martes, octubre 09, 2007

El pesimismo alegre

Mis pasos han sido guiados por dos tiranos crueles: el Azar y la Necesidad. La Necesidad que enbrutece. El Azar que desorienta. Y en el fondo de cada instante hallé el dolor, el dolor que atormenta.
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Más terrible aún que todo lo que yo he pasado, es todo lo que yo he visto: inquietud, odio, hambre, enfermedad, dolor, impotencia y muerte; he aquí los ritmos de ésta pesadilla monstruosa que el Azar y la Necesidad mantienen.
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Sin embargo, la vida no sólo perdura, sino que es capaz de parecer hermosa y a veces como que se torna en goce y rapto. ¡Cuántas veces la conciencia, después de la angustia se abre a la dicha y la esperanza, como cielo que se va llenando de luz! Y a medida que vivimos más, parece que vamos venciendo el dolor.
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Tendrá quizás razón el sentido ordinario -nuestro enemigo el sentido ordinario-, y al fin y al cabo, ¿será el mundo perfectible y la vida buena...?Y yo, exaltado rebelde, ¿voy a servir de prueba y de ejemplo a todo el rebaño de los optimistas, tan sólo porque mi fortuna ha logrado arrebatar a la suerte una que otra ventura intensa, o porque ya no me importa la pérdida de las cosas que se pueden perder? ¡Como si no hubiera tantos otros, tantos millares y millares de seres para quienes todo ha sido ruindad, miseria, injusticia, impotencia y terror! ¡No, jamás afirmaré que ésto es bueno! ¡Antes el tormento que la beatitud cobarde! ¡Antes el dolor que la mentira! ¡Sigamos atormentados pero con la ambición puesta en lo Infinito!
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Todo conformismo es vil. Amarga es toda contemplación del mundo; amargo todo examen sincero del corazón. Nuestro pesimismo es radical y definitivo. A pesar de eso, frecuentemente la alegría mana de nuestros pechos, incontenible, rebosante. A pesar de que el juicio condena siempre, el corazón a menudo se suelta a danzar de júbilo. ¿Qué extraña locura es ésta? ¿Qué clase de pesimismo es éste pesimismo alegre...?
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¡Pesimismo alegre! tal es la fórmula. Pesimismo respecto de la vida terrestre en todas sus formas. Horror de la vida social en todos sus arreglos malditos. Horror del cuerpo humano que es modelo de ruindad y de imperfección y absurdo. Horror de la vida de las especies: monstruo que vive de sí mismo, devorándose a sí mismo. Horror de nacer: accidente terrible que las antiguas religiones califican de pecado. Horror de engendrar. Horror y asco de todo amor de sexos. Desdén y piedad de toda dicha meramente humana. ¡Inconformidad, aún con el más logrado y brillante de todos los destinos! ¡Horror del planeta! ¡Pesimismo del planeta! ¡Pesimismo de nosotros mismos, porque nuestra conciencia es una y minúscula, y el mundo, es múltiple, infinito! Disgustos y horror totales, si; pero de todo ésto, nace alegría.
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Alegría porque ya todo lo perdimos, porque ya nada nos detiene; porque si todo se va, también todo es vano. Alegría porque en el fondo inescrutable hemos advertido un proceso de tránsito. Alegría porque en lo más revuelto del plexo hemos percibido un curso que se sobrepone a los fenómenos: un ir que complace al corazón y se iguala con la fantasía. Una corriente libertadora. ¡Devenir estético y divino, nuevo y triunfante! Por todo el Universo resuena, de todas las cosas se levanta, en todas las almas vibra. Pasa por el mundo como un gran himno de victoria.
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Los ecos de éste himno han penetrado en mi conciencia y desde entonces marcho contento. Y paso por las cosas y me detengo delante de los seres y en todo busco el signo: el Signo, revelador de lo que comienza a revertir su impulso, de lo que ya acude al nuevo existir, a la potencia y al amor de lo Infinito.
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Así se dijo, a sí mismo, en una larga meditación, el hombre que bajaba de la montaña.
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José Vasconcelos, Divagaciones Literarias.
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Now Playing: Well well well (by John Lennon)
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Saludos Enfermos.

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