sábado, septiembre 28, 2013

Tápame con tu rebozo


¿Quién de nosotros, queridos lectores, no conoce un rebozo?

El rebozo es mucho más que un simple pedazo de tela, o una prenda que sirve a las mujeres para cubrirse del frío o para envolver a los niños mientras les arrullan sobre su regazo hasta que caen rendidos ante el calor de la tela y el amor maternal. Esta famosa prenda mexicana ha formado parte de la indumentaria femenina a todos estratos al transcurrir de los años, aunque, debido a a los caprichosos cambios dentro de la moda y las usanzas que han llegado al punto en que la modernidad nos ha colocado actualmente, además de su humilde origen entre los pueblos indigenas de nuestro país, se le ha relegado paulatinamente a ser utilizado, principalmente, por la población de escasos recursos o bien, en estrambótica contraparte, a ser visto como una especie de mexican curious, una más de las bellas artesanías que componen cierta importante parte de nuestra idiosincrasia pero que necesitan urgentemente un ángulo de revaloración.

Habría que darle al rebozo una justa y merecida oportunidad de levantar la mano y decir "!hey, mírenme! ¡aquí sigo!"; y eso es precisamente lo que se pretendió con la exposición Tápame con tu rebozo, montada en el Museo Nacional de Culturas Populares entre el 12 y el 15 de septiembre pasados. Contó con representantes de varias poblaciones de los estados de México, Chiapas, Guanajuato, Guerrero, Michoacán, Morelos, Oaxaca, Puebla, San Luis Potosí, Tlaxcala y Veracruz, quienes desplegaron el arte que dominan desde hace tantas generaciones en una superficie de no más de cincuenta metros cuadrados antes los ojos de los visitantes que, maravillados ante el colorido y la variedad, se arremolinaban en torno a los stands para apreciar la belleza del trabajo de los expositores.

Aunque la técnica para crear un rebozo tiene una especie de tronco común que hermana a todos nuestros pueblos, hay variantes que hacen del producto una joya única en cada uno de ellos. Por ejemplo, no es lo mismo armarlo en un telar de pedal que en uno de cintura; mientras en el primero es posible fabricar varios ejemplares consecutivamente partiendo de una misma pieza de tela, en el segundo el proceso final de tejido puede prolongarse hasta dos meses. Y es que no es cualquier cosa; primero hay que urdir el algodón para ver cuántas piezas saldrán de la tela; luego viene el pepenado, lo cual se traduce como elegir los hilos que se utlizarán para confeccionar la prenda. Después hay que almidonar y bolear, o separar en cordones el algodón para poder trabajarlo. Se pone secar al sol para que seque y se le pueda dar el diseño tan colorido que le caracteriza . Luego hay que amarrar y volver a remojar la tela para azotar y despegar los hilos que han hecho cohesión entre sí debido a la humedad; enseguida viene el tejido la definición en los contornos del diseño elegido, y entonces sí, a trabajar con el telar; todo esto en Tenancingo de Degollado, Estado de México.




Como dije hace un momento, la técnica puede variar entre los distintos rincones de nuestro hermoso país. Así, por ejemplo, mientras en la mayoría de las locaciones se utilizan tinturas como el azul añil, la grana cochinilla, la flor de zempasúchitl, el nanche, la cáscara de nuez o la corteza del árbol palo de águila, en Santa María Tlahuitoltepec, un pueblito mije ubicado en la sierra norte de Oaxaca, dominan los colores areniscos debido a la corteza del árbol que se utiliza para colorear la tela, combinada a través de la fermentación con tintes frutales que dan una bella variedad de tonos que van del ocre al amarillo: flor de josefina y zapote dan origen a la peculiar belleza de estas piezas. Sobre la misma costa del Pacífico, pero unos kilómetros más al oeste, en estado de Michoacán, se sigue el procedimiento común de urdimiento, pepenado, almidonado, boleado, secado y la utilización del telar de cintura, para después añadir a la tela plumas de distintas aves en lugar del clásico barbeado de hilo. Pavorreal, quetzal, incluso gallina, dan a las prendas un toque distinguido, bonito y elegante que aumenta el de por sí elevado valor del trabajo de estos artesanos, que cada vez cuentan con menos elementos entre sus filas para continuar con tan colorida tradición.

