miércoles, octubre 13, 2010

Una señal inequìvoca


–Ya dime –le instò, mientras estaban sentados en flor de loto uno frente al otro, sobre la cama.


Ella le conocìa bien, con el tiempo habìa aprendido a reconocer sus señales. Por ejemplo, sabìa lo que significaba cuando èl hacìa crujir la uniòn de sus mandìbulas.


–Cuando haces ese chasquido significa que estàs estresado o vas a decir algo importante, ¿por què no lo dices?


Habìan estado platicando un buen rato, ella con algo de ropa puesta, èl casi desnudo (sòlo llevaba puestos unos bikers) haciendo gala de su innato exhibicionismo, aunque repentinamente y pese a lo desenfadado de su aspecto, estaba muy nervioso. Sabìa que esa pregunta le habìa tomado por sorpresa y no habìa modo de salirse por la tangente o fingir demencia. De todos modos lo intentò:


–Bueno, al parecer sabes què es lo que quiero decir, asì que ¿por què debo ser yo quien lo diga? ¿para què nos hacemos pendejos?

–Porque me gusta que me lo digas...


Y ahì, definitivamente, ya no tuvo nada que hacer. Quedò completamente desarmado, llevaba toda la noche con las palabras columpiàndose en la punta de su lengua y ahora que se sabìa descubierto estaba inquieto; no porque fuera la primera vez que dirìa algo asì (incluso se lo habìa dicho a ella misma hacìa mucho tiempo), sino porque el mismo tiempo transcurrido desde la ùltima vez fue el encargado de sembrarle la incertidumbre acerca de la reacciòn que obtendrìa. Con todo, ùltimamente habìa retomado la costumbre de jugàrselo todo a una carta, asì que apuntò y disparò:


–Lo que crees que voy a decir es que te quiero, ¿no? pues...sì, te quiero...

–Yo tambièn te quiero...


(Bang)


Todavìa con un cierto temblor recorrièndole el cuerpo se acercò a ella, le acariciò la cara y el cabello; la atrajo hacia sì y la besò en los labios intentando con todas sus fuerzas que ella creyera lo que habìa escuchado, que el fuego que lo estaba devorando por dentro la envolviera tambièn y los incinerara juntos hasta que el nuevo dìa les hiciera abrir los ojos.






Now Playing: Tu casa està cerrada - El ùltimo ke zierre


Saludos Enfermos.

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cintya dijo...

o_O me quedé sin palabras ji

lamaga dijo...

Le quedó bonito lo de las palabras columpiándose...

{{El Diablo}} dijo...

Cintya: ¿Y eso es bueno o malo...?

Lamaga: Señorita, ¡no la veìa aquì desde el Mundial! un gustazo...y sì, lo de las "palabras columpiàndose" me saliò no sè de dònde, pero sì se lee padre (modestia aparte); gracias por notarlo.



Saludos Enfermos.

cintya dijo...

es bueno es bueno... como todo lo posteado aqui

{{El Diablo}} dijo...

Me sonrojas XD pero qué bueno que te guste el blog.


Saludos Enfermos.

Xocoyotzin dijo...

bastante bueno, algo inesperado, pero muy interesante tu estilo.

{{El Diablo}} dijo...

Hombre, pues gracias...oye, veo que tienes blog, ahorita ando en madriza con la chamba pero en cuanto tenga el chancecito me doy una vuelta por allà.


Saludos Enfermos.

Luz dijo...

¡'ámonos, mi estimaDo! No había yo pasado por este post. Esta sí es una historia de amor, y no cuentos de 14 de febrero. FIN

{{El Diablo}} dijo...

Y lo mejor, mi estimada, es que dura todo el año (y màs allà).


Saludos Enfermos.