miércoles, noviembre 28, 2012

Von Barring


El Oberstleutnant Von Barring y yo estamos emborrachándonos a la luz parpadeante de un candil, en la chabola de mi Compañía.

Ante nosotros hay una batería de botellas de cognac y de vodka, las unas vacías y las otras medio llenas aún.

Los nervios de Von Barring están tan de punta que no puede ya soportar los periodos de lucidez. Cuando no está ebrio, le dan tales arrebatos de ira que debemos atarlo para impedirle que se hiera o hiera a algún otro. El único medio de tenerlo más o menos dominado, es bebiendo con él. Hinka y yo nos relevamos en esta tarea, porque no nos sería posible seguir su ritmo de consumición. Mantenido perpetuamente en una especie de embriaguez comatosa, parece casi normal y razona coherentemente.

Sven, esta porquería rebasa todos mis límites.

Llena un vaso de vodka y lo vacía como si se tratara de cerveza.

–¡Cuando se piensa en todo lo que esos cerdos de Adolf y de Goebbels nos han metido en la cabeza, parece inverosímil! ¿Soñamos, o es posible que toda una nación haya tragado y digerido tantas mentiras y contradicciones? ¿Qué nos ocurre a nosotros los alemanes? ¡Todos sabemos que vamos directos hacia el infierno y siempre lo hemos sabido! ¿Es que queremos suicidarnos? ¿Es que podemos ser verdaderamente tan estúpidos como parecemos? ¿Tan ciegos y ávidos de poder? Creo que todos estamos locos...yo sé que lo estoy, y no de hoy precisamente. ¿Te acuerdas cuando Adolf vociferaba por la radio: "Si quiero conquistar Stalingrad, no es porque me guste el nombre, sino porque es necesario que este importante centro nervioso del tráfico fluvial soviético sea arrebatado al enemigo, y tomaré Stalingrad cuando considere que ha llegado el momento"? Y varias semanas después, tras la captura del Sexto Ejército, nuevos berridos del muy cerdo, ante las aclamaciones histéricas de esos cretinos miembros del partido: "Cuando me he dado cuenta de la inutilidad de ocupar Stalingrad, que no tiene ningún significado para la victoria final de nuestras tropas, he ordenado una retirada temporal". La gente ha coreado este discurso con una ovación. ¡Pero ciento ochenta mil hombres no pudieron ser sacados de Stalingrad! ¡Ni siquiera temporalmente! Ciento ochenta mil hombres aniquilados en la batalla por Stalingrad, la ciudad "sin significado...".

–Sí –repliqué–. Nosotros vemos claramente el engaño. Pero, ¿qué puede hacer un regimiento disciplinario contra sesenta o setenta millones de cotorras que no ven nada, porque no quieren verlo? Antes morir que perder la guerra, he aquí lo que dicen hoy cuando la guerra está ya perdida...lo que piensan en realidad es: "Más vale dejar que mueran los demás antes que perder nuestras preciosas existencias". He oído a una mujer, en Berlin, diciendo que, aunque en el frente solo quedase un regimiento, Alemania ganaría aún, con tal de que ese regimiento fuera el del SS-Leibstandart.

–Las mujeres son aún peores –gruñó Von Barring–. ¡Dios nos libre de las mujeres fanáticas! ¡Pero al diablo con todo! Hitler ha perdido la guerra, esto es un hecho. Pero, ¿veremos tú y yo el día del glorioso hundimiento? Esta es otra cuestión. Pronto nos tocará a nosotros pasar por la cazuela. ¡Es curioso vivir con la esperanza de ver que todo se hunde lo más pronto posible! ¡Bebamos, Sven, es lo único que nos queda...!

–Bebamos por el próximo encuentro con una muchacha atractiva. ¡Incluso fanática! con tal de que sea amable...

–Sí. Una vez de espaldas, todas son iguales. Si por lo menos supieran hablar de algo...¿has encontrado alguna vez que hayan tenido opiniones personales?

El timbre del teléfono de campaña nos interrumpió. Era para anunciarme que iba a ser enviado a Lwow, para recibir cuarenta preciosos carros de asalto. ¿Tal vez los últimos que el Ejército sería capaz de reunir?

Sin embargo, ese viaje a Lwow tuvo que ser aplazado, porque los rusos escogieron aquel momento para pasar a la ofensiva y nos acosaron sin tregua durante toda la semana siguiente.

Un día Von Barring penetró en mi chabola, durante su gira de inspección. Permaneció inmóvil un momento, mirando a su alrededor con aire ausente.

Después dijo:

–¡Estoy harto y más que harto!

Y salió como un demente.

