martes, noviembre 22, 2011

Los ojos


Un par de bellos ojos puede provocar un sinfín de cosas.

Se puede pasar toda una tarde pensando en ellos aún después de haberles contemplado durante 3 días y sus noches.

Es posible que, cuando se deja de verlos, de tenerlos enfrente, de disfrutar cada inflexión de la mirada (me pregunto si lo que acabo de escribir es correcto, si la mirada puede tener inflexiones como sucede con la voz) den ganas de ir a dormir para no estar recordándolos y pensando en ellos. Mejor opción resulta perder la conciencia un rato que rasparse el alma extrañando; y aún durante el lapso entre la intención de dejar de contemplarlos en la mente y el sueño profundo, ese momento que algunos llaman limbo, se percibe el punto álgido de la nostalgia.

Si evocar el recuerdo de las sensaciones producidas por el contacto con esa mirada limpia y cristalina tiene la capacidad de enternecer hasta crear un nudo en la garganta, ¿qué puede importar, si el motor no se llama dolor sino añoranza? la analogía siempre latente entre ella y el significado que mi mente pueda darle a la palabra "pureza" tiene el poder de conmoverme y declarar, sin ningún temor a equivocarme, que la dueña de esos ojos lo es también de mi alma.






Now Watching: House of wax


Saludos Enfermos.

martes, noviembre 15, 2011

De cuervos, dinosaurios y cervezas


El último fin de semana de octubre fue muy especial para mi (o para nosotros, y creo que con esto se sabe por dónde voy). Gigia y yo cumplimos un año juntos, así que decidimos festejarlo con un viajecito a Valle de Bravo y Toluca. En Valle de Bravo no planeábamos pasar mucho tiempo, en realidad íbamos exclusivamente a ver a Corvus Corax estrenando su Cantus Buranus en el Festival de las Almas, cosa que conseguimos exitosamente (contando con algún contratiempo con el transporte, que en el Estado de México es una auténtica mierda) y disfrutamos cabronamente, a pesar de que yo recién conozco el trabajo de esta banda -gracias a Gigia, quien sí es fan-; el gusto que desarrollé escuchando unos cuantos discos de ellos se incrementó después de verlos en vivo, tienen un chingo de energía. Acá hay una probadita de baja definición que no obstante, seguro cumple el cometido de despertar la curiosidad de quien no los conozca:





Al otro día, ya en Toluca, la visita obligada era al Cosmovitral y al Museo Modelo de Ciencias e Industria, también conocido como MUMCI o simplemente, Museo Modelo. La del Cosmovitral no se pudo porque decidimos ir primero al MUMCI y ahí se nos fue medio día (literal), pero definitivamente valió la pena. En ese entonces tenían una exposición sobre dinosaurios, Tras las pistas del pasado: Arcosaurios, que consistió en una proyección 3D en IMAX que contenía información básica (aunque bastante actualizada, mencionaron un par de especies que no conocía y descubrí que los velociraptors tenían plumas) y la exposición de maquetas de las especies más conocidas: Tyrannosaurus Rex, Velociraptor, Stegosaurus, Dilophosaurus (tan subestimado en Jurassic Park) y algunos reptiles voladores y cocodrilos gigantes que compartieron época con los titanes del Mesozoico. Las maquetas estaban chingonas, los detalles con que estaban hechas les daban un realismo aceptable y para un fan de los dinosaurios como yo, eso fue motivo suficiente para deshacerme en fotografías.



Ya se la saben, está primero la muestra y el resto de la galería dando click aquí.


