lunes, septiembre 01, 2008

Otra denuncia...

¿Y preguntan por qué digo que los ciudadanos comunes y honestos debemos contar con armas en casa para defendernos?
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Este texto me llegó vía mail. Es bastante largo, pero les pido por favor que si tienen tiempo de leer las cosas que a veces escribo, se den un tiempo también para leer este caso. E insisto...¡YA BASTA DE PENDEJADAS!
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Había pasado apenas un día de que un ciudadano común y corriente como ustedes y como yo, el señor Alejandro Martí, levantara la voz y fuera aplaudido de pie por las autoridades. Ese jueves agradecí que hubiera dicho aquello que muchos les quisiéramos decir, y vi que las autoridades con ese gesto de supuesto entusiasmo, se ponían de pie y aplaudían vigorosamente sus palabras.
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El viernes reconocí yo mismo el dolor y la voz quebrada con la que se dirigía a las autoridades, cuando agentes del ministerio publico de Tlalnepantla me preguntaban qué estaba yo reportando.
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A las 10:00 p.m. aproximadamente mi tía salía de mi domicilio. Como cada noche había terminado de darle de cenar a mi abuela y se retiraba a su casa que está ubicada cruzando la calle. Como cada noche la calle estaba vacía y como cada noche a lo largo de la calle había varios automóviles desconocidos estacionados, uno enfrente de su puerta. Como eso ya nos resultaba común, mi tía no prestó atención y gracias a que las lámparas del alumbrado público se habían fundido y con ayuda de varios árboles que a falta de poda ya tapan las pocas lámparas que funcionan, la calle era demasiado obscura.
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Como cada noche mi tía, al cruzar la calle, escogió la llave de la primera cerradura que hay en su puerta, una reja de acero que habían mandado poner por 'seguridad', y que se anteponía a una puerta de metal que es el acceso al patio delantero de la casa, preparó la llave y abrió la primera reja, inmediatamente fue empujada al interior de ese cubo que separa la reja de la puerta de acceso al patio, la tomaron del cabello y empujándola le exigieron abrir la puerta, mi tía soltó un grito de espanto y de dolor por la fuerza con que la tenían sujeta del cabello, el maldito que la sujetaba le tapó la boca con la mano y empujando una pistola en su cabeza le decía que no gritara o mataban a todos.
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Dentro de la casa se encontraba mi tío y dos de mis tres primos, en el piso de arriba estaba mi tío y uno de ellos que estaba por irse a dormir, en el patio de atrás se encontraba mi otro primo haciendo ejercicio en un cuarto que usan de gimnasio y de oficina de mi tío. Por el golpe que dio mi tía contra la puerta, y el grito que alcanzaron a escuchar mi tío y mi primo, inmediatamente bajaron a ver qué había pasado y se encontraron a mi tía sujeta por el cabello con una pistola sobre la cabeza y a más de siete malditos que se movían rápidamente para asegurarlos a ellos también, mientras que otros comenzaban a recorrer la casa.
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-¡Cállense o los matamos a todos!-, fueron jaloneados hacia la cocina cada uno sujeto y con un arma sobre la cabeza, los tiraron al piso y les ordenaron no levantar la vista. '¡Agáchate, agáchate!', le decían a mi primo mientras a patadas lo hacían ponerse boca abajo. '¿Quién más esta en la casa?', les gritaba el 'líder'. Mi primo dijo que sólo ellos y su hermano. Lo levantaron a jalones y patadas, lo encañonaron y le gritaban '¡No nos veas, agacha la cabeza, ¿Dónde esta tu hermano?!'. Mi primo volteo para indicarles que estaba atrás y nuevamente a golpes le ordenaron que los llevara, mientras un grupo de estos infelices recorría todo el piso de abajo abriendo cajones, sacando papeles, tomando celulares y todo lo que a su paso encontraban.
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Abrieron los sobres de estados de cuentas bancarias, inmediatamente tomaron las llaves de los autos, mientras los que habían ido a sacar a mi primo del cuarto de atrás hacían lo mismo en esa habitación, revolviendo los papeles de mi tío, tomando una guitarra eléctrica, y un portafolio de piel donde mi tío tenía todos los papeles de su trabajo, al entrar a la cocina volvieron a gritarles a mis primos que se tiraran al piso. Pateándolos les gritaban que dónde estaba el dinero, ya en ese momento toda la casa estaba siendo registrada, sobres, carteras, bolsas, cajones eran examinados y cualquier cosa que no les interesara era arrojada al suelo.
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Se escuchaban los golpes de los cajones estrellándose en el piso, los golpes que les daban mientras les exigían cosas que al 'líder' alguien le decía por un teléfono celular, tomaron a mi tío y lo llevaron al piso de arriba entre golpes jalones de cabello, y una maldita pistola empujando su nuca, el dinero o los matamos, le fueron diciendo todo el recorrido hasta la parte superior de la casa, habitación por habitación mi tío poco a poco fue viendo la voracidad de estos malditos que ya en tan poco tiempo habían deshecho todo, cajones tirados, libros en el piso, credenciales de la universidad, del trabajo, cajas abiertas, muebles fuera de lugar, en las recámaras de mis primos, closet abiertos de donde descolgaban la ropa, cajas de zapatos, trajes, tenis, gorras, relojes, celulares, todos los objetos que reflejaban el esfuerzo de su trabajo y de años de estudio, manoseados por una bola de malditos parásitos que por ser tan inútiles no saben hacer nada más que ponerle un arma en la cabeza a alguien para robarle en unos minutos lo que años cuesta conseguir.
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Mi tío les entrego el efectivo que tenía guardado en la recámara principal, entonces la voz distorsionada que se escuchaba del celular dijo algo y el 'líder' comenzó a exigirle los papeles de los carros. '¡Los papeles! ¡Dónde están los papeles!', le gritaban mientras seguían golpeándolo y restregándole la pistola en la cabeza. '¡Los papeles o se mueren todos!'. Les señaló el lugar donde estaban que era el espacio dentro del closet donde mi tía tenia sus pertenencias, entonces lo bajaron a la cocina, levantaron a mi tía que por estar enferma les había suplicado varias veces que la dejaran sentarse por que no se sentía bien, la respuesta de estos malditos siempre fue la misma, patadas y gritos ordenándole que se echara boca abajo y que no levantara la cabeza.
