viernes, enero 27, 2012

Discografía Beatle - A hard day's night


Para el 10 de julio de 1964, The Beatles ya tenían andada buena parte del camino en la conquista de América. Sin embargo, todavía faltaba la cereza en el pastel. A partir de esta fecha, el fenómeno llamado Beatlemania terminaría de adueñarse de los corazones (y los sueños húmedos) de millones de muchachitas que corrían como si las persiguiera Hitler usando tanga cada que los cuatro liverpoolianos llegaban a cualquier parte.

Todo este éxito se debió, en gran medida, a la imagen que les otorgó Brian Epstein al bañarlos, peinarlos y vestirlos con trajecitos en lugar de los jeans, botas y chamarras de piel que acostumbraban en los primeros años, cuando los conoció en The Cavern y se enamoró de la idea de ser su representante. Se volvieron más presentables, más correctos, y esto repercutió en que todo mundo los amara con solo verlos. Es parecido a lo que se hace actualmente con las estrellitas plásticas del pop, con la diferencia de que en aquel entonces The Beatles no solo eran cuatro niños bonitos (es un decir) cantando bobadas, sino muchachos que utilizaban su buena apariencia como trampolín para hacer llegar su música a un público mucho más numeroso y variado del que hubieran logrado conservando la imagen de tipos duros tocando en oscuros pubs.




Su música, así, en negritas. A estas alturas del partido tenían ya un sonido definido y característico, algo que en cuanto llegaba a los tímpanos de la gente, se traducía como "ah, ¡a huevo que son ellos!". La Rickenbacker de 12 cuerdas de George fue un factor determinante tanto para el propio sonido Beatle como para otras bandas que iban saliendo apenas del cascarón, como The Byrds en la costa oeste norteamericana, que a la postre terminaron por crear el folk rock y sin quererlo, dar retroalimentación a los mismos Fab four para que lo implementaran en algunas de sus creaciones posteriores. Neta que qué discazo, el que no lo descargue dando clic aquí y mueva mínimo el piecito escuchando rolas como la misma A hard day's night, I should have known better, Tell me why, Can't buy me love o Any time at all no tiene la menor idea de lo que significan las palabras "ritmo altamente disfrutable" y debería irse castigado al rincón.

Claro que no todo podía ser rock & roll, And I love her es una de las rolitas más célebres no solo del cuarteto de Liverpool, sino de todo el universo musical, si de amor ha de hablarse. Tiene todo: letra edulcorada pero sin rayar en lo cursi, cadencia, requinto; es un dulce total. Sin embargo, es de esas rolas que de tanto repetirse y repetirse y utilizarse en infinidad de situaciones terminan por cansar, así que en materia romántica me quedaría con (y aquí viene mi rola del disco)...





Por otra parte, el concepto A hard day's night no se limita a los 30:12 que duran los trece cortes; entre todo el ajetreo de las giras y la producción acelerada de canciones y discos, The Beatles tuvieron tiempo de dejarse filmar por Richard Lester en un día cualquiera dentro de su vertiginosa rutina para lo que sería su primera película, homónima del disco. Siendo honesto, cuando supe de ella -hace ya algunos años- y vi los cortos me pareció algo boba, con los cuatro tipos corriendo, brincando y dando maromas por todos lados. Eso sí, después de darle la oportunidad no pude menos que disfrutar del cáustico humor que manejaban en aquel entonces -sobre todo John- y recordar lo que alguna vez dijo George: "en Liverpool, todos somos payasos".

Les iba a dejar el link para descargarla o por lo menos verla gratis, pero al parecer las consecuencias del despedorre de Megaupload ya alcanzaron a este, su blog de confianza, y el enlace que tenía preparado ya colgó los tenis. En su lugar, ¿qué tal si les dejo esta otra cosita? si no les gusta por lo menos les sorprenderá.



Now Playing: Päät pois tai hirteen - Korpiklaani


Saludos Enfermos.

domingo, enero 22, 2012

Discografía Beatle - Sgt. Pepper's Lonely Hearts Club Band


Ok, estamos ni más ni menos que frente a uno de los discos más importantes de la historia de la música, y (no sabría si afirmar esto, también hay otro que me mueve mucho el tapete) quizás el mejor de The Beatles.

