miércoles, febrero 29, 2012

Discografìa Beatle - Rubber soul


Rubber soul fue el disco definitivo, el que marcò el futuro de The Beatles. El 3 de diciembre de 1965 se dijo adiòs a la etapa de la Beatlemania, a las letras melosas que encantaban a las fans, y se dio el primer paso hacia un mundo distinto, lleno de experimentaciòn y descubrimiento.

Sin embargo, la transiciòn no resulta abrupta. No es como si hubieran dejado de hacer pop para ponerse hasta arriba y recorrer las nuevas rutas creativas que estaban por desbloquearse en sus cerebros. Se trata de una colecciòn de cortes que reflejan la adultez alcanzada por la banda al componer la totalidad de los mismos, sin recurrir a los covers (que desde siempre se les dieron bien), combinando atinadamente ambas tendencias, mezclando ritmos variados; enriqueciendo sus letras, principalmente, con la influencia que significó entrar en contacto con Bob Dylan (y con la mota) y el toque folk que traían desde Help!, el cual se haría más notorio en esta placa.

La divertidamente ácida Drive my car abre el telón, seguida por Norwegian wood, primera rola (no solo de The Beatles, sino de toda la producción occidental) en que se incluiría el sitar y primera también en la que el desarrollo de la lírica alcanza un nivel mucho más profundo, cosa que sucede también con Think for yourself, The word, I'm looking through you -que se siente como sal en la herida después de un romance fallido-, If I needed someone y por supuesto, la nostálgica, bellísima, impactante In my life (que, quienes son lectores de este blog de hace algunos años, recordarán que la llegué a dedicar a mi apreciable bandita aquí mismo). Pero no, esta no es mi rola del disco, aunque tomar la decisión fue difícil; mi consentida, por emotividad y significado, es:




La fórmula balada mccarniana+country cantado por Ringo funciona de nueva cuenta; Michelle tiene los arrestos para convertirse en un pop bello, fácil de recordar e infaltable en el cancionero de todo beatlémano que se precie de serlo; What goes on...honestamente no me convence, aunque habrá a quien sí; el hecho es que fue la última incursión Beatle en el country. Por otra parte, Girl, You won't see me y Wait significan los últimos vestigios de la Beatlemania, los últimos acordes impregnados con esa inocente alegría propia de los muchachos que salieron de Liverpool buscando fortuna y fama, la cual, a decir de John poco después del lanzamiento de Rubber soul, era en esos momentos más grande que la de Jesús. El comentario pasó desapercibido en Inglaterra, pero en Estados Unidos, mochos como ellos solos (sobre todo en el sur), causó tal revuelo que terminó en excesos tan ridículos como la quema -¡literal!- de todo aquello que tuviera que ver con los Fab four y una disculpa pública de parte de Lennon, un tanto presionado por Brian Epstein, quien era consciente de que ese asunto no resultaba buena publicidad.

Los problemas continuaron cuando rechazaron cortésmente una invitación de Imelda Marcos, primera dama de Filipinas, para que la banda desayunara con ella aprovechando su estadía en aquel país. La bronca no se hizo esperar, al grado que durante los conciertos Ringo tuvo que colocar los platillos de la batería en posición vertical, a manera de escudos, temiendo que algún loco sacara un arma y tuviera la ocurrencia de disparar. Aquella visita a Manila, con la humillación que sufrieron al ser calumniados, escupidos, golpeados (bueno, solo Ringo...John y Paul se salvaron al esconderse detrás de un grupo de monjas en el aeropuerto), además del robo que sufrieron a mano de los impuestos tailandeses (que en aquel entonces parecían los del México actual), significó una drástica decisión: el final de las giras, ya que, a decir del propio Lennon, no estaban dispuestos a arriesgar el pellejo por un estadio lleno de adolescentes gritonas. Si Brian Epstein no les hubiera advertido que de no ir a tocar a Chicago -por lo que ya se les había pagado de manera anticipada- y cancelar la gira recibirían una multa por un millón de dólares, quizás no hubieran llegado al Shea Stadium a la que sería una de las ùltimas apariciones en público de The Beatles ejecutando su música (al menos hasta el célebre concierto en la azotea de Apple).

A partir de ese punto comenzaría a escribirse una nueva historia. Una delirante, psicodélica, alucinógena, que transformaría al rock y le haría pasar de corriente contracultural, a cultura.



