lunes, marzo 26, 2012

Festival Medieval La Marquesa 2012





Pues resulta que desde hacía unas semanas mi novia se enteró de un Festival Medieval a llevarse a cabo en La Marquesa el fin de semana anterior,  así que nos lanzamos aprovechando el puente que acaba de pasar: compramos un paquete que incluía transporte de ida y vuelta, además de la entrada al campamento; instalamos la casa de campaña a la orilla de un claro en el bosque a un par de kilómetros de la carretera aproximadamente, entre los árboles que rodeaban el área donde se encontraba el escenario principal, la villita de los mercaderes y los puestos de comida.

Como era de esperarse, el lugar estaba infestado (en su mayoría) de gordos vírgenes con apariencia de vivir en el sótano de la casa de su mamá, ya saben, de esos que usan playeras con mensajes geek, lentes y toda la cosa; y por supuesto, enfundados en llamativos disfraces. Algo parecido a esto:


¡Salve, oh Ñoñotus!

Obviamente, como en la villa del señor, había de todo: morras que, disfrazadas de doncellas y aldeanas, se veían bastante bien; otras que más que doncellas parecían gárgolas, güeyes con disfraces cabroncísimos también, y por último, curiosos como Gigia y yo que no encajamos en ese ambiente geek pero estàbamos ahì por alguna razòn. Por ejemplo, a ella le fascina la cultura nórdica, el viking y el folk metal, y a mi me gustan las mitologías germana y escandinava.

El festival tuvo sus cosas chidas y también sus detalles naaada chidos, como el que los organizadores hayan contratado una pipa para surtirnos de agua durante el par de días que duraría nuestra estancia ahí, y que dicha pipa no haya llegado y nos haya obligado a una de dos cosas: recorrer a pie los dos kilómetros que separaban el claro de bosque donde estábamos de la carretera -y que por cierto, era un camino en zig zag con subidas y bajadas irregulares- para buscar un baño al lado del camino, que seguro lo había (o eso espero, pensando en los pobres que sí bajaron); o bien, siguiendo el sabio consejo del chavito que atendía los baños donde no había agua y que estaban a unos pasos del campamento, hacer nuestras necesidades en el monte. Eso sí, con cuidadito, porque había víboras (yo no vi ninguna, pero cuando el río suena...). No pude evitar recordar esta imagen en cuanto lo mencionò:




Sin embargo, dejando de lado ese incómodo momento (en principio, que luego le tomé gusto a eso de regar arbolitos y hacer camino al andar -parafraseando al maestro Serrat-), la sensación de pasar un par de días soleados enmedio del bosque disfrutando del aire puro siempre es agradable, y más sabiendo que el festival nos deparaba algunas sorpresas. Así las cosas, al llamado de la batalla tomamos nuestros asientos para presenciar los primeros combates de la jornada. Uno a uno, los peleadores -caballeros, vikingos e incluso una doncella guerrera- aparecieron en escena retàndose y enfrentàndose entre sì, de tal modo que...còmo decirlo...bueno, digamos que ni siquiera tomè video de eso, pero era algo parecido a lo que ven aquì (solo que màs sobreactuado que capìtulo de los Power Rangers):


Por cierto, si no han visto Role models, la recomiendo bastante; es un cague de risa.


Despuès hubo otros combates màs o menos por el estilo, aunque con un poco màs de acciòn: una batalla campal entre dos bandos un tanto confusos (notè bàrbaros y caballeros en ambos lados de la contienda) se desarrollaba enmedio del claro. Rato despuès, el escenario central fue tomado por mùsicos blandiendo, como era de esperarse, instrumentos acordes a la temàtica del festival: primitivas guitarras, flautines, cascabeles, panderos y gaitas que acompañaron a la agradable voz de un par de doncellas, quienes cantaron por turnos para mantener la atenciòn del pùblico asistente mientras se preparaba el siguiente nùmero.