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'¡Tranquila o los matamos a todos!' Después de oír esta amenaza ¿se puede estar tranquilo?, al llegar a la cocina aventaron a mi tío al piso mientras la voz por el celular se escuchaba presionando al 'líder' a exigir los papeles de los carros, levantaron a mi tía que les dijo dónde estaban pero por ser tan estúpidos no los habían encontrado, así que la subieron hasta su recámara y le ordenaron darles los papeles, por uno de los golpes que le habían dado le habían tirado los lentes, y entre los nervios y la falta de sus lentes no podía distinguir cuáles eran los papeles, mientras por toda la casa seguían escuchándose los pasos apresurados de estas malditas ratas.
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'¡Los papeles o se mueren!', le gritaban y le sacudían la cabeza con la pistola. Por fin medio distinguió el folder donde se encontraban los papeles de cada uno de los carros, les ordenaron subir a mis primos y a mi tío, ya para ese momento sabían que faltaba un carro y uno de mis primos, los metieron a una habitación en la que ya no habían dejado mas que papeles tirados, estuches vacíos, las pertenencias de mi primo el menor, y un closet vacío, tiraron al piso a mi tío y uno de mis primos, a mi tía la aventaron sobre una de la camas, y a mi otro primo en otra, embarrándoles la cara en el piso a mi tío y a mi primo les amarraron las manos por la espalda con corbatas y cables de teléfono mientras volvió a escucharse la voz del celular y el 'líder' comenzó a gritar '¡¿Dónde esta el mayor?!', como si la voz supiera ya que faltaba uno de mis primos, '¡¿Dónde esta el mayor?!'
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Le dijeron que no estaba, que aún no llegaba, esperando que al escuchar esto se marcharan; el 'líder' se tomo el tiempo de asomarse por el cubo de la escalera y de gritarles a los otros parásitos lo que la voz del teléfono le pedía, ya estoy lleno, ya estoy lleno gritó uno de ellos desde la planta baja de la casa, sin embargo el 'líder' les seguía dando ordenes de qué buscar, mientras en la habitación seguían golpeando y amenazando a mi familia, preguntándoles por mi primo y la hora a la que llegaba.
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En la calle como cada noche, llegaba mi padre de ir a recoger a mi hermana a la escuela y dejarla en su casa, metió el carro, cerró con llave y puso el candado que por seguridad ponemos en la noche, en la casa de al lado como cada noche mi vecina bajaba las escaleras para despedir a su novio, al mismo tiempo que pasaba esto dentro de la casa de mi tía la voz del celular 'gritó' algo, los malditos parásitos se levantaron rápidamente después de estar encima de mi familia aterrorizándolos con sus amenazas, salieron corriendo los que estaban en la habitación con ellos, comenzaron a escucharse sus pasos corriendo por toda la casa, se escucho la tranca de los portones que hay en la entrada, los idiotas encendieron la alarma de uno de los carros mientras le gritaban '¡apágala, apágala!' encendieron los carros mientras el 'líder' desde la puerta de la habitación donde tenían a mi familia gritaba 'órale, órale, arranquen' antes de salir corriendo al igual que los otros malditos parásitos se reclino sobre mi primo que estaba tirado cerca de la puerta y presionando la pistola en su nuca les dijo 'cuidadito con denunciar o decir algo por que vamos a regresar a rematarlos', salió de la habitación corriendo, bajó las escaleras y en ese momento mi vecina y su novio vieron cómo se abrían los portones saliendo del interior un puñado de malditos parásitos que se subieron a los autos que estaban ya encendidos y esperando a que salieran de la casa los carros de mis primos llenos de todo lo que quisieron llevarse, por la maldita prisa que llevaban uno de los carros golpeo el portón, primero salió uno del lado izquierdo, después el carro del lado derecho y tras de ellos cuatro carros más.
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Mi vecina al ver esto tocó el timbre de mi casa. No es común que alguien toque el timbre a esa hora, así que al escuchar el timbre todos sabíamos que algo había pasado. Mi padre que apenas hacia unos minutos había llegado fue el primero en dirigirse a la puerta, '¿Quién es?', gritó desde el otro lado del patio. La vecina respondió, y al reconocerla a través de una rendija que hay en la puerta se acercó, al ver esto todos en la cocina salieron, pues como les dije sabíamos que algo había pasado. Yo me encontraba en mi habitación que esta al final del jardín escuchando que había mucho movimiento en la cocina, mi padre abrió la chapa de la puerta, retiro el candado, y abrió, ya junto a él estaba parte de la familia que vive en esta casa.
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Al abrir la puerta lo primero que vio fue que los portones de la casa de mi tía estaban abiertos. El novio de mi vecina le dijo que se acababan de llevar los carros. Al escuchar esto todos los que estaban con él se acercaron casi corriendo a la entrada de la casa y vieron que la puerta principal también estaba abierta, regresaron corriendo a la casa para tomar cualquier cosa que pudiera servir como arma, '¡Rodrigo, Rodrigo sal que se llevaron los carros de tus hermanos!'.
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Salí corriendo con una incertidumbre en el pecho, mis hermanos, mis tíos, mi familia, al llegar a la calle vi los dos portones abiertos, mi vecina y su novio solo mostraban espanto en su rostro, corrí hasta el portón mi abuelo con un palo en la mano, caminando hacia mi, mientras decía '¡no hay nadie, no hay nadie, nadie contesta!'.
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Una descarga de terror me recorrió la espalda, y la primera idea me congeló. Se los llevaron a todos... el terror de la delincuencia había llegado a mi casa. 'Llama a la patrulla rápido', le dije, mientras corrí hacia la puerta principal donde ya se alcanzaban a ver los restos que esos malditos parásitos habían hecho, pero la idea de que se los habían llevado no me hizo voltear a ver nada de eso, se escuchaba la voz de mi padre gritando '¡Elsa, Elsa, Mario!'. Uno de mis tíos se asomaba al jardín para ver si no estaban, entonces le pregunté a mi padre '¿dónde están, qué pasó?' . 'No contesta nadie', respondió uno de mis tíos. '¡Elsa!, ¡Mario!', seguía gritando mi papá, de repente alcanzó a escuchar un quejido que venía del piso de arriba. ¡'Acá están!', gritó mi padre, y comenzamos a subir las escaleras. Entonces la segunda imagen que no he dejado de ver se me presentó por primera vez: la puerta de la habitación de mi primo entrecerrada y el cuerpo de mi tío en el piso, mi primo retorciéndose al lado, y en mi cabeza un terror mas grande al ver sus cuerpos. '¡Les hicieron algo, me los mataron, mis hermanos, mis tíos, mi familia!'.
