martes, febrero 19, 2013

Me emputa


Como a veces (ok, muchas veces...la mayorìa de las veces) soy un cabròn intolerante y mamòn que no controla sus impulsos, repentinamente las situaciones desagradables se me amontonan y me siento como perro enmedio del Perifèrico. El stress se acumula, las venas de mi cuello se hinchan y mis ojos se inyectan en sangre. Algo màs o menos asì:




La gama de cosas que me pueden convertir en un asesino serial en potencia es bastante amplia. Por ejemplo, me desagradan en modo superlativo las pajarracas calientahuevos que primero andan de guàguara con que bien ponedoras y golosas y a la mera hora, como reza aquella hermosa composiciòn de Molotov, lo dejan a uno con la pinga bien parada y a la hora de la hora no le chuparon nada. La chica no me gustaba para nada màs allà que un desahogo fisiològico y, en realidad, lo que realmente me molestò fue haber ido a perder valioso tiempo que pude invertir en cosas màs productivas o simplemente en estarme rascando las bolas mientras veìa una pelìcula. Al final, minucias; pero de que encabrona, encabrona.

Algo que me emputa un par de tonos màs arriba (o mejor dicho, me frustra) es que las personas, algunas personas, anden como cuchillito de palo sobre determinado tema, sin siquiera saber què pasa por mi mente al respecto. Me caga las pelotas porque en cierto modo tienen razòn. A veces las metas que progresivamente me voy fijando me ciegan como si fuera un perro persiguiendo a la liebre mecànica en el galgòdromo: me dejo ir sobre ellas con todo, pierdo la perspectiva del resto de las cosas y personas que me rodean y luego genero un cierto sentimiento de culpa que lo ùnico que consigue es ponerme triste y enfurecerme todavìa màs conmigo mismo. Si supieran, chingao, que de poder hacerlo, algunas de esas personas serìan las ùltimas con las que escatimarìa en lo que fuera; si entendieran que tengo que buscar ya mi camino, y eso, lamentablemente, implica situaciones en que el egoìsmo tiene que salir a hacer de las suyas, aunque no quisiera. Si yo supiera darles a entender lo que pienso y siento, quizàs me juzgarìan menos duramente. Habrà que trabajar en ello o seguir mordièndome un huevo y la mitad del otro para no reaccionar de la manera en que mis impulsos me dictan usualmente.

La cereza del pastel: el domingo querìa disfrutar el juego de las Chivas acompañado de botana y una deliciosa cerveza. Hacìa calor, llevaba todo el dìa metido en mis quehaceres domèsticos y la visualizaciòn de una Leòn de a litro helada, sudadita, sexy, pràcticamente me hacìa babear. Cinco minutos antes del juego salì a la tienda, escogì mi botana, y cuando me acerquè al refri de las cervezas -ese maravilloso oasis que alegra todos los domingos de mi vida desde hace como trece años-...pura riata de afroamericano bien erecta: una pinche cartulina rosa fosforescente con la frase "Se suspende la venta de bebidas alcohòlicas del 15 al 17 de febrero" me parò en seco. Rumiando silenciosas mentadas de madre fui de regreso a mi guarida, no sin antes averiguar el por què de una medida tan fascista e hija de puta. Resulta que, a razòn del carnaval que se celebra en la colonia de al lado (como en un chingo màs de lugares del paìs), el fin de semana anterior algunos pendejos andaban de fiesta y por cualquier razòn que me vale dos jugosos kilos de verga, un par de ellos terminaron apuñalados, resultando muerto uno y malherido otro (que ojalà en este momento estè agonizando entre los dolores màs culeros que le puedan dar, por imbècil y porque por su culpa me quedè sin beber). El señor delegado tuvo a bien decidir que en la Venustiano Carranza no se venderìa alcohol durante los ya mencionados dìas, como si coartar los derechos de los borrachos como yo la gente decente fuera a terminar o siquiera prevenir el crimen. Muy estimado delegado Josè Manuel Ballesteros Lòpez: vas y le zumbas una caguama por el culo a tu puta madre. ¿Quieres que se acaben los desmadritos en la demarcaciòn? fàcil, cabròn: àrmate de huevos y envìa comandos a levantar a toda la bola de ojetes mugrosos, ratas mediocres y narcomenudistas que andan regados por toda la zona vendiendo su mierda impunemente, y deja a los ciudadanos productivos (y a su inofensivo alcoholismo) en paz. Ah, y tambièn haz favor, de parte de todos los que nos tuvimos que remojar las ganas de una cervecita en un pinche Sidral Mundet:





Ya me desahoguè. A la mierda, que al rato hay que trabajar.




Now Playing: Màtate Tetè - Molotov


Saludos Enfermos.


martes, febrero 12, 2013

Nuevos aires, nuevos brìos


Durante casi exactamente dos años, en la agencia donde trabajo estuve a cargo del anàlisis de informaciòn y presentaciòn de reportes ejecutivos frente al cliente para la cuenta Johnson & Johnson. Eso terminò hoy. Por cuestiones administrativas y estratègicas, el cambio que se tenìa destinado para mi desde enero me llevò de manera oficial a la nueva cuenta de la que estarè hacièndome cargo junto con un excelente compañero y amigo: Procter & Gamble.

