lunes, agosto 13, 2012

Una carta para Hermanito


Yo no me deshincho  gruñó Hermanito. Yo soy el más valiente de todos ustedes, granujas.

En el mismo instante, compareció el teniente con el correo.

Hay una para ti, Hermanito.

El gigante se quedó atónito.

¡Una carta para mi!

Miraba casi aterrado el sobre de color gris sucio donde, con mano torpe e infantil, se había escrito: Panzer Obergefreiter Wolfgang Creutzfeldt, Panzer - Ersatzabteilung II, Paderborn.

El remitente no debía saber nada de nuestro camarada desde hacía mucho tiempo, porque había llovido mucho desde que dejara Paderborn. Fue en aquella guarnición donde se añadió el sector postal: 23745.

¡Santa madre de Dios! es la primera carta de mi vida  cuchicheó el gigante. ¿Cómo se abre?

Torpemente, desgarró el sobre y sacó una hoja de papel de embalaje, cubierta por una escritura apretada. Quedamos impresionados al verle palidecer, mientras leía con dificultad.

Julius Heide enarcó una ceja.

¿Malas noticias, camarada?

El gigante no contestó, y siguió mirando la carta, como hipnotizado. Heide le pegó un empellón.

¿Qué sucede? cuéntanos.

Hermanito pegó un salto. Cogió a Heide por el cuello, le tiró contra el parapeto y sacó su cuchillo, pero una zancadilla de El Legionario le hizo caer al suelo, a los pies de Heide, a quien el terror había paralizado.

Hermanito se levantó y miró a El Legionario.

¡Esto te costará la cabeza, maldito árabe!

El Legionario encendió un papirochka, sin mostrar la menor emoción.

¡Nunca será un caballero!  murmuró Heide, muy pálido.

¡Callaos!

El gigante se alejó, recogió la carta y la desarrugó sobre sus rodillas. Lentamente, reemprendió la lectura. El Viejo fue a sentarse junto a él y le alargó un cigarrillo, los dos fumaron en silencio, y después apoyó una mano en el hombro de Hermanito.

¿Puedo ayudarte en algo, camarada?

Si   gruñó el otroDéjame tranquilo hasta que Iván o un SS me meta un balazo en el pellejo.

Se levantó, rechazó a El Viejo, tiró su carta y se dirigió hacia la puerta. De un patadón envió a rodar el saco de granadas, tras de lo cual se volvió, iracundo.

Una sola palabra, pandilla de héroes, y os liquido a todos.

Cogió su metralleta y nos la tiró a la cabeza, tras de lo cual desapareció en la trinchera. El Viejo movió la cabeza, recogió la carta y la desdobló...




Camaradas del frente (Frontkammerater), Sven Hassel, 1960




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Now Playing: Here it comes again - The Fortunes


Saludos Enfermos.


4 han opinado. ¡Da click y hazlo también!:

GAVIOTA dijo...

jajjaja!
AAAAAAAAAAaaaayyyy nooooooommm .
te pasas.
te pasas.
Tendré que ir a leer la carta, pos ya qué....
jajaja
Saludos

Sol dijo...

" ¡rayos! "me quede ya cuando termino el post... yo también tengo que ir a ver que dice la carta.

Saludos normalistas :)

la MaLquEridA dijo...

Soy tan pobre que mi celular apenas y es celular :( ¿Cómo podría hacer todo eso? no hay forma.

{{El Diablo}} dijo...

¡Hola guapas señoritas! bueno, ya que las dejé con la curiosidad, espero que la hayan satisfecho. Si por alguna razón no tuvieron chance de bajarse la app y el Torrent, y haciendo caso de que La Malquerida no usa smartphone, les dejo acá el enlace para leer Camaradas del frente en línea. Me hubiera gustado encontrarlo descargable, pero bueh...es algo.

http://es.scribd.com/doc/73596717/Sven-Hassel-03-Camaradas-Del-Frente

Disfrútenlo, y a ver si después me platican qué les pareció.



Saludos Enfermos.