miércoles, agosto 16, 2017

¿Cuáles son tus mayores deseos?


El otro día, Hilda y yo fuimos al cine a ver Wish upon, conocida en México como 7 deseos.




Me parece que ya la quitaron de cartelera, pero por si no sabían siquiera de su existencia, aquí está el trailer:





En realidad la peli es bastante menos interesante de lo que (de por sí) se aprecia en el trailer. Una puberta recibe una olla china que le concederá siete deseos y, siguiendo los consejos de sus hormonas en ebullición, los despilfarra en tonterías (excepto el de que su bully se pudra, literalmente; ese sí aplica) para darse cuenta, algo tarde, de que la famosa olla se cobra los favores con las vidas de sus seres queridos porque está poseída por el espíritu de una china algo orate. Así, tenemos una especie de chick flick para hipsters salpicada con algo de catsup; nada memorable, pero me sirvió para reír un rato y además, me dejó pensando en qué haría yo en caso de encontrarme con una cajita de esas.

Después de dar vueltas a la idea, decidí que sí se me antojan ciertas cosas. Por eso, queridos lectores, les presento los 10 (no 7, ¡10! porque #YOLO y porque estoy colgado de ese número, al ser el décimo aniversario de este, su blog de confianza) deseos que le pediría a la cosa china.


1.- Toda la factura a mi nombre. Sí, a huevo...si ya sé que la deuda se paga con sangre (como en película de los Almada), que caiga todo el peso de las consecuencias, incluyendo torturas físicas o espirituales, únicamente sobre mí. Y nada de cobrarme después de cada deseo; a mi me traen la cuenta al final.




2.- Ahora sí, con la cláusula puesta: El poder es sabiduría, y la sabiduría es poder. Deseo viajar a través del tiempo y el espacio, disfrutar con todos mis sentidos cada una de las distintas épocas y lugares que decida visitar, sin ser percibido por otros y evitando toda interacción a menos que desee lo contrario (por ejemplo: con mis antepasados, o con John Lennon, Pancho Villa, Peyton Manning...), adquiriendo automáticamente la capacidad de comunicarme con la persona en cuestión sin ningún límite en cuanto a idioma o entendimiento se refiere.




3.- Obviamente, quiero traer a casa recuerdos de esos viajes; por eso, deseo poder llevar cómodamente equipo de audio, video y fotografía. Dicho equipo debe ser siempre de vanguardia, renovarse automáticamente mientras duermo (porque qué hueva ir a la tienda, mi tiempo es oro) y tener estrictamente las características que yo solicite. Rapidito y de buen modo, que para eso estoy pagando con mi alma.




4.- Ese equipo no es nada barato, así que necesitaré mucho dinero; pero como pedir ser inmensamente rico está muy trillado y luego el diablo hace trampa (ya sabes: te da toda la plata del mundo pero te la tienes que acabar en cierto plazo, o no la puedes donar ni puedes gastar en alguien que no seas tú), deseo que en mis bolsillos aparezca la cantidad exacta de efectivo que necesite para comprar lo que se me antoje, ya sea para mí o para alguien más, y cuando yo quiera de manera inmediata; desde la box set con toda la discografía oficial de The Beatles, hasta...

¿Qué tiene de especial esta casa? Haz click aquí.



5.- Deseo tener la capacidad neuronal suficiente para absorber y asimilar la pornográfica cantidad de conocimiento que dichas experiencias me proporcionarían; que la actividad de mi cerebro y el alcance de mi mente se expandan conforme la información me llene, convirtiéndome en la biblioteca viviente más grande del mundo, siempre conservando intacta mi cordura y adquiriendo la capacidad de sintetizar el conocimiento para ser compartido con todo tipo de personas.




6.- Deseo la regeneración automática de todas y cada una de mis funciones fisiológicas mientras duermo; esto incluye anular el efecto de cualquier virus o bacteria sobre mi organismo, así como rejuvenecimiento celular y óptimo funcionamiento de todos mis sentidos. Algo como esto, pero sin garras de adamantium (o bueno...sí):




7.- Deseo saber la respuesta a las preguntas que le han robado el sueño a la Humanidad prácticamente desde sus orígenes: ¿Quiénes somos? ¿De dónde venimos? ¿Qué hacemos aquí, y con qué objeto? ¿Cómo podemos mejorar nuestro status, evitando la inminente aniquilación del mundo como lo conocemos? Nuevamente, sin dañar mi cordura y entendimiento, y otorgándome la habilidad de mostrar a cualquier persona con cualquier capacidad intelectual dicha información, para que pueda procesarla de manera óptima.




