lunes, agosto 26, 2013

Vacaciones, cavilaciones y conclusiones


Durante las dos últimas semanas, mi vida se ha convertido en una montaña rusa. Por un lado está la salud mental que parezco estar recuperando, al menos en lo que concierne a la mañana después de la peda: hace tres viernes me fui de fiesta al cumpleaños de una muy querida amiga y bebí como cosaco (para variar). Eché desmadre de lo lindo, conviví con buenos amigos, bailé, retomé algún asunto que dejé inconcluso y, sobre todo...(se escuchan redobles de tambor) ¡al día siguiente pude recordar todo lo que sucedió! en las últimas crudas me había estado fallando la memoria y eso me asusta mucho; no porque haga desfiguros o cosas así, sino porque usualmente, en mi estado sobrio, cargo con demasiado stress y agresividad latente, y temo que eso se pudiera filtrar alguna vez a mi estado etílico, traduciéndose en heridas físicas o emocionales a las personas que quiero y estén cerca de mi. Nunca ha pasado, pero la sola idea de que llegue a suceder hace que me cague de miedo y al día siguiente de la peda ande reuniendo pistas entre mis amigos para ver si no me pasé de verga con alguien.

Por otra parte, mi salud física: una infección en el oído y una muela reventada gracias a la presión que mi mandíbula genera mientras duermo a causa del stress acumulado estuvieron a punto de impedir las vacaciones que desde hace mucho tiempo deseaba. Sin embargo, pudieron más mis ganas de largarme de esta ciudad y alejarme de todo lo que altera mi paz interior (el trabajo, principalmente) que las molestias, así que el miércoles de la semana pasada, a media noche, abordé el autobús que me llevaría a la tierra de mis amores. Fue un poco extraño estar allá: no pasee casi nada, solo visité el Museo de Arte de Zapopan que tanto me gusta y donde encontré un par de exposiciones no tan buenas como las que había visto allá, anduve dando el roll por las callecitas, descubrí un par de lugares muy buenos para comer (los taquitos del Mercado Municipal de Zapopan y unos tacos de cortes norteños que están por ahí cerca), pasé invaluables horas con cierta personita especial que vive allá y me encanta, y me atasqué de cerveza hasta que no me cupo más; tan a gusto andaba desquitando mis ansias pisteadoras que incluso me desayuné una caguama ese sábado por la mañana, justo antes de salir del hotel con rumbo a la Central de Autobuses de Guadalajara.

En el camino agarré muy buena plática con el taxista; le conté que soy turista frecuente allá en la tierra del tequila y, presumiéndome los encantos de su ciudad, me enteré de cierto templo del cual no recuerdo el nombre exactamente (solo recuerdo que es de un Galván o algo así) cuya arquitectura tiene aún más detalles góticos que la catedral de Guadalajara y además, cuenta con la particularidad de haber sido construida con cantera negra. ¡En mi vida he visto algo así! si de por sí la ya citada catedral es de los pocos edificios de corte religioso capaces de atrapar mi atención, ya me imagino la maravilla que será el otro templo, además del Expiatorio que ya me había recomendado mi perla tapatía y al cual no he tenido oportunidad de ir a tomarle fotos; así las cosas, ahora tengo un motivo más para regresar a la Perla de Occidente, pasarla rico y atascarme de fotos (que muy tentado me sentí a posponer mi viaje a Toluca de esa misma mañana, y de no ser porque ya tenía un compromiso, lo hubiera hecho sin problemas).