Me apresuré a correr en pos de él. Había cogido cohetes de todos los colores y los tiraba al buen tuntún, de manera que nuestros artilleros debían nadar en un mar de confusiones. Hubo que dominarle, atarle y entrarle en la chabola. Gritaba continuamente, con voz ronca, vacilante, mirando fijamente ante sí, con los ojos desorbitados por el miedo; un miedo que solo él experimentaba, pero cuya magnitud los demás podíamos adivinar fácilmente.

–¡A sus órdenes, Majestad! ¡Majestad Hitler, ja, ja, ja! El Oberstleutnant Von Barring, del Regimiento de la Muerte, presente para el servicio del Infierno. ¡El asesino Von Barring se presenta, Majestad! ¡Majestad Hitler, ja, ja, ja, ja, ja!

Me hundí los pulgares en los oídos para no escuchar su risa. Pero cuando vi que estaba a punto de provocar un pánico general entre los ocupantes de la chabola, que le observaban fascinados, hice acopio de valor y le dejé sin sentido.

Ya solo quedábamos dos. Hinka y yo. Von Barring, tan joven y bondadoso, que antaño nos había protegido contra Meier, el cerdo, acababa de ceder a la tensión, a la presión permanentes.

Algún tiempo después, durante un breve viaje por necesidades de servicio, Hinka y yo nos detuvimos en Giessen, para llegarnos hasta el hospital psiquiátrico del Ejército, a donde había sido transferido Von Barring.

Atado a su cama, sonreía estúpidamente y no nos reconoció. La saliva le resbalaba por la barbilla, e incluso para nosotros, sus amigos, el espectáculo era repugnante. Esta visita nos trastornó tanto que, de regreso en nuestro tren, permanecimos mucho, mucho rato sin atrevernos a abrir la boca. Finalmente, Hinka emitió una risa nerviosa –no: una risa desesperada– y declaró:

–No estamos tan encanecidos como queríamos creer, ¿verdad, Sven?

Suspiré.

–No. Era horrible.

–Si alguna vez nos ocurriera una cosa así a nosotros, ¿no deberíamos prometernos mutuamente que el que quedara adoptaría la decisión más adecuada?

Sellamos el pacto con un enérgico apretón de manos.





La legión de los condenados (De fordömtes legion), Sven Hassel, 1953



¿Quieren saber a detalle qué fue lo que envió a Von Barring a la casa de la risa? vayan a ePub, un website chingoncísimo que me roló mi amigo Mike, del cual pueden descargar miles de libros para leer en sus smartphones. Es tan sencillo como instalar este Torrent en la compu para tener acceso a los libros, después conseguir en Google Play (vía smartphone, para que sea más de volada) una aplicación llamada GO Book, transferir los libros de la computadora al celular, y listo. Horas y horas de edificante entretenimiento en la palma de la mano. El link directo para La legión de los condenados está aquí. ¡Disfruten!




Now Playing: In the garden - Das Zeichen


Saludos Enfermos.


miércoles, noviembre 21, 2012

Original/Cover 036: The Ramones






La rola por antonomasia del punk. Asì, de huevotes. Blitzkrieg bop se manifestò al mundo en 1975 a travès del primer single lanzado por The Ramones, que, a la postre, se convertirìa en la banda màs representativa de la escena neoyorquina y despuès, del mundo entero.

Bitzkrieg bop, ademàs, convertirìa en un grito de guerra la emblemàtica frase Hey, ho! Let's go!, algo que al escucharse remite inmediatamente a las melenas de Tommy, Joey, Dee Dee y Johnny (et.al.) sacudièndose, las chamarras de cuero negro brillando sobre el escenario, la energìa explotando. Con un riff simple (muy caracterìstico del punk), una tonada pegajosa y lìricas revulsivas que -tristemente- no pasan de moda y van muy de acuerdo con los aconteceres actuales, no es de sorprender que existan tantos tributos, màs que merecidos, a esta joya; de todos colores y sabores, desde el metal hasta la banda (es en serio, ¡banda!) pasando por el swing, el rockabilly...pero ya para què les cuento, mejor èntrenle y juzguen, a ver què les gusta de la selecciòn de covercitos que les traigo hoy.








































Y ya. Espero estos covers les hayan gustado/sorprendido/indignado/loquesea. Otra vez andaba en el abandono esta secciòn, y siempre amenazo con revivirla o por lo menos darle un mantenimiento constante, pero ya ven còmo es esto de las gelatinas: la chamba, el cansancio, la vagancia, otros temas que de momento toman relevancia llenan este blog y bueno, aquì seguimos al pie del cañòn de cualquier modo. Recuerden que si quieren sugerir alguna banda para ser homenajeada por acà, pueden hacerlo vìa comment en este post o a travès de cualquiera de las opciones que aparecen en la secciòn Contacto. ¡Hasta la pròxima!