El 26 de mayo de 1967 los Fab four regalaron al rock un parteaguas en muchos más aspectos que el estrictamente musical. Por principio de cuentas, el concepto. The Beatles estaban hasta la madre de ser The Beatles; el boom de la Beatlemania empezaba a pasarles factura y necesitaban refrescarse. A Paul le pareció buena idea jugar a ser otra banda para sacarse de encima la presión de la expectativa general y crear algo totalmente distinto a lo que venían haciendo desde hacía años. Se quitaron los adustos trajes y corbatas para sustituirlos por coloridos uniformes militares, que daban paso a la nueva banda sensación del momento: el Sargento Pimienta y su Club de Corazones Solitarios, con Ringo caracterizado como Billy Shears a la cabeza, se alistaban para conquistar al mundo.

La portada es simplemente la más influyente en la historia de la música; marcó un antes, un después y definitivamente, la incursión definitiva del rock (y todo lo que conlleva) en el mundo del arte. Realizarla tuvo sus complicaciones, desde enviar una carta pidiendo autorización para utilizar su imagen a cada uno de los involucrados -personalidades importantes de distintas épocas- en el colorido collage (y por increíble que parezca, ¡hubo quien se negó!) hasta retirar u omitir a personajes polémicos como Gandhi, Jesucristo o Hitler, e incluso tuvo anécdotas como la de Germán Valdés a.k.a. Tin Tan, quien estaba contemplado para aparecer en el mismo pero de última hora decidió enviar un Arbol de la vida de Metepec en representación suya.

Las innovaciones no se limitaron al arte de la cubierta; Sgt. Pepper's Lonely Hearts Club Band es el primer disco en incluír un booklet con las letras de las canciones, además de un extracto de la sesión fotográfica de la portada, un poster de John, Paul, George y Ringo, y material recortable para coleccionistas: un mostacho igualito al del Sargento, una foto del mismo, galones de sargento -obviamente-, una insignia con el logo oficial del Club de Corazones Solitarios, otra con la cara del Sargento (¡vaya ego el de este hombre!) y un stand up para el escritorio (no logro imaginar siquiera que alguien haya sido capaz de recortarlos, por cierto).

Con todo y que la idea de hacer un album conceptual no cuajó (lo único conceptual es la rola que da nombre al disco, la continuidad con With a little help from my friends y el reprise de la primera), cada uno de los cortes es de primerísimo nivel. Escuchar todo el disco de un jalón es como visitar un circo vaudeville capaz de transportarnos a través de la alegría, la tristeza, la espiritualidad, la ironía, la siniestra elocuencia de una gran obra. Lucy in the sky with diamonds -LSD se quiso leer en sus iniciales, pese a que John juró y perjuró que está basada en un dibujo hecho por su hijo Julian-, She's leaving home, Being for the benefit of Mr. Kite!, Lovely Rita, Getting better, Fixing a hole; Within you, without you. Todas son rolas hechas a mano (si cabe la expresión), cada una supone una condecoración del más alto rango colgada en el uniforme del Sargento, se vuelven entrañables y básicas en el gusto de todos los que amamos la música de los cuatro genios de Liverpool. Al mismo tiempo, todas estas delicias sirven como platillo previo a la que, en mi opinión, es la rola del disco:




Esta canción, con todo y sostenutto final de piano, representa la madurez del rock. ¿Qué opinan ustedes? ¿cuál es su joya en la corona? platíquenme mientras disfrutan el disco y el regalito que les traje. No son los recortables ya mencionados, los que encontré eran scans de una calidad más bien pinche; sin embargo, creo que esto les va a gustar.