Al final, creo que sí debí desviarme al centro antes de irme a Toluca. Resultó que, contrario a mis cálculos de salir de Guadalajara a las ocho de la mañana para llegar a Toluca algo así como a las 13:30, buscar hotel, instalarme y lanzarme rapidísimo a un evento al que me invitó mi amiga Mich que comenzaba a las dos de la tarde, las cosas se complicaron bastante. No sé por qué sea, pero la corrida más temprana que encontré del punto A al punto B fue a las once de la mañana, obligándome a esperar tres largas horas (que aproveché para desayunar una deliciosa birria cuyo picor terminó por destapar mi oído enfermo y trabajar un ratito sobre los artículos que debía preparar para Bindi) y a llegar tardísimo al fest al que asistiría: a las pinches cinco de la tarde. Con todo, me dio tiempo de admirar el trabajo de Caravana Artística Luna de Papel a trevés de la exposición pictórica de Israel Sánchez, Ramón Rico y Diana Condés; así como del tendedero literario que montó Pau Lee Na y que poca tropa peló porque a) somos bien huevones para leer y b) quedó justo frente al escenario donde tocaban algunas bandas, cosa que sirvió para que muchos agarraran como pretexto el "no me acerco a leer porque me atravieso entre los músicos y el público". Como sea, las bandas ni tocaban tan chido (al menos las dos que alcancé a escuchar) y gracias a que esperé al final del evento para acercarme a leer las cartas que estaban en el tendedero tuve oportunidad de platicar con su autora, quien resultó ser una chica bastante agradable que terminó por unirse al plan que había con los chicos de Luna de Papel para ir a disfrutar unos tragos y la buena compañía.

Con lo que no contaba es con que la vida nocturna en Toluca es, digamos...de bostezo. La mayoría de los chicos con los que estaba se fueron del bar (que estaba prácticamente vacío, cabe señalar) relativamente temprano, a eso de las once de la noche; me quedé un rato más con uno de ellos (Alan, se llama) disfrutando de una Cabrona (un vaso de a litro con cerveza, tequila y refresco de toronja) y ya como a la una de la mañana decidimos que era suficiente; mi plan era seguir chambeando sobre mis artículos en el hotel acompañado de botana, cigarros y algunas cervezas más, pero no contaba con que la hueva toluqueña se extendía también a los Oxxos y demás changarritos del estilo, ya que en cinco cuadras a la redonda no encontré una sola puta tienda abierta y aparte, me traje en chinga al pobre Alan acompañándome para allá y para acá. Al final conseguí unos asquerosos Marlboro en la recepción del hotel, y tuve que conformarme con un Ameyal, unos cacahuates que ni de marca eran y unas pinches Crackets, porque han de saber que también me estaba cagando de hambre y ¿adivinen? ningún lugar abierto para echar taco. ¿Cómo chingados le hacen los toluqueños para bajarse la peda saliendo del bar?

Al día siguiente, el mismo tenor huevón: de tres museos que quise visitar los tres estuvieron cerrados a eso de las tres de la tarde, y estaba a punto de irme todo desilusionado cuando recordé que el Cosmovitral y yo teníamos una cita pendiente; entre eso y un paseo por el Parque Bicentenario en compañía de Pau, se completó mi día y llegó la hora de regresar a Ciudad Gris, con un cierto sabor metálico en la boca, como insatisfecho, como si este viaje hubiera sido diferente y no hubiera encontrado todo lo que estaba buscando (y que, dicho sea de paso, ni siquiera sé a ciencia cierta qué es). Aún así, me las arreglé para pasarla rico en casa lunes y martes de la semana pasada haciendo absolutamente nada a pesar de que tenía el firme propósito de chutarme todo el quehacer que no he atendido en meses.

No así el miércoles. Era mi último día de vacaciones y, como si del guión de una película de terror se tratara, la pesadez del trabajo se hizo sentir desde ese día. Un asunto de oficina un tanto delicado me sacó del reposo; el pedo al final no fue tan grande porque además de coordinador de información usualmente parezco pinche abogado y perro de presa a la hora de rastrear evidencia que demuestre que la bronca no es de nuestro lado, tuve apoyo muy oportuno y eficiente de mi equipo. Aún así la rabia volvió, la frustración. Las ganas de destrozar físicamente a cierto subnormal, porque ya empieza a serme insuficiente el dejarle callado muy diplomáticamente a base de evidencia y argumentos sólidos.

La presión en mi mandíbula y el malestar en mi muela volvieron, la presión en mi torrente sanguíneo estuvo acelerada desde el jueves por la noche y recién me dejó en paz ayer por la mañana. Tomando en cuenta que estoy a nada de cumplir treinta años y no quiero tener problemas de hipertensión (ni de ninguna clase, en lo que se refiere a mi salud), tengo de dos sopas: o me tomo mis pastillitas de mevaleverguina para que toda la mierda se me resbale y no permito más que las pendejadas del trabajo me afecten más allá del 9 a 6 de lunes a viernes, o de una vez voy buscando otra cosa a qué dedicarme. La decisión y la actitud, tendré que ir tomándolas a partir de mañana.






