martes, septiembre 18, 2012

La cruda (realidad) de la Independencia mexicana


El presidente (o gobernante en turno, dependiendo de en qué parte del país nos encontremos) tañó la campana y arengó a sus gobernados, quienes, de viva presencia en la plaza cívica o a través de la televisión, coreaban nombres de personas a las cuales apenas han escuchado nombrar en la escuela y de los que no conocen más que lo que leyeron en los libros de texto que acompañaron su infancia o lo que vieron en las telenovelas históricas, estilizadas y predigeridas para mostrar como protagonistas de ficción a seres cuyas vidas tuvieron tantos matices y altibajos como cualquier persona. Exaltado, con el corazón a punto de salírsele del pecho, el mexicano se encontraba en pleno festejo de un aniversario màs de la Independencia de su paìs.

Claro que no todos compartieron ese mismo entusiasmo. Hubo amargados, disidentes, revoltosos, que tuvieron a bien molestar al señor Presidente con luces láser durante toda la ceremonia, poniéndolo verde (de coraje) y escupiendo la verdad hacia el balcón presidencial: "¡Fraude, fraude!", "¡Asesino!" "¡Viva Mèxico sin PRI!" fueron los gritos más recurrentes, más aún que los borreguiles (aunque bien intencionados) de aquellos que, pese a su ignorancia, buscaban el rato de esparcimiento y festejo que buena falta le hace a la población de un país azotado por tantas desgracias.

Lamentablemente, la Independencia ya solo existe en algún rincón del imaginario colectivo. La realidad nos muestra a un pueblo sometido, dócil, obediente y dependiente. El que lo quiera (y pueda) negar, adelante; ya saben que aquí somos fans del debate objetivo. Sin embargo, antes de, tendría que hacer examen de conciencia y asegurarse de que consume, si no totalmente (porque resulta imposible), en su mayoría, productos y servicios de manufactura 100% mexicana; afirmar que conoce sus derechos y obligaciones constitucionales al derecho y al revés; estar debidamente informado acerca de la situación que atraviesa el país y no solo eso, sino también ser consciente de todo aquello que la historia nos ha mostrado sin hacer gala de la típica mala memoria que caracteriza al mexicano en cuanto a todo lo que afecta a su entorno social se refiere. No dejarse estupidizar a base de fútbol mediocre, telenovelas pendejas, reallity shows huecos, noticiarios tendenciosos, mentirosos, convenencieros y vendidos al mejor postor (como si de mercenarios o prostitutas mediáticos se tratase) que a la telecracia le interesa hacer llegar a cada hogar donde exista una televisión para mantener al pueblo a prudente distancia y "a salvo" de los asuntos que de verdad tienen relevancia y deberían importarle.

Si la mayoría contestamos afirmativamente por lo menos a uno de estos cuestionamientos, entonces hay esperanza; ser patriótico va más allá de comer pozole y tomar tequila, ir a pararse al zócalo, pasar un rato alegre y volver a casa con la falsa sensación de que este país funciona. Mucho se ha hablado en los últimos meses acerca de si, para que los mexicanos tengamos una vida digna, justa, soberana y libre, es necesario que comencemos por cambiar nosotros mismos individualmente. Pese al contexto y aplicación que se le ha dado a la frase, yo diría que tiene algo de cierta; pero tampoco es como si toda la responsabilidad de que México esté hecho mierda deba recaer sobre nuestros hombros. Nosotros somos (al menos en teoría) los encargados de elegir a los gobernantes, diputados, senadores, delegados y demás figuras públicas que deberían velar por el bienestar común; así como es nuestra obligación apegarnos a las normas impuestas por la sociedad, estamos en todo el derecho de desconocer y mandar a chingar a su madre a los funcionarios que no cumplan con su papel de un modo adecuado y benéfico para todos. También tenemos derecho a pensar por nosotros mismos, y obligación de no dejarnos manipular ni permitir insultos hacia nuestra inteligencia. Tenemos derecho a estar verazmente informados (derecho que, en tiempos recientes, muchos mexicanos se han dejado quitar sin siquiera hacer un aspaviento) y obligación de compartir la información que los medios de comunicación convencionales no difunden por no convenir a sus intereses ni a los de sus jefecitos de pulcra apariencia pero asquerosa conducta.

