domingo, junio 30, 2013

8.5


El viernes exorcicé un demonio con el que tenía cuentas pendientes desde hace más de diez años.

Pero empecemos por donde se debe: el comienzo. Siempre fui pésimo para matemáticas, desde que tengo memoria; pese a que siempre he sido muy analítico y lógico, por alguna extraña razón el ver todos esos números y signos producía en mi un bloqueo cabroncísimo y un pánico que rayaba en lo inexplicable. No sé cómo carajos hice para librarla en la escuela después de pasar por tantos exámenes finales y extraordinarios; arrastré la materia durante muchos semestres, nunca sacaba más de 6 (¡cuando aprobaba!), y el día que por fin conseguí deshacerme de ella, decidí enterrarla en el baúl de los recuerdos que no quería volver a tener a la mano nunca más.

Sin embargo, este año la pesadilla regresó. En la agencia para la que trabajo establecieron que, para hacernos acreedores al bono trimestral que se nos estaría entregando en base a desempeño, uno de los requisitos es presentar una serie de exámenes. El primer trimestre fue de Redacción y ortografía, Excel, y...Matemáticas. Los dos primeros los pasé sin problema. En Redacción y ortografía tuve 9.3 gracias a una coma que según yo sí iba y según quien calificó el examen estaba de sobra, y en Excel tuve 10; obtener resultados menores a esos hubiera sido vergonzoso tomando en cuenta que la primera es una cuestión que domino perfectamente (por arrogante que se lea) y la segunda es a lo que me he dedicado todos estos años. En Matemáticas tuve 5.5, y ahí fue donde se reavivaron los recuerdos, la desesperación, esa angustiante sensación de saber que en clase todo iba bien y a la hora de presentar un examen me paralizaba sin saber para dónde tirarle, como si fuera un ratón frente al hipnótico sonido de la cola de una cascabel.

No fui el único en esa situación; varios de mis compañeros de área reprobaron también, y mi jefe tuvo la iniciativa buena onda de darnos un curso de la materia para que pudiéramos presentarla exitosamente en este nuevo periodo. Durante los últimos tres meses pasamos una hora casi todos los viernes repasando Aritmética apoyándonos en el míticamente pesadillezco Baldor; el jueves tuvimos una última clase de tres horas, y el viernes por la mañana tocó examen: las diez preguntas de rigor, mas una de rescate.

Cagados de nervios estábamos todos a eso del mediodía, cuando mi jefe comenzó a calificar las pruebas, y peor andaba yo después de darme cuenta de que había fallado en mínimo tres problemas, uno de los cuales tenía bien y luego, al "corregir", eché a perder; nuevamente la frustración y el auto-reproche hacían presa de mi. El güero, un buen compa de la oficina, estaba al pendiente; repentinamente, me llegó por inbox un mensaje suyo diciendo "¡saqué 11 pendeja! ¡sube, ya están calificando!" y ni tardo ni perezoso, ahí voy en chinga dos pisos arriba para ver qué había sucedido. Recién llegué, mi jefe me tendió la hoja al tiempo que decía "¿no que no se podía, Danny?" y mis ojos se abrieron al máximo buscando con ansias el número. "¿Dónde está, dónde...?" me preguntaba, cuando logré verlo, y no pude evitar que mi mano temblara al sostener el examen y leer el 8.5 que resaltaba entre el revoltijo de números mal acomodados y borrones. Esos dos dígitos con el punto enmedio implican que no tendré (según el reglamento) que presentar el examen el próximo trimestre dado que estoy excento, y significaron también la borrachera que me puse esa noche con mis amigos, por el puro gusto de festejar y de convivir con ellos.

Llegué a casa a las cuatro de la mañana, feliz, radiante como estuve todo el día después de saber mi calificación. No pude evitarlo: pese a que traía mis llaves toqué el timbre a propósito para despertar a mi mamá; no podía esperar a la mañana, tenía que decírselo en ese preciso instante. Abrió la puerta y, antes de que la expresión de sorpresa y enojo en su rostro se cristalizara en palabras, la atajé y le conté lo sucedido.

