martes, mayo 10, 2011

Amor filial en sanaciòn



Es 10 de mayo, el dìa en que se celebra a todas las madres en Mèxico. Comprè un regalo bastante sencillo para mi mamà mientras estuve en Acapulco este fin de semana (eso es historia de otro post que planeo quede listo pronto), nada en lo que me haya esforzado demasiado, y lo hice màs por seguir la costumbre que porque realmente me naciera.

Esto no significa que no quiera a mi madre, es solo que veo a las personas alborotadas casi con la misma intensidad que en Navidad o Año Nuevo corriendo a buscar un obsequio para sus progenitoras y no puedo evitar pensar en cuàntas cosas intentamos compensar al darles un regalo un dìa al año. ¿Què pasa con el resto de los dìas, esos dìas en que estamos demasiado ocupados con el trabajo, el stress, nuestras parejas, amigos, cualquier trivialidad que nos parezca màs importante que la persona que nos trajo a este desmadre llamado mundo?

Personalmente me considero un mal imitador del devoto ir y venir emocional de todos los demàs en este dìa. Mi madre y yo solemos tener màs roces de los que quisièramos porque ambos traemos un caràcter de la chingada, somos explosivos y catàrticos, en màs de una ocasiòn hemos empezado hablando del tema que usted guste y mande e irremediablemente salen a la luz los reclamos de toda la vida (los cuales no mencionarè aquì porque hoy no he venido a confesar todas mis pendejadas) a manera de cìrculo vicioso que se convierte en un conversar-discutir-vàmonosalachingada-nosperdonamosporquenosqueremos. Esta ùltima es mi parte favorita porque sè que aunque en ocasiones sea una completa mierda de hijo, ella siempre va a estar para consolarme cuando sienta que me lleva la chingada; por ejemplo, hace poco estuve a punto de soltarme a llorar y maldecir (creo que era un lunes por la mañana que sentì que la carga de trabajo estaba demasiado cabrona), instintivamente la busquè antes de irme a trabajar, la abracè, le contè còmo me sentìa, me dijo que yo podìa con lo que fuera usando su caracterìstico tono de voz duro y firme y me fui a trabajar con un nudo en la garganta, màs por el impacto de haber abrazado a mi madre y recibido esas palabras que por el stress que ya no parecìa tan agobiante como al principio. En otra ocasiòn un dolor de muela me hizo despertar a las 3 de la mañana y despuès de fumar, intentar dormir en las posiciones màs extrañas y descartar la idea de estrellar la cabeza contra la pared para desmayarme y no sentir màs dolor, terminè por tocar a la puerta de su recàmara para que me diera una pastilla que no me sirviò, pero el saber que mi mamà me cuidaba me hizo sentir un poco menos miserable. Lo mismo pasò un dìa que regresè de la oficina con las amìgdalas inflamadìsimas para que me recetara algo (olvidè mencionar que ella es enfermera retirada), y asì podrìa citar cientos de ejemplos que mi memoria cansada no puede traerme a primera fila en este momento.

Nuestra relaciòn nunca ha sido precisamente la màs cordial, pero ùltimamente traigo un inusual mood conciliador. El parteaguas, admito no sin avergonzarme, fue ver la manera en que mi mujer se lleva con mi suegra; la armonìa y comunicaciòn que hay entre ellas me sacudiò y me hizo pensar en los pinchemil motivos por los que mi madre y yo no tenemos una relaciòn asì, me hizo pensar tambièn en lo egoìsta que puedo llegar a ser, en lo fàcil que es para mi levantarme de la cama y tener ropa limpia y planchada en el closet, tuppers en el refri con la comida que ella me puso para llevar a la oficina (y que a veces, por no ser de mi mamòn agrado, no llevo o intercambio con mis compañeros), un licuado en la mesa para que no me vaya cagando de hambre en el camino y comida lista en la noche por si llego con hambre. ¿Y què le doy yo a cambio? dinero para ayudar en los gastos de la casa, la satisfacciòn de ver que su hijo mayor ya no es un alcohòlico agresivo/depresivo (cosa que es, de entrada, mi deber y no una hazaña), un poco de compañìa cuando me digno en hacerme un tiempo de sobra, alguna ayuda en los quehaceres domèsticos y pàrale de contar.