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Corrí para llegar hasta la habitación y al abrir la puerta la visión más cruel que alguien puede tener, mi familia ahí, inmóviles, amarrados, en silencio, entre a la habitación y me acerque a mi primo que se retorcía. '¿Güero, Güero, estas bien?'. No dijo nada, estaba en shock, lo desamarré y volteé a ver a mi tío que estaba al lado con la cara hacia la pared, completamente inmóvil. '¡Tío, tío!', lo moví mientras mi primo trataba de desamarrarlo, '¿Tío!', trate de voltearle la cara y les juro que esa angustia que sentí en ese momento al ver que no reaccionaba, piensas lo peor.
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'¿Les hicieron algo, les hicieron algo?', preguntaba pero no contestaban, mi tía llorando y quejándose de dolor me dijo 'Ay Rodrigo, nos golpearon, se llevaron todo...', fui hacia ella y la desamarré mientras lloraba y se quejaba. Apenas podía moverse del dolor, 'son unos infelices, son unos infelices', decía llorando. Fui a la otra cama donde al igual que mi tío, mi primo tenía el rostro hacia la pared. 'Abraham, Abraham, ¿estás bien, estás bien?' Le voltée el rostro y su mirada completamente perdida, fija en el piso. Lo desamarré y le ayudé a sentarse. 'Abraham, ¿estás bien, te hicieron algo?'
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Abraham jamás levantó la vista del piso, sólo asintió con la cabeza, imagino lo que estaba viendo, imagino lo que estaba recordando, pero sé que nada de lo que imagine se asemejara al terror que estaba sintiendo después de todo lo que había pasado. Voltée a ver a mi tía, la abracé y le dije 'cálmate tía, por favor, cálmate, dime ¿qué te hicieron?'.
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'Me golpearon, a todos nos golpearon, querían los papeles y se los dimos, querían dinero y se los dimos, todo lo que pedían se los dábamos, pero no dejaban de golpearnos'.
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Entró mi papá a la habitación y al ver que mi primo aun no podía desatar a mi tío trató de ayudarle, pero los malditos apretaron tanto las cuerdas y los cables del teléfono... 'Tío, ¿cómo te sientes?...tío'
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Al ver que a pesar de que le levantaban los brazos para desamarrarlo tratando de no lastimarlo y no podían aun, le dije a mi papá que buscara un cuchillo. Mi primo seguía intentando desamarrarlo pero las manos le temblaban. '¿Tío? ¿tío?' Por estar él enfermo del corazón pensé que algo le pasaba así que solté a mi tía y comencé a tratar de desamarrarlo, mientras le decía tranquilo tranquilo todo va a estar bien, pero al ver que no se movía ni decía nada zafé como pude sus amarres, y lo voltée. 'Tío, tío...' y la misma mirada perdida que mi primo, mirando el piso, reflejando el miedo, más que cualquier otro sentimiento.
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Puse mi mano en su pecho y lo sacudí para que reaccionara. 'Tío, levántate'. Me soltó y alejando mis manos me dijo 'Yo puedo solo, Rodrigo, yo puedo solo', obviamente después de sentir tanta impotencia al no poder evitar que animales como los parásitos que los había tenido retenidos lastimaran a su familia, lo que intentaba era levantarse solo, pero el temblor en su cuerpo no lo dejaba y cada vez que ponía mis manos sobre él las rechazaba. 'No, yo puedo solo', pero mientras mas lo intentaba mas debía crecer en él la impotencia.
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Verlo así, debilitado por el miedo, luchando por levantarse solo y no conseguirlo, cada vez más desesperado de que el cuerpo no le respondiera, y escuchando a mi tía llorar y quejarse del dolor que sentía, de los golpes, su cuerpo entonces tembló y se contrajo para no dejar salir su llanto, una mueca en su cara mostraba esas ganas de llorar, llorar de miedo, llorar de coraje, llorar de impotencia, pero por ser el padre de la familia no podía permitir que lo vieran débil y menos en ese momento.
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Su cara, su llanto contenido, su cuerpo luchando por levantarse. No aguanté más verlo así, lo abracé y tomé su llanto, y tomé su miedo y su impotencia y aunque luchaba porque lo soltara, lo levanté mientras su llanto ya estaba en mis lágrimas, lloré, por que no quise evitarlo, lloré para que él no quisiera evitarlo y que se desahogara, por fin pude ponerlo en pie, mientras mi padre revisaba a mis primos, y les preguntaba qué había pasado, trataron de describir lo que había pasado, pero todo parecía tan irreal, y entre el miedo que habían dejado los malditos bastardos, y la impotencia, y el no saber del todo cuánto y qué se habían llevado, era muy poco lo que decían.
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Mi tía llorando en la cama comenzó a decir 'fue mi culpa, fue mi culpa, me golpearon y traté de gritar pero no pude hacer nada, no me fijé al cruzar la calle, no pude ver que estaban ahí, fue mi culpa'. Al escucharla la abracé y traté de decirle que no era así, que nadie pensaba que algo así pasara, e imagino que nadie anda por ahí saliendo de su casa pensando que en la puerta lo están esperando para robarle toda su vida, sólo porque son tan idiotas que no son capaces de conseguir algo trabajando.
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Todos los que hemos vivido ser victimas de la delincuencia, podemos entender por qué se le quebraba la voz ese jueves a Alejandro Martí.
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Bajé las escaleras, recorrí la parte debajo de la casa, contemplando con coraje e impotencia el desorden que dejaron, todo revuelto, todo tirado, cajas, cajones volteados, la vitrina del bar abierta y dos botellas sobre la barra, el mueble donde estaba la computadora revuelto, con las puertas abiertas y los cajones en el piso, todos los documentos del trabajo regados por toda la casa, sobres de estados de cuentas bancarias vacíos, la caja de una lap sobre la mesa, en la sala ya no estaba el equipo de sonido, los discos tirados en el piso, la figura de cera de un ángel en el piso con las alas y la cabeza rotas, en ese momento mi tío fue a su estudio en la parte trasera del jardín para buscar algún teléfono de alguien a quien pudiera llamarle para pedir ayuda, ya que es representante de los COINCIDES (Consejo de Integración Ciudadana para el Desarrollo Social) del Estado de México.