Now Watching: 300


Saludos Enfermos.


miércoles, agosto 21, 2013

Toluca: Cosmovitral




Tenía una cuenta pendiente con el Cosmovitral, ubicado en la ciudad de Toluca. Hace un par de años lo visité nada más de pasadita debido a que ya era tarde (las siete de la noche, aproximadamente) y no podría obtener buenas fotografías, pero este domingo, aprovechando que visité a algunos buenos amigos de aquellos rumbos durante el fin de semana, desquité con creces y puedo decir que valió totalmente la pena.

Tuve oportunidad de apreciar la belleza de las cerca de 400 especies de plantas, arbustos y árboles que engalanan el lugar, además de la arquitectura estilo art nouveau que hace que esta construcción resalte como pocas en el centro de la ciudad. Fue construido en 1908 y destinado originalmente a alojar el Mercado 16 de septiembre; 67 años después, los locatarios fueron trasladados a nuevos inmuebles destinados expresamente al comercio para dar a la vieja estructura porfiriana un nuevo rostro que sorprendería a toluqueños y forasteros por igual. Cinco añotes duró la transformación de la vieja construcción a manos del maestro Bernabé Fernández García, especialista encargado del armado y ejecución del diseño del también maestro y artista plástico Leopoldo Flores.

El resultado, estrenado el 5 de julio de 1980, es una maravilla conceptual que muestra la dualidad presente a través de la vida del hombre. Desde el fondo del recinto, como si fuera el útero alojando la fusión de un espermatozoide y un óvulo, el vitral muestra alegorías a la creación de la vida partiendo de la unión de una mujer y un hombre, desvaneciendo poco a poco la oscuridad para convertirse en luz pero manteniendo un prolongado punto medio entre ambas, a manera de representación de la lucha entre el bien y el mal, el amor por la vida y la pronta o lejana inminencia de la muerte; la rapacidad natural de nuestra especie enfrentada al cúmulo de virtudes que enaltecen el espíritu humano y que, a entendimiento de su servidor, termina por reflejar su triunfo a través del hombre en llamas que da la bienvenida a los visitantes en la entrada.




Dentro de lo aburrida y tediosa que puede llegar a ser la capital choricera (la vida nocturna se acaba temprano, no hay un puto Oxxo abierto a las dos de la mañana -que es cuando uno quiere seguir pisteando porque en el antro ya cerraron la barra-, los domingos no encuentras un solo museo abierto después de las tres de la tarde), el Cosmovitral se erige como un auténtico oasis. ¡No me cansé de tomar fotos! cada planta, flor, árbol o arbusto ofrece distintos ángulos para que el fotógrafo, ya sea aficionado o cuente con experiencia, se pierda entre la espesura durante aproximadamente una hora para deleitar la lente. Sugerencia: usen ropa fresca cuando vayan, ya que el clima debe mantenerse a cierta temperatura relativamente alta para mantener a toda la vida vegetal en perfecto estado y van a sudar lo suyo estando ahí dentro. El acceso tiene un costo de 10 pesos, y la gente de la entrada es tan buena onda que si van en plan de turista mochilero, les da chance de guardar sus cosas en la oficinita administrativa, aunque no haya paquetería como tal. ¡No se lo pueden perder! y para que se vayan antojando, les dejo un par de vistas panorámicas muy interesantes (den clic aquí y aquí), además del resto de las fotos en el álbum que pueden encontrar en este enlace.




Now Watching: The Simpsons


Saludos Enfermos.


lunes, agosto 05, 2013

Narraciones Extraordinarias en El Quintal de Metepec


Una de las ventajas que tienen las redes sociales (en contrapeso al montón de cosas por las que les he mentado la madre, como en este otro post) es que siempre surge la oportunidad de conocer personas y eventos nuevos e interesantes. Esas son las circunstancias bajo las que, por casualidades del destino internetero, conocí a Mich, directora de Caravana Artística Luna de Papel.




