domingo, noviembre 18, 2012

Morning bell


No recuerdo la ùltima vez, antes de hoy, que recibì el amanecer de un domingo estando despierto y sobrio (ambas cosas al mismo tiempo, cabe hacer ènfasis en ello).





De hecho hace dos o tres fines de semana me tocò, pero solo mi cuerpo estaba despierto; en realidad me dirigìa a casa tras un intenso after despuès de la boda de mi jefe. Estaba hasta la madre de pedo (cerveza, ron, whiskey, tequila, New Mix de ese que trae picante y sabe bien culero pero ya en la borrachera poco me importò) y un taxi me traìa de regreso a casa en calidad de zombie. Hoy es diferente: despertè a las tres de la mañana despuès de haber dormido pràcticamente todo el sàbado; unas veinte horas màs o menos, descontando los ratos en que estuve despierto para permitir que cierta situaciòn me enfureciera casi recièn salido de la cama por primera vez desde la noche anterior y comer con desgano. Despuès de la ola de calor que recorriò todo mi cuerpo, del rabioso rugido (màs que grito) ahogado en mi garganta antes de dejarle nacer y del inminente y repentino bajòn de energìa, preferì refugiarme en mi cama y mi enorme cobertor pese a que era una tarde soleada. Adiòs al buen talante y las ganas de disfrutar el dìa, que bien poco me duraron.

Tal vez estoy lo suficientemente harto y cansado como para tener ganas de enfrentar situaciones desagradables màs allà de las usualmente producidas por el trabajo; lo cierto es que el cabròn stress no me deja en paz ni dormido, y de esto me doy cuenta cuando amanezco desconcertado porque las puntas de los dedos y las palmas de las manos me hacen notar el dolor que las aqueja gracias a que estuve apretando los puños durante el sueño. Mis muelas tambièn lo resienten a veces, el dolor generado en las mandìbulas me pasa factura de toda la presiòn ejercida y tardan un buen rato en volver a la normalidad.

Algunos sueños son angustiantes, inquietantes; despierto y mi cuerpo duele como si me hubieran pasado por enfrente de toda la defensiva de los Baltimore Ravens con un uniforme de los Steelers puesto. Mi columna vertebral se siente como si estuviera compuesta de spaghetti por tantas horas pegada al colchòn. No hay periodos onìricos agradables de un rato para acà, que yo recuerde, pero siempre hay de dos sopas: sueño violento o demasiado profundo como para retener algo en mi memoria. Despuès de todo eso, lo ùnico por hacer fue levantarme de la cama, ir a cagar (otra vez), disfrutar de las caricaturas que me encantaban cuando era un niño (recuerdo patrocinado por el camarada Gerardo Grouch y aquel post de su autorìa que reviviò mi nostalgia) y pensar, pensar...pensar...pensar en que me gustarìa regresar el tiempo y aterrizar en esa època en que nada importaba demasiado, en que los dìas de quincena no existìan para mi, en que el stress se olvidaba con un rato frente a la tele o leyendo o jugando con mis juguetes, en que el rencor no tenìa cabida y todo se solucionaba con una sonrisa o un abrazo sin mayores divagaciones. Los pensamientos se sucedieron uno a otro igual que los capìtulos de Robotech en mi pantalla. Las horas transcurrieron acompañadas de un tazòn con leche y cereal; un capìtulo màs, el ùltimo cigarro del paquete. Otro capìtulo, una taza de cafè y el cielo hacièndose claro. Una salida a la tienda por màs cigarros, la deliciosa sensaciòn de la luz matinal en mis ojos, el frìo recorriendo mi cuerpo apenas cubierto por una sudadera y el vapor saliendo de mi nariz y boca. Otra taza de cafè, otro cigarro, otro capìtulo; las ganas de abrir la ventana y dejar que el aire frìo me acaricie. Los rayos de sol intentando colarse entre la cortina, y mi mano apartàndola para dejarles entrar de lleno a calentar mi espalda.

Las furias se han ido, disueltas entre la neblina de las primeras horas; pese a esto, queda un resquicio de enojo, de incomodidad. No es ya con quien me hizo enojar ayer, sino conmigo mismo; la misma sensaciòn que posiblemente tendrìa un escorpiòn justo antes de comenzar a perforarse el lomo a sì mismo con su aguijòn. Pero no, todo con calma; esta mañana pinta bien. Estoy sobrio, estoy fresco, el sol me acaricia, hay NFL; tengo ganas de limpiar mi estudio, como si tambièn depurara mi estado de ànimo. El sabor metàlico en mi boca -mezcla del tabaco, el cafè y la incomodidad por haberme disgustado con alguien importante para mi- tendrà que desaparecer poco a poco, y las soluciones habràn de llegar.

Todo es cuestiòn de sentarme aquì, pensar y esperar...




Now Playing: Browns at Cowboys


Saludos Enfermos.


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la MaLquEridA dijo...

Eso de despertarse temprano y no poder dormir, me enferma.

que bueno que ya estas mejor.

Saludos

GAVIOTA dijo...

uchalas!! Pues vaya que si estuvo feo eh!! Bueno al resultado me refiero. Me imagino que para este comment ya pasó el efecto.
Pues ojalá que tu enojo haya disminuído y las soluciones afloren, y a darle a la vivida pues ya que!!!
Levanta ese costal y a darle.
Cuidate!!
Saludos desde Guanatos.

{{El Diablo}} dijo...

Ya estoy mejor señoritas, muchas gracias a ambas por pasar a animar. Gaviota, insisto: ¡còmo te envidio!


Saludos Enfermos.