viernes, noviembre 16, 2012

Calaveras y muertitos


Pues nada, que aquì estoy de regreso, tras semana y media durante la cual la vagancia, el trabajo y el cansancio me mantuvieron alejado del blogcito. Ya se pasò un tantito la fecha (como catorce dìas, nada màs), pero creo que aùn es tiempo de venir a presumirles lo que encontramos Gigia y yo caminando por ahì en aquel delicioso puente de muertos.

Primero anduvimos en las ofrendas del Museo Panteòn San Fernando, con un evento que pintaba de lujo: inauguraciòn nocturna de las ofrendas tradicionales de cada año. Hay que decir que la adrenalina llegaba no por el lado de estar en un lugar lleno de muertos pomposos de hace siglos a altas horas de la noche, sino por la ubicaciòn del panteòn: en plena colonia Guerrero, a unas pocas calles del Metro Hidalgo. De una forma u otra era algo emocionante para hacer en una noche de mièrcoles, y mucha banda compartiò esa idea; tan es asì que la fila para ingresar al camposanto daba la vuelta a la esquina (me pregunto si tendremos el mismo entusiasmo por entrar cuando llegue el momento definitivo...). Hubo una ceremonia de apertura que nos perdimos porque nos fuimos a dar la vuelta y para cuando llegamos al foro improvisado en un rincòn, ya se habìan efectuado los bailes tìpicos y un pequeño homenaje a empleados administrativos . En lo que respecta a las ofrendas, honestamente quedaron a deber. Eran menos en cantidad y calidad, no tan vistosas como las del año pasado; sin embargo, algo se pudo rescatar, y aquì està la muestra:


Para ver el resto de la galerìa, clic aquì.


El viernes, ya instalados en el inicio de puente, tocò el turno a las ofrendas de Ciudad Universitaria. No quiero parecer demasiado negativo, de verdad, pero esas ofrendas de la UNAM están peores cada año. No comprendo cómo es posible que hace unos cuatro años la temática referente a Edgar Allan Poe que manejaron me fascinó aún cuando fui el último día que estarían en exhibición, cuando el desgaste provocado por la exposiciòn a la intemperie serìa significativo, y desde entonces, siguiendo un triste patròn, la calidad de los trabajos ha ido en picada. La UNAM se ha caracterizado siempre por ser la principal impulsora del humanismo y todo lo que este conlleva, incluido el aspecto artìstico; entonces, ver el ai'se va impreso en varios de los altares montados en las famosas islas fue lo suficientemente triste y decepcionante como para considerar el no volver a pararme por allà el pròximo año...a menos que, en cuanto al aspecto culinario, sigan llevando cosas tan chidas como la moronia, un delicioso preparado de longaniza estilo Leòn que descubrì ese dìa servido en tacos y acompañado por nopalitos, frijoles y una salsa de habanero riquìsima que picaba de no mamar, pero no fue impedimento para que me empacara dos tacotes. Bien mirado, con la panza llena el panorama siempre luce màs optimista, asì que, despuès de todo, no me sentì tan a disgusto con las fotos que tomè. Acà hay una:


Y en este enlace, el resto.


El domingo, aùn con la cruda producida por las chelitas y Caribe Cooler en el cierre del Maquinaria Fest, habìa que terminar el puente con algo que aliviara el agridulce sabor de los eventos de dìas anteriores, y el Museo Dolores Olmedo parecìa ofrecer la soluciòn. No nos equivocamos: el lugar està hermoso, alegre. Se respira buena vibra, pese a que la administraciòn es medio mamona y revisa tus cosas a la entrada como si trajeras una bomba o algo por el estilo, confiscando (temporalmente, claro) mochilas para, por ejemplo, hacer que los adultos acompañados de niños pequeños cargaran en las manos biberones, pañales o ropa (¡vaya impràctica pendejada!). Tambièn està el detalle de las alarmas en las salas de exhibiciòn fija, activadas por sensores de movimiento que soltaban su penetrante pitido al menos movimiento en falso de la mano o el pie a una distancia menor de diez centìmetros de la obra que pretendìas admirar, convirtiendo la inicial intenciòn de disfrutar los detalles de cada una de las piezas ahì alojadas en un desfile de almas torturadas ansiosas por salir de ahì. Por cierto, quiero hacer una menciòn honorìfica al personal de vigilancia apostado en dichas salas; ¡què paciencia, què aguante, esas son ganas de trabajar y no mamadas! honestamente, a mi me hubieran dado ganas de molerle el cràneo al primero que se me cruzara en el camino despuès de pasar ahì tan solo media hora. Un aplauso para estas valientes personas, por favor.

