miércoles, abril 08, 2009

Gula

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El buen comer es uno de los placeres más disfrutables que nos brinda este mundo; va más allá de la satisfacción de la necesidad básica que tiene el ser humano de alimentarse, ya que nuestra inteligencia y desarrollo nos permiten ser capaces de jugar con los sabores, combinarlos y obtener mezclas increíblemente deliciosas.
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Todos tenemos una cierta debilidad por algún sabor en particular, tenemos algún platillo que nos seduce terriblemente, algún postre que nos vuelve locos; alguna bebida, alcohólica o no, que preferiríamos beber antes que cualquier otra cosa. Y esto no es debilidad, ni se trata de una falta de carácter o espíritu, como se nos ha hecho creer durante siglos. Si bien es cierto que ayunar periódicamente ayuda a limpiar nuestro organismo, no tiene nada que ver con los sacrificios ni penitencias descritos en una serie de cuentos de ancianas; más bien, es una técnica de depuración del cuerpo humano que se utiliza desde tiempos prehispánicos.
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Matarse de hambre como se hacía antaño, o limitarse, por ejemplo, con el consumo de carne roja durante la llamada semana santa, me parece algo carente de sentido común. Por ejemplo, y en el hipotético caso de que yo creyera en todas esas historias que hablan sobre alguien que cruzó el desierto durante 40 días sin comida ni bebida y siendo tentado por el demonio a cada paso, ¿serviría de algo acaso, que yo me privara de comer o de disfrutar N tipo de alimento? ¿ayudaría eso a que las cosas fueran diferentes, a que el mundo mejorara? o simplemente...¿pasaría a engrosar las filas de los borreguitos que siguen a su pastor incondicionalmente, a riesgo de su propia salud física y mental? Dejar de recibir los nutrientes de todos los alimentos que la Naturaleza nos brinda es una agresión a nuestras necesidades básicas.
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Nuevamente cuestiono la autoridad moral de los dirigentes de la iglesia católica para decidir en nombre de toda la humanidad, o por lo menos de la parte que se deja dominar por ellos, acerca de lo que está bien o mal para nosotros. Dudo mucho que Juan Pablo II pudiera hablar sobre eso con la mesa llena de lujosos platillos cada vez que el presidente lo invitaba a comer en alguna de sus visitas a México, mientras cientos de personas no comen más que frijoles, chiles y tortillas en las zonas marginadas de nuestras ciudades, o mientras hay gente en albergues que es maltratada y mal alimentada: niños y ancianos abandonados tienen que comer las sobras que el gobierno les avienta como si de animales se tratara, o en el mejor de los casos, los alimentos que personas caritativas (pocas, pero las hay) se encargan de hacerles llegar ocasionalmente.
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La única culpabilidad que deberíamos sentir al respecto es la que nuestros propios cuerpos nos hacen sentir cuando se manifiestan en contra del exceso de comida o bebida: gastritis, obesidad, hipertensión, diabetes, cirrosis, infartos, parálisis, atrofia del metabolismo. Todas estas amenazas SI son válidas y peor aún, son reales. Fuera de eso, no hay ningún castigo divino al cuál temer.
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Para despedir este post, Tin Tan y Marcelo nos invitan a todos a comer pancita. Que las buenas conciencias no repriman a nuestro buen diente durante esta semana mayor; seamos libres empuñando cuchara, tenedor y cuchillo.
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Now Playing: Hysteria - Muse
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Saludos Enfermos.

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Dirty Queen dijo...

Ándele! El atasque es lo mero bueno de esta vida jaja, bueno incluido con las 3 C's!

Yo creo que el mocho ayuno es peor, porque el desayuno es una comida muy importante, para tener harta energia en el día!

Jaja prometo que ahora si probaré la pancita con el taco al modo, lo que la mano abarque!!

Muy buen post!!

Besos y mucho mucho muchisisissiimo amoooor!