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Lo acompañé a su estudio y también sobre el pasto del jardín papeles tirados, dentro de su estudio di un vistazo para ver si se habían llevado algo de ahí pero ante tanta confusión de emociones no nos dimos cuenta de lo que faltaba, aunque todo lucía igual que en las demás habitaciones: cajas volteadas, papeles regados, todo irreconocible, habitación tras habitación que hasta ese momento había visto me parecía desconocida, era como estar en una casa ajena, que se parece a la tuya pero por el estado en el que se encuentra todo y por los objetos que faltan no puedes reconocer por más que intentas y te mueves torpemente tropezando con los muebles, con los papeles tirados, esquivando, cajas, cartones, puertas, y tu cerebro no logra comprender dónde estás, pues cada una de las cosas que durante años te habían acompañado y los lugares en los que habías crecido y compartido momentos tan felices ahora no estaban, esa casa había desaparecido y en su lugar estaba una mala broma, una pesadilla, un nicho de miedo, coraje, impotencia.
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Y por más que tratas de que tus pies reconozcan el camino de un lado a otro para ir de la sala al comedor después de poner un disco para escuchar mientras toda tu familia contenta comparte la mesa, ya no está, ya no reconoces por dónde pasabas y por más que buscas un solo rincón que no hayan tocado para meterte ahí y poder reconocer tu espacio, tu casa, tu vida, no lo hay, y solo encuentras el temor, esa escena horrible en la que ves sólo un par de cuerpos tirados que no se mueven, un par de cuerpos que se parecen a tu familia, pero no puedes creer que sean ellos, no quieres creer que sean ellos por que eso significaría que posiblemente ya solo encuentres sus cuerpos al cruzar la puerta, y la vida que iluminaba a esos cuerpos para que rieran, para que lloraran, para que te regañaran, para que te ayudaran a crecer como un buen ser humano, ya se hubiera extinguido a manos de un estúpido con pistola o cuchillo.
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Tomó mi tío el teléfono y salí a la calle a ver si había llegado ya la policía, las luces intermitentes me confirmaban que ya estaban ahí, no terminaba de acercarme a mi madre para decirle que su hermana, su cuñado y sus hijos que también eran de ella por que los amaba como tal estaban bien, cuando llegó mi primo, al que estaban esperando seguramente para quitarle el carro, golpearlo y amarrarlo así como habían hecho con su familia, después de todo ya tenían los documentos del carro en sus manos, y lo único que faltaba era él. Sólo preguntó ¿qué paso?, y mirándose entre mi madre y una tía dudaron en decirle, le dijeron que se habían llevado los carros y que se habían metido, inmediatamente preguntó por sus padres y sus hermanos, cuando vio a mi tío salir por el portón contándole a los policías lo que les había pasado. Su rostro se vio tranquilizado, entró y vio a su madre llorando, y a mis primos aún con la mirada en el piso, escucharon su voz y levantaron la cabeza, pero solo por un momento, solo el tiempo necesario para decirle con la mirada que no pudieron hacer nada, sintiendo culpa de no haber podido hacer nada.
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Abrazó a su madre que comenzó a decirle lo mismo que repetía en la habitación '¡fue mi culpa, fue mi culpa! No los vi, me golpearon, me pusieron una pistola en la cabeza, a tus hermanos los patearon, y golpearon, les estaban apuntando, y cortaban cartucho a cada rato... se llevaron los papeles de los carros, fue mi culpa, nos tuvieron en el piso, nos amarraron', todo entrecortado por su llanto, la abrazó un momento diciéndole que lo que importaba era que no les habían hecho nada más, y que lo que se llevaron no valía la pena.
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Entró un policía y nos dijo que se tenia que ir al Ministerio Público a levantar un acta y a pedir que fueran los peritos a tomar fotos y buscar huellas, como todos parecían estar aun en shock, mi tía me pidió que acompañara a mi primo, así que regrese a mi habitación, por mis llaves y el celular para estar en contacto sobre todo de su estado de salud, pues aun no sabíamos cuanto daño les podían haber hecho los idiotas con sus golpes.
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Le dije a mi padre que nos acompañara, el policía nos dijo que pues ellos no podían hacer ya nada y que pues aprendiéramos de la lección reportándoles a ellos cualquier cosas sospechosa. Mi tío se acercó y les dijo la amenaza que soltó el 'líder' antes de salir, supuestamente el oficial dijo que dejaría una patrulla haciendo guardia y que estarían haciendo rondines toda la noche, y es que al parecer mientras estábamos dentro de la casa y unos momentos después de que la Policía llegó, pasó un automóvil que el novio de mi vecina reconoció como uno de los autos en los que habían escapado parte de los bastardos, así que un par de patrullas se fueron a alcanzarlos, comenzaron a radiar el auto, pero eso fue lo último que supimos de las patrullas que salieron tras los sospechosos, por eso la angustia de mi tío, por eso la suplica de mi tío tratando de que una patrulla se quedara haciendo guardia.
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Llegamos al MP; enseguida, al ver la gente que se encontraba detrás del mostrador, me dio una idea de que en realidad solo perderíamos el tiempo, doce personas metidas detrás de un mostrador y sólo tres sentados frente a una computadora, haciendo quién sabe qué pues los monitores están de espalda. Entran, salen, se ríen, te ven de arriba abajo, mostrando su superioridad, olvidándose de que el dinero que traen en la cartera ha salido de nuestros bolsillos, hasta que se les pega la gana y cansados de que los estés mirando, pues se pueden gastar, se acercan en grupito y te dicen con un tono tan soberbio que dan ganas de en ese momento escupirles a la cara para decirles 'SI NO PUEDES CON TU CHAMBA, LARGATE'. Pero nos tienen tan acostumbrados a su manera de comportarse que lo toleras y de la forma más amable les dices: 'se metieron a mi casa, golpearon a mi familia, los tuvieron amarrados y encerrados en una habitación, se llevaron todo, documentos, ropa, identificaciones, los carros', y te detienes porque la lista es tan larga y al ver la manera déspota en que te observan, sabes que no van a entenderte si dices más, y al parecer no me equivoqué en cuanto a su capacidad de comprensión, pues la primer pregunta que hicieron fue: '¿quiénes se metieron?', y después '¿siguen los individuos ahí?'.