Tápame con tu rebozo es un evento de periodicidad anual que se ubica en una sede distinta cada edición; sin embargo, ¿por qué esperar al verano del 2014 para apreciar tales bellezas? las tenemos al alcance de la mano, sobre cualquier carretera, a pocos kilómetros o a una distancia que quizás amerite una escapada de fin de semana. Cualquiera que sea el caso, vale la pena armarse de ganas y espíritu aventurero (amén de una buena cantidad de dinero, que estas artesanías tienen una gama de precios que va de los 250 a los 6500 pesos, dependiendo del nivel de complejidad de su elaboración) para visitar a todos esos artesanos anónimos, así como las tradiciones y costumbres que muchas veces se quedan encerradas en los rincones más inesperados de nuestro bello país.



P.D.: Si les ha gustado este post, pueden encontrarlo con una edición más bonita en el cuarto número de Bindi, que saldrá a mediados de octubre. Y mientras llega la fecha, les dejo la galería de fotos para que se antojen...¡y neta, vayan!




Now Playing: Bohemian rhapsody (live) - Queen


Saludos Enfermos.


jueves, septiembre 26, 2013

Sexta edición de Avándaro en el Martí


Cuando menos idea tienes sobre qué hacer para matar el día, es cuando las oportunidades más disfrutables aparecen. El 21 de septiembre andaba de pata de perro como a mediodía en el centro; se suponía que iría a cierto museo al que le traigo ganas desde hace un tiempo, pero al pasar cerca del metro Hidalgo, frente a la iglesia de San Judas Tadeo, algo atrapó poderosamente mi atención (y no, no fue el olor a mona ni las simias que seguro estaban perreando ahí adentro): unas bocinas al otro lado de la avenida lanzaban inconfundibles sonidos rockanrolleros sesenteros, y, como a los lemmings del cuento aquel, me llevaron hacia el foco de tan encantador escándalo.

En la explanada del Centro Cultural José Martí, alrededor del mediodía, una peculiar banda de rock hacía de las suyas. Se llaman Papa's Son y, pese a que cualquiera de ellos rebasaría los 65 o quizás los 70 años de edad, le echaban unas ganas que cualquier banda de chavitos envidiaría. El vocalista intercalaba toda su energía y prendidez con la voz del bajista (quien, dicho sea de paso, traía un slap buenísimo) para rifarse clasicazos como Blue suede shoes, Honky tonk woman, La grange, Roadhouse blues o Johnny B. Goode, mientras la gente se congregaba poco a poco alrededor de ellos, atraída por la curiosidad que despierta ver a tan poco usuales personajes rockeando con tal maestría.




Tuve la intención de seguir mi camino hacia el museo en cuanto Papa's Son terminó su actuación, pero decidí quedarme después de leer la manta que anunciaba el evento, colgada de uno de los muros del Martí: se trataba de la sexta edición de homenaje al Festival de Rock y Ruedas de Avándaro, que por estas fechas conmemora 42 años de haberse celebrado en aquel mítico otoño de 1971. Planeado originalmente como un evento automovilístico al que se invitaría a doce bandas para amenizar y poner el ambiente, terminó convirtiéndose en EL referente del rock por excelencia en nuestro país, mucho antes de que existieran Viveslatinos, Coronafests y demás mamaderas pseudorockeras nacionales. Llegó a ser llamado, y sin sonar tan disparatado como podría pensarse en primera instancia, el "Woodstock mexicano".