Now Playing: Fixing a hole - The Beatles


Saludos Enfermos.

jueves, enero 19, 2012

Discografìa Beatle - Let it be





Para cuando Let it be vio la luz, el 8 de mayo de 1970, el cuarteto de Liverpool era historia. Todo el desmadre que se trajeron desde las grabaciones del llamado White Album terminò por dar al traste con la que habìa sido la banda màs grande del mundo, entre la omnipresencia de Yoko Ono, la guerra de egos entre John y Paul que tenìa a George queriendo sacarse de encima la jetatura de sus compañeros desde hacía un tiempo y a Ringo como el niño que queda enmedio de los papàs en pleno proceso de divorcio, las ansias de Paul por generar un proyecto que reuniera moralmente a la banda, el valemadrismo de John, las discusiones, jalones de pelos, músicos invitados para alivianar el ambiente y un penoso etcétera que resulta duro de recordar para cualquier beatlémano.

Let it be, que en principio iba a llamarse Get back a manera de sùplica por retomar la cohesiòn, camaraderìa y -sobre todo- espìritu que les habìan llevado a la cima del mundo, estaba planeado como un documental que proyectara a The Beatles regresando a sus raíces a base de puro y energético rock & roll. Sin embargo, el tiro saliò por la culata mostrando a una banda desunida, harta y hasta indiferente. La salida momentànea de George durante este periodo y el socarròn comentario de Lennon sugiriendo que lo sustituyeran con Eric Clapton no ayudaron a calmar los ànimos, por lo que fue necesaria la presencia de Billy Preston para lograr que los cuatro Beatles entraran al estudio, asì fuera por separado, para hacer cada quièn la parte que le correspondìa. Sin embargo, el ùltimo clavo en la tumba del proyecto -en la forma de Phil Spector y su famosa pared de sonido- terminarìa por mandar el disco y el documental enlatados a la bodega (con todo y lo maravilloso que habìa resultado el concierto en la azotea de Apple a manera de cierre para el mismo), dando salida al Abbey Road de 1969.

Musicalmente hablando, calificarìa al Let it be con un austero 8, aunque debo confesar que mi evaluaciòn no es 100% objetiva. El disco suena a despedida y eso lo vuelve un tanto triste, pese a la sublime belleza de piezas como I me mine y su delicioso slide, Let it be, The long and winding road y la mismisima Across the universe, que ya hizo honor a su nombre como mencionè en este otro post; o al entrañable flashback rocanrolero logrado a travès de piezas como Get back, I've got a feeling y One after 909, magistralmente interpretadas en el ya mencionado concierto de la azotea que terminò con una intervenciòn de la policìa (no muy agresiva, a decir verdad), que invitò a los Fab four a bajarle dos rayitas a su desmadre por favorcito, ya que las afortunadìsimas personas que circulaban por Savile Row estaban tan embelesadas (¡y còmo no!) vièndolos tocar en vivo despuès de tantos años, que esa parte de la ciudad estaba paralizada. Por otra parte, siempre existirà la disyuntiva acerca de què tan bien estuvo que se permitiera a Spector (pese a las rabietas de Paul) vestir los tracks con orquestaciones y coros, màxime despuès de conocer el Let it be...naked.




Haciendo un anàlisis rapidito corte por corte, yo podrìa las cosas asì:




Mi rola del disco:





Pero vamos, no hay por què quedarse con lo que yo les diga. ¿Por què no descargan ambos discos, haciendo clic aquì y aquì, y me platican què opinan? ¿Què versiòn les gusta màs, què canciòn merece llevarse el MVP? Platíquenme, y por supuesto, no dejen de llevarse un recuerdito de lo que pasó la mañana del 30 de enero de 1969 en aquella azotea.



Now Playing: I me mine - The Beatles


Saludos Enfermos.

sábado, enero 14, 2012

Discografía Beatle - Please please me


Se dice que cuando las cosas se hacen al chingadazo nunca salen bien. Please please me, lanzado al mercado el 22 de marzo de 1963, puede ser considerado como la excepción que confirma la regla.

Fue grabado en solo nueve horas, ¡nueve! y todo porque en aquel entonces los cuatro genios de Liverpool eran tan pobres que no pudieron pagar más tiempo en el estudio. Sin embargo, además de pobres eran enjundiosos, y en chinga se aventaron los catorce cortes que componen el primer destello a gran escala de la banda: ocho rolas compuestas por el tándem McCartney-Lennon (no, no es Lennon-McCartney, por única ocasión los créditos fueron firmados con el apellido de Paul en primer lugar) y seis covers seleccionados del repertorio que acostumbraban tocar entre los pubs del Merseyside y los pelucheros de Hamburg, cuando se codeaban con pesos pesados de la talla de Tony Sheridan o Rory Storm & The Hurricanes (banda a la que le bajaron al buen Ringo, por cierto).