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Ya que les dices que no, sólo escuchas un 'a ver regístrate y ahorita te llamamos', se dan la media vuelta y se meten a su rincón con sus compañeros para seguir riendo, caminando como pavorreales, sintiendo que ellos tienen el poder, ¿será por que la impunidad así se los ha demostrado, será por que cada día se ve más que su nepotismo, arrogancia e indiferencia hacia nosotros los ciudadanos que somos quienes les dan de comer, puede mas? Eran ya las 11:30 de la noche, lo sé por que le llamé a mi otro primo para que vía internet cancelara todo lo que pudiera, y para tratar de convencer a mis tíos y a mis hermanos que se fueran a casa de mi abuela para que se tranquilizaran y no estuvieran viendo una y otra vez lo que paso reflejado en cada rincón de una casa que ya ha dejado de ser suya.
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Antes del nombre de mi primo en la carpeta había siete nombres más, cualquier persona que trabaje de verdad podría pensar que siendo solo siete personas antes y teniendo cuatro computadoras y pues bastantes 'agentes' (por que no puedes distinguir quién es agente y quién no, porque no te dan su nombre ni usan gafete de identificación, por que en realidad no sabes quienes son) es fácil pensar que en poco tiempo llegará tu turno, pero no es así y volteas a tu alrededor y ves dos clases de miradas, aquellas que al igual que la tuya muestran dolor, temor, indignación e inconformidad, y una resignación ante tal, y las miradas de esos otros que se pavonean de un lado a otro saludándose con apretones fuertes de manos y palmadas en la espalda, sonriendo, tan felices que su alegría no les deja ver todo el dolor que hay a su alrededor.
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Cuando me di cuenta ya eran casi las tres de la madrugada, y aún faltaban 4 nombres antes del de mi primo, imagino que dos de los que quedaban se habían ya desesperado y nunca se acercaron a la ventanilla, así que nos acercamos para ver en qué nombre iban y por fin uno de ellos se dignó a dirigirnos la palabra, ya con la cabeza un poco más despejada les explicamos lo más claramente posible lo que había pasado. Un agente judicial estaba parado junto a nosotros mientras contábamos todo, lo poco que sabíamos que sin embargo fue suficiente para que el agente se interesara en nuestro problema, a su vez el agente del MP nos preguntó si alguno de nosotros éramos los que habíamos sufrido el acto, respondimos que la Policía Municipal sólo nos dijo que había que ir al MP a levantar el acta y que un agente iría a tomar declaraciones y los peritos a tomar fotos y huellas.
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El agente del MP al parecer contagiado del entusiasmo del judicial, nos dijo muy amablemente que teníamos que ir por uno de los agredidos y regresar para que él presentara la declaración, pero que no nos preocupáramos porque él nos guardaba el lugar de la lista. Después de tantas horas y después de ver la manera tan ágil en la que trabajaban eso no nos preocupaba pues en quince minutos íbamos y veníamos, el agente judicial pidió que uno de nosotros se quedara para que comenzara a tomarnos declaración, así que lo acompañé a su oficina mientras mi padre y mi primo regresaban a la casa por mi tío.
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Pasé con el agente judicial, y uno de sus compañeros igual de comprensivo me fue explicando cómo se tomaría la declaración y por qué era importante hacer las denuncias a pesar de las amenazas que los bastardos lanzaron antes de salir corriendo como ratas. Él no puso pretextos como que las computadoras estaban muy lentas, que se les había caído el sistema y todos los pretextos que escuché que mencionaban los agentes del mostrador cada vez que la indignación por el trato hacía que algún ciudadano victima del delito se acercara para exigir una explicación del por qué pasaban mas tiempo en la calle fumando y carcajeándose (tal vez era un intento humanitario por contagiar su felicidad a los pobres de nosotros que no éramos tan afortunados como ellos).
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El agente judicial que me estaba entrevistando sacó una hoja de papel, su pluma y comenzó a trabajar sin pretextos ni arrogancia, le di los pocos datos que tenía hasta ese momento y me explicó que por la manera en que se comportaron los bastardos, parecía que ya conocían muy bien el movimiento de la calle, y me preguntó si sospechaba de alguien, algún empleado, un plomero, un carpintero, alguien que hubiera podido pasar tiempo dentro de la casa y darse cuenta de lo que se podían llevar o algún vecino del que supiéramos se dedicara a cosas chuecas, por más que traté de ser racional en ese momento para no señalar a alguien que no tuviera nada que ver, la paranoia con la que tu cerebro te invade es arrolladora así que comencé a decirle cantidad de detalles de gente que conocía, y que podía saber con certeza que había en la casa, cuántos vivían ahí, horarios, hasta le mencioné las veces que he escuchado a mis vecinos hablar de la facilidad que tendrían para salir de la cárcel usando 'sus palancas', el agente fue tomando notas de aquello que le decía, y el remordimiento, como dije, de señalar a un inocente me hizo darme cuenta del estado de paranoia en el que estaba así que le hice ese comentario al agente diciéndole que en ese momento cualquier persona podría parecerme sospechosa , pareció entenderme pues me dijo que es parte del miedo que los criminales dejan y que precisamente por eso lanzan las amenazas, esperando que desconfíen de todo y de todos.
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El agente judicial que primero se había acercado a nosotros me pidió que pasara a su oficina, al levantarme, pude ver a mi tío y a mi primo, no recuerdo quien fue el primero en tomarle declaración, lo que recuerdo es que mientras le tomaban declaración los agentes del MP a mi tío, le preguntaban a mi primos sobre el marcador del torneo que veían en una televisión que estaba detrás de é, al terminar de tomarle la declaración le dicen que no hay personal disponible para ir a revisar la escena del crimen y que no había peritos por el momento, era el colmo ya que después de escuchar eso y llevar a una banca a mi tío para que se sentara, pues se veía bastante decaído, entraron un par de agentes del MP con sus bolsitas de mini súper.