En Avándaro la juventud dio rienda suelta a la búsqueda de una identidad que trataba de encontrar desde hacía tiempo y con cierto atraso respecto a otros países donde el rock y su espíritu de rebeldía ya habían hecho contacto con las mentes jóvenes, cambiándolas para siempre. La chaviza mexicana venía de haber recibido unas infames y desleales patadas en el culo por parte de nuestro amado papá gobierno el 2 de octubre de 1968 y el 11 de junio del mismo 1971 en el famoso e igualmente deleznable "halconazo". Así las cosas, el festival resultó un perfecto desahogo para toda la frustración, rabía e impotencia que embargaba a gran parte de la sociedad mexicana (pero se canalizaba a través de sus elementos más jóvenes, como suele suceder en esos casos). El recorrido hasta Valle de Bravo en camión o pidiendo ride, el campamento que formaron aproximadamente 200,000 almas ansiosas de libertad, las chelas, los pistos, la mota, la legendaria encuerada que se inmortalizó a través de sus bellos atributos naturales y su inhibición. El rock hecho como debe ser: por la clase obrera y desde abajo, contestatario, inconforme, rasposo, sucio, erótico y hasta pornográfico. Fue una pena que, debido al impacto del festival, las autoridades "competentes" decidieran cancelarlo para no volver a repetirse jamás; aunque por otra parte, esta medida fascistoide sirvió para alimentar aún más la leyenda e inmortalizar la tocada en el imaginario colectivo de nuestro país.

No exageré cuando dije, líneas arriba, que la rebeldía del rock cambió para siempre a los jóvenes de aquel entonces. La prueba fue, retomando el tema principal de este artículo, la congregación de nostálgicos que estaban alrededor mío. Todos lo disfrutaban en grande: los cuarentones (y los de más edad también) que recordaban aquellas épocas de desenfreno ahora acompañados por sus hijos o incluso nietos, los teporochitos que bailoteaban al ritmo de los riffs totalmente en su pedo y sin molestar a nadie, los curiosos que nos quedamos atrapados en ese breve viaje en el tiempo descubriendo cosas que quizás a las generaciones anteriores de nuestras familias les gustaron y que, gracias a bandas como las dos que se presentaron después de Papa's Son, no se quedan en el olvido.

Enigma tenía un encargo especial además de deleitar a los escuchas: homenajear a Pablo Cáncer (se hacía llamar así porque cada uno de los integrantes de la banda cambió su apellido por un signo zodiacal, no porque sufriera la enfermedad homónima), vocalista fundador de la banda que falleció en abril de este año y que, para las presentaciones actuales, es sustituido por su hijo. Emotivamente tocaron No tengo nada, 69, El llamado de la hembra, Sweet home Chicago y Bajo el signo de Acuario, rola favorita del fallecido y coreada con ganas por los asistentes previo a la presentación de la banda estelar.






Tinta Blanca fue la única banda de esa tarde que estuvo presente en el Festival de Rock y Ruedas Avándaro y, por lo que pude apreciar en los documentales que consulté para empaparme más en el tema y no cagarla a la hora de redactar este texto, parecieran ser todavía chamacos de veinte años; por lo menos los dos cantantes y el tecladista, únicos miembros originales de la banda (el batería, el guitarrista, y el bajo completan esta banda intergeneracional de un modo más que satisfactorio). Ambos vocalistas hacen gala de un carisma innato bailando, animando al público, incluso peleándose un tanto cómicamente por el micrófono para ver a quién le toca cantar la siguiente pieza. Una vez puestos de acuerdo (o casi) sobre quién tendría la voz principal, se rifaron con deliciosos covercitos a rolas de la talla de Jumpin' Jack Flash, Summer in the city o Vehicle para cerrar una tarde repleta de rock, baile, olor a activo, calor, sudor, recuerdos para algunos y descubrimientos para otros.