Ya nunca más volveré a sentirme como un imbécil porque no podía resolver el problema matemático más sencillo que me pusieran enfrente. Esta es la pequeña retribución hacia ella por todos los sinsabores que le di cuando reprobé tantas veces esa materia, es el pequeño paliativo a las decepciones que le causé, y así se lo hice saber, ebrio como estaba, cuando la abracé y me solté llorando en su hombro, eufórico y feliz como si hubiera ganado el Superbowl o hubiera conseguido algo así de grande. 

No fue un examen oficial ni mucho menos, no fue un examen de cálculo o alguna de esas mierdas extremadamente avanzadas y complicadas, pero ese 8.5 es MI número. Ese 8.5 es mi redención, yo lo hice y es el orgullo de saber que el apoyo de las personas que creen en mi y mi propio esfuerzo pueden llevarme a lograr lo que sea, por más cabrón que aparente ser el panorama. Es mi victoria, y nada ni nadie me la puede arrebatar.







Now Playing: You'll never walk alone - Gerry & The Peacemakers


Saludos Enfermos.


miércoles, junio 26, 2013

Original/Cover 041: Lou Deprijck




Esta rola bien podría tener como título alternativo "¿pues no que te valía madre?". Y es que la expresión francófona Ça plane pour moi se podría traducir como "todo está chido así", "no hay pedo, no pasa nada" o hasta "hakuna matata". Pero, cual si se tratara de una ironía, este hit punk (otra ironía) provocó un salvaje jaloneo de medias entre dos revoltosos belgas (o sea, originarios de Bélgica, no es que jugaran a las espaditas) que terminó hace apenas tres años.

Resulta que el autor de la manzanita de la discordia fue Lou Deprijck, quien le prestó la rola en 1977 a Roger Allen François Jouret, a.k.a. Plastic Bertrand, para que hiciera esto:





Total que el crédito se lo llevó Bertrand durante todos estos años; Deprijck tuvo la ocurrencia (y estaba en todo su derecho, naturalmente) de aventarse un remake en 2006, y cuatro años después le llegaba el pleito de parte de Bertrand donde se le reclamaba haber usado una voz idéntica a la suya para la nueva grabación. Al final, la cosa quedó en Bertrand admitiendo que no fue él quien compuso la rola y dejando en paz al otro pobre cabrón. Ça plane pour lui.

Fuera de la telenovela que envuelve al tema, resulta ser pegadizo y movido; una auténtica joyita de tres riffs que ha puesto a bailar a un chingo de banda a través de 46 años y que, además de versionarse en distintos ritmos, también ha encontrado eco en otros tantos idiomas con significados e ideas que nada tienen que ver con la inicial caricaturización del movimiento punk, que en el Reino Unido se encontraba en pleno auge. Del alemán al inglés, hasta terminar en el explosivo himno a la cachondez que se aventó Lost Acapulco y que inaugura la sección de tributos:




Sonic Youth




Telex




Leila K




Mr. Ed jumps the gun




Thee Headcoatees




































¿Qué tal? ¡ahora sí salieron varios! quizás fue una forma de compensar lo desatendida que ha estado la sección, pero vamos, no siempre se puede todo (aunque quisiera). Sin embargo, ya se la saben: tarde o temprano estarán por acá todas las sugerencias, así que no dejen de mandar sus solicitudes a través de las opciones que ofrece la sección Contacto. Por lo pronto, veamos cuál fue su favorito entre este montón de excelentes tributos.




Now Playing: A letter to Elise - The Cure



Saludos Enfermos.


lunes, junio 24, 2013

Los Boicoteables presentan: Unefon


¡Ya llegó, ya está aquí! la tan abandonada pero al mismo tiempo gustada sección de Los Boicoteables. Pensaba retomarla con alguna otra empresa de esas abusivas que agarran de su puerquito a la banda de una manera extremadamente ofensiva, peyorativa e insultante...y el sábado encontré la mejor oportunidad para ello. Por eso le toca pasar a sentarse en el banquillo de los acusados (que tiene una estaca de caoba de 30 centímetros justo enmedio, para que se acomode a gusto) a Unefon.