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Mientras esperábamos a que supuestamente llegaran los peritos y que alguno de los agentes estuviera disponible, el agente judicial nos llamó para confirmar algunos datos sobre la pesadilla que estábamos viviendo. Así que acompañe a mi tío a su oficina y comencé a escuchar más detalles de todo aquello, mientras más escuchaba más imaginaba lo que habían pasado, cada vez que mencionaba la manera en que habían golpeado a mi tía y la manera de someterlos con las pistolas embarradas en la nuca, recordaba la imagen de sus cuerpos tirados en el piso inmóviles pensando que me los habían matado o malherido, la imagen de mi tía llorando llena de una culpa que no era de ella, la mirada fija sobre el piso de mis hermanos reflejando todo el miedo, todo el coraje, toda la impotencia que sentían de ver en su cabeza que nada se pudo hacer, que ante siete u ocho sujetos armados, nada puedes hacer, que ante el miedo que te da ver que lastiman a las personas que mas amas, nada puedes hacer, que ante la rabia que te da ver como todos tus objetos que te costaron tanto trabajo, tanto estudio, tanta lucha, te son arrebatados por una bola de pendejos, nada puedes hacer.
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Poco a poco el relato de mi tío iba formando el rompecabezas que he estado tratando de armar, pero mientras más piezas aparecen, más miedo hay dentro de mi, más lágrimas salen de mis ojos, más ganas de preguntarles a quienes dejan libres a estos malvivientes si pueden entender el dolor, el miedo, el coraje, que da toparse con uno de estos bastardos. Si lo entendieran estoy seguro que no los dejarían salir, si lo entendieran estoy seguro que todos los agentes del MP tendrían mas humanidad y les resultaría mas importante tomar la declaración de una víctima, que saber el marcador de un torneo, y no podrían pretextos pues si entendieran lo que el señor Alejandro Martí vivió , lo que mi familia vivió, lo que miles de ciudadanos vivimos a diario, usarían hasta piedras para tomarle la declaración a una victima y grabarla aunque sea sobre los muros de sus oficinas.
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Por fin 'aparecieron' los peritos, y fuimos llamados para llevarlos a la escena del crimen, diciéndolo como si fuera un término que entienden, el judicial nos dio algunos datos de dónde ir a reportar los carros y de qué medidas deberíamos tomar para acelerar los reportes y así se pudiera radiar en mas lugares, los agentes del MP nos apresuraban pues al parecer los peritos tenían prisa, así que salimos acompañados de un agente del MP y dos peritos que jamás nos vieron a los ojos, ni dieron alguna explicación de lo iban a hacer, llegamos a la casa de mi tía a las cinco de la madrugada, entró el agente y comenzaron a relatarle más cosas, escuchando lo que cada uno de mis dos primos y mi tía le iban contando, los peritos por su parte solo hablaban entre ellos, tomando fotos con una cámara Cannon de 35mm, y un teléfono celular con que también tomaban video recorrieron la planta baja.
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Luego llevamos al agente del MP al estudio de mi tío en la parte trasera del jardín, al entrar mi primo se dio cuenta de que esa habitación también había sido saqueada, llevándose su guitarra eléctrica, aparatos de masajes, y el portafolios de mi tío, regresamos al interior de la casa y ya los peritos estaban en la parte de arriba, así que el agente subió y por primera vez recorrí cada una de las habitaciones, a cada paso mi mente volvía a imaginar las cosas que sucedieron, los golpes, los gritos, la vorágine con que hurgaron en todos los rincones, en todos los cajones, los clóset vacíos, bolsas vacías, las cajas de zapatos vacías, ni un solo gancho, los colchones arrinconados con las sábanas y las colchas hechas bolas, papeles con notas regados por todo el piso, como si fuera un camino que indicaba todo su recorrido. Entré a la habitación de mis tíos y no podía creer que esa fuera la habitación de ellos, no se podía ni entrar pues los cajones del closet de mi tía junto con todos los papeles regados sobre el piso obstruían el paso, el clóset con un poco más de ropa que los de mi tío y mis primos, cada cajón vacío, botados por toda la habitación, y papeles por todos lados, papeles fólder con logotipos de afores o bancos, o aseguradoras vacíos, carteras sin credenciales, y la voz de mi tía narrando cómo la aventaron al piso exigiéndole que les entregara los papeles de los carros, narrando la desesperación de no poder ver porque de un golpe le tiraron los lentes y al tratar de recogerlos volvieron a golpearla, la desesperación que sintió al no poder ver con claridad y encontrar los papeles al instante para ver si así ya se iban, el temor y la incertidumbre de no saber qué van a hacer contigo después de que les entregas lo que te piden, comenzó a llorar y le pedí a mi padre se la llevara, pero ¿a dónde podría llevársela que no le recordara todo eso que vivió? ¿en qué lugar de la casa podría sentirse tranquila si voltearas a donde voltearas estaban ellos?
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Sus pasos caminando de un lado a otro repartidos por grupos, el ruido de muebles abriéndose, cajones cayendo al suelo, gritos intimidantes, golpes, pistolas cortando cartucho una y otra vez haciendo que piense que en cualquier momento y sin saber en qué estado se encuentren estos idiotas, se les salga un tiro que te arrebate la vida, y la maldita voz que se escuchaba por el celular dando indicaciones de que hacer, el agente del MP sólo tardó quince o veinte minutos dentro de la casa, nos dio una hoja con el número de averiguación previa, y nos dijo qué debíamos hacer en los próximos días, nos dijo que tenía que retirarse y lo regresamos al MP mi primo, mi padre y yo, al llegar a la casa la camioneta que tenía una leyenda en el costado de Servicio Médico Forense ya no estaba, me dijo mi primo que casi inmediatamente después de que nos fuimos con el agente y después de sacudir solo dos botellas de licor y una manija de la puerta del mueble de la computadora dijeron que a simple vista no se veían bien las huellas y que no tenía caso hacer más que ya con las fotos que habían tomado acomplejarían el reporte, así que sin más por hacer se fueron, a pesar de que desde el momento en que llegaron les insistimos en muebles que tenían manchas y puertas de vidrio que debían de haber tocado pues estaban abiertas, pero imagino que por el estado de shock en el que obviamente todos estábamos, no se insistió, además realmente ¿se podía decir algo que los convenciera en ese momento de quedarse y hacer su trabajo?
