viernes, diciembre 23, 2011

Esta no es una canciòn de navidad


Vamos, no es como si la letra de esta canción a la que me refiero hablara de campanitas tintineando, renos adictos al LSD (por aquello de que vuelan) o espíritus chocarreros que le hacen de chivo los tamales a un pobre carpintero nada más porque es prole y no le alcanzó para pagarle el parto a su mujer en el Hospital Angeles. Esta canción, de hecho, habla de paz, que en teoría debe ser el objetivo principal cuando se evoca la navidad.

A veces pensar en la paz, desearla, se vuelve un tanto contradictorio. Queremos que deje de haber tanta violencia en las calles, pero ahí andamos peleándonos con medio mundo por cualquier tontería en la mayoría de los casos. Nos indignamos porque la violencia nos deja un chingo de muertos a lo largo y ancho del paìs, pero ¿qué tal cuando pescamos in fraganti al vecino que no recoge la caca que su perro dejó frente a la puerta?  ¿o cuando el conductor de enfrente se nos mete (sin albur) sin siquiera echar las direccionales? ¿verdad que encabrona y uno se prende luego luego? ¿o qué tal cuando discutìamos con mamá porque no nos dejaba ir a algunas fiestas, o porque llegamos pedos y no le gusta vernos así?

Vamos a dejarnos de pendejadas. Lo que necesitamos es bajarle de yemas con el ego, ese pinche ego es el que nos orilla a hacer una tormenta en un vaso de agua, a convertir un pleito que no debería pasar de un par de horas de enojo en un reverendo desmadre que nos aleja de la gente con la que nos encabronamos por tanto tiempo, que después ya ni recordamos el motivo. Hay quienes se dejan de hablar por malos entendidos, chismes, incluso problemas de dinero...y resulta que hasta familiares son. Neta, no mamen. Entiendo que está cabrón doblar las manos, ¡si lo sabré yo, que a la fecha recuerdo muy bien a una persona a quien nunca perdoné ni accedí a hablar con ella a pesar de todos sus intentos! por no haber sometido a mi ego a tiempo, me deshice de quien fue mi mejor amigo durante 14 años y -analizando las cosas, mucho tiempo despuès- si no fuera porque mi vida ha cambiado tanto desde entonces dejándolo sin cabida en mi cotidianeidad, posiblemente le buscaría para aclarar lo sucedido. Es triste cuando eso pasa, comenzar odiando a una persona a quien quisiste mucho gracias al dolor que te causó y que después esa misma rabia se vaya diluyendo, diluyendo, diluyendo, hasta que llega el punto en que su recuerdo te evoca absolutamente nada. El olvido es culero y duele más que cualquier lesión física que pudiera haberle causado el día que defraudó la amistad y el cariño que le tenía.

Cuesta muchísimo sincerarse, aprender a decir la cagué, fue sin querer, fue un malentendido...¡pero en serio! no nada más por pasar la navidad en buenos términos, ni por convivir o por ser diplomático con X o Y persona; si uno se siente con los huevos suficientemente grandes para lastimar creo que debería aprender a decir perdóname con esos mismos huevos en una mano y el corazón en la otra. Vuelvo un poco al punto anterior: no le deseo a nadie llegar al punto de sentir una fría indiferencia por la persona en cuestiòn, tampoco deseo que los involucrados en determinada riña se dejen de mamadas y reconsideren su actitud solamente cuando ya es muy tarde, cuando alguien ya falleció y cuando reconciliarse no va a regresar a este mundo al que se fue para que vea que ya las cosas están bien y que puede irse a descansar en paz.

Yo mismo he pedido perdón estando ahogado en alcohol a sabiendas de que después sería la comidilla y ahí estuve, balbuceando "perdóname viejo, te quiero viejo", valiéndome dos kilos de verga que después alguien se burlara o tomara eso como una anécdota chusca y sin importancia, pues para mi fue una catarsis, una liberación que me despojó de todo odio, rencor o cualquiera de esas mierdas. Si el precio por recuperar un poco de lo que vivimos juntos fue ese, yo sin pedos; ahí estuvo la chequera abierta.

Deseo que, si alguien va a tomar aunque sea una mínima parte de conciencia de esto, utilice la navidad como plataforma para hacerlo. Suavicemos, aprendamos, perdonemos. Naturalmente hay situaciones en las que no se puede ni debe perdonar y lo justo es soltar a la bestia sin ningún freno, pero no es el caso cuando se trata de aquellos a quienes se amó y lo más importante, todavía se ama. Bajemos ya la puta guardia -que al final no nos llevará a nada bueno- , disfrutemos a esas personas porque tenemos la fortuna de compartir con ellas este lugar en el tiempo y espacio, asumamos de una vez que esta condición no está comprada y que si hay que llorar, se nos deshagan los ojos de una vez y viéndonos de frente, y no cuando haya una lápida de por medio.

¿Y la canción?




Y yo no sé por qué no nos abrazamos; por qué queremos aparentar tanta frialdad.



Now Playing: How soon is now? - The Smiths


Saludos Enfermos.

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vic dijo...

asi es mi querido Diablo creo estas fechas son para eso y mas,yo he pasado experiencias asi y lo mejor es aceptar que uno la caga ya qeudara en la otra persona si te perdona o no pero que en uno no quede que no trataste de hacer el intento!!!!!!un saludo navideño enfermo emulandolo a usted y muchos deseos chidos pa este año que viene!!!!!!!!!!!! namaste

cintya dijo...

Un abrazo fuerte, que te la pases chido esta Navidad festejemos lo que festejemos (yo en realidad festejo que se reúne la familia y que cenamos delicioso y recibimos regalos, no festejo el nacimiento de nadie) Cena rico y disfruta la noche. :)

_| u Z dijo...

Mi estimaDo, si bien el tema de la Violencia y la Paz tiene muchas aristas, me gusta esto que dices (o entendí que dices) respecto a que la solución a un problema macro comienza por revisar el nivel micro: nosotr@s mism@s, nuestros comportamientos, nuestras actitudes.

Hace unos días a un maestro-gurú que tengo desde hace años le escuché que el ejercicio del perdón (y eventualmente de cierre de algunos ciclos) comienza por el autoperdón: una vez revisada la situación, autoperdonarnos por haber hecho daño a ese otr@ que amamos. Y que también justo es que ese otr@ nos diga qué podemos hacer para compensarle -en la medida de lo posible- ese daño (y generalmente satisfacer la petición puede ser mucho más sencillo de lo que imaginamos).

Utilizar la navidad como plataforma para la toma de conciencia puede funcionar para algun@s, ya que el ambiente se permea de guardias a la baja. Pero finalmente, pedir perdón cuando se esté listo para hacerlo siempre ha de ser bueno.

¿Y qué te crees que no había escuchado esa rola de Hombres G? Muchas gracias por la aportación; muy emotiva. Al no abrazarnos entre nosotr@s, podríamos estar abrazando tanta frialdad... ¿Y para qué? ¡Brrrr!

Un abraZote, y mis deseos de siempre para ti: lo mejor.

{{El Diablo}} dijo...

Muchas gracias a los tres por sus opiniones, buenos deseos, abrazos y felicitaciones; las cosas salieron muy bien, nada puede ser perfecto pero sí podemos trabajar por que las situaciones mejoren, se vuelvan más cordiales, todos seamos más unidos. Espero sus respectivas navidades hayan estado de lujo, tan buenas como ustedes lo desearan. Va abrazo de regreso.


Saludos Enfermos.