Now Playing: The munster - The Black Soul Trio


Saludos Enfermos.

jueves, febrero 23, 2012

Discografía Beatle - Magical Mystery Tour


Magical Mystery Tour es una obra mucho más interesante de lo que aparenta, por lo menos al juzgar prematuramente su cubierta.




El estreno llegó el 27 de noviembre de 1967, Magical Mystery Tour (la rola abridora) prometìa un viaje lleno de emociones, y no decepcionò, seguida del piano que en The fool on the hill envuelve bellamente al solitario personaje que disfruta de su entorno sin preocuparse por nada más, ni siquiera por aquellos que le observan danzar a travès de las montañas de Niza, arriba y abajo, extrañados, sin entender el motivo de su felicidad.

De entre los cortes que componen esta placa, hay dos en especial que tienen un lugar privilegiado en la historia. Uno de ellos es Flying, primer tema casi totalmente instrumental del cuarteto (y digo "casi" porque, si nos ponemos puristas, no es instrumental al 100% debido a los coros que contiene). El otro, compuesto expresamente para el programa Our World -y compuesto al chilazo ademàs, ya que Lennon se las ingeniò para dejarlo listo 10 dìas antes del evento-, donde compartiò escenario, a travès de una transmisiòn televisiva a gran escala, con lo màs representativo del orbe (incluìdo el ballet folklòrico de Amalia Hernàndez, que hizo lo suyo en el Zòcalo y el Paseo de la Reforma). Inglaterra llevò al mundo un mensaje en la voz de John, Paul, George...y Mick Jagger, Keith Richards, Eric Clapton, e incluso Keith Moon tocando la baterìa hombro a hombro con Ringo:

Todo lo que necesitas es amor

Mensaje que, por desgracia (¡y a màs de cuarenta años de haberse transmitido!) nos hemos encargado de tomar a la ligera, restando importancia a una palabra que, pese a su baja complejidad fonètica y gramàtica, encierra màs verdades que cualquier libro considerado sagrado y tanta belleza de sentimientos como el corazòn de un niño al evocar el rostro de su madre. Y sin embargo, pese a nuestros olvidos y desidias, no todo està perdido. No, por lo menos, mientras tengamos presentes esas cuatro letras.

En temas menos viscerales tenemos a la gran I am the walrus, con su legendaria frase inicial I am he as you are he as you are me and we are all together, y el intencionado sinsentido que John regalò a todos aquellos ociosos que gustaban de buscar significados ocultos entre el trabajo de The Beatles (tendencia que parecìa venir màs o menos desde el disco anterior). Y claro, al verse burlados, los màs aferrados buscadores no dudaron en tomar Hello goodbye como una prueba màs de que Paul habìa muerto meses antes, basàndose en la teorìa de que Billy Campbell -un supuesto doble que tenìa el mismo aspecto, era zurdo y cantaba igual que el cèlebre bajista- decìa adiòs al finado para tomar su lugar.

Por fortuna, ninguna de estas teorìas logra desviar la atenciòn de la gama creativa de que hicieron gala nuevamente los Fab four en este larga duraciòn. Desde el creciente hinduìsmo de George, presente en Blue Jay way, hasta la alegre tonada pop de Penny Lane o la elegancia de Your mother should know; sin dejar de resaltar la belleza de mi rola del disco:





Contrastando un poco con la excelsa manufactura del album (que pueden obtener aquí), tenemos la pelìcula homònima. En su tiempo no cuajò, en parte por errores tècnicos (como dàrsela a transmitir a la BBC en formato blanco y negro, con el que no se apreciaba la pachequez a color que los cuatro liverpoolianos habìan creado) y en parte porque no se trata de una pelìcula convencional. Pensaba describir un poco la trama, sin embargo no lo harè...¡porque no hay trama! el ego desbocado de Paul, combinado con la genialidad lisèrgica de John y la eterna (hasta ese momento, al menos) disposiciòn de George y Ringo para seguir las correrìas de aquellos dos, dio como resultado un guiòn escrito sobre un cìrculo dividido en determinada cantidad de partes donde cada quièn escribiò lo que mejor le pareciò. Sin embargo, a pesar de la negativa impresiòn general que cosechò y a tantos años de distancia, el film adquiriò un status de culto obligado. No por nada Steven Spielberg lo consiera una obra de arte y ensayo, aunque la mejor opiniòn, en definitiva, la tendrà cada uno de ustedes despuès de verla.








