domingo, marzo 27, 2011

E.T.


Desde ayer traigo un mood encabronado de re-apego a mi madre. En parte porque el exceso de trabajo me tiene al borde de una catarsis a base de berridos, golpes y làgrimas; en parte porque me està cayendo el veinte de que el momento de hacer mi vida por mi cuenta se acerca y gracias a algunos jalones de orejas (de parte de ella) y valiosa comprensiòn y apoyo de mi pareja empiezo a asimilar que cada segundo que pueda pasar con mi familia es oro puro.

Esta mañana hice sobremesa con la jefa, almorzamos unos ricos tamales que ella hizo y platicamos sobre lo que me està pasando. Utilizando la odiosa terminologìa de mi trabajo, de mis 4 rubros principales -familia, pareja, trabajo y amigos- estoy mostrando efectividad en el 50% del total, osèase, mis amigos y familia me han estado valiendo madres. El trabajo me absorbe cabronamente (como ya he manifestado aquì muchas veces, asì que no empezarè a quejarme de nuevo) y el tiempo libre que me queda lo dedico a mi novia. Lo hago porque realmente me nace estar con ella, ademàs de que me jode la idea de descuidar la relaciòn basàndome en la trilladìsima pero cierta premisa de que no se puede dejar de alimentar al amor (chingas a tu culo, ¡què pinche cursi te leìste!) a base de convivencias y vivencias, de cariño, de afinidad, de todo lo que cada quièn guste y mande segùn su propia concepciòn del amor.

En fin, sin desviarme màs del tema, me doy cuenta de que descuido a mis amigos teniendo en mi vida a gente tan valiosa como Joel, quien incluso anoche mientras platicàbamos por messenger se ofreciò a ayudarme con el trabajo para que podamos compartir un rato y fumar aunque sea aplastando nalga y sacando adelante mis pendientes; me sentì como el tìpico papà workaholic a quien sus chavitos le preguntan si le pueden ayudar con tal de estar con èl un rato, y la sensaciòn me produjo una reacciòn bipolar que me hizo sentir miserable al tomar màs conciencia de que descuido a la gente a quien quiero y me quiere, y por otra parte afortunado de importarle de ese modo a alguien a quien siempre he considerado uno de mis mejores amigos. Sin que suene a puterìa (y si sì, pues coman caca) hasta ganas me dieron de llorar.

El tema fue el mismo platicando con mi mamà. Entre lo que hablè con ella y la breve plàtica al respecto que tuve ayer con Sandra, reconozco que les he descuidado y que no convivo con ellos como solìa hacerlo antes, cuando -por ejemplo- llegaba de la escuela o de la oficina a recostarme a los pies de la cama de mi hermana para platicar un rato con ella, o cuando me sentaba un rato en el comedor a intercambiar sucesos del dìa con mi madre mientras ella hace cualquier otra cosa. Me doy cuenta y me avergüenzo, me desespero, me enojo conmigo mismo, me digo "¡eres un asno Daniel!, ¿no te enteras de que asumes que todos los que viven en tu casa te aman, aunque ya no te conozcan ni los conozcas?" y me hago la firme promesa, una vez màs, de tener huevos para ser constante en demostrarles y demostrarme que puedo volver a ser como era antes, el cabroncito desmadroso que convivìa con sus hermanas y prim@s aunque sea nada màs para echarles carrilla y alburear.

Quiero ser el mismo que de repente le platicaba cosas a su mamà (no es que tengamos una comunicaciòn muy fluìda que digamos, pero antes al menos hacìa el intento) antes de que sea tarde y la vida decida que ya tuve madre por suficiente tiempo, o simplemente de el siguiente paso con Sandra y me sea realmente complicado, como es natural en esas circunstancias, sentarme con ella aunque sea a ver còmo pela chìcharos o teje algo. Llevo todo el dìa con esa pinche sensaciòn como de un hueso de durazno atorado a media garganta, producida màs que por la certeza de que no he sido muy justo con las personas que me aman, por saber que lo hacen a pesar de que no ha habido la reciprocidad que ellos merecen.



Para rematar, parece que hasta la tele està empeñada en ponerme sensible: estaba haciendo zapping en el comedor y encontrè E.T. en Azteca 7 (es de esos dìas en que de nada sirven los canales de cable porque no hay nada bueno); recordè cierta historia respecto a la pelìcula y esperè a ver si mi mamà se acordaba tambièn. Efectivamente lo hizo: recordò que E.T. se estrenò en 1983, mientras ella me cargaba en su panzota. Varios años despuès, cuando la vi por primera vez, me contò que mis dedos le recordaban a los del marcianito dicièndome "a ver hijo, extiende la mano...¿ya ves? ¡igualitos!".

Quiero que estos dedos sirvan de nuevo para ariciar su cara o su cabello, ademàs de para trabajar, escribir pendejadas y hacer señas obscenas. Siempre voy a ser SU E.T.