Salvo por Chains -que nunca me ha convencido- las otras trece rolas me encantan. El legendario one, two, three, four! inicial de I saw her standing there le da un arranque lleno de vitalidad al disco, predispone a la idea de que se tiene en las bocinas algo diferente y de muy buena manufactura. Se siente la frescura de los primeros años del rock & roll, en los que la premisa era hacer algo ruidoso y poco convencional para contrarrestar el rancio almidón característico de la sociedad inglesa de los años 50's. Por otra parte, frasecillas como "pregúntame por qué digo que te amo" o "déjame susurrar en tu oído las palabras que quieres oír" denotan la inocencia y ternura de aquel entonces, cuando todavía las chicas se ponían rojas como jitomates cuando el Mod de sus sueños les tomaba la manita.

Please please me es, además, un disco muy democrático para ser el primero de una banda rodeada de competidores que, usualmente, llevaban como rúbrica el nombre de su vocalista mas el "& sus chalanes". Cada Beatle tiene chance de cantar por lo menos una canción, así se tiene la oportunidad de conocer a los cuatro desde el principio e ir escogiendo un consentido. Me gusta mucho la interpretación de Boys en la voz de Ringo, pero mi favorita, en definitiva, es:




Cuenta la leyenda que George Martin decidió grabar esa rola al final de la sesión porque Lennon andaba resfriado, así que para no desmadrarle la voz desde el principio (y arruinar las 700 libras con que contaban para pagar la grabación de todo el disco) la mandaron al último. El tema requirió de dos tomas para estar listo, y cuando llegó la segunda ya la voz de Lennon parecía la de Saúl Hernández (perdón, pero no me vino a la mente una voz más culera); sin embargo, ese desgañite y esa entrega en la pieza final cierran un círculo que, a la postre, atravesaría el Océano Atlántico  para infectarnos a todos con un peligroso virus llamado Beatlemania.




El dato curioso: esta portada es la única que se repite en más de un disco de The Beatles; denle clic aquí y aquí para que vean de qué hablo y disfruten de un par de sorpresitas que les traje.



Now Watching: Liar liar


Saludos Enfermos.

jueves, enero 12, 2012

Discografía Beatle - Yellow Submarine


Desde el año pasado venía cocinando la idea de aventarme un especial de The Beatles lo más ameno posible, dando lucimiento principalmente a su discografía. Quería, originalmente, hacer un pequeño homenaje a cada uno de los discos de estudio de los Fab Four en el aniversario de sus respectivos lanzamientos; sin embargo, ya que se nos viene encima esa mierda de ley SOPA (que en caso de aprobarse este 23 de enero acabaría no solo con mi macabro plan sino con toda libertad de expresión y difusión en Internet), mejor de una vez y para no quedarnos con las ganas empezamos con este humilde tributo. La mecánica es bastante sencilla: yo posteo un disco a la vez, acompañado de algún material extra -que si no, ¿qué chiste tendría? sería más práctico que cada quién buscara su disco en la red y ya- y ustedes, mis pocos pero apreciados lectores, me regalan algún comment a manera de aliciente para que publique el siguiente álbum. Entonces, fans de la banda más grande, chingona e influyente de todos los tiempos, apúntense y apúrense a comentar acá y a compartir el blog con su mamá, su papá, sus hermanitos, con la vecina fea, con el güey ese de la oficina que les cae gordo y con todo mundo. ¡Empezamos!

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El primer turno toca a Yellow Submarine, lanzado el 17 de enero de 1969 y que honestamente, me parece el material más flojo que pudieron haber sacado los genios liverpoolianos.