Vale la pena asistir a este tipo de eventos, pese a que muchos de ustedes, queridos y precavidos lectores, probablemente dudarían en hacerlo dado que la mayoría se realizan en colonias populares donde es fácil exponerse a un buen susto. Sin embargo, de verdad, ¡no teman! que solo Judas...bueno, el punto es que la banda teporocha es muy tranquila, incluso una amiga mía que le cayó por allá en cuanto le avisé que estaría tocando Tinta Blanca se coló así sin más hasta adelante para ponerse a bailar con quien se dejara, siendo el ganón un tipo que andaba con su monita en la mano y que, debo puntualizar, jamás fue impertinente con ella ni le faltó al respeto. El próximo sábado habrá una tocada-tributo al gran Rockdrigo González en el mismo Centro Cultural José Martí, y el 5 de octubre, en Tacubaya, un homenaje a la legendaria (pero no tan conocida) banda de punk Los Panchitos. Dense la oportunidad, sáquense de encima el prejuicio y vayan a verlos. Les apuesto una ronda de chelas a que les va a gustar. Chéquense las fotos en este enlace.




¡Por cierto! este artículo lo podrán encontrar también en la cuarta edición de Bindi (en una versión políticamente correcta, claro está), correspondiente al mes de septiembre, y en cuyas diferentes secciones podrán disfrutar de contenido representativo de la idiosincrasia mexicana. ¿Que qué tiene que ver eso con el rock? niños, ¡es Avándaro! Quizás, después de adentrarse un poco en el verdadero significado del género, el rockcito mexicano que nos dan ahora termine por parecerles un cachivache insípidamente rebajado, perfectamente comercializable entre güeyes posers con rastas, bandita en la cabeza y lentes de pasta (a ver a qué les suena la descripción).



Now Playing: Fight at bar (extended version) - The Dust Brothers


Saludos Enfermos.


miércoles, septiembre 18, 2013

Klinik Mozart


Nada se movía y no se escuchaba el menor ruido. llegó a la plazoleta anterior y trató de recordar dónde se encontraba situado el despacho del director en relación con la puerta de entrada. Le pareció que a la derecha, recordando que, cuando acudió allí para disponer el ingreso de May, vio a través de las altas ventanas el césped y la calzada. Ahora recordó que eran puertas vidrieras. Vio a su derecha dichas puertas, a través de cuyas cortinas corridas se filtraban unos débiles haces de luz.

Se acercó sigilosamente a ellas y observó con emoción que estaban abiertas y que se oían unas voces amortiguadas procedentes del interior. Concentrándose un poco, podría entender lo que decían.

-No pueden retenerme aquí indefinidamente...siendo solo tres personas -Bond reconoció en primer lugar la voz del director. La arrogancia había sido sustituida por la súplica-. Creo que ya es suficiente.

-Hasta ahora, nos las hemos arreglado muy bien -dijo otra vez-. Ha colaborado usted bastante bien hasta cierto punto, Herr Direktor, pero no podemos correr ningún riesgo. Nos iremos cuando Bond esté a buen recaudo y nuestra gente se encuentre lejos. La situación es ideal para el transmisor de onda corta, y sus pacientes no han sufrido la menor molestia. Veinticuatro o cuarenta y ocho horas más no serán demasiado. Después, lo dejaremos en paz.

-Stille nacht, heilige nacht -canturreó otra voz entre risas.

A Bond se le heló la sangre en las vena. Se acercó a la puerta vidriera y apoyó las yemas de los dedos en la rendija abierta.

-¿No pensarán ustedes...?

La voz de Kirchtum temblaba no de miedo histérico, sino del verdadero terror que se apodera de un hombre que se enfrenta a una muerte por tortura.

-Nos ha visto usted las caras, Herr Direktor. Sabe quiénes somos.

-Yo jamás...

-No piense en ello. Tiene que transmitir otro mensaje en nuestro nombre cuando Bond llegue a Paris. Después...bueno, después ya veremos.

Bond se estremeció. Acababa de reconocer una voz que jamás hubiera imaginado reconocer en semejante situación. Respiró hondo y abrió cuidadosamente la rendija entre las dos hojas de la puerta. A continuación movió un poco las cortinas para ver el interior de la estancia.