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Faltaba poco más de un cuarto de hora para que dieran las seis de la mañana, mi madre y una de mis tías ya habían dejado la casa de mi tía, entramos con mi primo mi padre y yo, todos ya estaban en la parte de arriba, mi primo 'el mayor' trataba de organizar que haría primero, a qué lugar y en que orden se harían las cosas, y en cuánto tiempo. 'Hasta el martes', dijo el agente del MP. Ninguna patrulla se escuchaba, en cambio tres motocicletas tenían tiempo dando vueltas, al llegar con los peritos aparecieron por primera vez, llegaban a la esquina de la calle y se daban vuelta, al regresar del MP después de dejar al agente una vez más las motocicletas saliendo de la nada y dando vuelta lentamente en la esquina, además de un auto con vidrios polarizados que dice mi madre ya era la tercera vez que pasaba y que cada vez que daba la vuelta lo hacía muy lento.
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Me ofrecí a ayudarles a levantar las cosas y a tratar de ordenar un poco la casa, pero mi primo dijo que lo harían mas tarde, que debían de tratar de descansar pues le preocupaba el estado de mis tíos, que se veían muy mal. Alcancé a escuchar el llanto de mi tía que venía de la parte superior, y la voz de uno de mis primos, no se qué le dijo pero puedo imaginármelo, así como hoy puedo imaginarme por qué se le quebraba la voz a un ciudadano que ya ahora no considero común y corriente como todos, pues una persona común seria incapaz de soportar todo lo que ser víctima de la delincuencia trae, todo el dolor, todo el llanto, todo el coraje, la rabia, la desesperación, la impotencia, y el miedo que deja ser víctima de una bola de parásitos, es demasiado peso para una persona común.
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No sé si sea bueno o malo ver las noticias y descubrir que cada día hay menos personas comunes y corrientes, y que gran parte de esas personas comunes y corrientes se refugian detrás de un escritorio, se esconden detrás del nombre de quien los recomendó para un puesto que SON INCAPACES DE SOSTENER, esas personas comunes y corrientes incapaces de tener un gramo de humanidad para poder ayudar al reconocer el dolor, el miedo y todo el peso que cargan los ojos de aquellos que hemos sido víctimas de los parásitos que ellos dejan en libertad. Esas personas comunes y corrientes que por un fajo de billetes se olvidan que la esposa que está tirada en el piso y golpeada y llena de miedo podría ser su esposa, que el hijo que está nadando en un charco de sangre y ya sin vida, podría ser su hijo, que la joven encajuelada, violada y asesinada, podría ser su hija.
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Pero claro que sabemos todos que si ese fuera el caso en un par de horas encontrarían a los VERDADEROS CULPABLES, pero claro que sabemos todos que parte del problema es la relación afectiva y de negocios que existe entre ellos y los bastardos que caminan con más libertad que sus víctimas.
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Hoy ya es domingo 24, son casi las cinco de la mañana, comencé a escribir esta carta el sábado 23, no he dormido desde el viernes que pasó todo lo que les relaté, he tratado de transcribir los sentimientos que esta pesadilla nos ha dejado, desde la mañana del sábado ha sido contar una y otra vez lo sucedido a cada agencia en la que he levantado el reporte. Si pudiera decirles lo difícil que ha sido contar una y otra vez lo que pasó, imaginar una y otra vez lo que mi familia ESTA VIVIENDO, y no poder hablar por que se me hace un nudo en el corazón y tratar de contener el llanto, hacer esta carta fue mas difícil, pues el miedo de denunciar no solo la rapiña de unos parásitos, también denunciar la incompetencia de aquellos que supuestamente están para brindar un servicio de ayuda y respuesta a quienes pagamos su salario, durante todas estas horas de estar frente a la computadora he titubeado más de una vez pensando en las consecuencias que pudieran darse por decir y exigir lo que muchos, durante todas estas horas he salido a mirar desde la azotea cada vez que escucho un auto acercarse, cada vez que escucho el sonido de una puerta o la alarma de un carro, y me hace pensar en qué pasará mañana y pasado mañana, cuando vuelvan a ir a sus trabajos mis primos, cuando mi tío se quede solo en la casa, cuando mi madre este sola preparando la comida y saber que no podré hacer nada para protegerlos, así como no pude hacer nada el viernes para evitar esta marca que no esperábamos, me hace pensar que si no hay nada que se pueda hacer ,¿para qué he estado toda la madrugada escribiendo esta carta?
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Pero así como hay miedo dentro de mi, también hay coraje y odio hacia ellos, y un hambre enorme de tranquilidad, de poder hacer a un lado este miedo y gritarles a ellos, que son ellos los que deben de esconderse, que son ellos los que deben de caminar con la mirada en el piso, que son ellos los que deben estar viviendo esta intranquilidad que nos dejaron, así que por eso escribí esta carta, para poder enviarla a todos los que pueda, y pedirles que la manden de la misma manera a todos los que puedan, que la coloquen es su paginas Web, en sus blogs, en su My Space, en su Hi5, que si conocen a alguien que pueda publicarla que la publique, mándenla por mail, péguenla en las paginas de instituciones de gobierno y en ONG´s , por favor ayúdenme a lanzar esta botella al mar, por favor ayúdenme a que el grito de miedo lo den ellos y no alguien más, no otra esposa, no otro hermano, no otro padre, otro hijo, que el grito sea de ellos, que el miedo se quede con ellos, que la impunidad quede encerrada con ellos, por favor ayúdenme.
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Sé que desgraciadamente conocerán a alguien que haya pasado por esta pesadilla, mándenle esta carta para que sepa que hay gente que ha pasado lo mismo, que hay gente que esta viviendo lo mismo y que queremos dejar de vivir en el pedazo de vida que nos dejaron para poder recuperar en su totalidad esa libertad, esa tranquilidad, ESA VIDA ENTERA QUE TENIAMOS ANTES DE QUE LA DELINCUENCIA NOS ETIQUETARA COMO VICTIMAS Y PODER SER SOLO RODRIGO ROJAS, O MARIA LOPEZ, O ALEJANDRO MARTI, Y NO UNA CIFRA MAS DENTRO DE UN REGISTRO NI UN PUNTO MAS EN LAS ENCUENTAS QUE DIGAN VICTIMAS. Ojalá esta carta pueda describirles claramente lo que hemos vivido, ojalá ustedes tengan más humanidad que los funcionarios, y puedan brindarme la ayuda que les estoy suplicando. Les agradezco su tiempo y adelantándome les agradezco también su ayuda, mil gracias a todos.
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Rodrigo Rojas
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Now Playing: Only when I sleep (by The Corrs)
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Saludos Enfermos.