Vámonos con la cara A del vinilo. Yellow Submarine es, posiblemente, la canción más famosa cantada por Ringo Starr -así como la carta fuerte de este álbum, por obvias razones-. Originalmente apareció en el Revolver de 1966, y si bien el resto de los cortes de aquel álbum a blanco y negro hacen ver a esta pieza como una rola más, en este larga duración toma un lugar más justo, a pesar de venir escoltada por monstruos del tamaño de All you need is love, Only a Northern song, It's all too much (ambas salidas de la genialidad contenida de George Harrison), o Hey bulldog. Pero...aquí viene el por qué de mi párrafo anterior.

Podría decir que la cara B del álbum es solo disfrutable por los fans de hueso colorado, al menos en principio. Contiene siete piezas orquestales creadas por George Martin que, en la película, acompañan a nuestros músicos consentidos convertidos en caricaturescos héroes a través de un montón de aventuras en pos de salvar a la música de los malvados pero divertidos Blue Meanies. A primera escucha no parecen algo muy emocionante, de hecho podrían provocar el impulso de picarle al botón de Stop y vámonos con lo que sigue. Sin embargo, si se les pone atención, resultan un agradable fondo mientras uno hace otras cosas; hace rato estaba trabajando y disfruté mucho cruzar el mar del tiempo, el de los agujeros y el de los monstruos al tiempo que mi análisis de rutas progresaba. Después de todo, no hay que olvidar que Mr. Martin tuvo gran parte de responsabilidad en el éxito de The Beatles por medio de su talento, creatividad e innovaciones técnicas cabronamente avanzadas para la época.

¿Por qué dedicarle un post, entonces, a un disco que en la escala del 1 al 10 yo calificaría con un 7? pues porque son The Beatles, para empezar. También porque -como dije- pese a ser un trabajo no tan reluciente como los demás, contiene canciones que cualquier otro hubiera matado por componer. Porque la película es un viajezote psicodélico altamente disfrutable por niños y adultos de igual manera, y porque 30 años después, con la reedición de la película, la gente de Apple Records le hizo el paro al disco sustituyendo las pistas orquestales de Martin con rolas (en su mayoría recicladas de otros álbumes, pero qué más da) que también aparecieron en el film y le dan una nueva dimensión llena de frescura.




Si tuviera que elegir la rola del disco (del original, quiero decir), me quedaría con...





Aunque claro, en gustos se rompen madres géneros, así que ¿por qué no me platican cuál es su favorita? ¿qué versión del disco les gusta más? ¿el original, o la reedición? no se queden con las ganas, bajen la versión 1969 aquí, y la 1999 acá. Por supuesto, no podía faltar la película (esta no la encontré descargable, nada más la pueden ver online, no sean golosos)...y esta otra rareza que me encontré.



Now Playing: Yellow submarine in Pepperland - The Beatles


Saludos Enfermos.

miércoles, enero 11, 2012

Target 2012


1.- Tomar clases de yoga y de muay thai; tengo que inscribirme en el transcurso de este mes mientras agarro condiciòn fìsica en casa. Si no es en este mes ya valiò madre, y realmente me urge ocuparlos dentro de mi plan anti-stress.

2.- Satisfacer mi consumismo capitalista con mayor regularidad. Para la chinga que me llevo, sentir que mi esfuerzo rinde fruto a travès de comprarme ropa, cosas de The Beatles, gadgets, pelìculas, discos, muebles para mi casa y cuanta madre se me antoje, es bàsico.

3.- Levantar mi casa, hacerle todos los arreglos necesarios para dejarla en calidad de habitable. El sàbado empiezo.

4.- Retomar la disciplina y precisiòn en todo lo que hago. Ultimamente me he vuelto un desastre, asì que volver al sistema "unidades de media hora" ayudarà a optimizar mi tiempo; los beneficios deben verse reflejados desde en mi puntualidad y mi forma de trabajar, hasta en el orden que tanta falta hace en mi recàmara y mi estudio.

5.- Aprender a cocinar. ¡Ya! llevo como tres años queriendo hacerlo y solo he aprendido a hacer sopes (que la neta, me quedan ricos), asì que creo que aprender una receta por mes me serà de mucha utilidad.