Kirchtum estaba amarrado a un anticuado sillón de despacho de madera y cuero con asiento circular. La librería de la pared había sido despojada de los libros y albergaba un potente transmisor. Un hombre de anchas espaldas permanecía sentado frente al transmisor, otro se encontraba en pie detrás del sillón de Kirchtum y un tercero se hallaba situado frente al Direktor con las piernas separadas. Bond le reconoció tan de inmediato como había reconocido su voz.

Respiró hondo a través de la nariz, levantó la ASP e irrumpió repentinamente en la estancia. Lo que había oído le decía que los tres hombres eran la única fuerza enemiga que había en la Klinik Mozart.

La ASP se disparó cuatro veces: dos balas destrozaron los pulmones del hombre situado detrás de Kirchtum y las otras dos se incrustaron en la espalda del que manejaba la radio. El tercer hombre giró en redondo con la boca abierta y acercó una mano a la cadera.

-¡Quieto ahí, Quinn! un solo movimiento y te arranco las piernas...¿está claro?

Steve Quinn, el hombre del Servicio en Roma, permaneció inmóvil con la boca curvada en una mueca mientras Bond le quitaba la pistola del bolsillo interior de la chaqueta.

-¿Mister Bond? ¿cómo ha...? -preguntó Kirchtum en un susurro.

-Estás perdido, James. No me importa lo que hagas, estás perdido.

Quinn aún no se había recuperado de la sorpresa, pero lo estaba intentando.

-No del todo -dijo Bond, sonriendo sin triunfalismo-. No del todo, aunque reconozco que me he quedado de piedra al encontrarte aquí. ¿Para quién trabajas realmente, Quinn? ¿para SPECTRA?

-No -contestó Quinn, esbozando una imperceptible sonrisa-. Solo para el KGB. Para el Primer Directorio, naturalmente...durante muchos años. Ni siquiera Tabby lo sabe. Ahora estoy provisionalmente adscrito al Departamento Ocho, tu viejo contrincante el SMERSH. A diferencia de ti, James, yo he sido siempre un hombre de Mozart: prefiero bailar al ritmo de una buena música.

-Pues te aseguro que bailarás -dijo Bond, mirándole con una dura expresión, reflejo de aquellos rasgos de fría crueldad que eran la faceta más oscura de su carácter.





Nobody lives forever (Nadie vive eternamente), John Gardner, 1986.



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Now Playing: Somebody to love - Jefferson Airplane


Saludos Enfermos.


lunes, septiembre 16, 2013

¿A qué le tiras cuando festejas, mexicano?


A ver, vamos a ver si estoy entendiendo. Hagamos un pequeño resumen de cómo son las cosas:


  • El sábado por la noche, un negrote empaló al Canelo Álvarez de la manera más fea posible. Lo humilló, "le dio clases de box que servirán para su crecimiento", dijeron los paleros de la tele desesperados por seguir vendiendo a su idolito de fábrica. Lo desesperó, llevándolo incluso a lanzar golpes bajos y a justificarse de una manera por demás pendeja en la entrevista inmediata a su derrota: "es que no lo pude agarrar", "no, no me lastimó" -y traía un muy buen vergatanazo en el ojo-, "es que ¿sabes? cuando me abrazaba me picaba los ojos" -¿cómo putas le picas el ojo a alguien cuando tienes puesto un guante sobre un vendaje que cubre tus dedos en conjunto, inmovilizándolos?-. Fue lastimero, ridículo y sumamente hilarante ver caer al ahijado boxístico de Televisa desmoronarse frente a toda la runfla de ignorantes que le creyeron.
  • Yéndonos un poquito en retro y sobre el mismo tenor deportivo, la Selección Mexicana está a nada de ser eliminada de toda posibilidad de ir al Mundial el próximo año. Me fascina decir "se los dije", así que...si alguien gusta regodearse junto conmigo y cagarse de risa de los tarados que todavía creen en los Reyes Briagos, éntrenle a este link.

