martes, marzo 16, 2010

El Simpson


Ayer por la tarde que iba al billar aprovechando mi último día de descanso gracias al puente, tuve otro de esos recuerdos de la época preparatoriana. Sin querer acordé con quien iría a jugar que nos veríamos en la Comercial Mexicana de San Juan de Aragón; llegué un poco sobrado de tiempo, así que mientras esperaba sentado en la barda del estacionamiento recordé que el Simpson, un viejo amigo de la prepa, solía vivir a media calle de ahí.

Los años no pasan en balde, cuando me acerqué a tocar a su puerta (o la que yo recordaba que era su puerta) se asomó un señor y al preguntarle por mi amigo, me dijo que me había fallado la puntería por 2 casas. Me disculpé y fui a la puerta que me indicó, toqué el timbre y salió a abrir la mamá de mi compa. Era justo como la recordaba, al parecer los 10 años que pasaron desde la última vez que me paré frente a esa puerta no le afectaron a la señora...pero a mi si, porque no me reconoció de entrada.

Empezó a hacer memoria cuando le dije que su hijo y yo fuimos juntos a la prepa, que era el muchachillo flaco que siempre caminaba hasta allá y dejaba a su compa en la esquina de su casa porque el micro que lo llevaba a sus rumbos pasaba justo por ahí, y que incluso llegué a entrar a su casa a tomar agua de jamaica (eso fue todo un logro porque al pinche Simpson no le gustaba invitarnos a pasar, yo creo porque su carnala estaba de buen ver y le daba frío que alguno de nosotros, bola de pelafustanes pervertidos, tuviera la ocurrencia de querer ligársela). La señora me dijo que ese güey...bueno, su hijo, no se encontraba en casa. Le pregunté a qué hora podía localizarlo, ya que estaría cerca del rumbo un buen rato, y me dijo que iba a estar muy difícil porque hacía un año que...






(Inserte aquí su noticia fatal preferida)







No, la verdad no le pasó nada malo a mi cuate...bueno, por lo menos nada irreversible: hace un año que se casó, y ya no vive con sus papás. Así que me quedé con las ganas de ver al buen Simpson 10 años después (le decíamos el Simpson porque tiene unos ojotes como de huevo cocido: grandes, redondos y voluminosos); recuerdo que el cabrón era sumamente lépero y alburero, lo cual ahora no me sorprende porque yo también soy así, pero en aquel entonces me caía de variedad. También era adicto a los videojuegos, en alguna ocasión fuimos a unas chispas (y no les saco nada) que están en la San Felipe y pasamos como 4 horas seguidas jugando The King of Fighters. Le gustaba la banda y según me dijo su mamá, realizó su sueño de ser periodista igual que su hermano, quien era reportero de Duro y Directo y trabajaba con este par de mamarrachos (ok...no son la mejor referencia, pero ya qué):

Brokeback Mountain a la mexicana


Después de dejarle mi número a la mamá de mi cuate para ver si aquel cabrón se acuerda de la banda, me fui al billar pensando en que...se me hace que me estoy quedando. No, la verdad no tengo prisa por casarme y tener hijos, es sólo que por ratos se me olvida algo que es obvio: el tiempo no pasa igual para todos, todo mundo sigue su camino y para que esos senderos vuelvan a coincidir alguna vez...está muy, muy cabrón.




Now Playing: Pathetic senses - The Cranberries



Saludos Enfermos.

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Luz dijo...

Mi estimaDo,

Claro, yo con toda la creatividad que me dio el haber visto muchas telenoveRlas, completé la frase con <¡Nooooo!... ¿Murió?>

Finalmente, los cuates de la adolescencia (como antes los de la infancia, como después otros...) van muriendo de distintas maneras, como nosotros para ell@s. Algunos por "muerte violenta": los idealistas revolucionarios convertidos ahora en los más oscuros burócratas, o los predicadores del "Evangelio según San Ateo" (Jaime López, dixit) conversos a una secta religiosa (cualquiera). Por eso, qué atesorable es un(a) amig@ a prueba de municiones; digo, mutaciones.

Suerte con el reencuentro.

{{El Diablo}} dijo...

Bueno, no estuvo tan mal...pudiste haber pensado que perdió las piernas como Luismi en aquella película barata donde sale cantando "yaaaaa nuuuncaaaa maaaaaas"...

Ya que mencionas a los amigos que se transforman en aleluyos, me hiciste recordar a otro, también de la prepa, que vino a verme a la casa...para ofrecerme la salvación a través de su religión. Se convirtió en dirigente de la secta religiosa en la que se metió su familia hace años y ahora viaja por toda Latinoamérica. Maldito, y uno aquí ganándose la vida honestamente.


Saludos Enfermos.