sábado, agosto 18, 2012

La cruda del oro (¡viva México cabrones!)




La Selecciòn Mexicana de Fùtbol consiguiò algo sin precedentes la mañana del sábado pasado: la medalla de oro en el torneo olìmpico de la especialidad. Un tìtulo de esa magnitud, incluso con mayor renombre que el mismìsimo Mundial, conseguido despuès de un torneo invicto y cerrando con triunfo frente a Brasil (el pentacampeòn mundial que no ha logrado el oro olìmpico y que ademàs, ya es cliente de los mexicanos en torneos internacionales) es, naturalmente, para poner patas arriba a una naciòn acostumbrada al "ya merito", a la frustraciòn, al "ai' pa' la otra".

Como consecuencia de lo extraña que resulta la victoria al aficionado mexicano, su paladar no està habituado a tales mieles. Se nota en muchos aspectos, desde el no saber ganar (la falta de caballerosidad de los aficionados al volcarse en burlas hacia los brasileños e insultos dirigidos a Pelè, quien -erròneamente, claro- dijo que la selecciòn carioca habìa sido mejor y merecìa màs el oro) hasta la pèrdida del piso y la perspectiva. Antes de seguir quisiera dejar perfectamente claro un punto: soy amante del fùtbol, disfruto y aprecio un buen juego y por supuesto, tengo mis equipos consentidos (ahì les hablan, Liverpool FC y Chivas). Lo menciono porque el texto que vendrà a continuaciòn bajo ninguna circunstancia y en modo alguno pretende minimizar lo conseguido por esos 18 muchachos que fueron a casa de los inventores del deporte màs popular del mundo a conquistar la gloria. Se trata, ùnicamente, de poner las cosas en su justa dimensiòn. Prosigo entonces.

La medalla de oro se sumó al resto de las obtenidas por la delegación mexicana para arrojar un total de siete, siendo la única presea de primer lugar. El resto son: dos platas en Salto y una en Tiro con arco, un bronce en Salto, uno en Tiro con arco, y uno en Tae kwon do. Siete medallas obtenidas por un grupo de 84 deportistas (contando a la Selección como un solo representante, obviamente), lo que nos da un porcentaje de efectividad del 8.33%. Caso penoso si se toma en cuenta que este país, al menos en teoría, invierte una buena plata "en deporte"; habrá que preguntar a los representantes de las distintas federaciones a dónde va a parar realmente ese dinero. Pensar que una sola medalla de oro, así sea en el deporte que más convocatoria tiene en el país, puede en cierto modo compensar la ausencia del éxito en otros rubros, es totalmente erróneo.




¿Tiene el pueblo mexicano un motivo para enorgullecerse? ¿ameritó el efusivo festejo en el Angel de la Independencia y puntos importantes de otras ciudades esa misma mañana? ¿justifica los brotes de patriotismo que se extendieron por toda la nación? ¡Claro! la respuesta a todas esas preguntas es un rotundo SI. El triunfo siempre será bienvenido, siempre, más en un país donde, como ya dije, no se disfruta muy a menudo. Lo que definitivamente no es válido (y esto lo estuve repitiendo hasta el cansancio en Facebook durante las dos semanas anteriores) es perder la perspectiva de las cosas que deberían importarnos tanto o más que la gloria deportiva. Ese mismo día, el precio de la gasolina tuvo otro aumento, lo que conlleva también una alza en los precios de los productos que conforman la canasta básica. A media semana, el TEPJF indultó a Enrique Peña Nieto y el PRI de todo posible cargo en su contra por coacción y compra de votos, pese a las (literalmente) toneladas de evidencia que apuntan directo a su copete. El gobierno le cuida el trasero a Televisa subiéndole el costo de la banda de 2.5 GHz a MVS y posponiendo el uso de dicha herramienta hasta por cinco años, a causa de lo incómodo que le resulta el trabajo de Carmen Aristegui. Un alcalde priísta en el estado de Hidalgo toma dinero del erario ($800,000 aproximadamente) para comprarse una modesta camionetita y de paso regalarle un coche a su mamá, pues según dice él, necesita un vehículo adecuado para recorrer el municipio y realizar sus funciones.