Now Watching: Toy Story


Saludos Enfermos.

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Luz dijo...

Mi estimaDo, déjese usted de puterías y de hacerle al superhéroe y escupa ese hueso. ¡Chille pues!, déjeselo sentir (...y si eso le suena a albur ya sabe qué va a tener que comer).

¿Alguna vez se ha comido la almendra que está dentro del hueso seco de un durazno maduro? Para mí es un manjar. Y pensar que ese hueso duro, durísimo está recubierto por carnita blanda, blandísima. Y la piel, ¿qué me dice usted de la piel?... ¿Y el aroma? Fragilidad pura protegiendo a ese vil-hueso (hueso VILnerable)..

Yo digo que si usted tiene claro el "para qué" de esta etapa en la que está ahora no va a perder el rumbo. Por supuesto, hay que ser muy honesto para decirse las cosas. Por ejemplo, se vale decir: "yo lo que quiero es juntar harto varo para...". Y póngase un plazo para lograr el objetivo. Por lo menos con eso signará que no es para siempre (o al menos ahí podrá revisar si vale la pena continuar empecinándose o no). Y comuníquelo a los suyos.

Digo, su familia -aunque quiera- no podrá "divorciarse" de usted (a lo más lo desheredarán). Y el amortz, pues qué hable la amortS...

Y mientras, a idear formas de estar a veces sin estar físicamente. Ese reto de creati-VIDAd le queda.

Se le quiere.

Anónimo dijo...

compadre:

gracias por la respuesta en aquel blog, también mis palabras habían sido escritas en el calor de la lucha. Yo creo que en lo del fútbol, llegamos a una suerte de acuerdo o consenso y no pensamos tan distinto.

Pero lo que pasó es que el calor del día que escribí fue por ir a ver un partido del mundial a un bar de Coyoacán (muchos dirán este es un fresa, si quiere saber lo que es bueno que vaya a la Agrícola Oriental, pero ni modo, fuí a Coyoacán).
Y odié ver la misma tontería que tantas y tantas veces ví en Uruguay: gente que se mofa del que es cercano a nosotros, cuando diez minutos habíamos declarado públicamente que el nuestro era el pueblo más hospitalario, sensible y abierto al mismo.

Burlarse de un argentino (un deporte te diré en Uruguay), decir que son todos unos pedantes, agrandados, creídos es una generalización que, donde uno se descuide roza el racismo.

Y que es hija de una pereza mental originada en dos hechos: 1- pensar que porque conoció a una persona que era de cierta forma, todo el pueblo al que pertenece será igual y; 2- evitarse el trabajo de conocer al otro y pensar que porque es de otra forma, no vale la pena.

A veces el fútbol puede descuidar alguna de estas acciones, más a mí me afiebran porque finalmente no hace más que ponernos en evidencia al final, y reflejan a nuestros pueblos: clasistas y desiguales. Estos pueblos donde hay unos pocos que son muuuuy ricos, y una mayoría apenas si come.

Te mando un abrazo El Pensador Mexicano, levanté la vista, no se deje llevar por estos malos días....

Walter

Anónimo dijo...

Yo de nuevo que pesado. Pero encontré esto que refleja aquel viejo sentir del futbol uruguayo (y por que no confesarlo, de orgullosos como somos los orientales por ser tan pocos)

¨Para jugar al fútbol no sólo hay que jugarlo bien, sino sentirlo muy adentro como lo siente Uruguay y como lo sienten sus cultores, lo que les valió ganar el Campeonato del Mundo y la copa que lleva mi nombre¨, Jules Rimet, Río de Janeiro, 1950

{{El Diablo}} dijo...

Luz: ¡Cuànta razòn tienes! mira, tanto asì como sacar todo de un jalòn por medio del llanto no se puede (o no puedo, es algo que no se me da) pero vaya que he estado haciendo mejoras al respecto, en cuanto a la parte de relacionarme màs (y mejor) con mi familia. Como dices, no pueden "divorciarse" de mi, pero de todos modos puedo hacer algo porque la relaciòn vaya dando de sì sin dejar que el trabajo me abstraiga demasiado de eso. Y sabes que tambièn se te quiere.

Walter: Efectivamente, no se puede caer en una especie de segregaciòn (no sè si sea exactamente racismo) hacia los argentinos, ùltimamente he aprendido que no todos cargan con el estigma con que se les conoce. Mucho menos podemos hacer eso basàndonos (me incluyo) en paràmetros tan volàtiles como el fùtbol, algo que en teorìa debe tomarse como un mero entretenimiento (muy apasionante, eso sì...no niego mi cruz de pambolero) pero que si se convierte en motivo de violencia de cualquier especie pasa a ser dañino. Te mando un gran abrazo de regreso, y sì, hay que mantener la vista digna y al frente siempre. La frase de Rimet, definitivamente es una joyita para comenzar bien la semana.



Saludos Enfermos.