "guapas" no exime a las personas de pagar las consecuencias de sus actos ni las hace especiales; pensar que los atributos que obtuvieron gracias a la genética y no a sus acciones les permiten hacer lo que sea es muy de pendejos, y lamentablemente esa mentalidad de algunos nos está llevando a la mierda a todos. Si no me creen, vean al hijo de puta que tenemos como presidente.


 Sin embargo, la cereza en el pastel llegó apenas el pasado jueves. El vocalista de "Pxndx" (léase "Panda", supongo que tanto ellos como sus fans lo escriben así porque padecen de sus facultades mentales), Pepe Madero, de quien no tenía el disgusto de conocer siquiera su nombre o apariencia, pasó una parte de la firma de autógrafos que dio en algún centro comercial con una jeta de mamón que ni él aguantaba y haciendo toda clase de desplantes a sus fans, como se puede ver aquí:





Hay quien le justifica diciendo que llevaba tres horas firmando autógrafos y ya estaba cansado, que por higiene debía limpiarse los besos de las chicas que se le abalanzaban y que en realidad él no es así. El argumento del cansancio es medianamente válido, pero pierde fuerza cuando usamos el sentido común y notamos que se trata de una figura pública y que técnicamente vive del contacto con la gente que admira lo que hace, aunque el tipo "cante" como si lo estuvieran sodomizando con un tubo oxidado.

Sus defensores mencionan que se limpia los besos porque no es agradable sentir la cara llena con las babas de N cantidad de pubertas (y también de no tan jovencitas) que se le echaban encima cual zombies de The Walking Dead, ¡y tienen razón! Solo que hay formas más educadas de hacerlo; recuerdo que hace unos meses me enviaron como fotógrafo a dos firmas de autógrafos de Mario Bautista (sí, el de las fans que pendejamente se raparon pensando que él tenía cáncer y cuya pseudo música me produce el mismo efecto que dos cucharadas de linaza) y neta, nada que ver: el chico se mostró super cortés con todas y cada una de las morritas que fueron a verle, a todas las abrazó, las besó, se tomó la selfie con ellas y en todo momento estuvo sonriente, hasta cuando casi se lo come un ente parecido a Jabba The Hutt.

Por último, las pinches jetas de #LadyPanda tipo "No me merecen, mortales" son una patada en los huevos hasta para mi, que me vale verga su "trabajo", además del detallito priceless de recibirle un dulce a una fan para después arrojarlo sobre la mesa como si le hubieran dado un pedazo de caca seca. En definitiva el tipo es un puto ególatra, patán y mamón sin talento, pero —como reza el refrán—: no tiene la culpa el indio sino el que lo hace compadre. En este caso, la culpa de que este pendejazo sea así de crecidito es de la gente que le creyó cuando dijo que él no hizo nada malo y que "si daba explicaciones era por los pendejos que vivían de estar hablando mierda", de los crédulos que fueron a la firma de autógrafos del día siguiente y le defienden diciendo "Ay, aquí se portó super bien, sonriente, hasta tiene fotos con una niña en silla de ruedas". ¡Pues claro, idiotas! Les aplicó la ñera al más puro estilo "político en campaña", nada más le faltó el airecito de La rosa de Guadalupe y ahí van los fans a caer redonditos.



Tú no me das asco, ¡maldita lisiadaaaaaa!


Lo de menos es que a las personas les guste lo que hace este ojete como "músico" (sí, entrecomillado) y pese a que podría extenderme escribiendo sobre sus canciones plagiadas o sobre que cada que escucho su voz siento como si me quemaran los pelos del culo, lo que de verdad preocupa es la falta de dignidad de quienes le fomentan esa actitud. Yo no hubiera ido a la siguiente firma después del incidente, así se tratara del mismísimo Paul McCartney. A mi me hace esa pinche jeta o avienta como basura algo que le llevé con cariño, y mínimo le miento su rechingada madre o le recuerdo que de mi dinero traga, pero lamentablemente la gran mayoría de las personas son tan agachonas y cobardes que ni siquiera tienen la capacidad de reaccionar ante una ofensa personal. Bola de pendejos indignos a los que hasta un cantantillo de ínfima categoría humilla y si aguantan eso, ni de chiste tendrán la capacidad de defender sus garantías individuales y derechos colectivos; si son tan felices conformándose con la mierda que les arrojan está bien, pero en serio, deberían mantener su mediocridad dentro del límite de sus meros gustos personales y no arrastrarnos a los demás a la chingada.