Una vez listadas las pendejadas que -al parecer- le parecen más importantes al mexicano promedio, vámonos sobre lo que realmente debería interesarle (no hay un orden específico, de cualquier modo todo está de la vil verga):

  • Los animales que viven en tu casa podrían pasar de ser compañeros de vida, a artículos de lujo, con el incremento al IVA en alimentos para mascota.
  • Hablando de IVA, ¿qué tal se vienen los aumentos en medicinas y alimentos? cosas tan básicas como atenderse una simple infección de oído o alimentarse adecuadamente también pasará a ser un lujo. Pero no nos preocupemos, mexicanos de clase media y baja; si compramos una bolsita de Krankys, nos llevamos un McFlurry de Mierdonalds gratis. A toda madre, ¿no?
  • Y ya que estamos con los sagrados alimentos...¿qué tal lo que pretende hacer Monsanto con los campos mexicanos, llenándolos de mierda transgénica? por supuesto, la invaluable ayuda de los medios masivos convencionales de comunicación no podía hacerse esperar: chingos de comerciales promocionando a empresas que utilizan transgénicos como materia prima para sus productos y que el mexicano mediocre comprará sin siquiera cuestionar qué carajos se está metiendo en la boca.
  • La violencia es violencia, por donde se le quiera ver. La realidad objetiva del enfrentamiento del viernes entre maestros y policías es: el jodido rompiéndose la madre con el otro jodido, mientras los que tienen la gallina de los huevos de oro se cagan de risa. Divide y vencerás, dice la premisa; nos la han aplicado siempre, y la van a seguir aplicando hasta que a todos nos caiga el veinte de que hacemos puras pendejadas para darles gusto. La cereza en el pastel: los izquierdositos de este país no se conforman con echarle caca a los de derecha y a los de centro; también parecen gustar del ignominioso arte de estarse jalando las medias entre ellos mismos, y así nada más no se puede.

Teniendo en cuenta todo esto, incluso las nimiedades deportivas, me gustaría saber qué chingados tiene la gente en la cabeza, o en qué país cree que vive, o si su cinismo y apatía han llegado a un punto en que ya nada más ríen por lo bajo mientras se dicen así mismos que hay que aceptar las cosas como son, o si son, en mayor o menor medida, artífices y responsables (o por lo menos cómplices) de que México siga hundiéndose en un enorme pozo repleto de cagada caliente y vaporosa. De los acarreados que llegaron en autobuses desde otros estados para echarle porras a Enrique Peña Nieto durante el speech que cada 15 de septiembre pierde más el sentido a cambio de unos pesos y una torta de jamón, lo creo y hasta cierto punto entiendo que el hambre es cabrona. Pero...¿y los demás?

Espero que al rato que anden bien crudos y se den cuenta de que seguimos igual de sumergidos en la mierda, alguien tenga una respuesta objetiva.






Now Watching: Spiderman 2


Saludos Enfermos.


domingo, septiembre 15, 2013

Oferta de trabajo


La habitación estaba amueblada funcionalmente: su mesa plegable, el archivador y las cuatro sillas eran la clase de equipo que se hubiera podido encontrar en cualquier almacén de intendencia de cualquier parte del mundo.

Los muebles reflejaban, al parecer, el carácter de Tamil Rahani. Visto en Montecarlo, a cierta distancia y por breve tiempo, Bond había creído descubrir en él lo que en cualquier otro próspero hombre de negocios: cuidada indumentaria, agudeza, suavidad de modales y confianza en sí mismo. Observado de cerca, la seguridad seguía apreciándose claramente. En cuanto a los suaves modales, se quedaban en la superficie; la impresión dominante era de energía, una energía contenida y canalizada. Recordaba la especie de disciplina personal que caracteriza a todo jefe militar de talla: una especie de sosiego que esconde una decidida e inquebrantable resolución. Rahani respiraba a un tiempo autoridad y segura confianza en sus dotes.

Mientras Simon le acercaba la silla y se procuraba otra para él, Bond echó una rápida ojeada a su alrededor. Las paredes del despacho estaban cubiertas de mapas, gráficos y grandes carteles de aviones, barcos, carros de combate y otros vehículos acorazados vistos de perfil. Había también una serie de organigramas cuyos indicadores verdes, rojos y azules eran la única nota de color apreciable en la espartana estancia.