Now Playing: Is this it - The Strokes


Saludos Enfermos.




P.S. I love you: Los que la vieron y les gustò, levanten la mano en forma de comment y les digo còmo obtener no solo este clip, sino cualquier otro (¡o casi!) gratis.

sábado, febrero 18, 2012

Discografía Beatle - The Beatles


El 22 de noviembre de 1968, llegó a la luz pública el principio del fin.




The Beatles, mejor conocido como The White Album -por obvias razones-, fue concebido principalmente durante la estancia que tuvieron los Fab four en India, estando en el campamento de meditación trascendental de Maharishi Mahesh Yogi, donde coincidieron con otras celebridades musicales pachecas del momento como Donovan o Mike Love, de The Beach Boys. Sin más instrumentos occidentales a la mano que la guitarra acústica, los cuatro encontraron un amplio espectro de creatividad, que llevó a este disco a convertirse en una de las más grandes obras del cuarteto.

Sin embargo, no todo es tan maravilloso como suena. Sí, The Beatles explotaron su talento de una manera impresionante para realizar esta placa; pero no lo hicieron como conjunto, sino como individualidades. Cada uno plasmó su muy personal sello en sus rolas, utilizando a los demás integrantes del equipo como simples músicos de acompañamiento. Así las cosas, se nota el gusto de Paul por la música de salón de los 50's en Honey Pie; la venia juguetona de Ringo se hace presente en Don't pass me by; George trajo a colación nuevamente las influencias hinduístas que había estado recibiendo desde hacía tiempo a través de Long, long, long; y John...John es más difícil de explicar.

Lennon se convirtió en una dualidad desde que Yoko Ono llegó a su vida. Su genio creativo se vio influenciado por la presencia de la japonesa, quien paulatinamente se fue adueñando de un lugar a su lado en el estudio (a pesar de que los cuatro tenían un acuerdo de no llevar a sus parejas al mismo), lo cual generó fricciones cada vez más notorias dentro del grupo, llevando a episodios tan lamentables como la momentánea salida de Ringo o el connato de bronca protagonizado por John y George. Yoko tuvo mucho que ver en la creación de Revolution 9, un collage que me cuesta trabajo definir (la primera vez que lo escuché sentí un escalofrío y como a la quinta reproducción consecutiva tenía ganas de golpear a alguien, pero sigo escuchándolo y disfrutándolo). También trajo a flote la conciencia social de John, que quedó plasmada en rolas como Revolution 1 y The continuing story of Bungalow Bill, así que eso me deja con opinión dividida respecto a ella (que al final, como se hace con las novias de los cuates, creo que es mejor no meterse en esos terrenos; John deja bien claro esto en Everybody's got something to hide except me and my monkey).

Regresando a los genios creativos (individuales), The Beatles es una colección impresionante de ritmos y líricas. La inicial Back in the U.S.S.R. hace homenaje al surf de The Beach Boys, del mismo modo que Ob-la-di, ob-la-da suena como un divertido ska, o que Helter skelter resulta ser la madre del metal (problem, Black Sabbath?) ¿Quién diría que tremenda rola pudiera ser de la autoría del fresa de Paul? tiene un flow increíblemente dinámico, es perfecta para escuchar un lunes llegando a la oficina o en el momento en que más potencia necesiten. Claro que no todo podía ser perfecto: esta rola tiene su lado oscuro, ya que sirvió como inspiración a Charles Manson y a su bandita para hacer las marranadas por todos conocidas bajo el argumento de que Helter skelter era, en realidad, la trompeta inicial de una guerra civil. Vaya imbécil.