Now playing: Any time at all - The Beatles



Saludos Enfermos.


domingo, abril 24, 2016

The Beatles en el Cinematógrafo del Chopo


Toda la semana pasada estuve yendo al Cinematógrafo del Chopo gracias al ciclo de cine Beatle que tienen hasta el próximo miércoles 27 de abril y, la verdad, estoy más que satisfecho. Independientemente de que me considero beatlémano y del valor histórico de cada una de las películas, debo confesar que solo había visto dos de las ocho programadas, supongo que porque a veces el tiempo no me da para ponerme a ver películas o porque siempre preferí la discografía oficial e incluso los bootlegs sobre la filmografía. A hard day's night la tengo en DVD y Yellow submarine en una preciosa edición especial blu-ray con un montón de material coleccionable (las pueden ver aquí, en mi galería de chunches beatleras), aunque la primera la repetí en el Cinematógrafo del Chopo porque era la inaugural y porque los muy tramposos la programaron como "Yeah, yeah, yeah! Paul, John, George y Ringo!" y el título no me sonaba. La segunda la vi con Hilda en su casa, ella misma me acompañó a ver The U.S. vs John Lennon el viernes y veremos Across the universe al rato; el resto me las aventé yo solito, incluyendo mi visita de mañana. My name is John Lennon, programada para el cierre del miércoles, la compré hace poco y la tengo en casa, así que ya no será necesario ir a verla allá.




Alguien me preguntó en el transcurso de la semana si no me incomodaba ir al cine solo; respondí que no, o por lo menos no cuando se trata de documentales o cualquier cosa que salga de lo comercial. Me gusta disfrutar mi ñoñería así, en cierta forma la soledad le da un sabor extra y además, tengo oportunidad de observar con atención cómo son otras personas con las mismas aficiones que yo.


En las distintas funciones me ha tocado ver a parejitas en las que ambos son beatlémanos o bien, solo uno de ellos lo es y llevó a su peoresnada a contagiarse de la magia de The Beatles (supongo que por eso no me molestó escuchar algunos cuchicheos preguntando quién era tal personaje o el por qué de alguna situación); familias con niños muy bien portados y atentos a la pantalla (aunque la mamá que llevó a sus chicos de no más de 10 años a ver Imagine el jueves quizá tenga mucho que explicarles acerca de por qué John y Yoko aparecían desnudos o qué son la mota y el LSD); algún emocionado impertinente que pasó toda la proyección de Magical mystery tour haciendo fotos con el flash y el sonido del obturador activados; y los solitarios como una señora ya mayor que no parecía dispuesta a perder detalle.


Estar en esa pequeña sala con las luces apagadas y mi beatlemanía a un lado fue mágico. Me hizo repasar mentalmente el soundtrack de mi vida y recordar tantas rolas del cuarteto de Liverpool que pertenecen a él desde hace años. Me hizo desear encontrarme con el Mefistófeles de Fausto para venderle mi alma y que me llevara a una época distinta en la que pudiera desgañitarme y llorar de emoción en un concierto de ellos, o por lo menos de John como solista. Desee también ser aquel fanático loco que pasaba las noches en el jardín de los Lennon-Ono y terminó invitado a almorzar con ellos un buen día, y no pude evitar pensar cuál hubiera sido mi reacción al estar frente a una de las personas que más admiro. Se me llenaron los ojos de lágrimas (agradecí la oscuridad de la sala en ese momento) cuando la pantalla revivió aquella trágica noticia del 8 de diciembre de 1980; también me juré a mi mismo que no moriré sin haber viajado a Liverpool para conocer las raíces de esos cuatro tipos a los que amo y a New York para dejar mis lágrimas y algo más en la ofrenda que, año con año, fans de todo el mundo le dejan en el John Lennon Memorial de Strawberry Fields.




Tengo que agradecer mucho al Cinematógrafo del Chopo por hacerme recordar cuánto amo la música de The Beatles; de repente me pierdo navegando en Internet y buscando nuevas opciones para escuchar, pero siempre es bonito regresar a puerto y encontrarme de nuevo con que la música de los Fab Four siempre me acompañará y que John ha sido mi Beatle favorito desde siempre no solo por lo que hacía como artista sino por el montón de cosas que me hacen identificarme con él.