-¿Es posible que le haya visto en alguna otra parte? -preguntó Bond, cuidando de observar la cortesía militar, pues una aureola de peligroso poder envolvía a Rahani.

El otro rompió a reír, la cabeza echada un poco hacia atrás.

-Es posible que haya visto fotos mías en la prensa, comandante -replicó risueño-. Más tarde podemos tratar ese tema. Ahora preferiría que hablásemos de usted. Nos ha sido recomendado en términos muy elogiosos.

-¿De veras?

Rahani se golpeó los dientes con un lápiz. Era la suya una dentadura perfecta, de piezas blancas y regulares. El bigote que le adornaba el labio estaba pulcramente recortado.

-Permítame que sea totalmente franco, comandante. Nadie sabe si es usted digno de confianza. Lo único que les consta a las principales agencias de espionaje es que, durante mucho tiempo, ha sido usted agente especial de los Servicios Secretos británicos. En fechas recientes dejó usted de pertenecer a ellos. Se rumorea que presentó su dimisión empujado por el despecho -dijo con una especie de carraspeo interrogativo-. Pero también se afirma que un agente del SIS, de la CIA, del Mossad o de la KGB jamás abandona el servicio para operar por su cuenta. ¿Es esa la expresión correcta? ¿operar por su cuenta?

-Es la que emplean los autores del género -respondió Bond, determinado a mantener su actitud de indiferencia.

-Bien -continuó Rahani-, hay muchísima gente interesada en averiguar la verdad. Son varios los servicios secretos que desearían establecer contacto con usted. Y uno de ellos estuvo a punto de hacerlo, pero luego se arredró, pensando que, a la larga, y por más contrariado que pudiera usted sentirse, una vez puesto a prueba terminaría por devolverle su lealtad a quien siempre se la había tenido.

Siguió un silencio, que Bond arrostró con expresión inmutable, hasta que el oficial de mando tomó de nuevo la palabra.

-Una de dos, comandante: o bien es usted un óptimo actor que desempeña un papel siguiendo instrucciones, o es auténtica su postura. Lo que nadie discute son sus extraordinarias dotes profesionales. Y que está usted sin trabajo. De ser ciertos los rumores relacionados con su dimisión, es una pena dejar que continúe inactivo. Mi propósito al traerle aquí es verificar esos rumores y, quizá también, ofrecerle un empleo. ¿Le gustaría trabajar? en el terreno de la información secreta, se entiende...




Role of honour (Misión de honor), John Gardner, 1984.



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Now Watching: Lions at Cardinals


Saludos Enfermos.


14


Hace catorce años que te fuiste, y las cosas siguen igual que el primer día que supe que tu ausencia era permanente. Sigo recordando las cosas que me enseñaste, la frase que me regalaste (si eres chingón, tú solo; y si eres pendejo, también tú solo"). Sigo emocionándome al escuchar ciertas canciones que me hacen, irremediablemente, evocar tu recuerdo.

Ya no visito tu tumba; hace muchos años dejé de creer en ese dios hijo de mil putas que te arrancó de mi lado cuando más te necesitaba. Se me dijo: "es que dios la llamó a su lado", y yo respondí: "¿y ese culero para qué la quiere? ¡a mi me hace más falta!", así que me alejé de toda esa mierda, incluido el ritual de ir a dejarle flores a un pedazo de cemento/mármol/para lo que haya alcanzado el presupuesto. Sin embargo, hice algo mejor que eso.

Durante todos estos años te he llevado siempre en mi memoria, e incluso te has asomado en alguno que otro de mis sueños. Te he regalado un chingo de sonrisas de esas retorcidas que pugnan por no convertirse en un puchero. Te regalo todas esas lágrimas que han salido mientras ando bien pedo y tu recuerdo se asoma desde mi subconsciente para hacerme llorar de nostalgia como pinche niñito a mis casi treinta años. Para ti es también el hombre que soy ahora, aunque seguramente cuestionarías un enorme porcentaje de la ética que me he formado yo mismo (partiendo un poco, claro está, de lo que aprendí contigo).