Now Playing: Endless vast swamps - Nokturnal Mortum


Saludos Enfermos.


lunes, noviembre 19, 2012

Carta a un mexicano revolucionario de peluche


¡Hey, tù! sì, tù, mexicano. ¿Què tal estuvo tu puente? estos tres dìas de descanso han estado a toda madre, ¿cierto? ¡sobre todo porque tuviste oportunidad de aplicar el bendito San Lunes! seguro aprovechaste para tomarte unos tequilas a la salud del festejo, y hasta ganas te dieron de ir a presenciar el desfile. ¡Què orgullo sientes al ver a los soldados marchar unos tras otros con gran marcialidad! ¡què gallardos, què imponentes! ellos son quienes protegen a nuestro paìs, a su pueblo, de todas las amenazas que pudieran cernirse sobre èl. Ellos son el legado de todas las luchas que aquejaron a nuestro paìs pràcticamente desde que naciò, son el orgullo y la punta de lanza del combate a la injusticia, a la explotaciòn campesina, a la violaciòn de los derechos de los trabajadores, a la marcada diferencia entre las clases sociales. Porque todo saliò bien...¿verdad? ya no hay de esas cosas en Mèxico...¿cierto?

¡Momento! ¿¿¿no??? ¿no fue asì? ¿pero por què? ¡si en Mèxico todos honramos a los hèroes que nos han dado libertad, que destruyeron el yugo y nos quitaron la bota del cuello! ¡en Mèxico todos recordamos el por què se luchò, todos tenemos conciencia de lo que sucediò, todos mantenemos vivo el espìritu de aquellos que derramaron su sangre por el bienestar comùn! claro que no, a mi me estàn mintiendo, en Mèxico...oooh, grandìsima mierda. Veamos què sucede en Mèxico:

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Uno de los males màs detestables de principios del siglo XX eran las tiendas de raya (y no les doy nada), esas donde al campesino se le obligaba a comprar y dejar su dinero en un negocio que usualmente pertenecìa tambièn al patròn dueño de las tierras, a cambio de productos bàsicos a un precio pasadìsimo de verga. Pues...¿què crees, mexicano? es màs o menos lo mismo que hacen las cadenas como Walmart (el ejemplo màs ojete que hay), que otorga condiciones laborales de mierda a sus empleados: sueldos miserables, horarios extenuantes, y encima tiene el cinismo de llamarles "asociados". Eso es lo que favoreces yendo a comprar a esas pinches tiendas porque està màs barato, en lugar de apoyar a la economìa de tu colonia (y por ende, de la gente como tù) comprando en la tiendita de la esquina, o en la farmacia del vecino, o en la papelerìa que te queda a un par de calles.

Con los huevotes en la mano te llamas a ti mismo ciudadano libre, pero cuando te llamaron a movilizarte en las calles para defender la escasa democracia que sobraba en el paìs de manera pacìfica como cualquier civil con el mìnimo sentido de responsabilidad social, dijiste cosas como "¿ya para què, si de todos modos va a ganar el PRI?". "bola de huevones, mejor pònganse a estudiar/trabajar", "son un montòn de revoltosos inùtiles", "seguro son porros y vàndalos" y no apoyaste. Eso sì, cuando tu equipo favorito de fùtbol o la Selecciòn ganan algo, por nimio que esto sea, sales corriendo a festejar en el Angel de la Independencia e igual bloqueas Paseo de la Reforma, por màs que te quejes de quienes lo hacen por otras causas màs importantes que un estùpido y mediocre torneo de fùtbol.

Ah, pero eso sì...te encabrona que la hija de un polìtico de mierda te llame prole, aunque lo tuyo parece uno de esos enojos pasajeros, ya que no te preocupas por salirte de esa etiqueta. Y no, ni siquiera tienes que hacer algo complicado para lograrlo; con superarte y elevar tu nivel intelectual y cultural lograrìas un excelente avance. Sin embargo, no abres un libro ni por error. Prefieres ver la televisiòn plagada de estupideces que empobrecen tu discernimiento: fùtbol (que a mi tambièn me gusta, pero no le permito enajenarme y de hecho no lo sigo por televisiòn); telenovelas huecas que no sirven màs que para imponer roles sociales, culturales y de gènero que resultan, en su totalidad, infames; reallity shows donde los niños son obligados a trabajar como adultos, por ende explotados y sometidos a un stress innecesario; programas còmicos en los que la vulgaridad desparramada a lo pendejo y el humor ofensivo hacia los que no cumplen con los estàndares de belleza impuestos por la misma porquerìa mediàtica es una constante que termina implantàndose en el cerebro del mediocre televidente; programas matutinos conducidos por subnormales y llenos de mierda irrelevante (este mediodìa tuve la desgracia de ver unos minutos de Hoy mientras almorzaba en el puesto de las quesadillas y creeme, no concibo còmo podrìa resultarle interesante a alguien con dos dedos de frente el saber cuànto le da de pensiòn Marc Anthony a su ex); noticiarios tendenciosos donde te ocultan informaciòn o en el mejor de los casos te la dan a medias, rebajada, predigerida y lista para que no tengas que pensar. Citando a un amigo, "el corredor de Allende es un paraìso", dijo refirièndose a que las librerìas de viejo que se encuentran ahì tienen un surtido exquisitamente enorme, barato, accesible a todo el que tenga la voluntad suficiente para apagar la caja idiota y sentarse confortablemente a leer y recorrer miles de universos usando su imaginaciòn. El pedo es que no se aprovecha.