Si bien el ciclo tiene detalles que podrían mejorarse como el que no hay servicio de dulcería (no entiendo por qué, si hasta en la Cineteca Nacional venden palomitas) o que la difusión en la fanpage del Museo Universitario del Chopo fue muy poca para la clase de evento que es (eso se reflejó en que nunca vi más de 40 personas en una función de las 19:30), al final satisface a quienes asistimos y por lo menos a mi me quedaron ganas no solo de más películas y documentales beatleros, sino de aseguir apoyando a este tipo de proyectos asistiendo todas las veces que pueda y difundiendo. Es por eso que me disgustó un poco ver en la taquilla a una pareja de señores ya entrados en años que le pedían a una maestra jubilada que por favor les sacara boletos a mitad de precio para pagar 20 pesos en lugar de 40, por ejemplo; en este tipo de cosas no se escatima, y menos si se es un fan de verdad. Si bien ya dije que no iré el miércoles porque esa peli ya la tengo, no dejaré de pagar gustoso mis 40 pesitos mañana para ver All together now: The Beatles, Love. Ojalá se animen, queridos dos o tres lectores, y se den una vuelta por allá para las tres funciones que restan. Seguro las disfrutan y, si no son beatlémanos ya, en una de esas se enamoran del legado de The Beatles.






Saludos Enfermos.


martes, abril 12, 2016

Pedaleando con Omar Hernández




El viernes que andábamos de paseo Hilda y yo en el Centro Histórico (para variar...creo que estamos enamorados del corazón de esta ciudad) caminábamos frente al Palacio de Bellas Artes cuando ella se dio cuenta de que un chico traía a un perrito en un cajón de madera sobre la rueda delantera de su bici y, como cada que ve un animalito, no pudo evitar acercarse y acariciarlo.

Le preguntó al chico —quien se llama Omar Hernández— si era suyo y él respondió que sí, que lo había encontrado hace un par de meses que rodaba por Tequisquiapan siendo apenas un cachorro y de hecho, el perro se llama Tequis en honor a. Luego le preguntó si venía desde allá en bici y respondió que efectivamente, y que de hecho salió de Cancún hace 8 meses, llegó hasta Tijuana (al más puro estilo del Caballo blanco de José Alfredo Jiménez, aunque esperemos que sin el hocico sangrando) y ya iba de regreso a su tierra cuando lo conocimos.


Las banderas en la antena de su bici delatan algunos de los lugares que ha recorrido con ella, incluso más allá de nuestra frontera sur; Omar transmite mucha energía y buena vibra, y el hecho de haber rescatado a Tequis y convertirlo en su compañero de viaje le hace una persona de esas que valen la pena conocer. En la página de su proyecto, llamado Por México en bicicleta, vi que aún está en tierras CDMXiquenses, así que si lo ven rondando por el Centro Histórico acompañado de un simpático perrito que se aloca cuando lo cargas pero en cuanto lo devuelves a su cama improvisada es todo quietud, no duden en acercarse a saludarlos. Platiquen con él, síganle la pista en Facebook y no dejen de echarle porras, que lo suyo no cualquiera se avienta a hacerlo.




Now Playing: Perfect crime - Guns N' Roses


Saludos Enfermos.


miércoles, abril 06, 2016

¿Quiénes son los mexicanos involucrados en el Panama Papers y por qué están ahí?


El escándalo de moda es el llamado Panama Papers. Algo muy parecido a esto:





Con la diferencia de que en la vida real no fue un simple monito farandulero y, a excepción del primer ministro de Islandia que ya renunció a su cargo, no ha habido más acción. Pero empecemos por el principio: ¿Qué es eso de Panama Papers? Celso Trujillo Rosales nos lo explica en poco menos que un minuto:





Ok, ya sabemos que es un montón de gente escondiendo su plata en paraísos fiscales. Un paraíso fiscal es, para quien no conozca el término, un territorio o país en el que el régimen tributario es particularmente buena onda con personas o empresas que no residen en ese lugar (pero para efectos legales se domicilian ahí) con la ventaja de que la falta de transparencia en el manejo de la plata no permite que los países de donde son originarios quienes depositan su dinero ahí tengan acceso a la información del mismo.

A pesar de esto, Aristóteles Núñez Sánchez, jefe del Servicio de Administración Tributaria, afirma que “no es ilegal tener dinero en paraísos fiscales”, que lo ilegal viene si ese dinero generó dividendos y no se pagaron los impuestos correspondientes. Asegura que los mexicanos envían su dinero al extranjero por tres motivos: protección de sus activos, confidencialidad de sus datos o, de plano, por evasión fiscal, y que primero quiere ver en cuál de las tres situaciones están quienes salieron premiados en la lista. Dice además que van a aplicar auditorías, aunque estas pueden durar hasta dos años, y que se va a revisar cada caso minuciosamente para ver quiénes realmente están evadiendo impuestos. Las posibles sanciones a aplicar serían: el pago de los impuestos correspondientes con una tasa del 30 al 35% mas una multa de casi el 100% de la cantidad que no se pagó inicialmente y, si se comprueba que los involucrados cometieron un delito fiscal, pueden pasar de 3 meses a 9 años en el tanque.