8.- Deseo tener la capacidad de sanar cualquier afección física, emocional, psicológica y/o espiritual de las personas que amo con sólo tocarlas o,simplemente, dirigirles una mirada con significado de "Todo va a estar bien".




9.- Deseo sacarme de encima la manera en que la especie humana ha tergiversado a la muerte, haciéndola pasar de ser el final en el ciclo de la vida, a una retahíla de incoherencias, cielos, infiernos y encuentros en el más allá. Ah, y también quiero poder comunicarlo a mis seres amados de un modo que les sea sencillo de asimilar, para evitar que, en lo sucesivo, nadie derrame una lágrima por nadie.




10.- Deseo, cuando esté cansado, haya hecho todo lo que siempre quise y construido un legado que me convierta en alguien imposible de olvidar, tener la capacidad de hacerme a un lado y, entonces sí, pagar el precio. Por elevado que sea, habrá valido la pena.




No, no estoy drogado. Sí, ya pensé muy bien y esto es lo que pediría. ¿Qué hay de ustedes? ¿Qué es lo que más desean? Cuéntenmelo en los comments.

Por cierto, ¡casi lo olvido! hay trivia, chavos; los puntos 1 y 2 hacen referencia a una obra clásica de la literatura universal. Quien me diga de qué título se trata, se lleva un bonito regalo, consistente en...




¡Un bonito pack de tres libros! que si bien a lo mejor ya leyeron, también es probable que no los conozcan y seguro les quede un grato sabor de boca al hojearlos.


¿Cómo ven, se la saben?




Now Playing: Ludwig van Beethoven´s Marcia funebre (adagio assai) - Česká Filharmonie


Saludos Enfermos.


miércoles, agosto 09, 2017

Museo del Automóvil de la Ciudad de México: un viaje motorizado en el tiempo


El Museo del Automóvil de la Ciudad de México es el sueño húmedo de cualquier amante de los motores.

Hilda y yo lo visitamos un viernes, y nos sorprendió sobremanera encontrarlo prácticamente desierto pese a que llegamos a eso de las 2 de la tarde; de hecho, salvo por algunos visitantes que nos hicieron compañía esporádicamente, tuvimos el museo para nosotros solos.

Pese a que el espacio donde se aloja es enorme, al parecer no es suficiente para la magnífica colección de 115 automóviles que alberga. Los autos están apilados uno junto al otro en dos rectángulos, uno dentro del otro, y si bien esto no permite apreciar todos los detalles de cada uno, hace que el ambiente que se vive dentro del lugar sea el de un auténtico garage.




El mural El hombre y su transportación, de la autoría del artista plástico Francisco Messeguer, enmarca a la perfección toda la historia —más o menos desde principios del siglo XX hasta aproximadamente el 2003— contenida entre un calor que no es el de los motores andando, pero se antoja imaginar que es así; algún olor a aceite proveniente del fondo, donde el señor Jerónimo, a quien es un gusto ver dando mantenimiento a los autos con tanto cariño, quizá está haciendo reparaciones a alguna importante pieza de la colección, y sobre todo, las ganas de poder montarse en alguna de ellas y salir a recorrer la ciudad.

Por otra parte...¿por qué elegir uno, si puedes escoger diez?

Mientras yo terminaba de tomar las mejores fotos posibles para hacer justicia a la belleza de estas máquinas, Hilda se encontró con Gerardo Aguerrebere Gálvez, encargado del museo; después de presentarnos, platicamos con él y nos dio su Top10 de los automóviles más sobresalientes de la colección. ¿Están listos para conocerlos?


Cadillac Eldorado Brougham — 1957, General Motors Co., USA.

Una bestia de edición limitada, hecha a mano, con toldo elaborado completamente en acero. El diseño de Ed Glowacke se mantiene vigente, siempre como un referente de elegancia y distinción.




Lincoln Continental — 1941, Ford Motor Co., USA.

Belleza que, durante años, fue algo así como "el auto oficial de los presidentes de los Estados Unidos".




Volkswagen Sedan — 2003, Volkswagen, Alemania.

