sábado, enero 23, 2010

La magia de los niños




Recibir la noticia, un sábado a mediodía mientras las lagañas aún invaden tus ojos, de que hay que ir a la oficina porque a alguien se le ocurrió enviar a destiempo información que solicitabas el día anterior y el cliente necesita su reporte rapidito y de buen modo, no es la mejor manera de empezar el día. De hecho fue algo que me hizo sentir ganas de sodomizar y torturar a la persona que tuvo el atrevimiento de joderme el día de esa manera.

Iba camino a la oficina con esa idea rondándome la cabeza, cuando una pareja abordó el mismo vagón del metro en el que yo iba. Ella cargaba una pañalera y él a un niño como de 2 o 3 años, y cuando los vi caminar hacia donde yo estaba sentado (había 2 asientos libres) lo primero que deseé fue levantarme y buscar otro lugar, ya que aunque traía audífonos, no estaba de humor para escuchar chillidos de bebé mezclados con Pantera durante el resto del trayecto. Sin embargo, además del enojo traía una hueva infame y decidí que después de todo, no tenía tantas ganas de moverme de ahí.

La pareja tomó asiento, ella se sentó frente a mi y él, con el niño en brazos, a mi izquierda. De reojo vi al pequeño gnomo mión, cagón y ruidoso mientras golpeaba sus zapatitos entre ellos para que se prendieran las luces que tenían en las suelas, y sin querer me quedé mirándolo un rato. Volteó a verme al mismo tiempo que estiraba su mano derecha mientras con la izquierda rascaba sus encías llenas de baba pero vacías de dientes, lo cual me pareció bastante cómico y me hizo sonreír.

El mocoso me respondió la sonrisa, y en ese momento le puse un poco más de atención; tenía un pantalón rojo que hacía juego con los zapatitos luminosos y una sudaderita con capucha a rayas, su piel era clara y sus ojos eran juguetones y brillaban con la inocencia con que brillan los ojos de alguien que no se ha dado cuenta aún de que este mundo suele ser una auténtica cagada. En realidad era un chiquillo simpático, puedo decir que incluso bonito, y su peinado al estilo beatle terminó de ganarse mi simpatía. Él seguía estirando su manita mientras yo movía mis dedos para que los siguiera con la vista, yo le sonreía y él me respondía de la misma manera, hasta que sentí ganas de acercar mi dedo índice a su mano esperando que los papás no reaccionaran de una manera brusca (lo cual hubiera tenido justificación, ya que uno nunca sabe qué clase de persona es el de al lado); el pequeño tomó mi dedo, lo apretó con fuerza, y con sólo eso tuvo la capacidad de mandar al carajo todo mi mal humor, así, de un jalón.




Now Playing: Suicide note pt. 2 - Pantera


Saludos Enfermos.

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Dirty Queen dijo...

Aaaww ya veeen! Para los que dicen que eres todo rudo y de piedra jaja.

Si yo se que tienes hartos lindos buenos sentimientos!

Eres bueno y adorable con los niños jeje.

Besitos y amooor!

{{El Diablo}} dijo...

Jeje no me chivees en público!


Saludos Enfermos.

Anónimo dijo...

Eres todo corazon amigo, me gusta y mas cuando hablan de los niños asi....
tu amiga AbbyGail mi correo es abby_gail7@hotmail.com agregame o buscame en el facebook.

{{El Diablo}} dijo...

Hola Abby, primero que nada gracias por pasar a dejar huella en este blog; cabe aclarar que no siempre soy asì, pero si algo de verdad me puede son los niños. Ya te mandè solicitud en Facebook, nos estamos leyendo por allà. O bueno, ya que ando de ocioso te agrego al messenger tambièn, a ver por dònde coincidimos primero. Que tengas buen dìa.


Saludos Enfermos.

Anónimo dijo...

ay jijo es raro ver un hombre plasmar un sentimiento por los ñiños asi, aveces la misma sociedad te marca en decir los hombres son machos, pero verte hacer esto me agrada me saca el sentimiento dormido no gay jijiji pero si sencible. chido me gusto, dejame seguir leyendote ok.

{{El Diablo}} dijo...

Uuuuy canijo, es que sì soy bien niñero, desde chavito tuve contacto con bebès al ser el primer nieto, entonces imagìnate, uno se acostumbra.


Saludos Enfermos.