Te enorgulleces del poder adquisitivo que has logrado a base de trabajo duro y constante (a menos que te dediques a alguna actividad ilìcita, uno nunca sabe), pero permites que otros manejen tu plata a su antojo. Bancos que ofrecen seductores crèditos, los cuales tomaràs aunque no necesites en calidad de urgente; ofertas irresistibles en las que gastaràs ese crèdito bancario innecesario, de preferencia aquellas como las ofrecidas en El Buen Fin, en que los precios seràn engañosos, pero...¿què màs da? tendràs 12, 15, hasta 18 meses para pagar tu deuda y de paso adquirir una nueva porque otra vez, las ofertas estaràn de rechupete y podràs presumir con tus amigos, familiares, conocidos y compañeros de la oficina la calidad de vida que tienes, no importa que las deudas posiblemente las terminen de pagar tus hijos. El status que adquieres, aunque sea a plazos, es lo que cuenta.

Te encanta etiquetarte a ti mismo como librepensador, pero distas mucho de eso. Estàs muy aclimatado al machismo, al feminAZismo, a la violencia de gènero; todo ello, producto de la sumisiòn ante la ideologìa de una iglesia que ha saqueado tus tierras (y tu mente, y tu voluntad) por siglos sin que parezca importarte y, muy por el contrario, adoras y defiendes a capa y espada. En los primeros siglos despuès de la conquista te obligaron a besar la cruz so pena de morir en manos de la "Santa" Inquisiciòn; hoy, aùn vives en el engaño que te trajeron en forma de una virgen apòcrifa (con el mismo tono de piel que tù, para que no la hicieras de pedo). Al sacerdote le entregas una parte de tus ingresos para que continùe enriquecièndose sin trabajar, le besas la misma mano con que minutos antes corrompiò la pureza de un ser inocente y, si te enteras del asunto, te haces de la vista gorda y sigues consecuentàndolo, porque...¿còmo es posible que se diga eso del señor padrecito, tan bueno, tan abnegado èl? No, no es posible, debe ser un error; sigamos adoràndolo como si realmente se tratara de un representante de dios en la Tierra, que no somos nadie para juzgarlo.

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Què puto asco, y asì seràn las cosas mientras no te saques la venda de los ojos y sigas creyendo que el veinte de noviembre es solamente un dìa para no ir a la escuela o a trabajar. Si Villa y Zapata vivieran, vendrìan con todo el Ejèrcito Libertador del Sur y la Divisiòn del Norte a cagarse en tu boca y ni siquiera tendrìas el valor para rechazarlos.







Now Playing: Danse macabre - Ophelia's Dream


Saludos Enfermos.


domingo, noviembre 18, 2012

Morning bell


No recuerdo la ùltima vez, antes de hoy, que recibì el amanecer de un domingo estando despierto y sobrio (ambas cosas al mismo tiempo, cabe hacer ènfasis en ello).





De hecho hace dos o tres fines de semana me tocò, pero solo mi cuerpo estaba despierto; en realidad me dirigìa a casa tras un intenso after despuès de la boda de mi jefe. Estaba hasta la madre de pedo (cerveza, ron, whiskey, tequila, New Mix de ese que trae picante y sabe bien culero pero ya en la borrachera poco me importò) y un taxi me traìa de regreso a casa en calidad de zombie. Hoy es diferente: despertè a las tres de la mañana despuès de haber dormido pràcticamente todo el sàbado; unas veinte horas màs o menos, descontando los ratos en que estuve despierto para permitir que cierta situaciòn me enfureciera casi recièn salido de la cama por primera vez desde la noche anterior y comer con desgano. Despuès de la ola de calor que recorriò todo mi cuerpo, del rabioso rugido (màs que grito) ahogado en mi garganta antes de dejarle nacer y del inminente y repentino bajòn de energìa, preferì refugiarme en mi cama y mi enorme cobertor pese a que era una tarde soleada. Adiòs al buen talante y las ganas de disfrutar el dìa, que bien poco me duraron.