El penúltimo modelo fabricado en México del entrañable vochito. Desde 1996, México fue el único país que continuó fabricándolo, así que tuvo el placer de enviar a Wolfsburg, Alemania, el último ejemplar para darle el lugar de honor en el museo de la marca. De esta última edición se produjeron solamente 3,000 unidades, en dos colores: azul acuario y beige, que manifiestan la nostalgia por "El mejor auto del siglo XX". Por cierto, Gerardo nos explicó que la línea en el cofre que une el logo de VW con el escudo de la ciudad de Wolfsburg representa el camino que este histórico automóvil siguió desde sus orígenes hasta la fama mundial.




Volkswagen Sedan — 1969, Volkswagen, Alemania

Meses antes de comenzar el Mundial de Fútbol México 1970, este vehículo fue enviado a Europa como Embajador de la Buena Voluntad; de esta forma, México mostró fraternidad a los países convocados a dicha justa deportiva. Es considerado una obra de arte moderno, pues fue construido por artesanos mexicanos en una de las fábricas de nuestro país. Uno de estos ejemplares se encuentra en el Volkswagen Auto Museum de Wolfsburg; uno más en Disneyland, y queda este ejemplar, en perfecto estado estético y mecánico.




Galaxie 500 Convertible — 1964, Ford Motor Co., USA.

Increíblemente suave y versátil, fue condecorado —junto con toda la línea Ford ´64— como Auto del año.




Mustang Coupé — 1966, Ford Motor Co., USA.

Si al principio de este artículo dije que el Museo del Automóvil es el sueño húmedo de los amantes de los motores en general, el Mustang de 1966 (y técnicamente, cualquier ejemplar de toda esa década) es el que me hace empapar los calzones. Excelente elección de un conocedor.




Studebaker Dictador Business Coupé — 1936, Studebaker Corp., USA.

Como el ave Fénix, la compañía regresó a la vida tras declararse en quiebra en 1933, y lo hizo de una forma imponente, con modelos incisivos que contrastaban la tendencia clásica de la época.




Studebaker Golden Hawk — 1957, Studebaker Corp., USA.

Uno de los más poderosos ejemplares de la marca, siempre innovadora en cuanto a diseño y espacio interior.




Hudson Limousine — 1941, Hudson, USA.

Originaria de Detroit, Michigan, la Hudson nació en 1909 y se convirtió en una de las fábricas norteamericanas más grandes e importantes, algo que se manifiesta en el imponente y poderoso frente de este ejemplar.




Hudson Hornet Hollywood — 1952, Hudson, USA.

Once años después, el versátil titán seguía haciendo de las suyas gracias al motor Hornet, que dio importantes victorias a la marca. Desgraciadamente, su producción cesó en 1957.




A excepción del Mustang, yo haría algunos cambios a la lista, así que...¡qué demonios! aquí van los que elegiría:


Chrysler Airflow — 1935, Chrysler Corp., USA.

Polémico, dinámico y adelantado a su tiempo. Creo que sería un auto perfecto para mí (sí, el modesto no vino, pero estoy yo).




Lafayette Sedan — 1936, Nash Motors, USA.

Lujoso y caro, capaz de conquistarme con las líneas aerodinámicas de sus costados y el faro en el lado derecho del parabrisas.




Opel Olympia — 1939, General Motors Co., Alemania.

Ah caray...¿Un GM alemán? Sí, porque entre 1928 y 1929 la empresa norteamericana compró a la teutona, para fabricar esta belleza en honor a los Juegos Olímpicos Berlín 1936. Este fue el último modelo elaborado en Alemania antes del bombardeo de la fábrica durante la WWII, y probablemente este ejemplar sea el único existente en el mundo. ¿Alguien dijo "valor histórico"?




DeLorean DMC 12 — 1981, DeLorean Motors Co. LTD, Irlanda del Norte.

Cualquiera que haya crecido viendo la trilogía de Back to the future estará de acuerdo conmigo en que sería un placer subirse en él.




Cadillac Sedanetta — 1941, Chevrolet Co., USA.

Actitud badass, frente poderoso, un tono de azul completamente viril y los detalles rojos en los neumáticos y bajo los faros, me derriten.




Pierce-Arrow Sedan de luxe — 1936, Pierce-Arrow Motor-Car, USA.

Tan lujoso que fue la primera marca utilizada por la Casa Blanca para los actos oficiales del presidente. Además, su color verde bandera resalta perfectamente las finas líneas laterales.