Las rolas con dedicatoria no se podían hacer esperar en este desfile de joyas. Dear Prudence lo está para la hermana de Mia Farrow, quien tuvo complicaciones con la meditación y terminó por encerrarse en una cabaña; la canción es una invitación de John a salir de ahí y disfrutar lo que estaba viviendo. Sexy Sadie es el reproche del mismo John hacia el Maharishi, al enterarse de que éste intentó meterle mano (y algo más) a Mia Farrow, demostrando que tenía más de viejo verde que de santo y perdiendo toda credibilidad a ojos del Beatle. Julia es una pieza sencillamente magistral, dedicada a la memoria de la madre de John, atropellada por un policía ebrio cuando aquel era apenas un mozalbete; la dulce tristeza de sus acordes ha conmovido corazones al pormayor durante muchísimos años, incluído el de Kurt Cobain, que a decir de Butch Vig, gustaba de tocarla para relajarse entre grabaciones. Glass Onion es un poco más general, dirigida a todos aquellos que gustaban de buscar significados ocultos en las composiciones de The Beatles; Piggies, compuesta por George, lleva dentro de su envoltura infantil una rabiosa crítica (vigente entonces y ahora más que nunca) dirigida a quienes ostentan el poder.

La colaboración de personajes ajenos al cuarteto no fue algo nuevo en este disco, aunque sí muy notorio. Entre lo más destacado puedo mencionar a Yoko y a Pattie Boyd haciendo coros en Birthday y, por supuesto, a Eric Clapton haciendo maravillas con sus dedos en While my guitar gently weeps, a invitación del propio Harrison. Bob Dylan hace presencia (si no instrumental, sí nominalmente) en Yer blues, mi rola del disco. Escuchen y saquen las galletas saladas para rajarse las venas:





Esta canción es una bestialidad, una completa salvajada si se escucha en momentos en que el ánimo anda por los suelos. Recuerdo que cierta vez sufrí una decepción amorosa y, montado en el metro camino a casa después del penoso episodio, con el White Album en mi discman (¡imagínense cuántos años hace de eso, que yo usaba discman!) vino Yer blues a terminar de aniquilarme y a sacarme una sonrisa de desconsuelo. Fue simplemente brutal.

¿Cuántos recuerdos, desagradables y bonitos, puede encerrar una sola producción? The Beatles tuvieron razón al contradecir a George Martin, quien originalmente quería que se editara todo en un solo vinilo. ¿Dónde hubieran quedado entonces Martha, el pájaro negro, las trufas y el mapache Rocky? ¿qué hubiera sido de entrañables cortes como Happiness is a warm gun, I'm so tired, I will, Mother Nature's son o Cry baby cry? incluso piezas que parecieran de relleno -a primer vistazo- pero tienen personalidad y encanto propios como Wild honey pie o Why don't we do it in the road pudieron ser descartadas, lo cual, afortunadamente, nunca sucedió. Llamémoslo necedad, pero gracias a eso, los cuatro genios liverpoolianos nos obsequiaron una bella manera de despedir el día a través de Good night.

Cada uno de los componentes de este monstruo blanco (que pueden obtener dando clic acá), naturalmente, significó muchísimas horas de trabajo. Si quieren conocerlo basta con dar clic aquí y aquí; ojalá lo disfruten tanto como yo.



Now Playing: Hey Jude - The Beatles


Saludos Enfermos.

jueves, febrero 09, 2012

Discografìa Beatle - With The Beatles

   
Ladies and gentlemen...The Beatles!




Con este disco terminò de estallar la bomba de la Beatlemania. Si Please please me situò a los Fab four en el escaparate màs iluminado y bonito de Europa, With The Beatles, publicado el 22 de noviembre de 1963, les dio el empujòn para cruzar el charco y aterrizar en el Aeropuerto Internacional John F. Kennedy el 7 de febrero del siguiente año. Aparecer en el Ed Sullivan Show fue como meter al caballo en Troya, pero una vez cruzada esa aduana todo el èxito, las giras, las fans, las corretizas cada que se paraban donde fuera y demàs linduras originadas por el hecho de ser la banda màs grande del orbe, llegaron en torrente.

With The Beatles trae la misma fòrmula de su predecesor, e incluso mucha gente coincide en que este bien podrìa ser la secuela de aquel. Ocho canciones originales acompañadas de seis covers excelsamente escogidos de entre los restos del olvido, o lo que es lo mismo, rolitas que en su momento tuvieron un fugaz -y no muy abundante, en algunos casos- èxito en manos de otros intèrpretes, pero que al ser tocadas por estos cuatro Midas modernos se convirtieron en autènticos hits.