Estas son cosas de las que no mucha gente se entera, ni les da seguimiento, ni les interesa en ocasiones. He ahí el por qué critico que las personas se enajenen con el fútbol y dejen que les vendan espejitos distrayéndoles de lo que realmente nos atañe. Seamos realistas y hagámonos las siguientes preguntas, a raíz de la obtención del máximo galardón en una disciplina:


1.-¿Mejoró nuestra calidad de vida?

2.- ¿La clase política dejó súbitamente de convertir este país en su banco privado?

3.- ¿Tenemos instituciones que trabajan eficientemente por y para nosotros, el pueblo que les paga el salario?

4.- ¿Dejó de haber mujeres asesinadas en Ciudad Juárez, niños abandonados a su suerte en las calles, trata de blancas, violencia intrafamiliar, discriminación, corrupción?

5.- ¿Hay un combate eficiente al narcotráfico, o por lo menos un control sobre este?

6.- ¿Hay más fuentes de empleo, y mejor remuneración por nuestro trabajo?

7.- ¿Hay mayor seguridad?

8.- ¿Nuestros impuestos son utilizados para generar beneficios hacia la sociedad?

9.- ¿Nos hemos convertido en un país respetuoso hacia otras formas de vida y el medio ambiente en general?

10.- ¿Viva México, cabrones?


Si contestó usted, querido lector, afirmativamente a otra pregunta que no sea la 10...permítame decirle que está usted en el hoyo. Tanta tele definitivamente le ha causado un daño irreversible en el cerebro, dado que le resultan más interesantes temas de una nimiedad impresionante. Por ejemplo...¿a que no sabía que hubo también Olimpiada Internacional de Matemáticas, y que México obtuvo también ahí un oro, una plata, dos bronces y dos menciones honoríficas? ¿sabía que también hubo Olimpiada Internacional de Química, y un alumno de la UNAM obtuvo bronce compitiendo contra 288 participantes procedentes de 72 países? ¿sabía que en la Olimpiada Internacional de Física se obtuvo una medalla de bronce y dos menciones honoríficas? naturalmente, en la televisión y los medios de comunicación convencionales nunca vamos a encontrar esta información; no les gusta, no les conviene que el mexicano se de cuenta de los alcances que puede tener apagar la caja idiota, dedicarse al estudio y tener ganas de hacer algo importante. No les agrada que la gente esté informada, porque si se enterara de lo que realmente sucede tras la cortina de humo que tienden para ocultar detalles de una gran cantidad de asuntos, saldría y tomaría las calles en protesta.

Mejor no, que no salgan; que no se conviertan en unos nacos, revoltosos, ninis, huevones, desempleados, grilleros, dañinos estorbos que paralizan las arterias principales de una ciudad perjudicando a los ciudadanos decentes, comunes y corrientes que se preocupan por lo verdaderamente importante: trabajar todo el día para llevar a casa el sustento diario y después de la faena sentarse, merecidamente por supuesto, a descansar viendo la televisión.







Now Watching: San Luis vs Chivas (a través de Internet, naturalmente)


Saludos Enfermos.


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GAVIOTA dijo...

Jajajjajajajjaja!
De acuerdísimo contigo, jajajjajaja!
Aún así mi festejo fue auténtico.
Esos puntos que tu resaltas son buenos puntos para debatir.
Pero hoy, no lo quiero hacer porque todavía ando contenta a pesar de tanta calamidad.
El festejo y el sentirme feliz fue para mi un relax entre tanta cosa mala. Un paréntesis que se abrió ese día y se cerró. Sigo trabajando con muchas ganas y en espera de ver muchas caritas que hacen que mis días sean más llevaderos, que hacen que mi día tenga esperanza así como en su momento lo fue ese oro.
Me gusta la pasión que le tomamos a las cosas que queremos que cambien.
Saludos

{{El Diablo}} dijo...

Gaviota, me gusta mucho el optimismo con que ves las cosas. De verdad, da gusto leer que alguien pueda ponerse asì de feliz (lo cual no es raro, mucha gente lo hizo, incluido yo) pero al mismo tiempo, no perder de vista las cosas que suceden a nuestro alrededor. Ojalà que la motivaciòn que te dio ese oro olìmpico dure mucho, mucho tiempo, y sigas haciendo tu trabajo tan bien como estoy seguro que lo haces.


Saludos Enfermos.