Lincoln Continental Mark V — 1960, Ford Motor Co., USA.

Éste era del ex-presidente Adolfo López Mateos (la porra te saluda hasta allá donde te estés rostizando). Considero que yo lo merezco más, y fin de la discusión.




Mercedes Benz 190 SL — 1960, Daimler-Benz A.G., Alemania.

Elegante y aerodinámico, como para jugar a ser James Bond.




Jaguar XKE Roadster — 1963, Jaguar Cars Ltd, Inglaterra.

No soy fan del color blanco, pero combina perfecto con la línea minimalista y poderosa de esta bestia.




Packard Coupé Convertible — 1941, Packard Motor Car Co., USA.

Uno de solamente 300 que se fabricaron. Tiene una parrilla poco común, como suelen gustarme, y una sobriedad que contrasta perfecto con su pintura en rojo intenso.




¿Qué tal, les gustan? Apenas han visto 20 ejemplares, ¡esperen a ver los otros 95, que pueden encontrar en este enlace! o mejor aún, ¿por qué no aprovechan que se acerca el fin de semana y arman plan para conocerlos en vivo? El museo abre de martes a domingo con horario de 10:00 a 15:30; si van, les sugiero que lo hagan lo más temprano posible, porque si son fans clavados de la fotografía —como su servilleta— se van a aventar mínimo tres horas ahí.

La entrada cuesta 30 pesitos, y si llevan credencial de estudiante o maestro, son menores de 12 años o adultos mayores, pagan la mitad. Además, por 10 pesitos extra al costo de su entrada les dan visita guiada, programada para las 13:00 horas, que lo vale totalmente.

Lo encuentran en la avenida División del Norte número 3572, colonia San Pablo Tepetlapa, delegación Coyoacán. Les queda super bien la estación Nezahualpilli del Tren Ligero, y (tip, por si llegan con hambre) pueden echarse unos ricos tacos de mixiote antes de entrar.

¿Qué más necesitan para que se les despierte el antojo?




Now Watching: FC Juárez vs Chivas


Saludos Enfermos.


domingo, agosto 06, 2017

El primer año


Son casi las 12 de la noche, y estoy por terminar una jornada laboral más. Pero no es cualquier jornada. Justo hoy, cumplí un año en mi (no tan) nuevo trabajo.

Cuando llegué, aún seguía chambeando en SP Marketing, y así me la aventé los primeros ocho meses: me dedicaba a la mercadotecnia de lunes a viernes; los sábados, domingos y días festivos, a mi nuevo giro. Estuvo rudo tener que switchear el mood entre una y otra actividad dos veces por semana,  y así hubieran seguido las cosas, y hubiera aguantado ese ritmo, si las circunstancias no me hubieran obligado a elegir dónde quería quedarme. Dudé, en principio; pero 365 días después, considero que escogí correctamente.




El nuevo ritmo siempre fue vertiginoso; en mi primera semana tuve oportunidad de estar muy cerca de personas de las que jamás creí que podría estar, cumpliendo tareas de suma importancia para mi área. Debo decir que, obviamente, no lo hubiera logrado sin la guía de la persona que me invitó a colaborar ahí. Más que un amigo, se convirtió en un maestro; rebasó por mucho la amistad que nos ha unido durante años y se ganó una clase de respeto muy especial, de ese que a escasas personas les he tenido: me hizo admirar su forma de trabajar, y desear llegar a ser, algún día, tan bueno como él.

He tenido oportunidad de mostrarle mi gratitud y honrar a mi trabajo, de la mejor manera posible: aprendiendo constantemente, superándome a mí mismo, sacándome de encima la mecánica que adquirí durante 13 años de trabajo en agencias de marketing y cambiándola por parámetros distintos, más elevados, una actitud de responsabilidad y servicio acorde con mis nuevas tareas.

Hoy no puedo decir que me las sé de todas, todas; pero sí puedo afirmar que amo mi trabajo por la enorme satisfacción que me da en tantos sentidos: desde llegar temprano un sábado por la mañana, comprar un café y prepararme para monitorear las cosas que suceden en esta caótica ciudad, hasta saber que, desde mi trinchera, puedo hacer algo para mejorar las cosas. Tengo toda la intención de que este sea el primero de muchos años, y si de algo me precio, es de no aflojar la mandíbula cuando ya mordí.