De entre las rolas de manufactura Beatle, podrìa destacar a algunas de ellas como piezas capaces de hacerme mover el pie rìtmicamente mientras trabajo al mismo tiempo que mi flequillo se alborota. It won't be long y All my loving, ademàs de mi rola del disco, entran en esta categorìa.





Estas piezas, ademàs de ser pegajosas y altamente bailables (con la cabeza nomàs, que ya he mencionado antes que tengo dos pies izquierdos) se mezclan dentro de la otra categorìa del disco: cancioncitas romànticas, sencillas de memorizar y capaces de producir un decibelaje inimaginable desde las gargantas de las fèminas que tuvieran la dicha (u orgasmo, mejor dicho) de estar cerca de donde sonaran los cuatro muchachos liverpoolianos. Entre las mismas, menos rìtmicas pero igual de bonitas, se pueden contar All I've got to do y Not a second time, esta ùltima con todo y su cariz de desamor.

I wanna be your man, un alegre rock cantado por Ringo, tuvo tan buen jale entre los escuchas que incluso le fue prestada a The Rolling Stones para que tuvieran un sencillo que grabar y se unieran a la llamada Invasiòn britànica, compuesta por bandas que aprovecharon el impulso Beatle y colonizaron, esta vez musicalmente, territorio americano...aunque yo les hubiera prestado mejor Don't bother me (perdònenme fans de George, sè que fue su primera composiciòn pero no està chida) o Little child; para mi, las dos rolitas que se quedan un par de pasos atràs del resto de los cortes compuestos por John, Paul y George.

De entre los covers, como ya mencionè, todos merecen ser considerados como la mejor prueba de que el reciclaje funciona. Till there was you es una belleza tomada del show The music man, bellamente interpretada por Paul; Roll over Beethoven le fue homenajeada al maestro Chuck Berry y no suena nada mal. You've really got a hold on me, Devil in her heart, Money (that's what I want) -mejor conocida por mi como "la rola del fin de quincena"- y Please Mr. Postman son evidencia de dos cosas: la primera, que The Beatles tenìan muy buen gusto musical y oìdo para reconocer un èxito potencial; y la segunda, de que el rock & roll contaba con los arrestos suficientes para establecerse como un ritmo maduro, capaz de transformar e influir otras corrientes (como el sonido Motown, por citar un ejemplo) y su entorno entero.

Quien guste disfrutar del inicio del fenòmeno a gran escala solo tiene que dar clic aquì, y para seguirlo a bordo del aviòn que les hizo cruzar el umbral de la grandeza, otro clic acà.



Now Playing: Little shocks - Kaiser Chiefs


Saluds Enfermos.

miércoles, febrero 08, 2012

Discografìa Beatle - Abbey Road





Abbey Road es -y no es- el ùltimo àlbum de The Beatles. Lanzado al mercado el 26 de septiembre de 1969, ocho meses antes que el Let it be, fue grabado despuès de èste y comercializado antes del mismo debido al sepulcro (por llamarle de algùn modo) que los Fab four dieron al disco de los cuatro rostros, gracias a toda la tensiòn y desaguisados que generò en ellos el proceso de grabaciòn.

Se trata de un àlbum engañoso. Si se le escuchara sin conocer la historia del cuarteto de Liverpool, se podrìa decir que fue hecho por una banda en plenitud, cuando la triste realidad indicaba que sus cuatro miembros estaban a punto de decir adiòs al fenòmeno Beatle. En posts anteriores comentè que Revolver y Sgt. Pepper's Lonely Hearts Club Band eran mis dos discos favoritos de la banda, pero al escuchar Abbey Road previo a escribir este texto y tratando de mantener bajo control todo asomo de sentimentalismo, bien podrìa ponerlo al nivel de los otros dos.

Voy a dejar de lado el medley que compone la mayor parte de la segunda cara del àlbum porque concuerdo con la opiniòn de John acerca de que esas rolas hubieran funcionado mejor independientes una de la otra, y porque al final, fue un reflejo de Paul y de George Martin: una revancha por lo sucedido en las grabaciones del Let it be dentro de la insana guerra de egos que para entonces habìa alcanzado proporciones èpicas; aunque eso sì, serìa injusto decir que no està chingòn.