No sé -y francamente me importa dos kilos de jugosa y venosa verga- si Unefon realmente cumple con toda la mierda que cacarea: que si cobertura hasta Timbuktú, que si la tarifa más baja, que si te vende celulares a muy buen precio aunque sean porquerías chinas. Simplemente, lo que hicieron con el Mapping en el Monumento a la Revolución el sábado 22 de junio fue una total y absoluta ojetada.

Pero vamos por partes: ¿qué es un mapping? ah, pues en otros países donde sí se tiene respeto por las artes visuales y sobre todo por la ciudadanía, se trata de esto:





En México...es esto:





Pongo como ejemplo el que realizó Rotoplas en el mismo Monumento a la Revolución durante el mes de marzo para señalar lo siguiente:

A) Dicho edificio no es una buena opción para este tipo de proyecciones por mera lógica: tiene un enorme hueco al centro. ¿Qué tanto se puede proyectar ahí en realidad? ¿qué tanto puede el público asistente apreciar y disfrutar?

B) Aún así, los de Rotoplas le metieron una producción, digamos, decente: fuentes saltarinas y una proyección creativa referente al Día Internacional del Agua hicieron que los espectadores les aplaudieran e incluso corearan el nombre de la marca al terminar el espectáculo. Particularmente, se me hace de la verga que este tipo de eventos tengan patrocinadores; pero entiendo, la vendimia es la vendimia y si se va a hacer, está chido que al menos sea de una manera creativa que atrape la atención del target. Además, siguiendo la temática, tiene cierta lógica que Rotoplas se haya colgado de ahí.

Ahora, pongamos atención a lo sucedido ayer:

El evento estaba programado para comenzar a las 19:00 . Poco antes de las 20:00 apenas había una proyección fija con trama cuadriculada (como la de un tablero de ajedrez) sobre la superficie del monumento, el cual estaba precedido por una estructura de tamaño considerable con el logo de Unefon. Patrocinadores, pensamos mis compañeros y yo; se apreciaba algo así:




¿Por qué había un número 200 sobre el muro? Después de veinte minutos con esas tres cifras a la vista, cambió abruptamente a 172; era una cuenta regresiva, obviamente. Pero no medía el tiempo. La frase que salió del altavoz anunciando que "faltaba cada vez menos para cambiar la telefonía en México" despertó en mi la curiosidad suficiente para irme a dar el roll por todo el lugar, hasta que llegué a una reja tras la cual estaba el ya mencionado comercialote de Unefon, y gente tomándose fotos con cara de "oh yes, ¡soy triunfador!". El contador siguió bajando lentamente, hasta que, a las 21:45 aproximadamente, llegó el gran momento. La espera había terminado, el número cero se proyectaba sobre el muro, y entonces sucedió: el insulto al intelecto y la total falta de respeto por el tiempo de las personas. Vean nada más qué grandísima mamada:





¡Y esa fue toda su gracia! Es totalmente inadmisible e inapropiado tener a la gente durante tres horas bajo una lluvia intermitente, medio echando desmadre para quitarse el frío (creo que lo más cagado fue un güey drogado que andaba bailando semidesnudo, pero como a la media hora dejó de ser divertido) y esperando ver un espectáculo de calidad, para ser infamemente decepcionada con la sosa activación de una compañía celular mediocre. Después habría un set con DJ Kay, del colectivo No Somos Machos Pero Somos Muchos, aunque honestamente ya no supe si fue así porque preferí ir a una cantina a tomar una cerveza y pasar el mal sabor de boca.

Ojalá a más de uno de los conformistas que se quedaron ahí (o peor aún, compraron algo) le caiga el veinte, porque mientras la gente siga permitiendo esto, consumiendo chingaderas y resignándose bajo la consigna de "pues fue gratis, ¿qué querías?" las empresas van a seguir tratándola con la punta del pie. Es por eso que en esta ocasión, y con sobrados méritos, Unefon se ha hecho acreedora al galardón que este blog otorga a los ojetes como ellos: el Raspupito Award; espero sinceramente que se le atore en el ano al señor Ricardo Salinas Pliego hasta llegar al punto del prolapso, por pasado de verga, por tratar como imbéciles a los incautos que compran su basura, por contribuir a que la gente desarrolle esa penosa capacidad de aceptar gustosa que le den mierda cuando y del modo en se la quieran dar.