De ahì en fuera, todo chingòn: Gansos, pavorreales y xoloixcuintles engalanan los jardines de la antigua Finca La Noria; puestos vendiendo nieve a base de frutas naturales, garnachas, sombreros y una gran variedad de productos artesanales engalanan el corredor principal, llenàndolo de color, olor y sabor.


El resto, aquì mero.


Majestuosos agaves flanquean la entrada a nuestro objetivo principal: la exposiciòn Calacas de Occidente, compuesta por obras, como su nombre lo indica, representativas de aquella regiòn del paìs. La sala asignada para albergarla  estaba ricamente ambientada y las piezas, impecables en cuanto a presentaciòn y manufactura. No sè si aùn estè la exposiciòn (no encontrè el dato en el website del museo, parece que no lo actualizan muy seguido) pero de todos modos recomiendo que vayan...y si no la encuentran, pues pàsense al resto de las salas, que estàn de muy buen ver (nada màs no vayan a olvidar entrar con audìfonos, por lo que ya mencionaba de las benditas alarmas). Vale totalmente la pena, ademàs de que el costo de la entrada es de risa: 55 pesotes si son extranjeros, y solo cinco, ¡sì, cinco machacantes! si portan orgullosamente un nopalote tatuado en la frente. Ahì les va para que se antojen:


Fotos, fotos everywhere (well, really just here).


Sin embargo, hubo una ofrenda que me gustó muchísimo más que todas las vistas durante esos relajantes (y muy necesarios, desde hacía tiempo) días de descanso. Una que no se exhibía en ningún museo ni nada por el estilo, que no era nada vistosa ni espectacular (pero tampoco estaba hecha un mierdero como la mayoría de las de Ciudad Universitaria, cof cof cof), pero fue hecha con muchas ganas y sobre todo, con espíritu de trabajo de equipo.

Una noche antes del Día de Muertos platicaba vía Facebook con una amiga; dejó de escribir por un buen rato y cuando volvió, se excusó diciendo que estaba armando la ofrenda en su casa, que mientras ella acomodaba las cosas su mamá observaba y supervisaba. Me dejó pensando en que nunca le ayudo a mamá con esas cosas, en gran medida porque nuestros carácteres son muy parecidos y se pone en un plan mandón onda Hitler, y yo en un plan desobediente con ganas de hacer las cosas como me da la gana (como casi siempre). Sin embargo, lo que me platicaba mi amiga, aunado a mi afición por la festividad de la muerte y las repentinas ganas de convivir un ratito con mi mamá me impulsaron a pedirle que esperara mi regreso de la oficina al día siguiente para comenzar a armar la ofrenda. El primero de noviembre salí a mi hora, tomé el camino más rápido a casa y en menos de una hora estaba ahí. Lo que en principio parecía un proyecto de dos se convirtió, felizmente, en uno de cuatro: mi papá y una de mis hermanas estaban ya ayudando a acomodar frutas, veladoras, platos con comida y botana, papel picado, crucifijos; varios de mis juguetes (un par de dinosaurios a los que les aprietas la panza y chillan, un caballo de madera que se desarma en cinco piezas a manera de rompecabezas, un alebrije, un camioncito hecho con chatarra repintada) fueron a parar a la ofrenda para que los mocosos que llegaran tuvieran en qué entretenerse. No soy un tipo religioso ni nada por el estilo, pero por un instante tuve ganas de pensar que realmente estaba compartiendo algo con alguien, amén de la agradable media hora con mi familia. En definitiva, puedo declarar oficialmente que el Día de Muertos es mi festividad favorita de todo el año.






Now Playing: Trying your luck - The Strokes


Saludos Enfermos.


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vic dijo...

es chido andar de pata de perro descubres cosas muy chidas :3

GAVIOTA dijo...

sip
eso es cierto!
aca la mera mata de la catrina, y cumpliendo añitos la señorita imaginate la berbena....
Tuvo chidisimo todo el festival de las calaveras.
Y pegado con el aniversario de la ciudad de Aguitas, pos maaaaaaaas señor, maaaaás.
Saludos!!
Así o mas presumida?
jajjajaja
Solo presumo lo que hay, no mas!

{{El Diablo}} dijo...

Vic: Asì es mi estimado.

Gaviota: Espero que me presumas tambièn con fotos, ¿eh? nada me ayudarìa màs a antojarme que eso.


Saludos Enfermos.