Sin embargo, prefiero irme por el caminito de rolas como Come together y Oh! darling, que hace no sè cuàntos años escuchè por primera vez en un compilado piratita que mi papà dejò abandonado en la sala de la casa y desde entonces se volvieron bàsicas de mi soundtrack cotidiano; me quedo tambièn con Maxwell's silver hammer y Octopus's garden, un par de rolitas juguetonas que, sin falta, me dibujan la sonrisa cada que las escucho. Con la enèrgica melancolìa (por disparatado que suene) que me producen las notas de I want you (she`s so heavy) o las de Because. Con la alegrìa y el optimismo de Here comes the sun, rola que -siguiendo el clichè- ya tengo apartada para dedicàrsela a mi primer hijo el dìa que lo conozca.

Me quedo, por supuesto, con la rola del disco.





De una belleza simplemente sublime, poco importa que el tarado de Frank Sinatra haya dicho que era "su rola favorita de Lennon-McCartney". Al buen George poco le interesò el asunto, seguramente; lo ùnico relevante dentro de su cabeza al momento de construir semejante poesìa debiò ser el bello rostro de Pattie Boyd, aunque la muy malagradecida le diera esquinazo para irse con su compa Eric Clapton (pero asì le fue despuès).

La fotografìa tomada una tarde en la famosìsima avenida londinense y que engalana la cubierta del disco, pasò tambièn a la historia tanto por los mitos alrededor de ella (al contener la màs famosa y elaborada patraña entre toda esa basura acerca de si Paul està muerto) como por ser la portada màs homenajeada e incluso parodiada de todas cuantas existen dentro del universo de la mùsica; para muestra, un botòn.

La obra construìda a travès de tantos años -desde la Beatlemanìa hasta la Psicodelia y el Ocaso-, la suma de todos los factores, se resume perfectamente en unas pocas palabras contenidas (casi) al final de este disco, precedidas por el ùnico drum solo de Ringo en toda su trayectoria como Beatle:


And in the end, the love you take is equal to the love you make


Ya, sin chillar. Bàjense el disco dando click aquì, y un exquisito material extra haciendo lo mismo acà.



Now Playing: Come together - The Beatles


Saludos Enfermos.

lunes, febrero 06, 2012

Discografía Beatle - Help!


6 de agosto de 1965. Fecha de lanzamiento del quinto trabajo de The Beatles, enmedio de un monstruoso fenómeno llamado Beatlemania.




Help!, rola abridora del disco homónimo, resultó, además de un movido rockcito con todo el sello Beatle, una catarsis para John. A través de ella dejó salir el mal estado emocional en que le tenían las fans gritonas, los encierros constantes en camerinos, aviones y hoteles, los problemas con Cynthia, además de la depresión que le producía estar engordando (como él mismo le llamó, su periodo "Elvis obeso").

Conquistar América conllevaba más que fama y gloria, aunque no todo sería stress: la retroalimentación que se dio entre los Fab four y músicos locales tuvo reflejo en rolas como la misma Help!, You've got to hide your love away o Ticket to ride, tercia con marcada influencia dylaniana; por su parte, Act naturally, You like me too much y I've just seen a face traen toques folk, country e incluso western, muy propios del repertorio tradicional gringo. The night before, You're going to lose that girl e It's only love remiten a los primeros años de The Beatles, recordándonos que el amor sería un tema constante en las composiciones del tándem Lennon-McCartney, que además recibiría apoyo lírico de parte del buen George con su I need you, primera rola que dedicaría al bizcochísimo que en ese entonces era Pattie Boyd y con quien se casaría al año siguiente.

Los puntos débiles del disco, a mi gusto, serían Another girl y Tell me what you see. No terminan de convencerme, siento que les falta la personalidad y el empuje de sus compañeras. Sin embargo, siempre llegará al rescate la rola del disco:





Los arreglos orquestales que acompañan al Höfner y vocalización de Paul son el marco perfecto para una letra bellísima, plena de melancolía y añoranza, capaz de estrujar el corazón y llevar al escucha a través de  los momentos más bellos que tenga guardados en la memoria; todo es cuestión de la fibra sensible que toque en cada uno. Quizás por eso Yesterday ostenta el título de la canción con más covers en la historia.

