martes, agosto 23, 2011

Cucarachas


Si hay algo que me puede poner realmente tenso y violento en este mundo (ehmmmm...esperen...hay muchas cosas que me pueden poner así). Bueno, recomenzando: las cucarachas tienen la capacidad de ponerme realmente tenso y violento. Me pasa con los bichos en general, salvo algunas excepciones como los chapulines (esos me los como enchilados en un taco con guacamole y limón), pero definitivamente las cucarachas son las campeonas en ese sentido.




Todo comenzó cuando tenía como 12 o 13 años. Un día, mi jefa me pidió que cambiara las cortinas de la cocina; en aquel entonces teníamos una cocina integral que ya andaba fallando a medias, la campana no funcionaba del todo bien y en consecuencia se formaba algo de cochambre en la parte alta de las paredes. Me subí a la tarja, comencé a separar las cortinas de su soporte (estaban agarradas con un chingo de ganchitos pequeños) cuando repentinamente sentí un cosquilleo en mi mano derecha. La bajé, la miré...y ahí estaba la hija de su rechingada madre: una pinche cucarachita como de 1 centímetro de largo, una chiquita, suficientemente molesta como para hacerme bajar de ahí de un salto, sacudir la mano, tirarla al piso y escucharla crujir bajo mi zapato. Nunca más he cambiado esas cortinas, sin importar que ahora la cocina sea distinta y siempre esté rechinando de limpia; me vale verga, no me vuelvo a subir ahí.

Algo que odio de la temporada de calor es que los putos bichos se alborotan a la menor provocación y salen de todos lados. Pero bichos mamalones, no chingaderitas como la de la cortina. La primera vez que tuve un encuentro con una cucaracha de esas grandotas que parece que te van a tacklear fue hace ya algunos años en una farmacia cerca del hospital donde trabajaba mi mamá. Estaba esperando a que le entregaran sus compras cuando de repente vi esa madre salir de una coladera; era enorme, medía como 4 centímetros, roja y brillante. Se acercó y no lo pensé, le di una patada tan fuerte que la mandé a la verga contra una pared y clarito la escuché y vi rebotar, caer y regresar a su alcantarilla.

Los últimos meses han sido infernales en casa; ya no hay cucarachas de las chiquitas, pero en cambio vienen las grandes a hacer de las suyas. Una noche bajé a la cocina a buscar algo de tomar, encontré una revista y empecé a hojearla. Sentí un hormigueo en la pantorrilla, me revisé por encima del pantalón y como no encontré nada, seguí leyendo. Luego el hormigueo fue en mi muslo, me abrí el pantalón y encontré un puto cucarachón pegado a la tela por la parte interior. Sacudí el pantalón, cayó y sin dejarla tocar el piso le metí un pinche patadón que no supe dónde cayó pero igual se oyó el putazo seco de su rebote contra algo. No llegó a tierra prometida, pero aún así me lavé el pito tantas veces que me sorprende que no se me haya irritado.

De ahí en adelante, puros encuentros del tercer tipo: hace un mes encontré una en la regadera, estaba cagando plácidamente cuando la vi de reojo; tomé una escoba y le di tan duro que partí el cepillo. Semanas después encontré durante 3 noches consecutivas, cucarachas entrando aquí, a mi estudio, mientras yo estaba justo como ahorita (o sea, totalmente enlelado en la compu). Andaba en chanclas como es usual y ni pedo, viene el pisotón que retumba en el piso y se escucha en la planta baja, la cucaracha hecha mierda con todo el jugo de fuera, y a levantarla con el recogedor para mandarla a nadar al drenaje.

Al menos ya agarro valor para pisarlas, antes tenía la idea de que la chingadera iba a traspasar la suela de lo que estuviera usando y a moverse entre los dedos de mis pies o algo así, por eso recurría a los escobazos (y de hecho lo sigo haciendo a menos que no me quede de otra). No sé si describir la sensación precisamente como miedo, estoy consciente de que un bicho así no podría hacerme daño, pero algo en mi reacciona casi con furor animal. Me pongo tenso, nervioso, ver una de esas cosas me hace desear que fuera algo más grande (pero menos viscoso) para poder desmadrarlo de la manera más sádica posible: romperle partes del cuerpo, aplastar pero sin matar a la primera, acuchillarla, dispararle, lo que sea. Hemos esparcido veneno en los marcos de ventanas y puertas, cubierto las coladeras de toda la casa (principalmente las de los baños), las entradas principales, y aún así se siguen colando. El solo hecho de pensar en esos bichos me da comezón, llevo rascándome casi el mismo tiempo que me ha tomado hacer esta entrada, siento cosquilleos por todos lados...



Now Playing: 4 minute warning - Radiohead


Saludos Enfermos.

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El Xhabyra dijo...

uta man, si te cuento lloras!


yo tengo problemas con las cucaras desde siempre, creci peleando contra ellas y hasta jugaba a cazarlas tipo pelicula alien el octavo pasajero,...


el clima de aca las incuba y por todos lados salen las hijas de la chingada, por mas latas y latas de aerosol o gis de polvo venenoso que les pongas.


en fin, me han servido para mejorar mis tacticas de defensa y ataque.


xhaludos!

cintya dijo...

A mi me causan lo mismo, asco y odio. También he tenido encuentros del tercer y cuarto tipo. Y aca en mi rancho, las cucarachotas vuelan, ahi te imaginaras el pedo que es matarlas.

vic dijo...

solamente unas palabras...........
EN MI VIDA VUELVO A TRABAJAR EN UN CAFE!!!!!!!!!!!! XP

{{El Diablo}} dijo...

Xhabyra, Cin: Recuérdenme no mudarme a la ciudad de ninguno de los 2. ¡Cucarachas que vuelan! eso es más de lo que puedo manejar.

Vic: En todos lados se cuecen habas compadre, recién la semana pasada se metió una cucarachota a la sala de juntas de la agencia donde trabajo...y no hice aspavientos nomás por no dañar mi imagen de tipo rudo.



Saludos Enfermos.