domingo, septiembre 15, 2013

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Hace catorce años que te fuiste, y las cosas siguen igual que el primer día que supe que tu ausencia era permanente. Sigo recordando las cosas que me enseñaste, la frase que me regalaste (si eres chingón, tú solo; y si eres pendejo, también tú solo"). Sigo emocionándome al escuchar ciertas canciones que me hacen, irremediablemente, evocar tu recuerdo.

Ya no visito tu tumba; hace muchos años dejé de creer en ese dios hijo de mil putas que te arrancó de mi lado cuando más te necesitaba. Se me dijo: "es que dios la llamó a su lado", y yo respondí: "¿y ese culero para qué la quiere? ¡a mi me hace más falta!", así que me alejé de toda esa mierda, incluido el ritual de ir a dejarle flores a un pedazo de cemento/mármol/para lo que haya alcanzado el presupuesto. Sin embargo, hice algo mejor que eso.

Durante todos estos años te he llevado siempre en mi memoria, e incluso te has asomado en alguno que otro de mis sueños. Te he regalado un chingo de sonrisas de esas retorcidas que pugnan por no convertirse en un puchero. Te regalo todas esas lágrimas que han salido mientras ando bien pedo y tu recuerdo se asoma desde mi subconsciente para hacerme llorar de nostalgia como pinche niñito a mis casi treinta años. Para ti es también el hombre que soy ahora, aunque seguramente cuestionarías un enorme porcentaje de la ética que me he formado yo mismo (partiendo un poco, claro está, de lo que aprendí contigo).

Para las personas a las que amo, y eso te incluye, hay algo que comencé el día de ayer. Fue sin querer el que coincidiera con un aniversario más de tu partida; tal vez mi subconsciente hizo que lo programara así, tal vez hay alguna razón mágica o sobrenatural o cualquier mierda de esas. El hecho es que, al dirigirme hoy hacia donde debía comenzar lo que dentro de poco mostraré a todas esas personas a las que me refiero, me quedó perfectamente claro que nunca te vas a ir, nunca te fuiste en realidad. A veces, solo es necesaria una mañana fría y nublada combinada con el grado de sensibilidad emocional adecuado, para sentir que renaces un poco en mi.






Now Watching: Real steel


Saludos Enfermos.


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GAVIOTA dijo...

Las personas nunca mueren siempre y cuando el recuerdo de ellas exista en tu corazón. Ellas siempre estarán contigo y te acompañarán en todas tus facetas, no supe de quien se trata, creo que es mujer y podría ser tu abue, igual, que bueno que esa persona vive en ti por siempre.

Cuidate mucho!

Bere Mendoza dijo...

Es como una faceta que se completa y q aunq ya no está presente físicamente indudablemente siempre va a formar parte de ti, y ser como el ave fenix que renace de las cenizas aún mas fuerte mil besos ;)

Bere Mendoza dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Daniel Mendez dijo...

Gaviota: Exactamente, lo que perdura de ellas en realidad es lo que dejaron de nosotros. En este caso, se trata de mi abuelita. Cuídate también.

Bere: Creo que ya empiezo a sobrellevar mejor el que renazca así, esporádicamente, sin llamarla. Al menos ya puedo plasmarlo con palabras menos viscerales, ordenar mis ideas, lo cual ya es un gran avance. Dos mil besos de regreso.



Saludos Enfermos.