martes, marzo 23, 2010

¡En metro no mamá, por favor!


Cuando pienso que el Metro de la Ciudad de México, pero sobre todo las conductas de quienes lo utilizamos, no pueden ser más bizarras...siempre encuentro algo que me hace decir ¡oh Diablo, pero qué ingenuo eres!...visualicen las siguientes situaciones:


Escena 1: Transborde de la estación Guerrero. En las escaleras que dan hacia el andén de la Línea B, que usualmente están hasta la madre de llenas entre las 6 y las 8 de la noche, un imbécil con aspecto de reggaetonero (no es por joder...bueno la verdad es que si, siempre tienen que salir con alguna gracia esos remedos de ser humano) trae de la mano a una niña como de 4 años, que apenas puede apoyar sus piecitos en los escalones, pero ni así la carga.

Escena 2: Transborde del metro Oceanía, en el pasillo que comunica ambos andenes. 9 de la noche, llenísimo, y una pinche vieja tarada con el crío colgando por el brazo, más que caminando. Me sorprende que nadie se lo haya arrancado de la mano de un empujón.

Escena 3: Regresamos al metro Guerrero, al andén de la Línea 3. Cualquier día entre semana, a eso de las 9 de la mañana, una señora gorda intenta entrar con dificultades al vagón, abriéndose paso entre la multitud con los codos, la bolsa, el abultado, celulítico y grotesco trasero. Supongo que le hubiera sido más fácil entrar si hubiera cargado en brazos al niño que llevaba por delante en lugar de obstruir el paso tanto de entrada como de salida.


De un rato para acá el sector más joven de padres de familia (en su mayoría pendejetes a los que les ganó la calentura, no usaron condón y ahora a sus 17-25 años tienen chavitos) ha puesto de moda utilizar las instalaciones del Metro para enseñarle a sus pequeñines a caminar. Como algunos de ustedes saben, no tengo nada en contra de los niños, de hecho me caen bien, pero los papás (y mamás, que el pendejismo es parejo) a veces me dejan mudo de asombro y pensando en que cierto tipo de personas deberían ser esterilizadas, así nada más, como si fueran gatos o perros.



El es gracioso, ustedes NO. ¡Sean responsables carajo!


De entrada, no es nada recomendable viajar en el metro con niños pequeños: se pierde movilidad y rapidez, se pone en riesgo la integridad física de los pequeños y hasta la de los padres. Todos sabemos que nuestro amado Metro es deficiente en cuanto al servicio que proporciona, el usuario muchas veces viaja incómodo y stressado aún yendo solo; imaginen lo que tiene que pasar la gente que viene con crío, bolsa, mochila del escuincle, la jaula del perico y cuanta madre acostumbran colgarse las señoras. Si a esto le sumamos el poco sentido común de que algun@s hacen gala (como en los ejemplos que puse líneas arriba), uno termina por pensar que si se va a viajar con chiquillos y no se tiene auto, es mejor hacerlo en taxi para evitar incomodidades y riesgos innecesarios. Sé que en algunos casos esto se puede complicar por el costo del servicio, pero si pensamos en que es mejor pagar $100 a un taxista que $500 (mínimo) a un médico, ya no suena tan disparatado.

Además hay otras cuestiones, como el que muchas mujeres, en lugar de ir a los vagones que están destinados para ellas en horas pico (y dicho sea de paso, van casi vacíos) entran a los mixtos con la esperanza de que algún hombre les ceda el asiento, o peor, llegan al vagón con el niño por delante, arrastrándolo, y cuando entran lo cargan para que uno diga "ay, pobre y abnegada madre" y se levante de su lugar. Eso si, si uno no les cede el asiento (por pinches mañosas) se encabronan y reclaman que ya no existen caballeros...aunque de las damas tampoco se vean muchas señales que digamos (no estoy generalizando, tranquil@s).

¿Soluciones?

La solución más factible (después de la de los taxis) sería crearle a las personas ya no digamos cultura, sino conciencia para que entiendan el riesgo en que ponen a sus niños y a ellos mismos; los 3 ejemplos que cité con anterioridad me sucedieron a mi directamente y fue todo un logro no llevarme entre las patas (literalmente) a ninguno de esos niños; por suerte tengo buenos reflejos (¡y frenos!) y no hubo nada que lamentar, pero si hubiera sido así, la culpa la tendrían los padres irresponsables que no cuidan a sus niños de una forma adecuada.

Por favor, hay que tener un poquito de sentido común. Hay muchos lugares donde se puede disfrutar la experiencia de enseñar a caminar a los pequeñines, como el parque o la casa. Las instalaciones del metro NO están diseñadas para eso, están diseñadas para transportar grandes cantidades de usuarios rápida y eficientemente (o eso dice el GDF), usuarios que generalmente tienen prisa, y que no siempre van a tener el cuidado de fijarse qué hay por debajo de sus rodillas.



Now Playing: Still take you home - Arctic Monkeys


Saludos Enfermos.

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