Tal vez estoy lo suficientemente harto y cansado como para tener ganas de enfrentar situaciones desagradables màs allà de las usualmente producidas por el trabajo; lo cierto es que el cabròn stress no me deja en paz ni dormido, y de esto me doy cuenta cuando amanezco desconcertado porque las puntas de los dedos y las palmas de las manos me hacen notar el dolor que las aqueja gracias a que estuve apretando los puños durante el sueño. Mis muelas tambièn lo resienten a veces, el dolor generado en las mandìbulas me pasa factura de toda la presiòn ejercida y tardan un buen rato en volver a la normalidad.

Algunos sueños son angustiantes, inquietantes; despierto y mi cuerpo duele como si me hubieran pasado por enfrente de toda la defensiva de los Baltimore Ravens con un uniforme de los Steelers puesto. Mi columna vertebral se siente como si estuviera compuesta de spaghetti por tantas horas pegada al colchòn. No hay periodos onìricos agradables de un rato para acà, que yo recuerde, pero siempre hay de dos sopas: sueño violento o demasiado profundo como para retener algo en mi memoria. Despuès de todo eso, lo ùnico por hacer fue levantarme de la cama, ir a cagar (otra vez), disfrutar de las caricaturas que me encantaban cuando era un niño (recuerdo patrocinado por el camarada Gerardo Grouch y aquel post de su autorìa que reviviò mi nostalgia) y pensar, pensar...pensar...pensar en que me gustarìa regresar el tiempo y aterrizar en esa època en que nada importaba demasiado, en que los dìas de quincena no existìan para mi, en que el stress se olvidaba con un rato frente a la tele o leyendo o jugando con mis juguetes, en que el rencor no tenìa cabida y todo se solucionaba con una sonrisa o un abrazo sin mayores divagaciones. Los pensamientos se sucedieron uno a otro igual que los capìtulos de Robotech en mi pantalla. Las horas transcurrieron acompañadas de un tazòn con leche y cereal; un capìtulo màs, el ùltimo cigarro del paquete. Otro capìtulo, una taza de cafè y el cielo hacièndose claro. Una salida a la tienda por màs cigarros, la deliciosa sensaciòn de la luz matinal en mis ojos, el frìo recorriendo mi cuerpo apenas cubierto por una sudadera y el vapor saliendo de mi nariz y boca. Otra taza de cafè, otro cigarro, otro capìtulo; las ganas de abrir la ventana y dejar que el aire frìo me acaricie. Los rayos de sol intentando colarse entre la cortina, y mi mano apartàndola para dejarles entrar de lleno a calentar mi espalda.

Las furias se han ido, disueltas entre la neblina de las primeras horas; pese a esto, queda un resquicio de enojo, de incomodidad. No es ya con quien me hizo enojar ayer, sino conmigo mismo; la misma sensaciòn que posiblemente tendrìa un escorpiòn justo antes de comenzar a perforarse el lomo a sì mismo con su aguijòn. Pero no, todo con calma; esta mañana pinta bien. Estoy sobrio, estoy fresco, el sol me acaricia, hay NFL; tengo ganas de limpiar mi estudio, como si tambièn depurara mi estado de ànimo. El sabor metàlico en mi boca -mezcla del tabaco, el cafè y la incomodidad por haberme disgustado con alguien importante para mi- tendrà que desaparecer poco a poco, y las soluciones habràn de llegar.

Todo es cuestiòn de sentarme aquì, pensar y esperar...




Now Playing: Browns at Cowboys


Saludos Enfermos.


viernes, noviembre 16, 2012

Calaveras y muertitos


Pues nada, que aquì estoy de regreso, tras semana y media durante la cual la vagancia, el trabajo y el cansancio me mantuvieron alejado del blogcito. Ya se pasò un tantito la fecha (como catorce dìas, nada màs), pero creo que aùn es tiempo de venir a presumirles lo que encontramos Gigia y yo caminando por ahì en aquel delicioso puente de muertos.

Primero anduvimos en las ofrendas del Museo Panteòn San Fernando, con un evento que pintaba de lujo: inauguraciòn nocturna de las ofrendas tradicionales de cada año. Hay que decir que la adrenalina llegaba no por el lado de estar en un lugar lleno de muertos pomposos de hace siglos a altas horas de la noche, sino por la ubicaciòn del panteòn: en plena colonia Guerrero, a unas pocas calles del Metro Hidalgo. De una forma u otra era algo emocionante para hacer en una noche de mièrcoles, y mucha banda compartiò esa idea; tan es asì que la fila para ingresar al camposanto daba la vuelta a la esquina (me pregunto si tendremos el mismo entusiasmo por entrar cuando llegue el momento definitivo...). Hubo una ceremonia de apertura que nos perdimos porque nos fuimos a dar la vuelta y para cuando llegamos al foro improvisado en un rincòn, ya se habìan efectuado los bailes tìpicos y un pequeño homenaje a empleados administrativos . En lo que respecta a las ofrendas, honestamente quedaron a deber. Eran menos en cantidad y calidad, no tan vistosas como las del año pasado; sin embargo, algo se pudo rescatar, y aquì està la muestra:


Para ver el resto de la galerìa, clic aquì.