Hoy me sentè junto al compa que sale de esa cuenta para irse a otra (y que tambièn es un amigo a quien aprecio mucho) para darme una idea de lo que hace. Por lo poco que vi, los procedimientos no son complicados, pero la talacha es bastante intensa. Despuès, en una mini-junta, empecè a ver todo el desmadrito que se me viene encima: las problemàticas que hay, los procedimientos màs a detalle, las cosas que me hicieron pensar que esto va a ser muy intenso y emocionante y, al mismo tiempo, hicieron que me empezara a brincar el pàrpado derecho.

Las cosas con mi cuenta anterior estaban empezando a salirse de control. Mi relaciòn con el cliente terminò desgastada, en gran parte debido a que hubo errores ajenos que terminaron salpicàndome de cagada, o bien, a que la falta de organizaciòn y comunicaciòn (sobre todo en los tiempos de entrega) provocò el 80% de los errores que yo cometì; sobre el otro 20%, sin pedos admito que sì fueron pendejadas, o màs bien descuidos mìos. En fin...ahora tengo de frente un nuevo reto, algo màs grande, tanto en volumen como en carga de trabajo. ¿Va a ser una autèntica chinga? sì. ¿Me voy a volver loco dando soporte y atenciòn a casi 1,200 promotores vìa telefònica? eso es seguro. ¿Tendrè que atascarme de Dalay, hacer yoga e incluso fumar mota para no explotar y convertirme en multihomicida? hay altas probabilidades.

Sin embargo, me gustan los retos. Cuando le platiquè sobre el cambio a mi amiga Eva, respondiò que si se me habìa colocado en ese puesto y se me habìan asignado esas tareas quizàs es porque hay algo que necesito aprender, y considero que tiene toda la razòn. A estas alturas no basta con lo bueno que pueda ser tècnicamente hablando; debo pulir muchos otros aspectos, afinar mis àreas de oportunidad. Resurgir del hartazgo y el cansancio mental a que me tenìan sometido mis funciones anteriores. Retomar ese nivel que, hace un par de años, me hizo llegar a administrar un proyecto grande (con todo y lo problemàtico que fue desde sus orìgenes) y que ahora debo refrendar para volver por mis fueros. No voy a fallar, y me refiero a las expectativas que tengo yo mismo para conmigo.







Now Playing: Survival - Muse


Saludos Enfermos.


miércoles, febrero 06, 2013

El amor que vuela y no se queda


Ayer a la hora de la cena tuve una plática familiar que me dejó pensando en ciertas situaciones. Fue de esas en que la conversación inicial siempre deriva en pinchemil cosas distintas, y repentinamente llegó el tema del matrimonio.

Me acordé de los tiempos (no tan lejanos, en realidad) en que deseaba con un chingo de ganas formar una familia; quería tener uno, no, mejor dos...dos niños, dos varoncitos a los cuales educar (o morir en el intento) para crecer y ser verdaderos hombres, con todo lo que eso implica: desde el respeto por la mujer hasta cómo ganar una competencia de ver quién orina más lejos. Naturalmente, quería (o quiero, pues, que eso de hacer el tonto no va) una madre para esos hijos: una mujer que me haga sentir pleno, que me complemente, que entienda mi obsesión con la NFL (es más, ¡si le gusta, mejor!), que me enseñe cosas nuevas, que rete a mis ganas de aprender y conocer, que me de cada día un motivo, por pequeño que este sea, para enamorarme otro poquito de ella. Que diario (o bueno, cada tercer día tampoco estaría mal) me coja con unas ganas cabroncísimas y siempre quiera más...y un larguísimo etcétera que no viene al caso aquí, porque ya me estoy proyectando muy cabrón.

El punto es que no recuerdo exactamente en qué momento esas ganas de tener mujer e hijos se atascaron en el fango del realismo pesimista. No me tiro para que me recojan (sin albur), es solo que terminar una relación de dos años y un mes a la que le puse todo mi empeño porque me di cuenta —sin culpar de todo a la otra persona ni absorber el total del deducible yo mismo— de que al final no iba a funcionar, me deja mucho en qué pensar. Quizás el amor no es eterno, o ni siquiera tan duradero como se nos ha dicho; tal vez no sea necesario llegar a la instancia en que las diferencias entre ambos se vuelven abismales, ninguno de los dos disfrute lo que hace por mantener viva esa relación y a la postre todo termine mal. Tal vez simplemente se acaba y ya, como todo en esta vida, y mal hacemos en no dejar fluir a las cosas, personas y situaciones sobre su propio cauce. Ante ese escenario, ya no digamos la idea del matrimonio, sino la búsqueda de alguien afín para tales menesteres, me hace reafirmarme en la premisa de que es mejor vivir el día a día y construir bloque por bloque, si es que algo he de edificar de la mano de alguien. Sin ilusiones ni pretensiones, sin dejar que esa parte del cerebro a la que le encanta averiarse en las situaciones más inoportunas descargue su torrente de pajaritos que vuelan y cantan sobre nubes rosas. Sin perder de vista que, a veces a la menor provocación, el amor vuela a todas partes.