Now Playing: Under the wood of the world tree - Seiji Yokoyama


Saludos Enfermos.


jueves, junio 20, 2013

Bindi, y el aniversario "olvidado"


Este blog acaba de cumplir su sexto aniversario, exactamente el tercer día de este mes. En años anteriores había publicado algo por acá referente a, usualmente agradecimientos escritos de todo corazón hacia la banda que ha seguido al changarro este desde aquel primer post, y a todos los que se han unido en el camino. 

En esta ocasión hubo un ligero atraso (de 17 días, para ser exacto). En mi descargo puedo decir que, en una de esas coincidencias de la vida, algo grande se estaba cocinando durante el último par de semanas y decidí que era mejor esperar. Eso grande (para mi, al menos, lo es) se llama Bindi. Pero, veamos...¿qué coños es Bindi?

Dice en Wikipedia:



"El bindi (del sánscrito bindu, cuyo significado sería el de 'gota', 'pequeña partícula' o 'punto') es un elemento decorativo de la frente utilizado en Asia meridional (principalmente India) y el Sudeste Asiático. Tradicionalmente, es un punto de color rojo colocado en la parte central de la frente, cerca de las cejas, pero también puede ser un signo o una joya lo que se porte en vez del punto.

El área entre las cejas, donde se coloca el bindi, se considera el sexto chakra, ajna, el hogar de la "sabiduría oculta". De acuerdo con los seguidores del tantrismo, este chakra es el punto de salida para la energía kundalinī. Se dice que el bindi retiene la energía y fortalece la concentración."



Así las cosas, y para reforzar el punto, tenemos algunos Bindis famosos, como:


El de Shiva, dios hindú de la destrucción y el renacimiento


El del hombre más cercano a dios, o...


No se asusten, no es un virus (aunque parece)


¡Pero basta de divagar! el Bindi que nos ocupa en esta ocasión es el que acaba de surgir como un trabajo conjunto al cual fui invitado a participar por un amigo de la oficina que, después de leer unas cuantas veces el blog, decidió que era buena idea invitarme al equipo que estaba apenas formando en esos días. En sus propias palabras, "Bindi es una revista electrónica con información sobre diseño, danza, comida, música, fotografía y todo lo relacionado a cultura, arte y eventos; todo con carácter mexicano". Suena un tanto a lo que hago de este lado de la red, así que la idea me fascinó desde el inicio.




Hace poco tuve una reunión con los demás colaboradores; me llevé la grata impresión de estar con personas que saben de lo que hablan dentro de sus respectivas áreas, sencillas, dispuestas a colaborar para que el proyecto salga adelante y, sobre todo, con ganas de divertirse y entregar un producto original y pleno de calidad (tanto como se puede ser y hacer en un medio lleno de publicaciones, independientes o no, de excelente manufactura). Entonces, me emociona y enorgullece presentar ante ustedes (al grado que, ya ven, hasta de look cambió el blogcito), el número 1 de nuestra revista, listo para ser descargado por los amables lectores que a bien tengan el hacerlo. Pueden obtenerlo también directamente del sitio oficial, o si lo prefieren, desde la fanpage en Facebook, o el respectivo Twitter.

Conozcan a Bindi, devórenla; pero sobre todo, jueguen e interactúen con ella, que es suya. Compártanla con la banda para que, en bolita, disfrutemos a mi Pata de Perro y al resto de las excelentes secciones que la componen. Espero les guste y nos apoyen en esta aventura que recién comienza.




Now Playing: Djinji dinji - Emir Kusturica


Saludos Enfermos.


martes, junio 18, 2013

Dos de danza y relajación


Domingo, 9 de junio.