Si ya no estamos indigestos por todo el maíz con chile que devoramos ni crudos por todo el alcohol que nos metimos durante el fin de semana (y esto no lo juzgo, que ni tengo autoridad moral para hacerlo ni estoy en contra de que de vez en cuando nos gane la fiesta), ¿qué esperamos entonces, mexicanos, para retomar el control de nuestra existencia como nación y llamarnos, ahora sí, verdadera y dignamente, independientes? Tenemos, en calidad de prioritarios, el derecho y la obligación de honrar a este país y a todos aquellos que entregaron sus vidas en aras de un ideal. Les debemos mucho, y la hora de saldar cuentas se aproxima.







Now Playing: Barmy army - Acid Drinkers


Saludos Enfermos.


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la MaLquEridA dijo...

Para ser independientes falta mucho y para ser pensantes falta mucho, más porque a la mayoría de la gente le gusta todo fácil.

Hay una calma relativa en el país y mientras la lumbre no les llegue a los aparejos todo seguirá igual.

cintya dijo...

Obviamente no somos un país independiente al 100%, nos falta mucho para ser realmente libres y pensantes como dice malquerida, no sabemos ni siquiera si la historia que nos cuentas es verdad, y nunca lo vamos a saber, pero yo celebro primero que nada porque la neta amo mi país y obvio no todos los productos que consumo son mexicanos, pero lo amo, y también porque al menos pues vestirme como quiera, tener la religión que quiera y acostarme con quien quiera... eso si lo festejo, porque gracias a la vida, no nací en Irán o un país de esos...

GAVIOTA dijo...

si te comento será post,y dije que no postearía. Así que solo saludo de rapidín. jijiji
Cuidate!
mis ojos te observan.
Besote aunque se enoje la gigia.
jijiji NTC mis respetos.

Xocoyotzin dijo...

Hacia mucho que no te leía algo tan bueno. Quizá ya somos muchos con la misma cantaleta, repitiendo lo mismo una y otra vez. Pero de verdad, que este país no parece más que un corral de lobos hambrientos donde cada quien hace destrozos como quiere y para su propia conveniencia.

Anónimo dijo...

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{{El Diablo}} dijo...

Malquerida: Exactamente, hasta que la cuña apriete el pueblo va a despertar. Se viene la reforma laboral que dicen que no se aprobó pero por ahí anda latente; se vienen un montón de cosas más. Y posiblemente ni así salgamos de la falsa comodidad en que nos tienen.

Cintya: Claro, siempre puede ser peor. Pero también podría ser mejor, y no hacemos gran cosa porque la situación se revierta. Está bien sentir amor por la patria y celebrar las fechas importantes, pero creo que es más importante aún no perder de vista nuestra realidad como pueblo y todas las cosas que podríamos arreglar si tan solo tuviéramos un poco más de visión colectiva.

Gaviota: ¡Casi te saco de tu exilio! bueno, no te preocupes, ya tendremos oportunidades más adelante de tocar este tema a profundidad; eso es seguro.

Xocoyotzin: Qué gusto verte de nuevo por acá. La cantaleta nunca debe terminar, a mi varias veces me han dicho "¿qué, sigues con ese tema? ¡ya supéralo!" ¡pues no! no lo voy a superar y creo que nadie debería hacerlo hasta que las cosas empiecen a cambiar. Solo entonces deberemos bajar el volumen, y eso será para analizar las nuevas situaciones y exigir que se arregle lo que sigue estando mal. No debemos permitir a esos lobos hambrientos que se sigan quedando con lo mejor de nosotros.

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Saludos Enfermos.