Para las personas a las que amo, y eso te incluye, hay algo que comencé el día de ayer. Fue sin querer el que coincidiera con un aniversario más de tu partida; tal vez mi subconsciente hizo que lo programara así, tal vez hay alguna razón mágica o sobrenatural o cualquier mierda de esas. El hecho es que, al dirigirme hoy hacia donde debía comenzar lo que dentro de poco mostraré a todas esas personas a las que me refiero, me quedó perfectamente claro que nunca te vas a ir, nunca te fuiste en realidad. A veces, solo es necesaria una mañana fría y nublada combinada con el grado de sensibilidad emocional adecuado, para sentir que renaces un poco en mi.






Now Watching: Real steel


Saludos Enfermos.


miércoles, septiembre 11, 2013

Unicornio




Si los unicornios hubieran existido en la vida real y no en la mitología, probablemente el último de ellos hubiera muerto por la más bella de las causas.

Pese al aura de misterio y chingonería que le rodeaba convirtiéndole en una especie de bad ass mitológico, no era, ni por mucho, diferente a todos los demás seres fantásticos o mortales. Si bien era capaz de madrearse hasta a un rinoceronte gracias a la hercúlea fuerza, fiereza, sagacidad, elusividad e instinto combativo que le caracterizaban, tenía un talón de Aquiles tan elemental que, de no ser porque él mismo se encargaba de ventilarlo a la menor provocación, hubiera pasado desapercibido.

Los problemas para nuestro cuadrúpedo amigo llegaban cuando se cruzaba en su camino alguna de esas siluetas de etéreos y curvos contornos que pululan por ahí inocentemente desplegando sus encantos por el bosque, como no queriendo la cosa. Se tratara de una virtuosa doncella de mirada cautivante, cortesana de incitantes maneras y andares, hada con las alas llenas de seducción y magia, o ninfa con piel del color de la canela y ojos más ardientes que la fragua de Vulcano, al unicornio le resultaba inevitable acercarse y disfrutar de la compañía de la bella en cuestión, mostrando un talante diametralmente opuesto al que de ordinario era característico suyo. Se acercaba dócilmente, paso a paso, haciendo contacto visual con su objetivo, como queriendo encontrar algo. Como si quisiera hallar una chispa de bondad, de ternura, un indicio que le animara a seguir adelante sin temor a ser sorprendido con la guardia baja. Recargaba su cabezota sobre el regazo de ella, cerraba los ojos, se dejaba acariciar la crin, el poderoso cuello, los hombros y espalda que usualmente se encontraban tensos y en momentos como ese se relajaban. El cuerno, mortífera arma, se convertía en un inofensivo juguete entre las manos de la que logró domarlo a base de dulzura.

A sabiendas de esto, no fueron pocos los cazadores que, en pos de hacerse con aquel símbolo de poder al que se le atribuían incluso bondades afrodisíacas, recurrieron al uso de doncellas que, enteradas o no de las pérfidas intenciones que éstos albergaban, accedían a llamar al potro mítico a su lado...y a su perdición. El último de ellos debió ser también el más estúpido, o bien, el más noble, teniendo en cuenta que seguro supo la suerte que corrieron sus compañeros. ¿Hubiera sido otro el destino de la especie, de haber sabido resistir un poco más y no haber permitido que sus impulsos se desbocaran? imposible saberlo; lo que sí es seguro es que, si los unicornios no fueran sólo un producto de la mitología, existieran en la vida real y tuvieran oportunidad de cambiar la historia, seguramente irían sin miedo alguno a meter las cuatro patotas de nuevo mientras canturrean cierta canción después de abrevarse por un rato en un lago de tequila.







Now Playing: I'm bad, I'm nationwide - ZZ Top


Saludos Enfermos.