En la Sala Miguel Covarrubias del Centro Cultural Universitario, mi hermana y yo asistíamos a nuestro primer recital de ballet (se lee balé, para los incultos como yo que no sabemos qué pedo y pronunciamos la T hasta que se nos corrige) gracias a unas cortesías que me gané en Facebook vía Cultura UNAM. El recinto es espacioso, sus butacas resultan cómodas y la acústica es perfecta para disfrutar de piezas clásicas como las de Bach, Rachmaninov, Bizet y Beethoven; todas acompañadas por la gracia, estética y belleza de los movimientos ejecutados por los bailarines que, envueltos en la armonía que las luces crean en conjunto con sus ropas y la música, hacen que uno, en su calidad de espectador novato, se maraville ante lo que está vi(vi)endo.

Mención aparte merecen obras contemporáneas como Madero, una noche desolada, del cubano Ernesto Lecuona; si bien Francisco I. Madero me parece un actor despreciable y vil dentro del teatro sangriento de la Revolución Mexicana, cabe señalar que la alegoría dedicada a su última noche, en compañía de su camarada y amigo Manuel Márquez Sterling (en ese entonces embajador cubano en nuestro país) resulta una exquisitez. ¿Y qué decir de Planos, de la autoría del maestro Silvestre Revueltas? inquietante, misteriosa, hace ver a los bailarines como una especie de faunos o espíritus del bosque interpretando algún tipo de danza ritual y ancestral de comienzo acompasado y rígido que se convierte en un frenesí culminante en síncope después de haberse entregado a Baco.





Sábado, 15 de junio.

Nuevamente, las bondades de ser adicto a Facebook dieron su fruto. Gané un par de entradas para ver en el Auditorio Nacional la puesta en escena de Troy, an anatolian legend cortesía de la página de Parque Lindavista, y me hice acompañar de una buena amiga que es tan fan de la mitología como yo, o quizás un poco más. Impresionantes los vestuarios, las coreografías; la representación de la batalla entre Héctor y Aquiles, y la manera en que los dioses desfavorecen al primero condenándole a la ignominia de la derrota, que no de la muerte. La transición por el Hades, la batalla final y el imponente potro de madera que significó la perdición de una ciudad a causa del amor prohibido entre un europeo y una asiática a quienes poco importó tener enmedio al Mar Egeo si de llevar a placentera culminación su amor se trataba.





Para lo de Troya, mis queridos lectores, lamento informar que se tendrán que quedar con las ganas (a menos que vivan en Guadalajara; si es el caso, podrán disfrutar del espectáculo este sábado 22 en el Teatro Diana); para los recitales de ballet en el Centro Cultural Universitario, hay oportunidad cada fin de semana. Los viernes, Cultura UNAM obsequia entradas para la función si cumplen el sencillo requisito de enviarles un mail diciendo "yo quiero", y ya si de plano están muy salados y no se llevan nada, los boletos andan por los 120 pesitos. Vale la pena aprovechar una mañana de domingo para disfrutar un espectáculo de calidad y almorzar ya sea en el Café Azul y Oro (compartimos mi hermana y yo un delicioso -aunque pobre en cuanto a tamaño de la ración- salpicón de venado), o se aguanten al término de la función y se empaquen unos deliciosos, nutritivos y tradicionales tacos de canasta con el chico de la bici que se estaciona afuera de la sala. Como sea, ¡no hay pierde! anímense a dar la vuelta por allá.




Now Playing: Low - Foo Fighters


Saludos Enfermos.



miércoles, junio 12, 2013

Madera de navegantes


-Lo primero que tiene que aprender un armador de canoas es a mirar. Está frente a tus ojos.

Solo entonces, Quetza reparó en el tronco. Era una madera de forma tortuosa y aspecto deslucido. Percibiendo la decepción de su aprendiz, Machana le hizo notar que un buen naviero, antes que el tronco, debía ver la canoa que él contenía. Pero además de su forma caprichosa y compleja, a Quetza le resultó una madera mucho menos vistosa que las que usaba a diario. Entonces el viejo le dijo que, aún antes que la nave y el tronco, un armador debía aprender a ver la madera que se escondía bajo la corteza.

