sábado, febrero 20, 2010

Viejos recuerdos con un toque de aprehensión


El lunes saliendo de la oficina me lancé con mi compa Joel, un buen amigo de los tiempos del bachillerato, a Plaza Oriente, la que está pasando la Prepa 3, donde por cierto "estudiamos" juntos; fuimos al outlet de ahí porque ya ando algo corto de ropa para la oficina y mientras recorríamos los pasillos buscando pantalones y camisas empezamos a recordar algunas anécdotas de esos bellos tiempos en que éramos un par de pubertos barrosos, escatológicos y pervertidos (ahora ya no somos pubertos barrosos pero todo lo demás sigue igual).

Son demasiadas, pero de las mejorcitas podría mencionar aquella vez que en lugar de entrar a clases nos fuimos a jugar frontón a las canchas del camellón de enfrente de la prepa desde temprano y acabé pedísimo porque cada que perdía (involuntariamente...simón...) tenía que tomarme un caballito de tequila; también podría ser cuando Joel mató la rata de laboratorio de otro vato con una pelota de tennis mientras el otro nos la enseñaba sosteniéndola en la palma de su mano; u otra ocasión en que nos encerramos en el salón de informática dejando a los nerds en medio de la multitud, y los masacramos a zapes, patadas, puñetazos y tackleadas. Como es de suponerse, jamás faltaba la diversión en esa escuela.

A veces pasábamos la tarde en los videojuegos del centro comercial (pinches geeks) o nos íbamos a alguna fiesta cerca de la escuela, y después regresábamos caminando sobre la avenida Eduardo Molina hasta donde nos diera la gana tomar el microbús. Nada sorprendente hasta hace unas noches que estábamos en esos rumbos; íbamos de salida y cuando nos preguntamos cómo regresaríamos a casa, lo primero en lo que estuvimos de acuerdo fue en que definitivamente no ibamos a caminar sobre la avenida y mucho menos a cruzar el puente peatonal sin iluminación que está enfrente de la prepa como hacíamos antes, así que la opción más viable fue esperar un taxi (de sitio porque si no, ni madres que me subo).

Hace más de 10 años que Molina dejó de ser una zona frecuente para mi, y las calles que acostumbraba recorrer hasta la madre de pedo (en ocasiones, no siempre) sin importarme la gran cosa que el rumbo fuera poco amigable, ahora me parecen peligrosas y totalmente intransitables de noche. Para quien pensó que ahora seguiría una frase como "estoy madurando y me estoy volviendo más consciente"...¡no! en todo caso, está de la mierda que uno ya no pueda ni visitar los alrededores de la vieja preparatoria sin molestarse en ver a qué hora sale un cabrón ratero a querer pasarse de verga. Qué triste, la verdad...pero así son las cosas en esta pinche ciudad.




Now Watching: Arsenal vs Sunderland


Saludos Enfermos.

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