Now Playing: Love flies everywhere (Amor volat) - Ray Manzarek


Saludos Enfermos.


lunes, febrero 04, 2013

Y el cuervo dijo: nunca más


Anoche se terminó el embelesamiento que me dura aproximadamente cinco meses, con el momento culminante, el orgasmote para todo aficionado al deporte de las tackleadas: el Superbowl.




Esta temporada vi coronarse campeón al equipo que más lo merecía. Vi a los Ravens jugar con una defensiva parchada durante gran parte de la temporada gracias a las lesiones de Ray Lewis y Terrell Suggs principalmente; a un QB que, gracias a un drástico cambio de coordinador ofensivo a media temporada, salió del ya merito y cumplió con el diagnóstico que hizo acerca de sí mismo antes del comienzo de la temporada, cuando dijo que él debería ser considerado un jugador de élite. A receptores como Anquan Boldin que despuntó tras su salida de Arizona, o Torrey Smith que jugó desde mediados de septiembre con la motivación brindada por la dolorosa pérdida de su hermano en un accidente. Al mismo Lewis anunciando su retiro y, con esto, acicateando a sus compañeros para tener una temporada llena de altibajos pero coronada por un final de ensueño, porque eso era lo mínimo que merecía a manera de despedida el líder de una de las unidades defensivas más feroces que he visto desde la legendaria Cortina de Acero.

Del otro lado, los San Francisco 49ers: un equipo que desde la temporada anterior, de la mano de Alex Smith, mostró ambición y capacidad para hacer cosas grandes y llegar a la final de la NFC. Este año una lesión de Smith le abrió la puerta a Colin Kaepernick, quien se encargó de darle a un ataque moderadamente sólido las poderosas armas que representa un QB corredor bien guiado. Sin duda el de los 49ers fue un trabajo casi impecable durante estos últimos meses, pero si algo tiene la NFL es que resulta, al mismo tiempo, tan fría y numérica como fantástica. Y esto significa que al final, todos los errores pasan factura. Por eso el combustible no les dio para más.

No todos los días ni en todas las ligas deportivas del orbe se enfrentan dos hermanos en el juego más importante, o se va la luz en el estadio casi inmediatamente al regresar del medio tiempo (algo tremendamente inusual, dado que la logística de la liga siempre ha sido ejemplar) provocando toda clase de conspiparanoias: desde que si el apagón fue intencional a modo de protesta porque Roger Goodell, el comisionado de la NFL, suspendió al coach de los Saints y a cierta parte del roster gracias a un poco honorable programa de recompensas establecido dentro del equipo hasta si fue parte de un arreglo para que mágicamente los 49ers remontaran la abrumadora diferencia que pesaba sobre ellos hasta antes de que Beyoncé saliera a vulgarizar el espectáculo de medio tiempo.

Últimos instantes del cuarto periodo. Un intercambio más de balón y el festejo de los de Baltimore estalló; vaya, incluso yo, que fui víctima en dos ocasiones de mi tendencia apostadora a manos de una Raven-fan durante estos playoffs, recibí con gusto al flamante campeón de la NFL; ergo, no entiendo por qué (y esto lo leí en unas cuantas publicaciones de Facebook) varios aficionados a los Ravens protestaron argumentando que era una victoria indigna por el holding que no se marcó a favor de la ofensiva gambusina durante su última serie y que pudo significar un cambio en el marcador, que no festejarían un triunfo de esa calidad, blah bleh. Y yo les digo (con todo respeto, que algunos de ellos son mis amigos): paren de mamar. Si la cuestión del honor les importara tanto, desde el juego contra los Broncos en que un holding sobre Erick Decker provocó la intercepción del primer cuarto que a la postre significó el perenne empate y forzó al tiempo extra, hubieran renegado de la victoria. Tranquilos, son meras situaciones de juego que, por más tecnología que se tenga a la mano para prevenir, siempre saltan porque al final es un juego de humanos.

Nadie debería desvalorizar lo que hicieron los Baltimore Ravens anoche. Quizás no fue el Superbowl más emocionante de los últimos años, pero (y permítaseme ser insistente en este punto) el aderezo que le pone la emotividad del retiro de Ray Lewis me basta para llamarle un juego memorable. Suena tonto, idealista, pero la NFL es de las pocas cosas a las que les permito a ciegas envolverme con su magia. Así, sin más, ¡adiós, Ray! tus alas siempre te llevaron a lo más alto, y desde ese punto te retiraste.







Now Watching: Red dragon


Saludos Enfermos.