El viejo Machana se incorporó, arrancó un pedazo de cáscara negruzca y ajada y, como si acabara de abrir una caja que contuviera un tesoro, apareció una madera dorada, suave y de una textura tan lisa como la superficie del lago.

-Es un cacayactli, vale más que el oro. No existe otra madera igual para construir canoas. Es tuyo -le dijo al tiempo que le extendía una cuña de obsidiana-, quiero que me muestres el barco que oculta el tronco.

Fueron cuarenta jornadas de trabajo arduo. Quetza pasaba el día tallando, ahuecando, puliendo y midiendo. A la noche, exhausto y con las manos ampolladas, se dormia pensando en su canoa, soñaba con ella y se levantaba al alba para volver a poner manos a la obra. Trabajaba en soledad dentro de una tienda en la que el viejo dejaba secar los troncos; vigilaba con escrúpulo que nadie viese su barcaza hasta que estuviera completamente terminada.

Al cabo de esos cuarenta dís de trabajo, Quetza salió por fin de la tienda. Agitado y sudoroso, llamó a Machana y lo invitó a ver la obra. El viejo, en silencio, caminaba en torno a la canoa pasando la palma de su mano por la superficie. Se sintió homenajeado. Era una embarcación como nadie antes imaginó: la quilla, dorada y pulida, tenía la terminación de la piedra. Sobre el casco había un habitáculo de junco enlazado y, debajo, un depósito para guardar vituallas. Los cuatro remos podían fijarse al casco mediante trabas y se accionaban desde dentro, sin que los remeros tuviesen que asomar los brazos. Sin embargo, Machana no podía dar un veredicto antes de probarla. Sólida y a la vez ligera, la botaron al lago y, al abordarla, la sintieron estable, segura y acogedora. Remaron de forma acompasada y comprobaron que era veloz y muy dúctil. Luego de dar una vuelta completa a la isla, como si lo hicieran en el aire y no en el agua, regresaron, desembarcaron y se quedaron de pie en tierra contemplándola sin hablar. Quetza supo que el mutismo de su maestro era el mejor veredicto que podía esperar.

Entonces, sin decir palabra, amarró la canoa, giró sobre sus talones y se fue. Ya había aprendido todo lo que debía saber.

Machana guardó silencio y Quetza, mientras se perdía en el follaje, supo que el viejo aceptaba el regalo. Era hora de que tuviese su propia canoa. Ya tendría tiempo el discípulo para armar su barco.

Toda una vida.





El conquistador, Federico Andahazi, 2006



¿Quieren saber qué sucedió después con Quetza y su ingeniería naval? vayan a ePub, un website chingoncísimo que me roló mi amigo Mike, del cual pueden descargar miles de libros para leer en sus smartphones. Es tan sencillo como instalar este Torrent en la compu para tener acceso a los libros, después conseguir en Google Play (vía smartphone, para que sea más de volada) una aplicación llamada GO Book, transferir los libros de la computadora al celular, y listo. Horas y horas de edificante entretenimiento en la palma de la mano. El link para El conquistador está aquí; denle una checadita y luego me platican qué les pareció.




Now Playing: Baby, I love you - The Ramones


Saludos Enfermos.


martes, junio 11, 2013

Ciudad de México: Feria de las Culturas Amigas 2013


Alles sind freunde.

Todos somos amigos.

(Tomado de Nude Beach, escrita por Max Ehrlich).




Recordé esa frase el sábado que andaba dando el roll sobre Paseo de la Reforma, en el corredor que se formó entre Insurgentes y la Diana Cazadora. La Feria de las Culturas Amigas cumplió ampliamente con su cometido: despertar la curiosidad en buena parte del chingo de personas que vivimos en esta ciudad y hacernos salir a la calle para conocer algo nuevo.