Aligerando los ánimos, llega Dizzy Miss Lizzy para cerrar la obra, como una especie de recordatorio de que, con todo y la heterogeneidad contenida en esta colección de cortes, el nombre de The Beatles seguía significando rock & roll. En definitiva, Help! es un gran disco, quizás no tan grande como obras posteriores pero lo suficientemente exitosa para situar a los cuatro muchachos liverpoolianos en la cima musical y cinematográfica, ya que sirvió como base para una divertida aventura en la que abundaron la buena música, la diversión y el buen humor a manos -principalmente- de Ringo.




Si no la han visto y le mascan al inglés (sorry, pero no la encontré con subtítulos) denle clic acá.

Y por supuesto, también le venimos manejando, como una promoción, como una novedad, como un regalo para el niño o para la niña, el disco y el soundtrack de la peli, que no son lo mismo. Ahí me cuentan qué les pareció.



Now Playing: Yesterday - The Beatles


Saludos Enfermos.

jueves, febrero 02, 2012

Discografía Beatle - Revolver


¿Recuerdan que hace un par de posts dije que hay otro disco que me mueve el tapete al intentar decidir cuál es el mejor trabajo de The Beatles? bueno, pues es este.




A Revolver le llamo el jamón del sandwich, por encontrarse enmedio de otros dos titanes de la discografía Beatle: Rubber Soul, y Sgt. Pepper's Lonely Hearts Club Band. Relacionándolos en una especie de trilogía, con Rubber Soul empezó a notarse una interesante mutación en su forma de hacer música, mientras que Sgt. Pepper's Lonely Hearts Club Band es la explosión máxima de la creatividad de nuestros cuatro liverpoolianos consentidos. Revolver, naturalmente, se colocaría como el interesantísimo eslabón que unió ambas obras el 6 de agosto de 1966.

Técnica, artística y líricamente, Revolver es tan camaleónico como el posterior Sgt. Pepper's Lonely Hearts Club Band, a pesar de lo que se pudiera pensar al ver el contrastante collage a blanco y negro de la cubierta realizada por Klaus Voormann, un viejo amigo de la banda desde aquellas tocadas en la Reeperbahn de Hamburg. Basta con dar un paseo por piezas dolorosas de escuchar como Eleanor Rigby o For no one, capaces de hacerle yoyo los calzones al tipo más duro; sarcásticos reclamos al fisco británico por su voraz política tributaria en Taxman; o reflexiones acerca de la vida y la muerte -enmedio de un viaje de LSD- en She said, she said. Hablando de drogas, Doctor Robert, presuntamente dedicada al dentista que obsequió su primera experiencia lisérgica a los Fab four, y Good day sunshine, una oda a la mariguana (en palabras de Paul), seguramente alborotaron en cierto modo a las buenas conciencias, acostumbradas como estaban a los cuatro muchachitos trajeados con cara de no rompo un plato. No se daban cuenta de que ya desde el disco anterior el paso que separaría al alegre pop de algo mucho más grande estaba dado, de que The Beatles nunca volverían a ser los mismos, su música tampoco y el mundo, menos.

Continuando con el desfile de orgasmos auditivos, encontramos rolas como I'm only sleeping, que debe su peculiar sonido a que John se equivocó al correr la cinta en una de esas que andaba atascado de mota poniéndola al revés, así gustó y así quedó; And your bird can sing, que suena a cuatro guitarras gracias al doble canal donde se reprodujeron las notas de John y George; la dulce Here, there and everywhere y sus extraordinarias vocalizaciones; y por supuesto, la que -para mi- se lleva mención honorífica en este disco, a pesar de que elegir una favorita entre tantas rolas tan buenas se vuelve una labor cada vez más dura en cada reseña:





A decir del propio John, pretendía que Tomorrow never knows sonara como el Dalai Lama cantando desde la cima de una montaña. No me imagino a ese güey haciendo eso, así que no podría decir si logró su cometido; pero lo que sí consiguió fue la primera canción enteramente psicodélica del cuarteto. Una guitarra corriendo normalmente y una en reversa, otra con slides distorsionados, una banda magnética rota, un bombo unido a un bajo sosteniendo la misma nota, y una mente tenebrosamente creativa son todo lo que se necesita para abrir la puerta hacia un universo aparte. Asómense al caleidoscopio dando clic aquí, y por supuesto, no se pierdan el material extra. Les va a gustar.



Now Playing: Fue tan difícil - Inertes


Saludos Enfermos.