miércoles, noviembre 09, 2011

De incivilizados e incompetentes en el Metrobús





Viernes por la tarde.

En la estaciòn llena hasta la madre del Metrobùs Doctor Gàlvez, 4 tipos de no màs de 25 años que estaban en primera fila para abordar esperaban, igual que todos los demàs, a que pasara una unidad vacìa para poder ir sentados todo el camino hasta Indios Verdes; lo normal en cualquier dìa a la hora de salir de la oficina. Como cualquier subdesarrollado con mierda dentro del cràneo en lugar de un cerebro, uno de ellos toma valor amparado en la seguridad del grupo para hacer sus payasadas: se columpia del marco del acceso al bus, insulta a los conductores que detienen sus unidades (ya con pasaje dentro) para que quien tenga prisa pueda abordar, escupe a los pasajeros que tienen la ventanilla abierta cuando el camiòn ya ha cerrado las puertas y arrancado. Los simios como èl, a quien llamaré Caramierda, son el perfecto ejemplo del cobarde que hace sus chingaderas ùnicamente cuando se asegura de que no recibirà una reacciòn a su acciòn, aunque el micropore que le cubrìa una de las cejas daba a pensar que no es muy listo que digamos y en alguna ocasiòn alguien debe haberle puesto un chingadazo por pasadito de rosca.

Gigia y yo estàbamos parados justo detràs de Caramierda. Yo tuve un dìa muy pesado en el trabajo y apenas iba sacàndome la tensiòn de encima, lògicamente no estaba del mejor humor y el bastardo estaba empezando a estresarme de nuevo. En condiciones "normales", pensè, hubiera sido perfecto que me golpeara accidentalmente o me diera cualquier pretexto para arrimarle unos chingazos; pero estaba con ella y ademàs, eso no hubiera concordado con todo el trabajo que he estado realizando para controlar mis impulsos violentos.

Como ya estábamos ligeramente hasta la madre, decidimos ir a buscar a los polis de la estación (ni pedo, a perder nuestro lugar en el montón de gente que todavía esperaba para abordar). Llegamos a donde estaban los azules y les explicamos la situación, a lo que uno de ellos, un gordo con cachetes de pambazo, nos respondió que si queríamos proceder contra estos fulanos se necesitaban testigos que declararan contra los rijosos en el Ministerio Público, que si estábamos dispuestos a declarar él iría a detenerlos. "No pinches mames, solo te estoy diciendo que vayas a ver" fue la primera respuesta que me vino a la mente, pero eso tampoco hubiera sido muy civilizado de mi parte, así que me limité a un "órale, gracias" y fuimos de regreso a esperar el bus; a los pocos minutos llegó la ansiada unidad vacía, dejamos que Caramierda y compañía se fueran a la chingada y justo cuando eso sucedía los policías hicieron acto de presencia en el andén, con sus caras de malos muy malos...para seguir de largo sin hacer absolutamente ni madres. Luego llegó otro camioncito vacío y ya, todo como si nada hubiera pasado.

De los pinches policías ineptos y negligentes no hay mucho que decir, el gordo parecía estar muy ocupado al momento de mi queja curándole el meñique a su compañera, quien quizás se lo lastimó por estarse sacando los mocos en lugar de hacer su trabajo. Respecto a Caramierda y sus finísimos acompañantes, debatía con Gigia acerca de que sería bueno que sus chingaderas no quedaran impunes; tal vez lo adecuado sería que alguien les arrimara unos vergazos para que escarmentaran, dije. Ella respondió que no, que un buen ejemplo de que no aprenden así podrían ser los asaltantes que llegan a salir madreados por alguna posible víctima que no se deja o por la misma policía que luego los deja libres previo pago de una módica cantidad. Yo insisto con que una madriza lo suficientemente fuerte, que dé como resultado quizás un par de fracturas graves o una paraplejía, es un buen aliciente para que le bajen de huevos. Ya sé que la violencia genera más violencia, pero si quienes en teoría deben asegurarse de que las cosas estén en orden y funcionen no hacen lo que deben hacer, la solución más viable sería que nosotros mismos, los ciudadanos productivos, nos encargáramos de poner la basura en su lugar y demostrar con acciones que no estamos dispuestos a tolerar situaciones que pongan en entredicho la relativa tranquilidad con que contamos (por lo menos en la capital del país) al caminar por las calles.



Now Playing: Symphony No. 2, Resurrection - Gustav Mahler


Saludos Enfermos.





Trivia: La redacción de este post tiene una característica en particular; sean observadores, quien la note se lleva un premio sorpresa.

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Guillermo Guerrero dijo...

Te entiendo, eso me pasa muy seguido.

Dos soluciones que siempre aplico: arrimarles mi monumental cuerpo y darles un empujón marca llorarás seguido de un "ah, perdón, mano" jajajaja

La otra es gritarles. Prefiero el empujón.

vic dijo...

se le nota luego ,luego a esos que se sienten muy salsas por que andan todos parchados y remendados de la jeta!!!!!!!!!! webos a esos weiyes!!!!hubo uno una ves en hidalgo que se puso ya al bajar muy picudo,separo el tren y el otro cabron se bajo y ese wei casi se meaba!!!!!!!!!

cintya dijo...

Jajaja el Memo... yo quiero que me arrime su monumental cuerpo :P jajaja. Pues yo opino que SI la única forma que entienda esa gente es poniendole unos buenos madrazos, porque de verdad ¿crees que van a enteder si se les dice o se les saca del metrobus o lo que sea? Es gente sin sentido común, sin educación y sin un gramo de inteligencia.

Gerardo dijo...

situaciones extremas requieren medidas extremas, coincido contigo, para esa gente que se dice chingona, siempre habrá alguién más chingón y más loco que ellos

{{El Diablo}} dijo...

Memo: andas, la famosa técnica de aventar lámina también funciona, no la recordaba.

Vic: exacto, así son esos putos: muy verguitas andando en bola pero si los topas solos ni la mirada levantan.

Cintya: ya vayan a un hotel, jajaja. Mencionas algo muy importante: sentido común; si lo tuvieran seguro no harían tantas pendejadas.

Gerardo: Exacto, para cabrón, cabrón y medio. Lógicamente también aplica para nosotros, en algún momento encontraremos a algún pendejo de estos que se nos ponga al pedo y nos de la vuelta, pero honestamente preferiría eso a tener que estar aguantando pendejadas. La mala noticia para mi es que siempre me pasa cuando ciajo con mi novia y ni modo, hay que apechugar.


A todos: ¿A poco nadie le puso atención a la trivia?



Saludos Enfermos.