domingo, mayo 27, 2012

La màquina que no querìa fallar


Este viernes recibì todo el stress que no me habìa tocado en los casi dos meses que llevaba de relativa tranquilidad en cuanto a carga de trabajo. Por motivos que ya no vienen al caso se creyò que yo habìa cometido un error importante (al final resultò no ser asì) y mi dìa se convirtiò en una pesadilla desde muy temprano –las 7:22 de la mañana, siendo exacto–. Me levantè, me bañè, salì a vestirme y al tomar el BlackBerry para alimentar mi vicio por Facebook, lo vi: un reluciente correo nuevo que al ser abierto me informò de que mi trabajo, el reporte que tanta lata habìa dado en la semana y habìa sido pulido dos dias antes en tan solo media hora porque el tiempo se me venìa encima, resultò ser una completa mierda llena de errores.

La mezcla de sorpresa e impotencia por no poder revisar el reporte en ese preciso momento –ya que no tenìa el archivo a la mano– aunada a que no habìa desayunado absolutamente ni madres, se tradujo en arcadas que me llevaron a unas incontrolables ganas de vomitar, y el jugo gàstrico mezclado con bilis no tardò en aparecer. Con todo, me fui a la oficina a recabar evidencias de que no se trataba de un error mìo; el proceso me llevò cuatro eternas horas llenas de dolor de cabeza e hìgado, màs ganas de vomitar y mucho enojo. Para cuando terminè habìa llegado la hora de comer y en cuanto abrì mis recipientes sentì còmo se me iluminaba la mirada y una sonrisa aparecìa en mi rostro: un par de chuletas, papas con jamòn, sopa de estrellitas y frijoles bayos fueron los encargados de regresarme la alegrìa y recordar que, despuès de la tormenta, la calma puede llegar a travès de las cosas màs simples.

El resto del dìa lo pasè dèbil, mareado (creo que hasta se me bajò la presiòn), lleno de ira reprimida. Las palabras de apoyo de mi novia y de unos cuantos amigos me aligeraron muchìsimo la carga, y es que tengo un severo problema con el que he intentado lidiar desde hace varios años y que no recuerdo en què momento comenzò a desarrollarse: soy un perfeccionista compulsivo, me obsesiono –involuntariamente, claro– con hacer todo bien y por mi mismo, y cuando las cosas no salen como las tracè mentalmente no soy capaz de manejar la frustraciòn, al grado de que mi cuerpo termina reaccionando de una manera tan desagradable como el vòmito, como sucediò ese dìa. Por alguna extraña y estùpida razòn me vendì hace mucho la idea de que soy una màquina precisa e infalible; siempre me he sentido orgulloso de no haber fallado en mi trabajo sin una razòn extraordinaria de por medio, de nunca haber mentido para tener dìas libres (a excepciòn de la vez que tuve que hacerlo para irme de vacaciones a Monterrey con Gigia), de no ser un mediocre de esos que abundan y siguen casi religiosamente la ley del menor esfuerzo.

Quizàs eso influya en mi intolerancia a la frustraciòn y –sobre todo– a la estupidez ajena; la sola idea de que las burradas de alguien màs desluzcan mi trabajo o, peor aùn, lo arruinen y me hagan ver a mi como el imbècil que se equivocò me pone muy mal, y no deberìa ser asì. Bien me lo han dicho mi madre, Gigia, mis amigos: no soy una màquina, soy tan humano como el que màs, tengo la capacidad y todo el derecho de cometer errores. Tampoco soy un autòmata que produce en serie, por màs que me haya empeñado durante tantos años en que mi eficiencia y chingonerìa son equiparables a la forma en que Peyton Manning saca jugadas consecutivas y sin reuniòn para volver de atràs y ganar el juego. Eso es algo que ya no puedo ni quiero manejar, no quiero que termine hacièndome daño internamente –ya sea psicològico o fisiològico– ni a las personas que estàn a mi alrededor, como estuvo a punto de pasar mientras iba de regreso a casa en el metro.

