martes, junio 18, 2013

Dos de danza y relajación


Domingo, 9 de junio.

En la Sala Miguel Covarrubias del Centro Cultural Universitario, mi hermana y yo asistíamos a nuestro primer recital de ballet (se lee balé, para los incultos como yo que no sabemos qué pedo y pronunciamos la T hasta que se nos corrige) gracias a unas cortesías que me gané en Facebook vía Cultura UNAM. El recinto es espacioso, sus butacas resultan cómodas y la acústica es perfecta para disfrutar de piezas clásicas como las de Bach, Rachmaninov, Bizet y Beethoven; todas acompañadas por la gracia, estética y belleza de los movimientos ejecutados por los bailarines que, envueltos en la armonía que las luces crean en conjunto con sus ropas y la música, hacen que uno, en su calidad de espectador novato, se maraville ante lo que está vi(vi)endo.

Mención aparte merecen obras contemporáneas como Madero, una noche desolada, del cubano Ernesto Lecuona; si bien Francisco I. Madero me parece un actor despreciable y vil dentro del teatro sangriento de la Revolución Mexicana, cabe señalar que la alegoría dedicada a su última noche, en compañía de su camarada y amigo Manuel Márquez Sterling (en ese entonces embajador cubano en nuestro país) resulta una exquisitez. ¿Y qué decir de Planos, de la autoría del maestro Silvestre Revueltas? inquietante, misteriosa, hace ver a los bailarines como una especie de faunos o espíritus del bosque interpretando algún tipo de danza ritual y ancestral de comienzo acompasado y rígido que se convierte en un frenesí culminante en síncope después de haberse entregado a Baco.





Sábado, 15 de junio.

Nuevamente, las bondades de ser adicto a Facebook dieron su fruto. Gané un par de entradas para ver en el Auditorio Nacional la puesta en escena de Troy, an anatolian legend cortesía de la página de Parque Lindavista, y me hice acompañar de una buena amiga que es tan fan de la mitología como yo, o quizás un poco más. Impresionantes los vestuarios, las coreografías; la representación de la batalla entre Héctor y Aquiles, y la manera en que los dioses desfavorecen al primero condenándole a la ignominia de la derrota, que no de la muerte. La transición por el Hades, la batalla final y el imponente potro de madera que significó la perdición de una ciudad a causa del amor prohibido entre un europeo y una asiática a quienes poco importó tener enmedio al Mar Egeo si de llevar a placentera culminación su amor se trataba.





Para lo de Troya, mis queridos lectores, lamento informar que se tendrán que quedar con las ganas (a menos que vivan en Guadalajara; si es el caso, podrán disfrutar del espectáculo este sábado 22 en el Teatro Diana); para los recitales de ballet en el Centro Cultural Universitario, hay oportunidad cada fin de semana. Los viernes, Cultura UNAM obsequia entradas para la función si cumplen el sencillo requisito de enviarles un mail diciendo "yo quiero", y ya si de plano están muy salados y no se llevan nada, los boletos andan por los 120 pesitos. Vale la pena aprovechar una mañana de domingo para disfrutar un espectáculo de calidad y almorzar ya sea en el Café Azul y Oro (compartimos mi hermana y yo un delicioso -aunque pobre en cuanto a tamaño de la ración- salpicón de venado), o se aguanten al término de la función y se empaquen unos deliciosos, nutritivos y tradicionales tacos de canasta con el chico de la bici que se estaciona afuera de la sala. Como sea, ¡no hay pierde! anímense a dar la vuelta por allá.




Now Playing: Low - Foo Fighters


Saludos Enfermos.



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la MaLquEridA dijo...

Me conformo con tus reseñas, tu disfrutas y yo te leo.



Saludos

Daniel Mendez dijo...

Me parece bien, aunque no desistiré de contagiarte el antojo.


Saludos Enfermos.