6.- ¡Ejercicio! ya lo mencionè en el post anterior, traigo un buen proceso perdiendo peso y este año quiero rematarlo ponièndome bien pinche sabroso. Tiene que ser ya.

7.- Recuperar el hàbito de la lectura constante. Lo dejè por mucho tiempo, a finales del año pasado empecè a entrar en ritmo pero de todos modos voy lento; la idea es chutarme un libro al mes, como cuota mìnima.

8.- Tengo un montòn de pelìculas pendientes por ver. Entre el cine de autor que me pasò Gigia desde hace un buen, varias descargas y muchas otras que me han prestado, hay tarea para rato; tambièn me he dedicado a descargar mùsica en cantidades industriales, tengo muchìsimos discos y canciones que esperan turno para ser ordenadas, junto con el chingo de archivos de todo tipo que hay en las 2 laptop.

9.- Reforzar el hàbito del ahorro; viene un plan muy, muy ambicioso, asì que a la de ya, la mitad de las quincenas al cochinito.

10.- Comprar un anillo.


No los voy a llamar "propòsitos", porque eso suena como la mierda que usualmente se dice al principio de cada año y transcurridos doce meses, no se ha concretado ni el 10%. Prefiero llamarles Objetivos, darles el seguimiento oportuno y regresar a este mismo post dentro de 366 dìas para obtener la estadìstica y ver què tan orgulloso puedo sentirme de mì mismo. Hasta entonces, este blog continuarà con su programaciòn habitual.






Now Playing: Revolution - The Beatles


Saludos Enfermos.

jueves, enero 05, 2012

Crònicas de un obeso en rehabilitaciòn, Pt. 5


Hace tres meses entrè a un concurso que se armò en la oficina para bajar de peso, como mencionè en este otro post; despuès de un buen rato de sufrirle (a medias, porque tambièn me daba mis escapadas culinarias), quedè empatado en el primer lugar de la rama varonil y me llevè un pequeño premiecito, ademàs de obtener una serie de beneficios extra que me dejan muy satisfecho. Salvo por el destrampe de diciembre, que era màs que inminente, he aprendido a comer sin pan ni tortilla y a no tomar lìquidos mientras como; ya consumo frutas y vegetales a los que jamàs pensè que les tomarìa gusto, por ejemplo calabazas o papaya. Ademàs, a pesar de que el ejercicio que hice en ese lapso fue muy poco tiràndole a nulo, obtuve muy buenos nùmeros. Ora veràn:




Segùn me dijo la nutrióloga que se encargò de darnos seguimiento, bajè parejito, sanamente y bastante bien. Ahora viene la parte mamalona: quemar la grasa que sobra y està màs pegada a la carnita, que son màs o menos siete kilos, y luego empezar a construir la musculatura que hace mucho quiero tener y nomàs no he obtenido por inconsistente todo el tiempo que paso trabajando. Ya que mi bici estàtica las dio por el exceso de uso (llevaba unos cinco años con ella) tendré que hacer algunos ajustes que no mencionaré sino hasta el próximo post, en el cual revelaré mis maravillosos y sumamente profundos propósitos de Año Nuevo; sí, me va a tomar como una semana redactarlos y acomodarlos pero qué se le va a hacer, así soy yo de huevón metódico. Lo único que puedo adelantar es que uno de ellos involucra esto:




y esto:




No, no voy a golpear a Russell Crowe en la cabeza con unas pesas para dejarlo inconsciente, no empiecen de chistosos. Al asunto le llamaré Panzerprojekt porque suena chingón, me encantan la fonética y gramática del alemán, además de que el pueblo teutón es el cliché encarnado de la eficiencia, disciplina y trabajo duro. Por último, recordando las clases de historia de la escuela, los Panzer eran unas maquinotas infernalmente cabroncísimas y potentes que tenían este impresionante aspecto:




Ok, creo que después de todo sí balconee una de mis metas para el 2012; me ganó la emoción. No se pierdan, amables lectores, el resto del chisme en la próxima publicación.



Now Playing: Hide you - Kosheen


Saludos Enfermos.

domingo, enero 01, 2012

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Porque en este blog hay ética y principios, aunque usted no lo crea.


























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