domingo, septiembre 15, 2013

Oferta de trabajo


La habitación estaba amueblada funcionalmente: su mesa plegable, el archivador y las cuatro sillas eran la clase de equipo que se hubiera podido encontrar en cualquier almacén de intendencia de cualquier parte del mundo.

Los muebles reflejaban, al parecer, el carácter de Tamil Rahani. Visto en Montecarlo, a cierta distancia y por breve tiempo, Bond había creído descubrir en él lo que en cualquier otro próspero hombre de negocios: cuidada indumentaria, agudeza, suavidad de modales y confianza en sí mismo. Observado de cerca, la seguridad seguía apreciándose claramente. En cuanto a los suaves modales, se quedaban en la superficie; la impresión dominante era de energía, una energía contenida y canalizada. Recordaba la especie de disciplina personal que caracteriza a todo jefe militar de talla: una especie de sosiego que esconde una decidida e inquebrantable resolución. Rahani respiraba a un tiempo autoridad y segura confianza en sus dotes.

Mientras Simon le acercaba la silla y se procuraba otra para él, Bond echó una rápida ojeada a su alrededor. Las paredes del despacho estaban cubiertas de mapas, gráficos y grandes carteles de aviones, barcos, carros de combate y otros vehículos acorazados vistos de perfil. Había también una serie de organigramas cuyos indicadores verdes, rojos y azules eran la única nota de color apreciable en la espartana estancia.

-¿Es posible que le haya visto en alguna otra parte? -preguntó Bond, cuidando de observar la cortesía militar, pues una aureola de peligroso poder envolvía a Rahani.

El otro rompió a reír, la cabeza echada un poco hacia atrás.

-Es posible que haya visto fotos mías en la prensa, comandante -replicó risueño-. Más tarde podemos tratar ese tema. Ahora preferiría que hablásemos de usted. Nos ha sido recomendado en términos muy elogiosos.

-¿De veras?

Rahani se golpeó los dientes con un lápiz. Era la suya una dentadura perfecta, de piezas blancas y regulares. El bigote que le adornaba el labio estaba pulcramente recortado.

-Permítame que sea totalmente franco, comandante. Nadie sabe si es usted digno de confianza. Lo único que les consta a las principales agencias de espionaje es que, durante mucho tiempo, ha sido usted agente especial de los Servicios Secretos británicos. En fechas recientes dejó usted de pertenecer a ellos. Se rumorea que presentó su dimisión empujado por el despecho -dijo con una especie de carraspeo interrogativo-. Pero también se afirma que un agente del SIS, de la CIA, del Mossad o de la KGB jamás abandona el servicio para operar por su cuenta. ¿Es esa la expresión correcta? ¿operar por su cuenta?

-Es la que emplean los autores del género -respondió Bond, determinado a mantener su actitud de indiferencia.

-Bien -continuó Rahani-, hay muchísima gente interesada en averiguar la verdad. Son varios los servicios secretos que desearían establecer contacto con usted. Y uno de ellos estuvo a punto de hacerlo, pero luego se arredró, pensando que, a la larga, y por más contrariado que pudiera usted sentirse, una vez puesto a prueba terminaría por devolverle su lealtad a quien siempre se la había tenido.

Siguió un silencio, que Bond arrostró con expresión inmutable, hasta que el oficial de mando tomó de nuevo la palabra.

-Una de dos, comandante: o bien es usted un óptimo actor que desempeña un papel siguiendo instrucciones, o es auténtica su postura. Lo que nadie discute son sus extraordinarias dotes profesionales. Y que está usted sin trabajo. De ser ciertos los rumores relacionados con su dimisión, es una pena dejar que continúe inactivo. Mi propósito al traerle aquí es verificar esos rumores y, quizá también, ofrecerle un empleo. ¿Le gustaría trabajar? en el terreno de la información secreta, se entiende...




Role of honour (Misión de honor), John Gardner, 1984.



¿Quieren saber qué decisión tomó el espía por antonomasia? vayan a ePub, un website chingoncísimo que me roló mi amigo Mike, del cual pueden descargar miles de libros para leer en sus smartphones. Es tan sencillo como instalar este Torrent en la compu para tener acceso a los libros, después conseguir en Google Play (vía smartphone, para que sea más de volada) una aplicación llamada GO Book, transferir los libros de la computadora al celular, y listo. Horas y horas de edificante entretenimiento en la palma de la mano. El link para Misión de honor está aquí; denle una checadita y luego me platican qué les pareció.




Now Watching: Lions at Cardinals


Saludos Enfermos.


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Gerardo Taker dijo...

En palabras de mi hermano mi teléfono es un 'Medio Smart' Phone. Se supone que es Android pero no parece Android, las apps hay que instalarselas manualmente, Google Play no lo reconoce y bueno... una pinche joda xD.

Solo por eso sigo leyendo a la antiguita, en papel.

Saludos!

GAVIOTA dijo...

No hay otra manera de leer esos libros de los que hablas de vez en cuando, mi tecnología no es mucha solo mi lap, sin embargo me gusta más el olor del papel, al abrir un libro nuevo o de un libro viejo pero interesante a la vez.
BUeno, buscaré la manera.
Saludoos!!
espero el ánimo del post pasado ya haya pasado pokito y estés con una sonrisota en la boca, como te ves mejor (no estoy haciendo cumplidos solo digo la verdad)
bye

Daniel Mendez dijo...

Gerardo: es una lata cuando los equipos se portan así, deberías jubilarlo. A mi también me gusta mucho leer "en físico", pero como me muevo mucho en transporte público y a veces resulta incómodo sacar el libro mientras te detienes con la otra mano y procuras mantener el control sobre tu mochila, me resulta más práctico sacar mi celular y tener que hacer un par de malabares menos.

Gaviota: He procurado (sin éxito) buscar los libros en formato PDF para que la banda los pueda leer en la compu, sin necesidad de hacer todo el show de la app y el traslado de los archivos al celular. Se ha vuelto difícil por aquel tema de la piratería en internet, pero si los llego a encontrar con gusto los compartiré. Sobre el otro tema...estoy bien, solo fue una oleada de melancolía de un sábado nublado por la mañana; estar caminando por el centro bien abrigado, con los audífonos puestos y la lluvia rociándome, me creó ese nudo en la garganta...pero se me quitó comiéndome unos tacos de pastor y fumándome un cigarro. De cualquier modo, gracias por regalarme esta sonrisa.



Saludos Enfermos.

Xocoyotzin dijo...

Me late el comercial. Sólo que el libro en particular capta mi atención (Bond como mi rol model de toda la vida), es un libro que obviamente no escribió Fleming, así que: qué tanta "validez" tiene como parte del universo Bond?

Daniel Mendez dijo...

Mmmm...no tengo la menor idea, mi estimado...sin embargo, me pareció una muy buena adaptación y por eso decidí compartirlo.


Saludos Enfermos.