lunes, enero 21, 2013

Excesos de la nobleza


Cantidades interminables en fuentes de loza. Enormes jaleas de frutas con artísticos adornos de cera, terrinas con forma de cabeza de ternera, cochinillos asados, dorados y azucarados, perfumados platos de gallina, codornices, garzas y faisanes. Hay veinte pajes en traje de caza yendo y viniendo a la mesa, algunos sirven el vino, otros filetean patos y capones. Los invitados actúan sin moderación, los brazos se extienden hacia las fuentes, las mandíbulas funcionan, la gente lanza pedos de alegría y eructos al cuál más sonoro; vierte la comida, habla, gesticula y grita. Se comportan como si estuvieran en un barco a punto de hundirse, no se dan descanso, comen con ambas manos. Esturiones, carpas y cabras, el jugo sanguinolento se escurre por las comisuras; los ojos están desorbitados, los rostros brillantes, mastican la carne y chupan los huesos. Lenguas como de reptiles buscan la grasa temblorosa de la médula. Hay música, un trío con laúd y percusión, ritmos acompasados, tonos líricos para acompañar el festín.

Hay gente fina, gente con estudios, nobles, clérigos, comerciantes y jueces, cuerpos redondos como balas de cañón sobre piernas de pluma de ganso, mujeres vestidas de seda y monjes con hábitos de algodón, oficiales de uniforme y nobles con calzas, cinturones con adornos y mangas anchas. Ingleses, flamencos, alemanes y peregrinos. La última moda hace furor en Emilia, donde las cosas han llegado hasta el punto en que los jóvenes llevan unas casacas que no tapan ni los genitales ni el trasero en cuanto uno se inclina un poco. Es el banquete de los culos desnudos, y pronto corre la grasa por la barba de los señores. Una mujer se tumba en la alargada mesa, entre terrinas y gelatina. La cubren de vino y la soban manos sudorosas, pero la bebida no impide que se desarrolle la inventiva, y en un santiamén la mujer está glaseada del cuello para abajo. Mientras los monjes bailan, otros lamen miel y azúcar de los pechos trémulos, pero al poco ya no hay nada más que ver, porque el trato excesivo con la carne humana quita el apetito.





El embustero de Umbría (Løgnhalsen fra Umbrien), Bjarne Reuter, 2006



La gula y la lujuria se exaltan con relatos como este, ¿no es cierto? vayan a ePub, un website chingoncísimo que me roló mi amigo Mike, del cual pueden descargar miles de libros para leer en sus smartphones. Es tan sencillo como instalar este Torrent en la compu para tener acceso a los libros, después conseguir en Google Play (vía smartphone, para que sea más de volada) una aplicación llamada GO Book, transferir los libros de la computadora al celular, y listo. Horas y horas de edificante entretenimiento en la palma de la mano. Como el link para El embustero de Umbría ya no está en el sitio, hagamos algo: quien esté interesado en darle una leída, déjeme su mail usando cualquiera de las opciones que se encuentran en la sección Contacto y le envío el libro para que ya nada más lo meta en su cel y lo disfrute. Ahí me avisan qué onda.




Now Watching: Transformers: Dark of the moon


Saludos Enfermos.


2 han opinado. ¡Da click y hazlo también!:

GAVIOTA dijo...

tengo que meter el libro en el cel?
mmh
creo que no lo leeré.
No es para leerse en la laptop?
si es así, te dejo mi correo:gavib@hotmail.com
si no pos voallorar. esta chido, quiero saber que mas dice acerca de los culos desnudos, jejeje
no es cierto.
bromilla
bueno si y qué?
jejje

{{El Diablo}} dijo...

Así es mi querida Gaviota, es para leer en el cel. Me hubiera gustado colgar también un link para que pudieras leerlo en la compu, pero no encontré; es un libro bastante difícil de conseguir incluso impreso. Sobre lo de los culos desnudos...¿para qué negar la curiosidad? el morbo siempre está presente en nuestras vidas y es demasiado divertido como para negarlo.


Saludos Enfermos.