Después seguimos por la sala de exposiciones permanentes. Un ala completa del museo detalla los refinados procesos de producción además de la historia de la cerveza desde sus tiempos primigenios en Mesopotamia hasta nuestros días, el origen de Grupo Modelo, la gama de marcas que lo conforman (¡las amo a todas!) y un pequeño espacio dedicado exclusivamente a la cerveza Victoria, la de mayor tradición en Toluca. El recorrido vale totalmente la pena, uno aprende a apreciar (más) a la bebida de sus amores, a conocer los heroicos esfuerzos que tiene que hacer la gente que trabaja en las cervecerías para hacer llegar hasta nuestros refrigeradores el delicioso, refrescante y nutritivo (sí, nutritivo: la cerveza tiene menos calorías que la leche y el refresco, argumento absolutamente válido cada que alguien les increpe por beberla) contenido de esas latas y botellas que nos acompañan cuando devoramos un buen corte, disfrutamos de un evento deportivo o simplemente vemos pasar a través del líquido, ya sea ámbar o moreno, una calurosa tarde. No estaría mal, estimados lectores, que se dieran una vueltecita por allá cualquier fin de semana; por 45 del águila pueden disfrutar del encanto de este museo y por 100, se llevan el combo que incluye el acceso a las salas de exposición y al IMAX. Acá las fotos para que se les antoje.






Now Playing: Florent omnes - Corvus Corax


Saludos Enfermos.

domingo, noviembre 13, 2011

Sin consideración, ¡contra el ladrón!


En el post anterior mencioné haber visitado el Museo Panteón San Fernando a causa de las ofrendas de Día de Muertos, que el rumbo no está muy bonito que digamos y que a la salida del panteón hubo un incidente que nos persuadió de volver por la noche a la puesta de escena y recorrido de leyenda que tendrían lugar ahí.

Mientras Gigia y yo descansábamos después del recorrido en el panteón afuera de éste, algo llamó nuestra atención. Alcancé a captar un poco de lo que pasaba con la cámara:





Unos señores detrás de nosotros comentaban que el detenido es un ladrón de poca monta del rumbo, posiblemente los policías se cansaron de aguantar sus raterías o quizás no recibieron el pago por "derecho de piso" correspondiente; el hecho es que las personas trajeadas que aparecen en el video, que por cierto no sé quiénes son pero parecen ser autoridades, ejercen violencia física sobre el detenido y esto puede dividir opiniones, haciendo a los presentes tomar partido a favor o en contra del mismo. A decir del señor que aparece en mi video, hay prepotencia en la acción. Gigia pregunta por qué golpean al tipo con un tono de sorpresa e indignación, yo mismo encontré en primera instancia la situación como desagradable; sin embargo después de pensarlo por un momento, ¿qué tan condenable puede ser esto?

Al tocar el tema de la justicia inevitablemente sale a colación el humanismo, el respeto por la vida e integridad de los individuos. Yo me pregunto qué tan justo es respetar la vida, integridad física, incluso la dignidad de alguien que indiscriminadamente hiere a los demás, y no me refiero únicamente a daño físico. Un ladrón es un hijo de puta que en lugar de trabajar honestamente como la mayoría de las personas se dedica a tomar lo que tú, tu mamá, tu vecino o yo obtenemos como fruto de nuestro esfuerzo, es capaz de herirte o matarte con tal de obtener lo que desea a sabiendas de que no es correcto e irse después a casa como si nada hubiera pasado. Como mínimo hiere tu estabilidad psicológica, te infunde miedo, nerviosismo, desconfianza; podrías pasar el resto de tu vida cuidándote y volteando siempre hacia todos lados, así lo hagas disimuladamente, para ver quién está en tu entorno con una actitud sospechosa y siempre listo para intentar repeler la agresión.

¿Merece acaso alguna consideración? yo pienso que no. Si los tipos trajeados maltrataron a la piltrafa esa, bien merecido lo tuvo. Si los policías lo llevaron a algún lugar después de subirlo a la patrulla, espero que lo hayan lastimado bastante; si no lo hicieron y en lugar de eso lo dejaron ir ya sea porque recibieron un soborno o porque se aburrieron de él, entonces son igual de despreciables, son unos malditos cómplices de que basura como él ande suelta por ahí jodiéndonos la vida a quienes ganamos el sustento en base a talento y trabajo.