El mosaico ofrecido a los visitantes fue impresionante; uno podía pasar del colorido continente africano y sus bellas máscaras rituales, pinturas, telas y esculturas, a la exhuberancia misteriosa y salvaje del sureste de Asia para recorrer después el exquisito menú de platillos, cervezas y vinos europeos, con tan solo esquivar algunos carros y cruzar la avenida. Un nuevo cruce y ya estás en Tepito China comprando refrescos que en la vida habías visto, ofertas de tallarines + rollos primavera en veinte pesos, y un montón de chucherías más; Japón y Hong Kong, los gigantes tecnológicos del Lejano Oriente, traían una cierta discordancia entre sí: el primero vendiendo juguetes baratos y el segundo con una pequeña tienda Samsung dentro del stand. África septentrional: los egipcios y el despampanante arte del que siempre han hecho gala, encabezado (a mi gusto) por la estatua de Anubis que daba la bienvenida al módulo de los faraónicos. Los tunecinos y su música, tan hipnótica como potente, simplemente me atraparon. Las naciones árabes lucieron la sensualidad y porte que caracteriza a sus habitantes, el rico bordado de sus telas y las artesanías que remiten al olor a incienso y a la inmensidad de las arenas del Medio Oriente.

¡Latinoamérica! ¡llena de hermanos, de buena vibra! todos tan diferentes y tan similares entre nosotros, unidos por el mismo idioma (salvo los brasileños y haitianos, pero no hay pedo, ¡bienvenidos a la familia!) y por las mismas ansias de autonomía y libertad. Se respira la camaradería, la buena onda; se percibe en el ritmo del latino que entra a cada uno de los stands y siente unas ganas increíbles de bailar al ritmo de turno, en los platillos que se parecen, en ocasiones, a los que uno tiene frente a sí en la mesa de la casa. Se siente también en el trato cálido tan característico de nosotros y las chicas bellas y los tipos alivianados que accedieron de buena manera a saludar a la cámara de su servilleta, aunque claro, eso no solo sucedió en los stands sudamericanos; las sonrisas francesas y portuguesas resultaron igual de calurosas que las cubanas y panameñas.


Más fotos, acá.


El sabor y la fiesta no conocen fronteras (y no, no es comercial de Corona). Los ritmos guapachosos y la picardía de los representantes de la República Dominicana hicieron de las suyas entre los presentes. ¡A bailar!





Del otro lado (no del Atlántico, sino de la avenida), las acompasadas percusiones, los violines y las gaitas hacían mover el piecito y seguir el ritmo con las palmas a la banda. Estos son The Triskells, y si tengo éxito, ya les estaré trayendo más probaditas de lo que ellos hacen:





Y así, la fiesta se extendía por toda esa área, en algunos puntos más que en otros, pero para todos había. Eso sí, si hubiera un premio a La mejor actitud, definitivamente se lo hubiera dado a los franceses. Traían la fiestota caminando/bailando entre los visitantes y vendiendo baguettes con delicioso queso recién derretido que olía como la entrada al mismísimo paraíso de los ratones, atendiendo a la horda de ebrios refinados catadores que se amontonaban frente al galo que atendía la venta de vinos, la guapa rubiecita que no paraba de repartir bocadillos y bellas sonrisas; todos echándole la leña al fogón al ritmo de esta chingonería de rola que no se me sale de la cabeza desde ese día:





Definitivamente vale mucho la pena ir a caminar entre el gentío, esquivar codazos y bolsazos de señoras que quieren pasar primero a huevo y aguantar el calor infernal como el de ese día. Este año ya se la pelaron porque se terminó el domingo, pero sería genial que consideraran darse una vueltecita el año próximo. Consideren unas cinco horas para el recorrido (si son como yo, que les gusta meterse a husmear a todos los stands haciendo un acopio increíble de paciencia para aguantar pisotones, empujones y arrimones); consideren también llevar una suma importante de dinero, porque seguro se les va a antojar, por lo menos, una cosa de cada módulo. Agéndenlo desde ya; se la van a pasar de lujo.




Now Playing: Draconian Trilogy - Therion


Saludos Enfermos.



¡Trivia! la primera persona que me diga vía comment, qué famosa banda mexicana hace un cover de la rolita francesa que postee, se lleva...se lleva...