Hay ocasiones, como el viernes a las 13:30 –momento en que todo el asunto se habìa solucionado– en que los estìmulos captados a travès de los sentidos se vuelven tan importantes como respirar, y entre los màs relevantes, desde mi punto de vista, estàn los auditivos. La mùsica eleva considerablemente su valìa, y en ese instante, justo cuando llegamos al acuerdo en que quedaba asentado que los errores no corrìan por mi cuenta y me volviò el color al rostro y el alma al cuerpo, una sola canciòn (bueno, en realidad son tres pero es una...bueno, ahorita explico) daba vueltas por mi exhausto cerebro.




Exogenesis Symphony es –a mi parecer– la pieza màs bella que le he escuchado a Muse. Consta de tres partes: Overture, Cross-pollination, y Redemption, aunque circula por ahì una cuarta de la que no puedo asegurar su autenticidad (pero què bonita es, de todos modos); como cierre de The Resistance, quinto trabajo de estudio de la banda, no defrauda en absoluto. Bellìsima composiciòn de Matt Bellamy, siniestra y majestuosa en principio, pero capaz de mutar de tal manera que te hace recorrer en '12:41 tantas emociones como te sean posibles, rematàndote con su conmovedora ternura y la esperanzadora sensaciòn de que siempre es posible indultarse a uno mismo y recomenzar.

Parece que viene mucho trabajo en las pròximas semanas, pero no serà la màquina quien lo enfrente.




Now Playing: Uno - Deimos


Saludos Enfermos.

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la MaLquEridA dijo...

Me parece que si tienes un problema grave pero trabajándolo puedes salir de él, ya te diste cuenta y ese es el primer paso como dicen los expertos.

Oí la melodía y se me hace muy buena, no había oído nada de ellos pero si sabía de ellos.


Saludos.

Sucio Vagabundo dijo...

Pues uno como maquina de trabajo tiene que tomarse una que otra vez para ver que anda por alli todo bien, asi pararse en los pits un ratito, porque jodiendose una tuerca lo demas ya no jala.

Yo digo.

Un saludo, me gusta Muse y hace mucho que no los escuchaba, gracias recordarmelos.

GAVIOTA dijo...

Eso de ser uná máquina no deja mucho de bueno. Sobre todo porque el alto nivel de responsabilidad que creas suele ir en la misma proporción cuando algo falla.
Me da mucho gusto saber que a pesar del malestar supiste salir adelante, que demostraste tu capacidad y que también reconociste que tienes derecho a tener errores (bien por tu familia).
Solo cuida mucho tu salud!
saludotes!

GAVIOTA dijo...

ah!
Ningún trabajo vale la pena que dejes tu salud a un lado, naaadie te lo agradecerá.

NaTali dijo...

Quien sabe cuando me vendi a la idea de ser una persona muy ocupada, trato siempre de andar de prisa, de hacer las cosas bien y ser eficiente en todo., cuando una de estas cosas no pasa, me frustro bastante, entiendo bien lo que sientes, ojala no vuelva a pasar.


Beso

{{El Diablo}} dijo...

Malquerida: Efectivamente, ya lo uniquè. Ahora habrà que atacarlo para que no aparezca de nuevo, no es nada agradable. Què bueno que te gustò la rola, ojalà tengas chance de escuchar màs sobre ellos a ver què te parecen.

Sucio Vagabundo: La analogìa de los pits me gustò, creo que es buena idea para que no se nos desbiele el asunto. Què chido que este post sirviò para que regresaras a Muse.

Gaviota: Asì es, la satisfacciòn de sentirse casi infalible està chida por un rato, pero màs allà de ellos, no veo mucho beneficio y sì muchos perjuicios, como el que mencionas de la salud. Afortunadamente la familia ha estado ahì para jalarme las orejas de vez en cuando, luego se me va la onda y vuelvo a mecanizarme otra vez, pero siempre andan por ahì mi novia y mi jefecita para aterrizarme.

Natali: Ojalà tampoco te vuelva a pasar, neta es de las sensaciones màs frustrantes que hay. Espero que esta semanita nos empiece relax y sin stress de ese tan gandalla. Beso de regreso.



Saludos Enfermos.