El viernes, ya instalados en el inicio de puente, tocò el turno a las ofrendas de Ciudad Universitaria. No quiero parecer demasiado negativo, de verdad, pero esas ofrendas de la UNAM están peores cada año. No comprendo cómo es posible que hace unos cuatro años la temática referente a Edgar Allan Poe que manejaron me fascinó aún cuando fui el último día que estarían en exhibición, cuando el desgaste provocado por la exposiciòn a la intemperie serìa significativo, y desde entonces, siguiendo un triste patròn, la calidad de los trabajos ha ido en picada. La UNAM se ha caracterizado siempre por ser la principal impulsora del humanismo y todo lo que este conlleva, incluido el aspecto artìstico; entonces, ver el ai'se va impreso en varios de los altares montados en las famosas islas fue lo suficientemente triste y decepcionante como para considerar el no volver a pararme por allà el pròximo año...a menos que, en cuanto al aspecto culinario, sigan llevando cosas tan chidas como la moronia, un delicioso preparado de longaniza estilo Leòn que descubrì ese dìa servido en tacos y acompañado por nopalitos, frijoles y una salsa de habanero riquìsima que picaba de no mamar, pero no fue impedimento para que me empacara dos tacotes. Bien mirado, con la panza llena el panorama siempre luce màs optimista, asì que, despuès de todo, no me sentì tan a disgusto con las fotos que tomè. Acà hay una:


Y en este enlace, el resto.


El domingo, aùn con la cruda producida por las chelitas y Caribe Cooler en el cierre del Maquinaria Fest, habìa que terminar el puente con algo que aliviara el agridulce sabor de los eventos de dìas anteriores, y el Museo Dolores Olmedo parecìa ofrecer la soluciòn. No nos equivocamos: el lugar està hermoso, alegre. Se respira buena vibra, pese a que la administraciòn es medio mamona y revisa tus cosas a la entrada como si trajeras una bomba o algo por el estilo, confiscando (temporalmente, claro) mochilas para, por ejemplo, hacer que los adultos acompañados de niños pequeños cargaran en las manos biberones, pañales o ropa (¡vaya impràctica pendejada!). Tambièn està el detalle de las alarmas en las salas de exhibiciòn fija, activadas por sensores de movimiento que soltaban su penetrante pitido al menos movimiento en falso de la mano o el pie a una distancia menor de diez centìmetros de la obra que pretendìas admirar, convirtiendo la inicial intenciòn de disfrutar los detalles de cada una de las piezas ahì alojadas en un desfile de almas torturadas ansiosas por salir de ahì. Por cierto, quiero hacer una menciòn honorìfica al personal de vigilancia apostado en dichas salas; ¡què paciencia, què aguante, esas son ganas de trabajar y no mamadas! honestamente, a mi me hubieran dado ganas de molerle el cràneo al primero que se me cruzara en el camino despuès de pasar ahì tan solo media hora. Un aplauso para estas valientes personas, por favor.

De ahì en fuera, todo chingòn: Gansos, pavorreales y xoloixcuintles engalanan los jardines de la antigua Finca La Noria; puestos vendiendo nieve a base de frutas naturales, garnachas, sombreros y una gran variedad de productos artesanales engalanan el corredor principal, llenàndolo de color, olor y sabor.


El resto, aquì mero.


Majestuosos agaves flanquean la entrada a nuestro objetivo principal: la exposiciòn Calacas de Occidente, compuesta por obras, como su nombre lo indica, representativas de aquella regiòn del paìs. La sala asignada para albergarla  estaba ricamente ambientada y las piezas, impecables en cuanto a presentaciòn y manufactura. No sè si aùn estè la exposiciòn (no encontrè el dato en el website del museo, parece que no lo actualizan muy seguido) pero de todos modos recomiendo que vayan...y si no la encuentran, pues pàsense al resto de las salas, que estàn de muy buen ver (nada màs no vayan a olvidar entrar con audìfonos, por lo que ya mencionaba de las benditas alarmas). Vale totalmente la pena, ademàs de que el costo de la entrada es de risa: 55 pesotes si son extranjeros, y solo cinco, ¡sì, cinco machacantes! si portan orgullosamente un nopalote tatuado en la frente. Ahì les va para que se antojen:


Fotos, fotos everywhere (well, really just here).