Mientras tanto, en la Peñacueva, Luis Videgaray dice que no hará comentarios al respecto, para no cagarla y enlodar (más) a su jefecito adorado, quien, como era de esperarse, está metido en este desmadre junto a su lacayo de las casitas, Hinojosa Cantú.

En fin, ya que me parece alarmante la falta de importancia que se le está dando al asunto más allá de las redes sociales y que toda la información está desperdigada en distintos medios, me tomé la libertad de ocupar mi tarde de ocio en reunir a todos aquellos ejemplares ciudadanos mexicanos que aparecen en la lista. Ellos son (redoble de tambores, por favor):


Enrique Peña Nieto, presidente de México, cuya más reciente graciosada es la contratación de un hacker colombiano para boicotear las campañas de sus oponentes en 2012, torcer estadísticas y sentarse en la grande.

Noé Fernando Castañón Ramírez, hijo del ex ministro de la Suprema Corte de Justicia de la Nación.

Juan Armando Hinojosa Cantú, titular del Grupo HIGA, que le dio una bonita casa blanca al matrimonio presidencial y otra no menos bella (aunque no es blanca) al señorito Videgaray.

Ramiro García Cantú, contratista de PEMEX.

Amado Yáñez Osuna, Martín Díaz Álvarez, Oscar Rodríguez Borgio y Francisco Javier Rodríguez Borgio, socios de Oceanografía, empresa señalada por lavado de dinero y por defraudar a Banamex.

Emilio Lozoya Austin, ex-director de PEMEX.

Omar Yunes Márquez, hijo de Miguel Ángel Yunes, candidato a gubernatura de Veracruz por la alianza PAN-PRD.

Oscar Fernando Trujano Sandoval, empleado del SAT.

Rafael Caro Quintero, narcotraficante ex líder del Cártel de Guadalajara que tuvo su auge en los 80's.

Wendy Amaral Arévalo y Gerardo González Valencia, pertenecientes al Cártel Jalisco Nueva Generación.

Edith González Fuentes, actriz casada con Lorenzo Lazo Margain, director jurídico del depacho Alemán Velasco y Asociados perteneciente a Miguel Alemán Velasco, hijo del ex presidente Miguel Alemán Valdés.

Ricardo Benjamín Salinas Pliego, dueño de TvAzteca, Banco Azteca y Fundación Azteca (sí, oooootra vez este cabrón).

Alfonso De Angoitia, presidente de finanzas de Televisa quien, por cierto, dijo estar muy interesado en la "habilidad" de la firma Mossack Fonseca para crear fundaciones. ¿A qué les suena?

Luis Doporto Alexandre, dueño del despacho Doporto & Asociados, involucrado en la compra de Grupo Marzam por parte de Grupo Nadro (cosa que, para quien no sepa, no es legal debido a que se formaría un monopolio).

¡Hablando de Nadro! Pablo Escandón Cusi es el líder de esta empresa y comprador de su competencia directa a través de recursos de su esposa, Marina Matarazzo.

Guillermo Cañedo White, ex ejecutivo de Televisa y ex vicepresidente de la CONCACAF que también tiene su rebanada en el pastel de corrupción que se cocinó en la FIFA durante los últimos años.

Ángel Ramiro González González, empresario mexicano dueño de medios de comunicación en Centroamérica y Sudamérica que nunca da la cara a los medios.

José Antonio Pérez Simón, coleccionista de arte y ex miembro de Grupo Carso.

Manlio Arellanos Gutiérrez, asesor financiero de la Unión de Crédito Impulsora del Desarrollo Empresarial, S.A. de C.V.



De acuerdo con la información de Panama Papers, en el caso de México se contabilizaron inicialmente 65 compañías, 47 beneficiarios finales o dueños, 29 clientes y 208 accionistas de empresas vinculadas con mexicanos o extranjeros radicados en México. Ustedes dirán, queridos lectores, qué tan probable será que nuestros ilustres compatriotas estén, simplemente, protegiendo su capital o de qué lo estén protegiendo. Una cosa es segura: en este país todo mundo debería pagar impuestos y hay quien no los paga, o hace hasta lo imposible por pagar mucho menos de lo que le corresponde. A alguna solución hemos de llegar, pero mientras eso pasa, ¿por qué no me ayudan difundiendo esta información con todos aquellos contribuyentes que pudieran no estar de acuerdo con partirse el lomo trabajando día a día mientras otros tienen su guardadito en Panamá, Las Bahamas o cualquier otro paraíso fiscal?




