viernes, octubre 10, 2008

Señor justicia

El sábado pasado sucedió algo increíble: por primera vez vi a un azul haciendo su trabajo, y lo más insólito fue que lo viví en carne propia.
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Eran las 8 de la noche y me dirigía a casa de mi novia con un cierto retraso porque había comenzado a llover. Pensé que no tendría problemas en tomar un taxi para llegar con buen tiempo, pero me encontré con que la calle que me saca al metro más cercano a mi casa estaba totalmente inundada. Probé otras alternativas, intenté rodear, pero nada. Estaba totalmente encajonado, y así las cosas, decidí esperar a que pasara un taxi libre entre las calles, muy a pesar del pavor que me da usar un taxi que no sea de sitio.
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En esas estaba, cuando llegó una señora que también buscaba la oportunidad de cruzar. Me preguntó si no había forma y le dije que no, que ya había dado la vuelta por toda la manzana y nada, así que estaba esperando a que pasara un taxi libre, y si quería podíamos compartirlo. Esperamos un rato más y nada, de los taxis ni sus luces...cuando de repente se acerca una patrulla. Le hicimos señas y se acercó, le pedí amablemente a los oficiales que por favor nos dieran ride aunque fuera al metro nada más...y ¡aceptaron! Increíblemente no se pusieron sus moños, ni pretendieron sacar provecho ($$$) de la buena acción que estaban haciendo.
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Es raro que yo escriba algo bueno acerca del cuerpo policiaco de la Ciudad de México, pero en esta ocasión, la verdad, se lo merecen. Les he tirado mierda, puesto apodos, en ocasiones humillado y me he burlado de ellos. Pero hoy que tengo algo de tiempo para escribir algo coherente, quiero decir que aunque en general el personal encargado de la seguridad en esta ciudad es una mierda, hay excepciones, hay elementos que cumplen cabalmente con su trabajo y no pretenden cobrar propina por ello. Una felicitación a los 2 únicos policías honestos que he conocido hasta ahora, espero que haya más.
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Como anécdota cagadilla chistosa, debo decir que mientras subía a la patrulla salió mi madrina de su casa, y se quedó de una pieza al ver lo que sucedía. Pude ver su cara entre de asombro y de "algún día se lo iban a llevar" mientras se quedaba estática con la cerradura de la puerta en la mano, y yo la saludaba desde el interior de la patrulla. Así que para evitar malos entendidos tuve que llamar a casa en cuanto los oficiales me dejaron en el metro para avisarle a mi señora madre, en caso de que mi madrina corriera alarmada a contarle que unos azules se habían llevado a su querido retoño (jajaja)
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Now Playing: The bitter end (by Placebo)
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Saludos Enfermos.

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Marcia dijo...

Hijole neta que bueno que tambien se cuenten las cosas chilas de los polis.... Y es que con lo que se reporta en transparencia internacional y asi..... la imagen pal extranjero no es buena:
http://elmundodeanita.wordpress.com/2010/01/09/el-padrino/

{{El Diablo}} dijo...

Pues si...honor a quien honor merece, supongo.

Ya pasé a visitar tu blog, está bastante bueno. Gracias por pasar a comentar, nos estamos leyendo.


Saludos Enfermos.