martes, julio 23, 2013

Paseos dominicales familiares


Últimamente salgo más seguido con mi familia, cosa que me da un chingo de gusto. Ayer fuimos a La Marquesa, a honras de todos los cumpleaños que caen en el mes de julio: el de mi mamá, el de mi hermana, el de mi primo César, el de mi tía Ana y el de mi tío Oscar. Andaba cansadísimo por toda la actividad que tuve el día anterior, incluso un tanto malhumorado (con algún roce incluido, aunque nada de gravedad) pero aún así la pasé genial: mucha convivencia, cortes de carne que trajo mi cuñado desde Monterrey, chorizo toluqueño que compró mi tía Maricela, cecina, muslos de pollo fritos, frijolitos charros preparados por mi tía Ana, quesadillas improvisadas por mi mamá, arroz con mollejas, café de olla, pan de pueblo, caldo de pollo con patitas; todo preparado a la leña en el asador de la palapa. Buena plática con mis tíos mientras los chamacos paseaban a caballo por el bosque. Mi papá andaba madreadísimo de cansancio también, así que me hizo relevo enrollándose en un edredón mientras mi tío Juan -el consen de entre todos mis tíos- y yo dábamos el roll para buscar buenas tomas (compartimos el gusto por la fotografía, así que andábamos por ahí armados con nuestras respectivas cámaras) y, como no queriendo la cosa, nos escapábamos a comprar un trago. Entre que él no puede beber -al menos en teoría- y yo me solidarizo...terminamos respectivamente con un tequila y una michelada de a litro en la mano.

Ya más tarde, después de la segunda comilona y con un sol que por fin se decidió a iluminarnos por más de cinco minutos consecutivos, los chicos jugaban al freesbee, los adultos tiraban la hueva a gusto en la palapa y yo pude darme una vuelta por el claro para tomar algunas fotos y cerrar a gusto el día. Esto fue lo que resultó:


Más fotos, aquí mero.


Un mes antes, los primos armamos nuestra primera salida en bola. Destino: Xochimilco. Supongo que en parte se debe que no lo hayamos hecho antes a que cada uno tiene sus propias ocupaciones; algunos trabajamos, otros estudian, otros hacen ambas, a otros los castigan sus papás (jajaja) y bueno, que por fin se pudo armar el plan. Ese día traíamos chelas, una botella de tequila, y completamos con más cervezas, algún par de micheladas y un par de Skyy que compró mi hermana. El recorrido estuvo chidito: compramos carnitas y birria para empacarle como si no hubiéramos comido en días; en cuatro horas nos aventamos la ruta por los canales donde todo mundo transita, y además hubo tiempo de que el don que manejaba la trajinera nos diera una vuelta por la zona habitacional -muy bonita, por cierto-, y nos contara algunas de las leyendas más socorridas del rumbo (como la del grupo de estudiantes tarados que iban a bordo de una trajinera y tuvieron la genial idea de ponerse a saltar en ella todos al mismo tiempo, hasta que la voltearon y varios de ellos murieron ahogados; o el origen de la Isla de las Muñecas, que empezó a manera de ofrenda de Don Julíán -habitante de la misma- hacia los malos espíritus para que lo dejaran en paz, y terminó convertida en fuente de ingresos para sus descendientes, quienes cobran una buena lana hasta por bajar a echar una miadita en la parcela).

El recorrido se complementó a toda madre con unos buenos pulques. "De ajo", como nos los vendió el simpático señor que se nos emparejó con su canoa y sirvió pulque sin curar (de a jodido, pues; costaba 40 pesos el litro), el cotorreo con algunas de las trajineras vecinas (agarramos buen desmadre un ratito con unos colombianos que andaban turisteando), gorreándole la música a otras (aunque a algunas no les hacía mucha gracia que coreáramos las rolas que los mariachis les tocaban) y, sencillamente, aprendiendo que aunque algunos nos llevamos varios años de diferencia, habiendo buen pisto y una atmósfera adecuada, podemos armar algo muy disfrutable para todos.


El resto de las fotos, en este enlace.


Me gusta que nuestro desmadre, después de conocernos todos desde muy chicos y convivir con cierta regularidad, haya evolucionado y ahora tengamos la disposición de vernos con gusto e incluir a nuestras parejas (bueno, quienes las tienen en este momento), y la manera en que se adaptan a cómo somos cada uno de nosotros. Aún me aíslo un poco para mantener mi espacio vital lo más intacto posible (y no es por mamón, es porque así funciono, nada más) o para andar por ahí tomando fotografías, o para terminar de despejarme del stress de la semana. De cualquier modo ellos saben que lo paso genial cuando salimos, entendemos todos que nuestras personalidades se desarrollan cada una a su manera y de todos modos, ellos siguen siendo mis niños y yo soy el adulto al que no respetan mucho que digamos, pero que tampoco está tan viejo como para no ser su cómplice y amigo. Definitivamente, tenemos que seguir haciendo esto lo más constante posible.




Now Playing: Manía cardiaca - Enjambre


Saludos Enfermos.


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Bere Mendoza dijo...

Q genial estuvo eso, siguela pasando genial besos :)

Daniel Mendez dijo...

¡Gracias linda! besos de regreso.


Saludos Enfermos.