Now Playing: Fingerprint file (live) - The Rolling Stones


Saludos Enfermos.


lunes, marzo 28, 2016

Mexico City Series Festival: una probadita de la MLB en casa, y mi reencuentro con el baseball


El sábado paseábamos Hilda y yo por el Centro Histórico buscando algo que hacer después de descartar el plan de tomar los recorridos del Turibús que, por ser vacaciones, tenía una fila de espera para abordar de por lo menos un par de horas.

Caminamos hacia el zócalo y  lo encontramos tapizado con actividades beisboleras: zonas de pitcheo y bateo, stands con mercancía de equipos de la Liga Mexicana y hasta un pequeño diamante. Como a mi siempre me dio hueva el beis (en parte porque le entiendo muy poco y en parte por el leeeeennnntoooo desarrollo del juego) quise que pasáramos de largo mientras pensaba cómo podíamos sacarle provecho a la tarde a eso de las cuatro, pero Hilda me dijo:

—¿Por qué no entramos a ver?
—¿La cosa del baseball? Bueno, si quieres —respondí, no muy convencido.

Comenzamos a recorrer el lugar y mientras veíamos los logos de diferentes equipos le pregunté:

—¿A quién le vas?
—A los Yankees
—¿Neta? Eso es como irle a los Cowboys, a los Lakers o al América.

Minutos después me explicaría que apoya a los Yankees porque alguna vez vio el ambiente y la camaradería en la banca del equipo durante un juego y se enamoró de eso. Ahí fue cuando me di cuenta de lo egoísta que estaba siendo; ni siquiera sabía que a mi novia le gusta el baseball, me burlé del equipo al que le va y todavía lo pensé para entrar a un evento que le interesaba. Podría decir en mi descargo que ella nunca me había demostrado interés por algún deporte hasta esta última temporada de la NFL en que le empezó a poner atención, pero al ver cuánto le gusta el llamado Rey de los deportes cambié de mood instantaneamente; por eso, cuando pasamos por el diamante, fui yo quien le pidió que nos quedáramos a ver lo que parecía ser un partido infantil a punto de comenzar.




Mientras esperábamos en las gradas, ella seguía platicándome cosas que le gustan del baseball mientras yo escuchaba muy atento, maravillado por ese lado de mi novia que no conocía. En eso estábamos cuando aparecieron en el campo tres viejos conocidos a quienes hasta los que no somos beisboleros podemos reconocer: Esteban Loaiza, "El Rocket" Valdés y Vinicio Castilla se pararon ahí, con todos esos niños, e iban ni más ni menos que a darles una pequeña cátedra para mejorar su juego.

Loaiza y Valdés eran a quienes teníamos más cerca junto al grupo de jóvenes pitchers; más allá se veía a Vinny Castilla enseñando a los chicos a dominar el bat. Dice Hilda (y yo le creo, que ella es la experta y yo el novato) que Rocket y Vinny son super buen pedo mientras Loaiza es una diva más preocupada por aparecer en titulares que por otra cosa. A lo mejor es cierto, porque mientras este último estuvo serio con su jetota todo ese rato, a Castilla se le veía la sonrisa desde lejos y Valdés se paraba junto a sus chicos, les enseñaba la mecánica de lanzamiento, los motivaba y se divertía con ellos. Incluso a la hora de los autógrafos, el hombre no se cansó de firmar pelotas y lanzarlas a las gradas (hubiera deseado atrapar una para Hilda, Valdés es su favorito) ni de autografiar jerseys, bats o tomarse fotos con los chamacos que, siempre sonrientes, se acercaban a la grada para que los papás guardaran sus tesoros recién adquiridos.




—Estoy muy contento, ¡nunca creí estar en un lugar tan grande! —dijo uno de los niños tras recibir su diploma de participación, visiblemente emocionado. Quienes estuvimos presentes por casualidad tampoco creímos que pudiera haber leyendas mexicanas del baseball de la talla de esos tres, Hilda no creyó que pudiera estar tan cerca de su ídolo "El Rocket", y yo no creí ser capaz de darle una nueva oportunidad a ese deporte. Motivos tengo: es algo que mi novia disfruta, a mi me hizo muy feliz verla así de contenta, y fue un placer estar de metiche en ese ambiente que une de tan bella manera a los niños con sus papás. ¿Quién sabe? A lo mejor la próxima vez que venga al blog a hablar del tema lo haga después de un juego de los Diablos, o tras disfrutar una Serie Mundial.


Más fotos, aquí.




Now Watching: The Walking Dead


Saludos Enfermos.