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Mdm.Chmpvll dijo...

Una situación realmente tenebrosa, a ratos increíble y en todo momento detestable. Ya sé que estás en total desacuerdo con las marchas y en otro momento yo también lo estaría, pero creo que es la catársis de un pueblo hastiado de tanta pendejada, miedo y demás tristes términos que utilizó el chico en su misiva.

La impotencia en sí misma es cruel, tortuosa, aberrante, pero ¿la impotencia masiva? Que tata Agapito nos agarre confesados!

Y así las cosas rorro, así las cosas.

Keep sexy, stay ago gore!
Besote no espurio jiji.

Anónimo dijo...

no solo se trata de hacer marchas y prender veladoras, es concientizar que nosotros tenemos derecho a tener paz no solo en nuestra casa sino en nosotros mismos...

de buena fuente se que existen recursos legales y constitucionales en los cuales la ciudadania puede demandar a los servidores publicos (empezando por las estupidas camaras mafiosas que tenemos) a aprobar leyes necesarias, solo es cosa de que las asociaciones ya establecidas en contra de la delincuencia se informen y coordinen esfuerzos

no es justo que el miedo dure mas que el episodio en si, y lo mas estupido es ver que si alguien es asaltado de cualquier forma en la calle, que la propia ciudadania no se preste a auxiliar o hacer frente a estos mierdosos

que ni se me crucen imbeciles, tengo motivos para dejarlos irreconocibles al MP

{{FaSTeR}} dijo...

Champville:

Definitivamente, estoy en total desacuerdo con las marchas! Ya ves lo que nos pasó el sábado, tuvimos que salir del metrobús, caminar como 3 estaciones para retomarlo y por si fuera poco, cruzar el mar de ociosos. Insisto, si quieren hacer algo al respecto, compren un arma y aprendan a usarla.

Anónimo:

Tocas un punto muy importante: no sólo tenemos el derecho, sino la obligación de exigirle a nuestras "autoridades" un trabajo digno y bien hecho, ya que como se menciona en la misiva, de nuestros bolsillos sale la plata para que ellos puedan tragar, así que de entrada debemos ser tratados con más respeto. Con lo cual llego a una conclusión: debemos presionar a las "autoridades" (si, nuevamente con comillas) , y si no hacen su trabajo correctamente, buscar la manera de defendernos.


Saludos Enfermos.