Now Playing: Time - Pink Floyd



Saludos Enfermos.


domingo, julio 30, 2017

Guanajuato y la CDMX, hermanadas por Diego Rivera (¡y con Picasso de visita!)


Un must para quien se precie de ser amante de las expresiones artísticas del siglo XX en México es el Museo Casa Diego Rivera, ubicado en la bella ciudad de Guanajuato. El hogar en que naciera y viviera durante los primeros 6 años de su vida uno de los máximos representantes del muralismo mexicano fue convertido, en 1975, en guardián del mobiliario que acompañó la infancia del ilustre muralista, respetando sus características originales para reproducir el ambiente original en que hizo sus pininos como artista (sí, le gustaba eso del trazo desde pequeñito). Además, posee alrededor de 175 piezas originales del pintor, propiedad del ingeniero Marte R. Gómez, siendo una de las colecciones más importantes en todo el país, pues representa diferentes etapas creativas del artista.


Visita la casa de Diego Rivera haciendo click aquí.



Hablando de las etapas artísticas de Diego María de la Concepción Juan Nepomuceno Estanislao de la Rivera y Barrientos Acosta y Rodríguez, una que lo enlaza con otro grande de los lienzos —un tal Pablo Diego José Francisco de Paula Juan Nepomuceno María de los Remedios Crispiniano de la Santísima Trinidad Ruiz y Picasso— engalana al Museo del Palacio de Bellas Artes a través de la exposición Picasso & Rivera: conversaciones a través del tiempo. Organizada por el ya mencionado recinto mexicano y el Los Angeles County Museum of Art, presenta la influencia de un genio en el otro y la amistad que desarrollaron durante el tiempo que coincidieron en la vanguardista París, en los albores del siglo XX.

Compartir cuatro de sus nombres no es lo único que enlaza a ambos artistas hispanoparlantes. Haber sido niños genio que accedieron al estudio de las bellas artes desde muy jóvenes, coincidir en la capital francesa para sostener una longeva amistad que desembocaría, principalmente, en la influencia del cubismo de Picasso sobre el espíritu de Rivera como intersección de sus caminos, no pueden ser obras de la casualidad. Es un hecho que la Humanidad necesitaba el encuentro de estos dos gigantes para crecer alimentándose uno del otro y continuar por sus respectivas sendas hacia la grandeza.


La exposición está disponible hasta el 10 de septiembre, así que tiempo hay, ¡y de sobra! para no perdérsela. Eso sí, vayan sin cámara profesional, ya que no están permitidas; únicamente se pueden hacer fotos con el celular y no a todas las obras, pues hay algunas a las que, por derecho de propiedad, no podrán fotografiar sin recibir una llamada de atención por parte del personal de vigilancia.



El resto de la galería, aquí.


Aún así, vale completamente el tiempo que el visitante invierte perdiéndose entre las intrincadas manifestaciones del cubismo de Pablo Picasso y su posterior derroche de sensualidad a través de minotauros y musas, así como en el talante transgresor y revolucionario (cuando ambas palabras significaban algo) pero, sobre todo, versátil de Diego Rivera, que le llevó incluso a ilustrar una edición japonesa del Popol Vuh. La entrada cuesta 60 pesitos, así que sacrifiquen un par de caguamas y vayan a disfrutar este encuentro de dos de las almas más libres que han plasmado su huella sobre un lienzo.

P.D.: Si llegan al Museo del Palacio de Bellas Artes con los audífonos puestos, busquen mbellasartes en Spotify, o bien, hagan click aquíaquí. Seguro se ambientan.






Saludos Enfermos.


jueves, julio 20, 2017

Los sabores de Huatulco


Después de los anuncios parroquiales de la semana pasada y retomando el tema de los tesoros gastronónicos que Hilda y yo encontramos en Huatulco, después de abrir el apetito en Mezcal Chahue nos fuimos raudos y veloces a La crema bar, en el centro de La Crucecita, donde disfrutamos una deliciosa pizza frutti di mare repleta de camarones y pulpo.




Las bebidas también son buenísimas; Hilda se tomó una fresada y yo un Alabama slammer...la neta no recuerdo qué le ponen, pero estaba regañón y muy, muy rico.




