miércoles, enero 20, 2010

Puras mamadas (y no les doy nada)


Advertencia:

Este post trata asuntos con alto contenido sexual, por lo que lo aquí escrito puede resultar incómodo u ofensivo para cierto tipo de mentalidades no tan abiertas. También quiero aclarar que la intención del texto no es proyectar una actitud misógina ni tratar a la mujer como objeto sexual, es sólo mi opinión respecto al tema, así que tranquilas feminazis, la bronca no es con ustedes. Dicho esto, estimado(a) lector(a), tienes de 2 sopas: llégale, o pásale a lo barrido.

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Ya que ahora estamos en el mismo canal...¿a poco no son bien ricas las mamadas? un wawi, mameluco, blowjob (o como le quieran llamar) bien hecho, puede ser el preámbulo de una noche llena de sudor, placer, gemidos, aullidos y orgasmos. Yo creo que no hay hombre que pueda decir que no le gusta que su chica visite al vecino de abajo, y por supuesto, ¡a quién no le encantaría que su pareja fuera un prodigio dando sexo oral! Ya saben, por aquello de que en ocasiones la chica no tiene suficiente experiencia en la materia o de plano no es algo que se le de mucho.

¿A quién de nosotros no le han mordido el salami accidentalmente, o un huevo...o le han dado sin querer (la mayoría de las veces, porque luego aquellas son cabronas y desquitan su ira en el momento menos esperado) un buen jalón de pelos al señor cara de haba? Todas esas cosas duelen (¡y mucho!) además de que no resulta muy grato que digamos pasar de la cima del placer a la sima del dolor en cuestión de segundos. Por lo tanto, existen 2 maneras de evitar este tipo de incidentes:

1.- Conseguir una experta mamadora que nos haga poner los ojitos en blanco y volar hasta el Nirvana a base de succiones. Nada más aguas...porque si son de los que no controlan los celos retrospectivos y se la pasan preguntando chingaderas del tipo "¿y dónde aprendiste eso?", "¿quién te enseñó?", "¿a cuántos se lo has hecho?" lo único que obtendrán será una perfectamente bien merecida mordida en el salami y una mentada de madre...y estarán como al principio (o sea, como el changuito: nomás pelando la banana).

2.- Armarnos de paciencia y enseñarle a nuestra chica cómo nos gusta, así de fácil. ¿Quién dijo que enseñar no puede ser divertido? Además de ser algo totalmente disfrutable, la creatividad puede entrar en juego y dar resultados cabronamente sabrosos; nada más hay que asegurarse de que la chica esté dispuesta a ser una buena alumna, por aquello del respeto y el libre albedrío. Teniendo eso de nuestro lado, hay chingomil técnicas para convertir a la niña buena en una completa golosa: condones de sabores, chocolate líquido, mermelada, cajeta, chantilly, ¡hasta cerveza! (tequila no porque arde). Pero de entrada, se puede utilizar este video que encontré hace tiempo mientras andaba de ocioso en la red; es doble regalo porque por una parte uno deleita la pupila viendo a la minita argentina saboreando deliciosamente a su asistente para la demostración, y por otra seguramente disfrutarán cuando su chica lo vea y se ponga a practicar (con ustedes, espero):

P.D. : También chéquense la página que se anuncia en el video, está chida para la perversión.




Now Playing: Battle - Blur


Saludos Enfermos.

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Dirty Queen dijo...

Jaja definitivamente, es divertido aprender ;)

Super educativo el video jaja, habrá que aplicarlo.

Besos!

666 dijo...

El pedo es que mi ex si visitaba al vecino de abajo en forma literal... lo chingón es que a mi me visitaba la vecina de a un lado.

JA!

{{El Diablo}} dijo...

Dirty Queen: Definitivamente!

666: Pos unas con otras, el chiste es que todo mundo acabó removiendo atole ajeno ahí...


Saludos Enfermos.