Mucha gente, incluida Gigia, puede pensar que muchas de mis ideas tienen tendencias fascistas y que mi pensamiento humanístico necesita desarrollarse más; lo admito, pero seamos honestos al responder esta pregunta: ¿aquellos que hemos sufrido asaltos y agresiones por parte de mediocres delincuentes de mierda, no quisiéramos ver a esos bastardos sufriendo la mayor cantidad de dolor posible? muchos hemos fantaseado con tener frente a frente al cabrón desarmado y hacerle pagar, intereses incluídos, por la impotencia que nos hizo sentir al amenazarnos con una pistola o un cuchillo. Luego entonces, ya que ajusticiar por nuestra propia mano redundaría en problemas legales para uno en vez de para la rata (si le das en su madre y casualmente llega una patrulla te lleva a ti a los separos y la Comisión Nacional de Derechos Humanos defiende al ladrón victimizándolo), yo celebro que los delincuentes reciban violencia física de parte de los azules o de quien se les ponga enfrente, por mínima que sea. ¿Derechos humanos? a la mierda con eso, subhumanos como ellos merecen y deben ser tratados con la punta del pie del mexicano honesto, trabajador y productivo.



Now Watching: KenIchi


Saludos Enfermos.

viernes, noviembre 11, 2011

Distrito Federal: Museo Panteón San Fernando


Unas horas antes de ir a las ofrendas de Ciudad Universitaria, Gigia y yo buscábamos en Internet un complemento para visitar ese mismo día y no quedarnos con un solo recorrido. A ella le atrajo la exposición de ofrendas que ofrecía el Museo Panteón San Fernando, donde se encuentran sepultados personajes ilustres muy cabrones como Ignacio Zaragoza y Benito Juárez. La idea me gustó y dije que sí sin esperar a que me dijera que el mentado panteoncito está en la colonia Guerrero, del lado culero de las inmediaciones del Metro Hidalgo. Cuando me enteré ya no me hizo tanta gracia, traíamos celulares, cámara y algo de plata encima para ir al super después de dar el roll; sin embargo, a regañardientes acepté y nos movimos para allá.

El panteón, aunque con algunas tumbas descuidadas, tiene llenas de armonía sus baldosas y áreas verdes, además de que el ser pequeño y recorrerse en no más de una hora aún poniendo atención a sus detalles le da un toque acogedor. Las tumbas empotradas en las paredes correspondientes al hospicio atrapan al visitante, uno puede pasar largo rato curioseando entre los nombres (que en otras épocas reflejaban lujosa pompa y ahora suenan chistosos y hasta ridículos) antes de ir descubriendo por los rincones, detrás de las criptas y monumentos, a los huesudos protagonistas de este post.




Pasen a ver el resto de la galería haciendo click aquí. Hay pocas fotos porque, como ya mencioné, el lugar es pequeño y se prestó para pocas maquetas pero eso sí, muy bien hechas; en mi opinión estuvieron mejores que las de Ciudad Universitaria, lo que demuestra que la cantidad no va necesariamente de la mano con la calidad. Supe que también habría puesta en escena y recorrido de leyendas por la noche, se me antojaba regresar después del recorrido en la UNAM pero hubo un incidente a la salida del panteón que me quitó las de por sí pocas ganas que me quedaban de andar por esos rumbos; eso, como decía la nana Goya, es otra historia (que ya contaré en el próximo post). Espero que disfruten las fotos y me platiquen qué les parecieron.



Now Playing: Seven seas of rhye - Queen


Saludos Enfermos.

jueves, noviembre 10, 2011

Jorge Luis Borges, muerto en Ciudad Universitaria


Tengo algunos posts que quería sacar en calidad de ya, pero creo que me gusta más la idea de sacar un par de fotográficos antes de que se nos vaya el espíritu de Día de Muertos y caigamos en un pequeño limbo pre-navideño. Con esto ya se sabe por dónde voy, así que vámonos recios con las fotos que tomé en las ofrendas que se montaron este año en Ciudad Universitaria.