Una cosa es segura: las cosas no pueden seguir asì. Siento cada vez màs cerca el momento de hacer mi vida aparte y definitivamente no quiero una despedida triste o resentida, tampoco quedarme con la sensaciòn como de un hueco en el estòmago recordàndome que pude haber sido mucho màs y no lo fui. Odio la idea de voltear hacia atràs y ver todas mis fallas como hijo opacando los buenos recuerdos que pudiera tener y a los que me aferrarìa para no sentir culpa ni ganas de llorar. Odio aùn màs ser consciente de todo esto, y al mismo tiempo abrazo con sincero arrepentimiento y emociòn el saber que puedo hacer que las cosas sucedan, o mejor dicho cambien. Cada que pienso en este tipo de cosas me viene a la mente esta escena de la pelìcula El zorro y el sabueso (sì, es de Disney, la vi, me gustò y la recomiendo. ¿Algùn problema?):



Pinche nudote en la garganta que me viene cada que veo esta parte (por eso hoy no la vi, nada màs la busquè y la metì directa), me hace pensar que si despedirte cordialmente de alguien a quien amas es doloroso, despedirse con mala actitud debe estar de la real mierda. No lo quiero asì, quiero que si alguien va a llorar sea porque nos vamos a extrañar y no por remordimientos o por hubieras. Un dìa me voy a ir de su casa, y tiempo despuès (espero que sea mucho tiempo despuès) ella me devolverà la cortesìa yèndose del mundo al que me trajo, dejàndome con mi carita de pendejo y pensando "¿por què no hice esto, o aquello otro?". La ùnica manera de evitarlo es haciendo las cosas ya con los mismos huevitos con que enfrento otras metas, darle las flores en vida y no cuando ya no estè (metafòricamente hablando), comprender que su ciclo de vida està en una fase muy distinta a la que rige el mìo; ser màs tolerante, paciente, justo con la persona gracias a la que soy lo que soy (bueno o malo) y a la que le debo hasta el estar aquì escribiendo pendejadas.

Las acciones ya empezaron: no voy a listarlas porque no pretendo que esto parezca una redenciòn/justificaciòn por escrito, simplemente quiero darle seguimiento y sacarme de encima toda la mierda que durante años me ha impedido ser total y abiertamente amoroso con la ùnica persona que me ha amado desde antes de verme a la cara siquiera.

Ayer antes de irme a trabajar regresè de la puerta a la escalera para decirle "te quiero". Hoy saldrè temprano de la oficina para estar con ella buena parte de la tarde, aunque tenga que llevarme la lap a la sala mientras hace sus cosas y yo trabajo; el punto es volver a aprender a estar ahì y disfrutarlo como cuando era un niño.



Now Playing: The blood is love - Queens of the Stone Age


Saludos Enfermos.

jueves, mayo 05, 2011

El sope del novato


El domingo fue un dìa de mucho aprendizaje para mi.

Todo comenzò hace un par de semanas que invitè a Sandra a comer en casa, fue la primera vez desde que regresamos (hace ya 6 meses) y como seguro a muchos de ustedes les ha pasado, es tìpico que uno muestre la mejor cara cuando la pareja y la familia conviven; en esas andaba yo cuando mi hermanita tuvo la genial idea de preguntarme si harìa unos ricos sopes para almorzar el siguiente fin de semana y despuès de fulminarla con la mirada terminè por aceptar, ya que no iba a negarme frente a mi mujer.

