lunes, noviembre 25, 2013

Los Fabulosos Cadillacs en el Foro sol (y por vos, yo bajaría el sol)


El sábado por la noche fui al concierto de Los Fabulosos Cadillacs en el Foro Sol. No estuvo en mis planes hasta hace poco porque nunca he sido gran fan de ellos; si digo que me gustan diez rolas, probablemente esté exagerando. De hecho un grupo de amigas me había invitado hace meses y no acepté porque mi tirada era ir al de Ringo Starr, pero gracias a algunas situaciones y a que ahora una de ellas es mi novia, el panorama cambió.

La ida estuvo a poco de no concretarse gracias a que Cintya, quien vive en Querétaro, no pudo venir por un problema de muelas del juicio e Hilda trae una tos jodidísima desde hace varios días; sin embargo, aún con frío y un poco de lluvia al llegar, ahí estuvimos, la pobrecita con su chamarrota, bufanda y un impermeable que se compró llegando al Foro Sol. Ya en las gradas, aprovechando que Nana Pancha fue la bandita de calentamiento, que luego hubo otra bandita que tocaba culerísimo y de la que ni recuerdo el nombre (ni quiero) y que no nos levantamos a bailar cuando tocaron los Straitjackets porque ella estaba guardando energías para cuando salieran a escenario los Cads (pese a que yo traía todo el ritmo, ellos me gustan bastante y de hecho me atraían más que la banda principal), se me acurrucaba en el pecho como pollo con frío envuelta en su plástico plateado, hasta que aparecieron los estelares argentinos.

Ahí fue donde supe a qué había ido en realidad a ese concierto: a verla bailar, cantar, gritar dentro de lo que los ataques de tos le permitían, disfrutar, emocionarse cabroncísimo cuando salió Roco Pachukote a cantar Calaveras y diablitos y cuando le tocó a Rubén Albarrán hacer dueto con Vicentico para Vasos vacíos. Me causó mucha ternura y una alegría inmensa y sincera verla así de contenta, tener el chance de compartir su felicidad, cantarle un pedacito de cierta canción al oído y notar a través de su sonrisa que eso le gustó. Si además le agrego que de por sí traía la onda de divertirme, bailar, cantar y brincar hasta que me dolieran las piernas, puedo decir que mi noche estuvo increíble. Respecto a la música y el ambiente, no me puedo quejar; si bien nunca le he puesto demasiada atención al rock en español (rockcito, como le llamo despectivamente cuando topo algo que me parece más de lo mismo), Los Fabulosos Cadillacs se cuentan entre las bandas que aunque no les conozco la gran cosa, sí me agradan. Entonces, de que valió la pena no hay duda: me ayudó a recordar que mantenerse abierto a probar algo diferente suele traer buenas satisfacciones, a seguir firme en mi nueva ideología de no abusar del alcohol para pasarlo bien, y a tener una nueva oportunidad de disfrutar el ver feliz a alguien muy especial para mi.






Now Watching: Latin lust


Saludos Enfermos.


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la MaLquEridA dijo...

Amo Calaveras y Diablitos.

En mi casa se quedaron dos boletos para ir a verlos ayer domingo pero las circunstancias cambiaron y en vez de ir a un concierto fuimos a un velorio.

Ai sera para la otra.

Bye, bien que hayas disfrutado a los Fabulosos.

Daniel Mendez dijo...

Vaya que lo disfruté, ¡muchísimo! y lamento que una situación así de penosa se haya dado en tu casa...espero estés mejor en este momento. Te mando un abrazo enorme.


Saludos Enfermos.