A la mañana siguiente fuimos al Mercado 3 de Mayo para buscar con qué curar mi ligera cruda (ok, Hilda no se dio cuenta de que andaba crudo y me acabo de balconear, jeje) y para eso, ¿qué mejor que una michelada con camarones en el Comedor Xochitl? Sí, sé que siempre he pecado de purista y he dicho que la cerveza se toma sola, pero ¿alguien de verdad podría resistirse a esto?




Ya restablecido y para no perder el tono...vean este delicioso caldo de mariscos. Atención a la cola de mojarra que asoma del plato, porque...





...así quedó el pobre cuando terminé con él.





Nunca he sido de perdonar el postre y esa no sería la ocasión. El pan y el chocolate no solo estaban riquísimos, sino que este último fue preparado a la manera tradicional por el joven muxe que con tanta presteza nos atendió: tomando el molinillo y dándole duro hasta hacerlo espumar. Ver cómo lo preparó definitivamente fue un plus.




Otro día, en el recorrido que dimos por Mazunte, paramos a comer en un restaurant del pueblo; Hilda pidió una mojarra y me invitó un taco; estaba deliciosa, pero como no le tengo la paciencia para estar sacándole uno por uno los huesitos mejor pedí mi especialidad: un mix de camarones que incluía una muy buena ración de estos crustáceos preparados a la diabla, al mojo de ajo, a la mantequilla y estilo BBQ. Si se les hizo agua la boca al leer, miren esto:




Hablando de camarones, y aunque más chiquitos, los que venden en los locales de la Bahía Santa Cruz no desmerecen, acompañados de un filetito de pescado empanizado, arroz y ceviche.




De regreso al centro de La Crucecita, caímos en la cuenta de que no habíamos probado uno de los platillos más tradicionales de todo el estado: ¡las tlayudas! así que, ni tardos ni perezosos, entramos al Restaurant bar El grillo marinero y pedimos una de esas deliciosas tortillotas acompañada de todo lo que debe llevar: tasajo (lo que nosotros conocemos como "cecina", o sea, la carne salada), cecina (los oaxaqueños le dicen así a la que en la CDMX se le conoce como "cecina enchilada"), chorizo, quesillo de Oaxaca, aguacate y jitomate.




Para rematar, ¡y vaya forma de hacerlo!, fuimos a buscar algún otro restaurant en el centro del pueblito a la hora de la cena. Dimos con Tostados Grill, un lugar con todo el punch de la cocina oaxaqueña aderezado con un toque nice que se nota, sobre todo, en la presentación que dan a los alimentos. Como teníamos un chingo de hambre, se nos hizo fácil pedir una cosa de la que no recuerdo cómo se llama, pero incluía "mini-probadas" de la comida más representativa de Oaxaca. Así, lo primero que llegó a nuestra mesa fue una charola de cuatro quesos: quesillo de Oaxaca, requesón, queso de rancho y otro del que no estoy seguro si era queso plamela o queso badera. Agréguenle el guacamole, una generosa dotación de chapulines y un putazote de totopos, y el resultado es...




¡Que cuando terminamos con eso ya estábamos llenos! pero como aquí somos valientes y no payasos, le entramos también a las tres variedades de mole que llegaron en el segundo tiempo: rojo, negro y verde, todos cubriendo, cada uno, una buena pieza de carne de cerdo.




A estas alturas del partido ya no nos entraba ni aire. Hilda se rindió y no quiso más, pero yo todavía tuve la osadía de zamparme una de las dos rebanadas de tlayuda que llegaron en el tercer tiempo.




Sobra decir que no nos terminamos todo y me sentí bastante frustrado por eso (no soporto la idea de dejar mi plato a medio comer, neta me pone muy de malas), pero si así salimos rodando, ya me imagino cómo hubiera terminado. Cuando le dije a la mesera que las porciones de comida estaban bárbaras, me dijo:


—Ustedes no son de aquí, ¿verdad?
—No...¿por que?
—Es que los oaxaqueños comemos mucho.
—¡Ya lo noté!


Como verán, las hermosas playas, los manglares, la sierra, el mezcal, la mismísima Guelaguetza, son todos factores que convierten a Oaxaca en uno de los destinos turísticos más importantes del país. Ya sea que visiten la zona central, la serranía o la costa, siempre regresarás a tu ciudad con un inolvidable y delicioso sabor de boca. ¿Qué esperas para visitarlo? Mientras te decides...nos leemos en el próximo post, que de tanto ver ya me dio hambre. Bon apettit!






Saludos Enfermos.