Cabe aclarar que estoy bien pendejo para cocinar, en mi vida había preparado algo que no fuera huevos con jamòn, agua de limòn, sàndwiches, tortas y cafè. Total que la noche anterior abrì una bolsa de frijoles bayos, los limpiè y dejè remojando para que estuvieran listos para cocerse por la mañana (pero olvidè lavarlos, solo los dejè reposando en agua, mi prima me hizo favor de darles una lavadita cuando vio mi burrada en la mesa de la cocina); en la mañana salì a comprar la masa para armar los sopecitos, luego mi mamà me enseñò que para cocer frijoles tengo que ponerles un diente de ajo (sin càscara, asno), un pedazo de cebolla como del tamaño de un dado al cual hay que quitarle la capa de arriba porque es la que recibe todos los contaminantes mientras se transporta y demàs, 3 cucharadas de sal de grano y listo, se dejan en una olla express a medio llenar con agua durante una hora. Mientras mis frijoles se cocìan le pedí asesoría a mi prima Martha para saber cómo chingados darle forma a la masa y después de enseñarme la técnica ultrasecreta y llegar a la conclusión de que mis manos son muy torpes y rudas para darle vueltas armoniosamente a las tortillitas de masa (previamente revuelta y amasada con 2 cucharadas superas de agua, 2 de sal y una porción de manteca equivalente al tamaño de una pelota de frontón), sacó de la alacena una madre como esta para que pudiera aplastarlas y echarlas al comal:


Primero pensé en sacar en serie los discos de masa para después meterlos todos al mismo tiempo al comal (o bueno, los que cupieran) y al final pellizcarles las orillas para que quedaran con la forma típica de un sope, pero me dijo mi prima que ni madres, que así no funciona porque la masa se endurece y ya no se le puede dar forma después; entonces me explicó que tenía que darle forma a un sopecito, ponerlo en el comal mientras armaba otro, estar al pendiente de que no se cociera de más el que estaba en el fuego, repetir el procedimiento mientras le levantaba las orillas al que saqué de ahí, hacer uno màs para poner al fuego y así sucesivamente. Qué pinche madriza, es más complicado de lo que parece porque hay que concentrarse y poner atención para no sufrir mermas en la producción. Así me aventé kilo y medio de masa, haciendo bolitas y repitiendo el proceso ya descrito un chingo de veces (bueno, no un chingo, solo hice como 40 sopes) mientras los frijoles se cocían y se acercaba la hora de que llegaran las visitas para almorzar (mi mujer y mi cuñado). En teorìa, el almuerzo debìa quedar asì:


Eran ya las 11:30 de la mañana y los putos frijoles nomás no quedaban, así que llegó mi mamá al rescate: frijoles de lata y como plus, chilorio para acompañar. Mientras ella preparaba los ingredientes extra yo terminaba de darle forma a los bizarros círculos de masa; en cuanto el chilorio y los frijoles estuvieron listos (caray, ¡qué alburero se lee eso!) terminé de preparar los sopes, les agregué crema y queso doble crema, los acomodamos en charolas y listo, a hincar el diente. El resultado fue este:


No se ve muy apetitoso pero quedaron ricos y no le hicieron daño a nadie. Aùn asì me quedè con la espinita de no haber hecho todo yo ya que recibì ayuda y usè frijoles y chilorio de lata, asì que planeo perfeccionar mi tècnica, renunciar a mi actual trabajo y convertirme en el rey de los sopes para despuès comprar un equipo de fùtbol (a huevo, si Jorge Vergara comprò a las Chivas despuès de pasar años vendiendo carnitas, yo tambièn puedo). No, ya en serio...me gusta la idea de aprender a cocinar; es algo nuevo para mi y ademàs me va a servir para ciertos planes que tengo en mente. Por lo pronto, la pròxima oportunidad de retar a la cocina no està tan lejana: prepararè unos deliciosos volcanes para disfrutarlos junto con unas cervezas heladas durante la final de la Champions League.



Now Playing: Starlight - Muse


Saludos Enfermos.