Sin embargo, hubo una ofrenda que me gustó muchísimo más que todas las vistas durante esos relajantes (y muy necesarios, desde hacía tiempo) días de descanso. Una que no se exhibía en ningún museo ni nada por el estilo, que no era nada vistosa ni espectacular (pero tampoco estaba hecha un mierdero como la mayoría de las de Ciudad Universitaria, cof cof cof), pero fue hecha con muchas ganas y sobre todo, con espíritu de trabajo de equipo.

Una noche antes del Día de Muertos platicaba vía Facebook con una amiga; dejó de escribir por un buen rato y cuando volvió, se excusó diciendo que estaba armando la ofrenda en su casa, que mientras ella acomodaba las cosas su mamá observaba y supervisaba. Me dejó pensando en que nunca le ayudo a mamá con esas cosas, en gran medida porque nuestros carácteres son muy parecidos y se pone en un plan mandón onda Hitler, y yo en un plan desobediente con ganas de hacer las cosas como me da la gana (como casi siempre). Sin embargo, lo que me platicaba mi amiga, aunado a mi afición por la festividad de la muerte y las repentinas ganas de convivir un ratito con mi mamá me impulsaron a pedirle que esperara mi regreso de la oficina al día siguiente para comenzar a armar la ofrenda. El primero de noviembre salí a mi hora, tomé el camino más rápido a casa y en menos de una hora estaba ahí. Lo que en principio parecía un proyecto de dos se convirtió, felizmente, en uno de cuatro: mi papá y una de mis hermanas estaban ya ayudando a acomodar frutas, veladoras, platos con comida y botana, papel picado, crucifijos; varios de mis juguetes (un par de dinosaurios a los que les aprietas la panza y chillan, un caballo de madera que se desarma en cinco piezas a manera de rompecabezas, un alebrije, un camioncito hecho con chatarra repintada) fueron a parar a la ofrenda para que los mocosos que llegaran tuvieran en qué entretenerse. No soy un tipo religioso ni nada por el estilo, pero por un instante tuve ganas de pensar que realmente estaba compartiendo algo con alguien, amén de la agradable media hora con mi familia. En definitiva, puedo declarar oficialmente que el Día de Muertos es mi festividad favorita de todo el año.






Now Playing: Trying your luck - The Strokes


Saludos Enfermos.


martes, noviembre 06, 2012

Maquinaria Fest @Arena Ciudad de México, 3 de Noviembre de 2012


El sábado fuimos Gigia y yo al Maquinaria Fest. Sí, el mismo para el que estaba rematando boletos en el post anterior, los cuales, por cierto, no pudimos vender entre nuestros amigos (ni con los revendedores, ¡que los muy culeros querían pagarnos cada boleto en cien pesos!) y terminamos regalándolos mejor con la bandita. Al final esa fue la mejor opción; de seis boletos que teníamos, incluido el de Gigia y el mío, dos sirvieron para alegrarle la tarde a un par de amigas de ella y los otros para reencontrarme con dos camaradas a quienes hacía mucho no tenía el gusto de ver.

El cartel del tercer día fue bastante menos atractivo que el de las dos jornadas anteriores. El jueves tocaron Descartes a Kant, Resorte, Mastodon, Cavalera Conspiracy y Slayer; el viernes se presentaron Apolo, Stone Sour, Deftones y Marilyn Manson (de quienes, se dice, fueron la decepción del festival entero).

Mientras tanto, el sábado...

Kira. Sepa la chingada quiénes son, pero no tocan tan mal; lo que no me latió tanto fue su vocalista, muy en la onda Pink. Supongo que no han de ser muy conocidos, porque más o menos así se veía la pista durante su actuación:




Y las gradas...así:




Luego llegaron los Simplifires. ¡Qué de la reverga están, neta! suenan como cualquier mamada de las que les gustan ahora a todos los pinches chamacos cagalitrosos hipsters: pinche música plana, sin chiste, y la voz del güey ese igual, aparte de su pinche look mezclado entre Jack Skellington, el Espantapájaros de The Wizard of Oz y quién sabe qué otra chingadera rara. Para miarlos, sinceramente. Así estaba el escenario mientras ellos hacían su "música" (jalaron un poquito más de gente...puro pinche hipster, básicamente):




Y las gradas...seguían así:




Después, la cosa mejoró bastante (no en asistencia, pero sí musicalmente hablando). Illya Kuryaki & The Valderramas hicieron las delicias de mis recuerdos preparatorianos al ritmo de Coolo y Abarajame, prendiendo a la banda presente (que seguía siendo muy poca, pero ya le daba un aspecto mucho menos indigno a la zona alrededor del escenario). Se veía más o menos así:




