viernes, octubre 15, 2010

Filantropìa mal encauzada


Todos los viernes por la mañana, cuando salgo de casa para ir a trabajar, me toca ver esto a un par de calles de donde vivo:


La iglesia que se encuentra una calle màs adelante utiliza el edificio color crema que se ve en la fotografìa junto al azul con blanco para alimentar y vestir a indigentes, que como veràn, son bastantes (aunque ese dìa era temprano...cuando se me hace tarde alcanzo a ver que la fila da la vuelta a la esquina y tambièn ocupan la acera de enfrente). Si llevan ya un buen tiempo visitando este blog sabràn de sobra que estoy totalmente en contra de la iglesia -sobre todo de la catòlica-, aunque en esta ocasiòn debo reconocer que la intenciòn de su labor es noble, por lo menos en apariencia.

Sin embargo, si bien cubrir las necesidades de los indigentes puede parecer una buena idea, està pèsimamente planificada. Como decìa, hay veces que se reùne una cantidad tal de indigentes que le hacen a uno preguntarse de dònde pueden salir tantos; traten de visualizar a entre 40 y 50 cabrones (sin exagerar) sucios y malolientes que orinan y defecan en la vìa pùblica o bien dejan por ahì la ropa que ya no les sirve, ademàs de una cantidad increìble de basura. Asì ya no està tan bonito, ¿verdad?

El otro dìa iba fumàndome un cigarro mientras caminaba hacia el metro cuando uno de ellos se me acercò pidièndome una moneda; decidì contestarle en voz alta (deliberadamente, para que todos los vecinos se dieran cuenta y siguieran el ejemplo): le dije que ya bastante caridad recibìa obteniendo comida y ropa gratis y que no jodiera a las personas productivas pidièndoles el dinero que se ganan en base a esfuerzo y mèrito propios. Suena cruel y sè que muchos estaràn en desacuerdo pero si lo piensan detenidamente veràn que tengo razòn: seamos trabajadores o estudiantes, salimos diariamente a la calle a rompernos la madre en el trabajo o la escuela. Tenemos que competir contra otros e incluso contra nosotros mismos para ganarnos la vida dignamente y salir adelante, insisto, a base de esfuerzo y muchos huevos, ¿por què deberìa sentirme obligado a ayudar asì nada màs a un paràsito que muy probablemente se encuentre en la situaciòn en que se encuentra por su gusto? sì sì, alguien argumentarà que no todos tenemos las mismas oportunidades para desarrollarnos y demàs, pero vamos, hay personas con orìgenes extremadamente humildes que se las arreglan como sea y logran una vida digna. Sin embargo esta gente prefiere andar por ahì causando làstima o miedo, mendigando comida o algunas monedas (que la mayorìa de las veces utilizan para comprar drogas baratas) esperando a que alguien satisfaga sus necesidades bàsicas ya que cualquier tipo de esfuerzo que signifique valerse por sì mismos es inadmisible.

Buena parte de culpa la tiene la gente: los vecinos que les dan algo con què cubrirse en invierno, los que los alimentan cuando estàn hambrientos, los que les dan un par de monedas por miedo a ser agredidos; ellos son los culpables de que estos cabrones sobrevivan siguiendo el precepto del menor esfuerzo. La situaciòn me recuerda a cierta historia motivacionaloide que habla sobre un pescador que le da un pescado a un mendigo durante varios dìas creando en èl un cierto parasitismo, hasta que decide que es mejor idea enseñarle a pescar para que obtenga todo el alimento que desee.

Aquì aplica exactamente igual, y me pregunto: ¿què pasarìa si cualquier persona o asociaciòn con iniciativa y capital suficiente decidiera comprar o rentar un inmueble y lo acondicionara adecuadamente para proporcionar alimento, techo y (lo màs importante) una forma de ganarse la vida a esta gente? se me ocurre que podrìa ser un taller de carpinterìa, herrerìa, lo que gusten y manden. Se les podrìa proporcionar materia prima y las herramientas necesarias para trabajar, el trabajo generarìa capital y ese capital podrìa ser invertido en cubrir todas las necesidades de los trabajadores-antes-indigentes, cerrando el ciclo y generando beneficios para todos los involucrados. Dejemos de lado los engorrosos tràmites y cuestiones logìsticas, legales y administrativas que este tipo de situaciones conllevan, ya que no se pueden evitar, y centrèmonos en la idea principal. Me parece que es la ùnica forma viable de terminar con el parasitismo y la miseria de estas personas convirtièndolas en elementos productivos.

Olvidèmonos de los pretextos, de que el gobierno no genera fuentes de trabajo, de que no hay capital...se lee utòpico y de hecho lo es, pero serà asì sòlo hasta que creamos que realmente tenemos el poder de invertir situaciones y hacer algo por nosotros mismos en lugar de quejarnos porque nuestros ineptos y ojetes dirigentes no mueven un dedo. Ahora que si -como yo- no estamos en posibilidades de generar un proyecto de este tipo, por lo menos podemos ayudar NO contribuyendo a empeorar el problema: no màs caridad ni compasiòn mal direccionados.



Now Playing: I never loved you anyway - The Corrs


Saludos Enfermos.

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cintya dijo...

totalmente de acuerdo contigo, deberian hacer algo de provecho, igual y tampoco esta chido, pero por ejemplo, los weyes que lavan los carros en los estacionamientos, ya minimo mueven las manitas, pero los indigentes solo estiran la mano y en ocasiones agreden o peor aun usan a sus hijos para causar lastima... -_-

Luz dijo...

Mi estimaDo, entiendo tus puntos de vista, y son de esos temas que necesito pensarle un rato más para entender mejor el fenómeno. No sé, como que me gustaría poder rebobinar la cinta de algunos de los indigentes de mi zona, que tienen además (¿para bien o para mal?) alguna enfermedad mental, para poder ver la película antes de esa eterna escena de ahora.

Y no me ha pasado que ellos me pidan varo, pero me quedo pensando en cómo los poderes Ejecutivo, Legislativo y Judicial no piden permiso para malversar nuestros impuestos.

No sé, pues =/.

{{El Diablo}} dijo...

Cintya: Y por ahì dicen que esos niños no son sus hijos en realidad, sino que una red de trata de infantes se los "presta" por una mòdica cantidad para que causen màs làstima y aumenten sus ingresos.

Luz: No habìa contemplado tan profundamente el trasfondo del por què estas personas pueden llegar a una situaciòn asì, aunque sigo creyendo que muchas veces es por desidia (ya sea que se hayan visto abandonados por su familia o cualquier situaciòn de esa ìndole); sin embargo sigo en lo mismo, pensando que debieron haber hecho algo màs para salir adelante y no caer en el facilismo. Suena rudo lo de los indigentes con enfermedades mentales...creo que en esos casos sòlo queda una cosa por hacer.


Saludos Enfermos.