Este año, honestamente, le quedaron a deber a Jorge Luis Borges, el homenajeado de turno (recordando que hace 2 años la temática correspondió a Edgar Allan Poe). Igual que en 2009, fui el último día que estaban en exposición y si bien esperaba ver algunas ofrendas afectadas por el desgaste natural producido por el clima, también encontré varias que dejaban mucho que desear en cuanto a estructura; una lástima, había ideas buenísimas que con la ejecución adecuada hubieran cuajado pocamadre.

Adicional a las ofrendas hubo tocadas (por lo que pude escuchar era ska y rock en español), un espectáculo de danza rusa que alcanzamos al final y sólo pudimos apreciar 2 danzas, las catrinas a las que vale la pena aflojarles una lanita para que se dejen fotografiar, la gente que sale a pasear con sus mascotas disfrazadas (encontramos a alguien con 3 dachshund caracterizados como hot dogs que a Gigia le encantaron) y, quizás, la mejor parte: la comilona terminando el recorrido. Había tlayudas con pata a la vinagreta y nopalitos, champurrado, atole de sabores, chapatas, tacos, y unos tamales deliciosos de pollo pibil, chocolate y chipilines (así se llaman, no es albur) que fueron la estrella de la noche (si quieren conocerlos den clic acá, busquen la sucursal más cercana y disfruten).

En general fue una tardenoche amena y agradable, y aunque fotográficamente no resultó lo que esperaba, sí hubo algo de material rescatable. Para muestra un botón:




Y para ver el resto de la galería, píquenle aquí mero. El siguiente post traerá más fotos referentes a la festividad más bonita y colorida de México, espérenlas y ya las estaremos comentando por acá.



Now Watching: Gothika


Saludos Enfermos.

miércoles, noviembre 09, 2011

De incivilizados e incompetentes en el Metrobús





Viernes por la tarde.

En la estaciòn llena hasta la madre del Metrobùs Doctor Gàlvez, 4 tipos de no màs de 25 años que estaban en primera fila para abordar esperaban, igual que todos los demàs, a que pasara una unidad vacìa para poder ir sentados todo el camino hasta Indios Verdes; lo normal en cualquier dìa a la hora de salir de la oficina. Como cualquier subdesarrollado con mierda dentro del cràneo en lugar de un cerebro, uno de ellos toma valor amparado en la seguridad del grupo para hacer sus payasadas: se columpia del marco del acceso al bus, insulta a los conductores que detienen sus unidades (ya con pasaje dentro) para que quien tenga prisa pueda abordar, escupe a los pasajeros que tienen la ventanilla abierta cuando el camiòn ya ha cerrado las puertas y arrancado. Los simios como èl, a quien llamaré Caramierda, son el perfecto ejemplo del cobarde que hace sus chingaderas ùnicamente cuando se asegura de que no recibirà una reacciòn a su acciòn, aunque el micropore que le cubrìa una de las cejas daba a pensar que no es muy listo que digamos y en alguna ocasiòn alguien debe haberle puesto un chingadazo por pasadito de rosca.

Gigia y yo estàbamos parados justo detràs de Caramierda. Yo tuve un dìa muy pesado en el trabajo y apenas iba sacàndome la tensiòn de encima, lògicamente no estaba del mejor humor y el bastardo estaba empezando a estresarme de nuevo. En condiciones "normales", pensè, hubiera sido perfecto que me golpeara accidentalmente o me diera cualquier pretexto para arrimarle unos chingazos; pero estaba con ella y ademàs, eso no hubiera concordado con todo el trabajo que he estado realizando para controlar mis impulsos violentos.