Y las gradas...nomás no:




Gogol Bordello. Mucho gusto, no los conocía, pero definitivamente me encantaron. Si los Kuryaki me pusieron a tono, estos tipos y su gipsy punk me alborotaron sabroso, igual que al resto de los presentes, que no dejaban de brincotear al ritmo del acordeón, la guitarra y la voz del explosivo frontman (que no sé cómo se llama). Me dieron ganas de buscar su discografía y chutármela, espero poder hacerlo esta semana. Así traían a la bandita allá abajo:




Y las gradasssszzzz...:




¡El plato fuerte! The Prodigy cerró la noche con un espectáculo pocamadre. El juego de luces compensó con creces las fallas en el audio (no entiendo por qué de repente el volumen bajó de un modo considerable, o igual ya andaba medio pedo), Keith Flint estuvo impecable, me hizo volver en el tiempo a aquella hermosa época diecisieteañera en que descubrí Smack my bitch up gracias a este video porno...y a pesar de que no me hice fan de la banda, sí disfruto mucho su música. Así andaba la tropa, en pleno clímax del concierto:




Y el cuervo dijo...nunca más se llenarán esas gradas.




Diría que fue un concierto altamente disfrutable, el cartel fue de menos a más y, pese a que el número de asistentes no rebasó los 500 (a ojo de buen cubero), la compañía de Gigia y de mis dos buenos amigos, además del hecho de disfrutar una Suite Oro con meadero privado y servicio a la carta dentro de uno de los recintos más nice de la ciudad, lo hicieron una experiencia sumamente grata. Por otra parte, no todo está perdido: solo será cuestión de que los organizadores dejen de tratar de verle la cara de pendeja a la gente para atascarse los bolsillos de dinero. Ni los boletos se agotaron de inmediato como dijeron en SuperBoletos para presionar a la banda y que saliera como desesperada a comprarlos, ni es correcto que jueguen con el cartel como les de la gana (primero estaban incluidos los de Calle 13 en el concierto del sábado y luego que siempre no, que nada más estarían en Guadalajara -lo cual agradecí-; Illya Kuryaki & The Valderramas no aparecían programados originalmente), ni tenían por qué esconder que pocos días antes del festival el boletaje iba a estar a mitad de precio (como hicieron en Chile, dato proporcionado por un contacto de mi compa el 666), ni eran necesarios tres días de desmadre para exprimirle más varo a nuestros bolsillos en lugar de dos con un cartel más balanceado, como sucedió en la Perla Tapatía.

Al final, por eso se les quedó el changarrito tan tristemente vacío; aunque si lo ven constructivamente, es una gran iniciativa que, con el manejo adecuado, puede darles a ellos grandes dividendos y a nosotros una experiencia chingoncísima. Solo necesitan aprender la moraleja:






Now Playing: Strip tease - Acid Drinkers


Saludos Enfermos.


viernes, noviembre 02, 2012

Boletos para el Maquinaria Fest en la Ciudad de Mèxico


Este es un aviso importante. Èchenle por favor un vistazo:

Se venden dos boletos para el Maquinaria Fest, del dìa sàbado 3 de noviembre en el Distrito Federal. Se presentan:

The Prodigy
Gogol Bordello
Illya Kuryaki and The Valderramas
Simplifires

Loa boletos pertenecen a la secciòn Extra Suite Oro, y tienen un precio normal de $1,200.00 cada uno. Hoy, como un regalo, una promociòn de novedad para el niño o para la niña, pido $1,800.00 por los dos boletotes. Ademàs, va de regalo un boleto para el estacionamiento, que siempre es un parote y màs en lugares como la Arena de la Ciudad de Mèxico. ¡Anìmese marchante!




Ahora que si su presupuesto està un poquito reducido porque la anterior fue una quincena larga y se endeudò un poco como yo...he sabido de mucha gente, tenemos otra promociòn. ¡Què digo promociòn, regalazo! dos boletos de la secciòn Azul, que tienen un precio de $900.00 cada uno, por la ridìcula cantidad de $1,200 el par. Sì, leyò bien: $1,200.00 por ambos boletitos. ¡Anìmese, bara bara!




Ojalà surja algùn interesado, por favor no dejen de avisarme vìa comment, o en cualquiera de las opciones que se encuentran en la secciòn Contacto. Compartan el dato con sus amigos, con sus vecinos, con el reggaetonero de al lado para que pula sus pèsimos gustos musicales, ¡con quien quieran! Estarè fuera de lìnea todo el dìa, pero mañana regreso temprano para ver si alguien se apunta.




Now Playing: Angelique - Theatre of Tragedy


Saludos Enfermos.