Se trata de una compañía de teatro callejero originaria de Metepec que, pese a contar con apenas un par de años de trayectoria, se ha hecho de un lugar en la agenda cultural del Estado de México obteniendo el apoyo del Ayuntamiento, la Secretaría de Turismo, medios impresos como El Sol de Toluca y El Gráfico, y emisoras como Radio Mexiquense. Los chicos que la conforman (Mich Gutiérrez, Alejandro Terán, Alan Díaz, Miguel Ángel Hernández, César Ibarra, Gabriela Terán, Jessica García e Itzel Juárez) se desarrollan -la mayoría de ellos- en disciplinas que no tienen mucha relación con el teatro pero, en sus propias palabras, el mero gusto de actuar les satisface y provoca que le entreguen su tiempo, cariño, trabajo y esfuerzo. Esto se les nota desde el retomar una obra que ya habían presentado el año anterior para mejorarla en escenografía, guión y técnica histriónica y darle un reestreno el pasado 28 de julio, hasta la calidez de la recepción a quienes, gustosos, asistimos al mismo (el equipo incluso se lució haciendo unos muñequitos voodoo alusivos a Edgar Allan Poe, que obsequiaron a los presentes).




Durante la pequeña rueda de prensa que armaron ante los aproximadamente 16 que conformábamos el público al principio, explicaron que ésta va de la última semana de vida de Edgar Allan Poe, enlazando las distintas teorías formuladas a través de los años acerca de la muerte de nuestro poeta maldito consentido con sus escritos más populares, mayoritariamente extraídos de las Narraciones Extraordinarias.

Se les notaba ansiosos por comenzar con la puesta en escena y, con la tercera llamada, comenzó el espectáculo. Sin ser crítico de teatro (ni pretender serlo), puedo decir que la manera de enlazar las secuencias histórico-teóricas y literarias no permite que el espectador se distraiga ni por un instante, y la expectativa aumenta cuando las actuaciones de los chicos te envuelven. Se vuelven contagiosas la incertidumbre, la angustia y la delirante personalidad de Edgar (así, dándome el lujo de tutearlo, porque todos los que hemos leído su obra lo sentimos tan familiar como nuestro), interpretado por Alex, quien, acompañado por la tenue iluminación del lugar y la lluvia que afuera enmarcaban la tardenoche mexiquense, logra una interpretación más que convincente.




Narraciones Extraordinarias abrió su temporada oficialmente ayer, domingo 4 de agosto, y se presentará los días 11, 18 y 25 del mes, además del 1° y 8 de septiembre, en la Cafetería El Quintal, ubicada en José Vicente Villada 47, en el centro de Metepec, pegadito a la capital del chorizo y del Estado de México. El costo de recuperación es de 50 morlacos y los boletos se pueden adquirir en las tres sucursales del Café Collage, en Chocolatería , en Librería CarambaNo, y en el mismo Quintal al llegar ahí.




Mi recomendación es: absténganse de comprar el cartón de chelas del fin de semana y vayan a verla, que vale la pena totalmente. ¡No se la pierdan! así como tampoco pueden perderse, en el número 3 de Bindi (el 2 ya está puesto para descarga en este enlace), la plática que su servilleta tuvo con la joven y talentosa directora de este proyecto. Espérenla pronto, y mientras llega, vayan ambientándose con este excelente disco que encontré tonteando en YouTube, en una de esas curiosas casualidades de la vida, al momento de empezar a escribir este post. Vean nada más que bonito progre:





Al cual llegué, igual, navegando sin rumbo fijo, gracias a esta rolita (no pude encontrar el disco completo al que pertenece, así que si alguien tiene el dato a la mano y gusta compartirlo, se lo agradeceré harto):






Y ahora sí, ya en plena despedida, los datos de contacto para Caravana Artística Luna de Papel:

Twitter: @ca_lunadepapel
Mail: grupo_lunadepapel@hotmail.com


El resto de las fotos, aquí.



Now Playing: Let yourself go - Eric Woolfson


Saludos Enfermos.