Como ya estábamos ligeramente hasta la madre, decidimos ir a buscar a los polis de la estación (ni pedo, a perder nuestro lugar en el montón de gente que todavía esperaba para abordar). Llegamos a donde estaban los azules y les explicamos la situación, a lo que uno de ellos, un gordo con cachetes de pambazo, nos respondió que si queríamos proceder contra estos fulanos se necesitaban testigos que declararan contra los rijosos en el Ministerio Público, que si estábamos dispuestos a declarar él iría a detenerlos. "No pinches mames, solo te estoy diciendo que vayas a ver" fue la primera respuesta que me vino a la mente, pero eso tampoco hubiera sido muy civilizado de mi parte, así que me limité a un "órale, gracias" y fuimos de regreso a esperar el bus; a los pocos minutos llegó la ansiada unidad vacía, dejamos que Caramierda y compañía se fueran a la chingada y justo cuando eso sucedía los policías hicieron acto de presencia en el andén, con sus caras de malos muy malos...para seguir de largo sin hacer absolutamente ni madres. Luego llegó otro camioncito vacío y ya, todo como si nada hubiera pasado.

De los pinches policías ineptos y negligentes no hay mucho que decir, el gordo parecía estar muy ocupado al momento de mi queja curándole el meñique a su compañera, quien quizás se lo lastimó por estarse sacando los mocos en lugar de hacer su trabajo. Respecto a Caramierda y sus finísimos acompañantes, debatía con Gigia acerca de que sería bueno que sus chingaderas no quedaran impunes; tal vez lo adecuado sería que alguien les arrimara unos vergazos para que escarmentaran, dije. Ella respondió que no, que un buen ejemplo de que no aprenden así podrían ser los asaltantes que llegan a salir madreados por alguna posible víctima que no se deja o por la misma policía que luego los deja libres previo pago de una módica cantidad. Yo insisto con que una madriza lo suficientemente fuerte, que dé como resultado quizás un par de fracturas graves o una paraplejía, es un buen aliciente para que le bajen de huevos. Ya sé que la violencia genera más violencia, pero si quienes en teoría deben asegurarse de que las cosas estén en orden y funcionen no hacen lo que deben hacer, la solución más viable sería que nosotros mismos, los ciudadanos productivos, nos encargáramos de poner la basura en su lugar y demostrar con acciones que no estamos dispuestos a tolerar situaciones que pongan en entredicho la relativa tranquilidad con que contamos (por lo menos en la capital del país) al caminar por las calles.



Now Playing: Symphony No. 2, Resurrection - Gustav Mahler


Saludos Enfermos.





Trivia: La redacción de este post tiene una característica en particular; sean observadores, quien la note se lleva un premio sorpresa.

viernes, noviembre 04, 2011

Pálidas reflexiones mortuorias


Tuve, hace unos días, una especie de debate acerca del Día de Muertos con un güey de esos amarguetas a lo pendejo que piensan que todo es una cagada por el simple hecho de pertenecer a X o Y corriente ideológica, religiosa o lo que sea (no, no discutí conmigo mismo, yo soy amarguetas con fundamentos, jaja). El punto no es el debate, que -por cierto- terminó de una manera poco agradable para él, sino la reflexión que se venía cocinando a partes desde hace tiempo y fue rematada por estas fechas.

Los mexicanos sentimos cierta fascinación por la muerte, la abrazamos, nos acercamos a jugar un poco con ella maquillándola, vistiéndola de colores, ofreciéndole de comer en altares que erigimos, unos lujosos, otros modestos, pero todos llenos de cariño hacia ella. Habrá quien lo haga porque sí, siguiendo la costumbre arraigada en un pueblo dominantemente religioso sin pensar en nada más que continuar con la tradición; habemos a quienes simplemente nos embelesa el encanto, que no entendemos o no nos interesa (aparentemente) profundizar en lo espiritual y gozamos dejándonos llevar por el pintoresco festín que inunda a los sentidos refugiados en el argumento cultural y folclórico: inciensos que rebosan en la nariz, contrastes de colores iluminando a las pupilas, sabores dulces, salados y calientes sucediéndose uno tras otro mientras le damos rienda suelta al gozo de la muerte como festividad. 

La contraparte son los tiernos llantos que trae el recuerdo de aquellos que se fueron. Mi mamá pone cada año, sin fallar uno solo, la ofrenda en casa; la pone ella sola porque mis hermanas y yo estamos ocupados en el trabajo y la escuela. Siempre coloca platos con comida que solía gustar a nuestros familiares: tortas de cajeta y de plátano, quesadillas, mole, frutas, cerveza, leche, dulces. Algunos adornos y varias veladoras, acompañadas de flores de cempasúchitl, completan el cuadro.