La juglarìa (el mester de juglerìa, como se le llamaba en la España del medievo) tambièn jugò un rol importante dentro del evento, y yo dirìa que, al lado del aspecto musical, fue de lo màs sobresaliente. Un monje, un juglar y el soporte de algùn mùsico invitado, arrancaron sonrisas (y en ocasiones carcajadas) a la asistencia a base de bromas bien estructuradas, aunque, a decir de mi novia, un tanto desangeladas. Sin embargo, ya estando ahì, fueron bastante disfrutables. Aquì una probadita:




Despuès vino otra ronda de combates (nada muy diferente a los que ya habìamos visto unas horas antes) y, posteriormente, el turno de los gaiteros que, apoyados por tambores, darbukas y flautas, le pusieron ritmo a la noche y prepararon la llegada del nùmero estelar: el funeral del vikingo (no se pierdan el "va por la derechaaa" que acompañò al ùltimo brindis; no tiene desperdicio):





Luego todo mundo rompiò filas: cerveza e hidromiel (que no alcancè a probar porque se acabò de volada, pero dicen que està bastante bueno) por todos lados, algunos relatos de caballerìa, màs cerveza e hidromiel y...gaitas que se prolongaron hasta casi las cuatro de la mañana. Despuès de todo, el festival estaba a todo lo que daba y esperàbamos que el domingo las cosas siguieran esa misma tendencia.

Una càtedra sobre arquerìa, una pequeña -aunque interesante- conferencia sobre la heràldica, sus orìgenes y evoluciòn, y una demostraciòn por parte del grupo ARMA Mèxico (especialistas en formas de combate utilizadas durante la Edad Media) animaron el domingo. Sin embargo, al final resultò un dìa flojo por la repeticiòn de la mayorìa de los eventos del dìa anterior: los mismos juglares haciendo las mismas bromas, los mismos nùmeros musicales (aunque los tipos de las gaitas, percusiones y flautas me siguieron pareciendo igual de buenos y carismàticos ejecutantes):





El festival estuvo, en tèrminos generales, bien. Bien a secas. Como ya he dicho, mi natural curiosidad por cosas nuevas ayudò a que no me aburriera o me hartara, con todo y que hubo detalles -como lo del pinche baño, que al dìa siguiente ya contaba con un poco de agua pero estaba hecho, literalmente, un mierdero- que, en otras circunstancias, me hubieran hecho largarme de ahì enseguida. Tomando en cuenta que fue la primera ediciòn del mismo, es de entenderse que se saliera de control (¿ya mencionè lo repetitivo que fue?) y que ni siquiera tuviera una clausura oficial, màs allà del "ya llegaron los camiones, ya sùbanse" que màs que aviso pareciò entre rumor y orden de la chica que parecìa encabezar a los organizadores, quien daba la impresiòn de no querer permanecer ahì màs tiempo del necesario.

Por lo que vi en el blog oficial del Festival Medieval en La Marquesa, estàn màs que dispuestos a realizar una nueva ediciòn en marzo del 2013. Serìa agradable ir nuevamente y ver que han hecho ajustes sobre los desperfectos para ofrecer un producto mucho mejor que el de este año.

Para ver la galerìa de fotos, ya se la saben: basta con hacer clic aquì.



Now Watching: The Unexpendables


Saludos Enfermos.

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Gerardo Taker dijo...

La verdad el tema de la Edad Media siempre me ha llamado la atención, lástima que me entero hasta ahora, pero igual y si hay algo en 2013 no estaría mal lanzarme a ver que tal.
Saludos!

{{El Diablo}} dijo...

No hay por qué lamentarse mi estimado...hay otro evento, no tan grande como el de La Marquesa, pero siendo fan del medievo seguro te gustará; checa el dato aquí:

https://www.facebook.com/events/215920621849228/


Saludos Enfermos.

Anónimo dijo...

A mi me encanto el Festival de la Marquesa hubo mucha magia, muy recomendado pese a todo. no vayan a la porquería de evento llamado Kamelot.

Próximos Festivales Medieval y de los mejores son los de Mundo Medieval, mismos Organizadores del Festival de la Marquesa, que han mejorado sus festivales en todo el país durante unos años, aquí les dejo su pagina www.mundomedieval.com.mx

{{El Diablo}} dijo...

Hola Anónimo, tienes razón en lo de que Mundo Medieval rifa (al menos en cuando a eventos dentro de la ciudad y sin acampar). Los que organizan en el Museo Británico están bastante buenos.


Saludos Enfermos.