jueves, febrero 28, 2008

Cuéntame una de orientales

El cine, es de todos sabido, siempre ha sido utilizado de una manera propagandista, como cualquier otro medio masivo de comunicación.
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La otra noche estaba viendo una película de acción, de esas tipo “masacre en el barrio japonés”. La protagonizaban Dolph Lundgren y Brandon Lee, obviamente del lado bueno. Del lado malo, como en todo ese tipo de películas, estaban los orientales, en este caso japoneses, tal cual, con sus características intactas: delgados, bajos de estatura, ojos rasgados, piel amarillenta.
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Por la época en que salió esa película (los 80’s) es notorio el mensaje de la misma: “nosotros los americanos somos superiores a cualquiera y podemos hacerlos mierda así de fácil”. Es el mismo mensaje de las películas de Rambo, que despedazaba él solito a todo un comando de cualquier país, según las tendencias bélicas de los Estados Unidos en el momento. O el caso de Rocky IV, también de los 80’s, donde claramente se ve que el ciudadano americano promedio, un don nadie que viene de los barrios bajos, puede vencer al oponente ruso entrenado casi como una máquina de matar.
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Es evidente el abuso que se hace de los estereotipos en este tipo de películas. Citando el ejemplo anterior de Lundgren, mientras él y Lee tienen papeles estelares, en los que lucen audaces, varoniles, musculosos y atractivos (Lundgren se queda con la chica guapa de la película al final), a los japoneses-mafiosotes-malotes de reparto los representan como monos gesticulantes, torpes, predecibles y por supuesto, al final siempre pierden.
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Me pregunto qué nivel de influencia tendrá esto en el desenvolvimiento actual interracial. Todos somos partícipes en la discriminación, ya sea de una forma o de otra. En el caso particular de discriminación hacia los orientales, y siguiendo la temática del cine, ¿cuántas personas desdeñan el ir a ver una película de producción oriental por el simple hecho de no contar con galan@s rubi@s caucásic@s? Mucha gente prefiere ir a ver cosas tipo Legalmente rubia, en vez de ir a la Cineteca Nacional a ver películas independientes asiáticas o de Europa oriental.
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Continuando con la discriminación, mucha gente odia a los orientales, o por lo menos les hace jetas cuando se topa de frente con uno, “porque si”, “porque son diferentes”, “porque les caen gordos”. Y en muchos casos se manifiesta el natural (¡!) temor y desconfianza hacia lo desconocido. Quienes hemos tratado con orientales podemos decir de ellos que son personas aseadas, inteligentes, justas y honorables. Por lo menos esa fue la impresión que siempre me dejó mi maestro de karate de hace años, sensei Takashi Ota. Claro, habrá quien responda “no todos los orientales son aseados, inteligentes y cultos”. Y tendrá razón, del mismo modo que si dijera que no todas las rubias son idiotas, o que no todos los hombres somos mujeriegos, o que no todos los homosexuales tienen SIDA. Nuevamente, todo es cuestión de clichés y estereotipos, y de la forma en que se les asimile.
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Mi hermana es de esas personas que le tienen un cierto grado de aversión a los orientales, “taka takas” les dice ella. No tiene ningún motivo ni fundamento, porque simplemente no ha convivido con ninguno de ellos. Aún así, recuerdo que el año pasado la invité a una presentación de artistas chinas en el Teatro de la Ciudad, dentro del evento China en México, y puedo decir con orgullo que le encantó la interpretación de los instrumentos tradicionales, la danza, la iluminación, la gracia y delicadeza de sus movimientos, lo amables y cálidas que fueron con el público mexicano que no pudo menos que entregárseles en forma de aplausos y ovaciones al final; el performance en general.
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Y tal vez esa sea la solución a todos los problemas sociales originados por el temor y la ignorancia: el racismo, la discriminación, se terminarían si todos nos sacáramos un poco de encima los prejuicios y nos permitiéramos conocer más acerca de los otros, de su cultura, de sus costumbres, de sus por qués y para qués.
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Now Playing: Juicebox (by The Strokes)
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Saludos Enfermos.

2 han opinado. ¡Da click y hazlo también!:

Dannie dijo...

Ohh esos pequeños Orientales!
No me apetecen muxo haha pero asi como todos tienen cosas buenas y malas.
Lo no sensual es que como BUENOS MEXICANOS copiamos las cosas malas como la pirateria... corrupción etc etc.
Por qué no podemos copiar cosas mejores de su cultura y solo dejarnos llevar por esas cosas tan estúpidas?

Excelente post!

Te amo mi vida!!

Abraham dijo...

Jajajajaja, recuerdo muy bien esa película!! Pero se te paso mencionar algo: el estereotipo del oriental bueno (porque está occidentalizado) personificado por Brandon Lee. Y es curioso como Dolph Lundgren participa en ese cine de propaganda gringo: como el occidental bueno en esta película y como el ruso malo en Rocky. Mi papá es psiquiatra y uno de sus amigos (también psiquiatra) dice: "estas pinches películas me encantan porque nada de ahí es real, son un perfecto escape de cualquier mamada pseudo psicológica en una película" y creo que ese sería el único lado bueno de ese cine: verlo para reírte y desconectar el cerebro un rato con los madrazos. Como siempre digo: no se trata de no ver la tele, sino de estar conscientes de lo que vemos.