Hace años mamá nos obligaba a rezar un rato frente a la ofrenda, nosotros lo veíamos como un compromiso ineludible (por lo menos mientras crecíamos y podíamos atrevernos a negarnos) y sumamente aburrido; nuestra inocencia infantil (y después nuestra insolencia puberta) nos impedía darnos cuenta de lo importante que era para ella recordar a las personas que significaron algo en su vida y ya no estaban, y eso fue algo que comprendí hasta el día que murió su madre y unos años después, su padre. Fueron personas que estuvieron conmigo literalmente desde que nací, así que el dolor me pegó de tal manera que no supe manejarlo y mis catarsis no fueron las adecuadas; hasta muchos años después, tras no sé cuántos litros de llanto cada que me ponía hasta la madre de pedo y los recordaba, caí en la cuenta de que lo que realmente duele no es que hayan partido, sino el hueco que dejan en las vidas de quienes les conocimos.

Los vivos somos egoístas, nos aferramos a nuestros muertitos como si no hubiera nada más, como si toda nuestra existencia perdiera su significado con su sola ausencia. Los recuerdos bonitos se arremolinan y con viento huracanado hacen que los ojos se irriten y desagüen, como aún me llega a pasar, muy ocasionalmente, al evocar la tarde que, siendo aún un niño, le regalé un Selz Soda a mi abuelito Manuel y él, al recibirlo, me dijo "tú eres un dulce". Son precisamente recuerdos así los que me ayudan a llegar a una conclusión: los muertos no están muertos. Viven en nosotros, en los dulces que les regalamos, en las ocasiones que discutimos con ellos por no estar de acuerdo en determinada cosa, en los objetos materiales que les pertenecieron y aún se encuentran en casa, en sus herramientas, sus utensilios de cocina, sus fotos, sus palabras (la sabia frase "si eres chingón, tú solo; y si eres pendejo, también tú solo" que me dejó como herencia mi abuelita Francisca sigue siendo mi premisa número uno). Las caricias y ¿por qué no?, también las nalgadas que llegaban a dar cuando uno se comportaba como un niño cabrón y maleducado; después de todo, eran gente sencilla, de pueblo, educados a la antigua.

Su memoria me hace sentir un ligero nudo en la garganta aún a varios años de distancia, aunque con la diferencia de que las lágrimas que contengo a veces y la opresión que siento en el pecho no significan dolor o pena; más bien, podría traducirlas como pequeños agradecimientos y promesas de que, mientras yo viva, ellos no morirán.

Me acordé de esta rima de Bécquer que leí hace más o menos 20 años. No voy a farolear diciendo que la recordé al dedillo, realmente solo me acordé de una frase que me hizo buscar el texto completo para colgarlo acá. Que disfruten la Rima LXXIII:


Cerraron sus ojos
que aún tenía abiertos,
taparon su cara
con un blanco lienzo,
y unos sollozando,
otros en silencio,
de la triste alcoba
todos se salieron.

La luz que en un vaso
ardía en el suelo,
al muro arrojaba
la sombra del lecho;
y entre aquella sombra
veíase a intervalos
dibujarse rígida
la forma del cuerpo.

Despertaba el día,
y, a su albor primero,
con sus mil ruidos
despertaba el pueblo.
Ante aquel contraste
de vida y misterio,
de luz y tinieblas,
yo pensé un momento:

-¡Dios mío, qué solos
  se quedan los muertos!

*

De la casa, en hombros,
lleváronla al templo
y en una capilla
dejaron el féretro.
Allí rodearon
sus pálidos restos
de amarillas velas
y de paños negros.

Al dar de las Ánimas
el toque postrero,
acabó una vieja
sus últimos rezos,
cruzó la ancha nave,
las puertas gimieron,
y el santo recinto
quedóse desierto.