¡Mi colección de piratería casera! incluye muy buen rock, algo de pop, porno duro y rudo, y videos variaditos. ¡Llame yaaaaaa!


miércoles, junio 05, 2013

Aguascalientes: Plaza de las Tres Centurias...parte 1


De lo que traía pendiente para el blog de mi visita a Aguascalientes, es la Plaza de las Tres Centurias. Se llama así porque los edificios que le componen -la Antigua estación de trenes, el Almacén de carga y el Área gastronómica- fueron construidos en tres siglos distintos: XIX, XX y XXI.

El día que tuve la oportunidad de conocerla andaba con la agenda un tanto apretada debido a que ya había plan para ir a la Feria de San Marcos, así que no pude disfrutarla en su totalidad; me perdí de las Fuentes danzantes, el espectáculo del Reloj monumental y la visita al vagón presidencial de Lázaro Cárdenas, que estaba cerrado ese día. Sin embargo, y a pesar de que me he hecho la promesa de volver a recorrer lo que me faltó, puedo decir que la visita a la Antigua estación de trenes y el Almacén de carga, precedidos por la majestuosa bienvenida de La Hidrocálida (la primera mole de hierro que cruzó el país dejando su característica estela de humo) me dejó muy satisfecho.




La Antigua estación de trenes es una belleza que te lleva en un viaje sobre los rieles de la historia algunas décadas atrás, hacia aquellos tiempos en que las bancas de madera alojaban a los pasajeros que, pacientemente, esperaban el arribo de la poderosa máquina que habría de llevarles a su destino. Un mapa del México ferroviario de la época ocupa el papel protagónico en las paredes del recinto, acompañado de afiches y diarios con noticias de la época; los silbatos, la máquina registradora, las viejas cajas encargadas de transportar distintas mercancías y las maletas de cuero apiladas en los carritos listas para ser llevadas al área de carga. Todo huele al progreso rielero que trajo al país tanta fortuna como desgracia, afianzando a algunos en la opulencia y a otros en la más oscura de las miserias. Recordatorio de ello es la estatua que se encuentra en el patio trasero de la terminal, representando a los miembros de una familia de campesinos despidiéndose entre sí, porque el varón, el único sustento económico permitido en aquellos ayeres, debía marchar a la Revolución abandonando a su mujer y crío a una suerte más precaria que la que le esperaba labrando su tierra árida del norte.


Más fotos, aquí.


El Almacén de carga encierra mucho más que sacos de grano, maletones y baúles. Dentro suyo se disfruta desde una caja de humor y una caldera, hasta una locomotora a escala; pasando, por supuesto, por la atracción principal: el Tren de la historia. Está compuesto por 35 vagones que ilustran los episodios más sobresalientes a través de 115 años de sucesos relevantes en la vida de nuestro país. De la Independencia a la Revolución, materiales como cartón, barro, madera, papel, vidrio, cerámica y hasta hojalata, se encargan de dar vida, paradójicamente, a cientos de calaveras artesanales que harán la delicia del visitante. Tengo entendido que el proyecto fue creado por el Museo de Arte Popular de la Ciudad de México y, como los colosos a los que emula, vaga por el país tocando puerto en recintos culturales varios, así que si tienen la fortuna de coincidir con él en una visita a Aguascalientes no pierdan oportunidad de admirarlo; y si no está allá, hagamos equipo para rastrearlo. ¡Que nadie se lo pierda! y para que se les acabe de antojar...miren nada más qué bonito:



Las fotos, aquí mero.


¡Casi lo olvido! no olviden darse una vuelta por la tiendita de souvenirs. Hay cosas muy interesantes a precios muy accesibles, van a encontrar desde las clásicas postales y tazas, hasta curiosidades como naipes alusivos a la Segunda Guerra Mundial, o esta belleza que no pude evitar traer a casa, a propósito del centésimo aniversario luctuoso del maestro José Guadalupe Posada: hidrocálido de nacimiento, mexicano de nacionalidad e icono universal al lado de su famosa Catrina y el resto de sus no menos admirables grabados:




Anímense, motivos sobran para viajar unas cuantas horas y conocer uno de los puntos turísticos más bellos de la capital hidrocálida. Su espíritu aventurero y bagaje cultural se los agradecerán.




Now Watching: The Simpsons


Saludos Enfermos.