martes, enero 28, 2014

Exposiciones temporales @Museo Universitario del Chopo


Un par de cuadras hacia adentro desde Insurgentes, en la colonia Santa María la Ribera, se puede ver un edificio con dos llamativas estructuras metálicas en forma de torres góticas. Ese, queridos lectores, es el Museo Universitario del Chopo.




A pesar de lo poco amigable que luce el rumbo, no pude resistirme a andar de pata de perro por ahí y asomarme a conocer el museo, que da la grata sorpresa, de entrada, de ser mucho mas grande de lo que se aprecia inicialmente. Cruzando la recepción, en la planta baja, se encuentra una gran nave que sirvio, hasta hace unas semanas, para albergar un tianguis cultural del cual ya solo alcance a apreciar los remanentes, ademas de unas cuantas piezas de arte desperdigadas por los rincones. Un espacio demasiado grande para tan poco material, pensé, pero terminé tragándome mis palabras cuando visite los pisos superiores y pude apreciar las exposiciones temporales ahí montadas.




La gama de opciones que encuentras en este museo es tan amplia como su superficie; así, en menos de tres horas pasas por la rebeldía punk de Kaos DFctuoso, un pequeño pero sustancioso acervo impreso cortesía de El Toluco montado con la intención de dar al público una probadita de las entrañas de este movimiento -tan sometido a estigmas y prejuicios erróneamente- a través de un fanzine que refleja la posición contestataria y hastiada de la escena en la Ciudad de México. Bajas un piso y sigues en el plano musical, pero ahora, en Sonorama, viajas a través de la evolución de la forma de escuchar música: desde las tornamesas y los vinilos hasta los gadgets portátiles y las memorias MicroSD, tan básicas y necesarias en estos días, pasando por los cassettes y las entrañables (y cómicas, en ocasiones) técnicas para regresar la cinta y volverlos a escuchar (ah, ¡cuántos lápices y bolígrafos pasaron por ahí!).




Dick Verdult y sus Poemas feos para todos te llevan de la pasividad gris e inquietante de una sentencia dejada como no queriendo la cosa sobre un escritorio, a la explosión de colores que encontrarás al cruzar la puerta del armario (como en Narnia, pero encontrando una aventura mucho menos ñoña) y luego, abruptamente, a la oscuridad poblada de elementos sorpresivos e hipnotizantes. Y por último, pero no por ello menos importante, el trabajo de Fernando Palma. Es una exposición artística que hará las delicias de quienes somos fans del arte reciclado, pero también es una estación meteorológica a la que las variaciones de temperatura, presión atmosférica, precipitaciones fluviales, y dirección y velocidad del viento darán vida, ocasionando que más de un visitante se sorprenda al ver a cuatro grandulones con cabeza de radio o a la manada de coyotes que habitan la sala moverse según la energía generada por las variantes antes mencionadas. Además, está padre ver al propio Fernando trabajar sobre sus robots mientras recorres la sala y disfrutas de ellos (me hubiera encantado tener una entrevista con él, pero honestamente lo vi tan entrado en lo suyo que no me atreví a interrumpirle; ya será en otra ocasión).




Todas estas exposiciones están abiertas al público hasta el mes de marzo; pero, si por alguna razón se las llegaran a perder, el Museo Universitario del Chopo siempre está innovando y tiene actividad constante en cuanto a cartelera, además de contar con una sala de teatro y un cinematógrafo. ¡No dejen de visitarlo! como ya comentaba al principio de este artículo, se encuentra en la colonia Santa María la Ribera, en la calle de Dr. Enrique González Martínez, número 10. Está abierto de martes a domingo, de 10:00 a 19:00; vayan tempranito para que puedan disfrutar el recorrido sin prisas, y ya me contarán qué les pareció; por lo pronto, esperen este artículo y las mejores fotos del mismo, en el próximo número de Bindi.




Now Playing: Querida - Maldita Vecindad y los Hijos del 5° Patio


Saludos Enfermos.


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