De un reloj se oía
compasado el péndulo,
y de algunos cirios
el chisporroteo.
Tan medroso y triste,
tan oscuro y yerto
todo se encontraba
que pensé un momento:

-¡Dios mío, qué solos
  se quedan los muertos!

*

De la alta campana
la lengua de hierro
le dio volteando
su adiós lastimero.
El luto en las ropas,
amigos y deudos
cruzaron en fila
formando el cortejo.

Del último asilo,
oscuro y estrecho,
abrió la piqueta
el nicho a un extremo.
Allí la acostaron,
tapiáronle luego,
y con un saludo
despidióse el duelo.

La piqueta al hombro
el sepulturero,
cantando entre dientes,
se perdió a lo lejos.
La noche se entraba,
el sol se había puesto;
perdido en las sombras
yo pensé un momento:

-¡Dios mío, qué solos
  se quedan los muertos!

*

En las largas noches
del helado invierno,
cuando las maderas
crujir hace el viento
y azota los vidrios
el fuerte aguacero,
de la pobre niña
a veces me acuerdo.

Allí cae la lluvia
con un son eterno;
allí la combate
el soplo del cierzo.
Del húmedo muro
tendida en el hueco,
¡acaso de frío
se hielan sus huesos...!

*

¿Vuelve el polvo al polvo?
¿Vuela el alma al cielo?
¿Todo es sin espíritu,
podredumbre y cieno?
No sé; pero hay algo
que explicar no puedo,
algo que repugna
aunque es fuerza hacerlo,
el dejar tan tristes,
tan solos los muertos.







Now Playing: Ocean's rise - Borknagar


Saludos Enfermos.

martes, noviembre 01, 2011

De (f)otitis y alebrijes


Resulta que la gripa que traigo desde la semana pasada se complicó en otitis y amigdalonoséquemamada desde anoche, así que esta mañana el dolor de oídos, garganta y cabeza me obligó a llamarle a mi jefe y decirle que no iría a trabajar. Teníamos medio día libre por la Festividad de Muertos de cualquier modo, aunque siempre es una ventaja ahorrarme el trayecto hasta la oficina, los empujones en el metro e incluso el tener que bañarme o aguantar las voces de 2 que 3 urracas infames que andan por ahí y que no podré evitar porque no puedo usar audífonos durante una semana.

Tengo muchísimo trabajo, aunque creo poder (y deber) darme el lujo de distraerme un poquito y venir a darle una vueltecita al blog, que si bien no ha estado tan abandonado como en otras ocasiones, se da a extrañar. Hoy se me antoja compartir unas fotos, traigo un chingo que tomé estas últimas 2 semanas andando de paseo con Gigia, incluídas algunas del fin de semana que pasamos en Valle de Bravo y Toluca a manera de festejo de nuestro primer aniversario; además, gracias a estas fechas de muertos, la cámara tendrá mucho trabajo en las ofrendas de Ciudad Universitaria, el Museo de Cera y lo que se nos atraviese.

Así, sin más rollo, acá están las fotos de hace un par de dominguitos caminando sobre Paseo de la Reforma, entre la Diana Cazadora y el Ángel de la Independencia. Los alebrijes de este año no tuvieron una temática particular (el año pasado conmemoraron el Bicentenario de la Independencia y el Centenario de la Revolución), pero no desmerecen, hay algunos cabronamente buenos.




Esta fue una probadita, para ver el resto de la galería denle clic aquí a la de ya ya ya ¡ya! además es martes de 2x1, me acabo de dar cuenta de que las fotos de los alebrijes del año pasado no las subí, así que esas las encuentran acá; ahí me cuentan cuáles les gustaron más, si fue tiro parejo o qué show. Por cierto, si se les antoja ir a verlos, me dijeron que se mudaron de Reforma a la plancha del Zócalo (a falta de ofrendas este año, supongo). No se los pierdan.



Now Watching: KRC Genk vs Chelsea FC


Saludos Enfermos.