miércoles, mayo 21, 2014

Paint it orange (o Redescubriendo que hacer buenas obras no ha matado a nadie)


El domingo acompañé a Hilda a una campaña que se organizó en su trabajo para pintar las fachadas de las casas de gente que vive en zonas de bajos recursos. Nos tocó ir a una colonia que no recuerdo cómo se llama en Cerro Gordo, Ecatepec; la idea era preguntar a los vecinos si se animarían a pintar su casa en ese momento y, de ser afirmativa su respuesta, entregarles un bote de pintura (o los que necesitaran, dependiendo del tamaño de la casa) junto con brochas y rodillos para que pudieran talachear a gusto. Ya si te encontrabas con alguien que estuviera solo, entonces le echabas la mano para que no se llevara tanta chinga; si no, con repartir materiales bastaba.

En principio no estábamos haciendo ni madres porque la organización y repartición de tareas, honestamente, dejaba mucho que desear: algunos estaban trabajando y otros no, unos cuantos se hacían pendejos supuestamente cuidando los botes de pinturas, otros más dábamos vueltas viendo por dónde se podía empezar o qué hacía falta (más por iniciativa de Hilda, honestamente; yo ya me visualizaba haciendo de supervisor nada más, jeje) y en esas estábamos cuando llegamos a una casa hecha de tabicón y cemento sin acabado. La coordinadora nos comentó que ahí vivía una sola persona y que era necesario ayudarle. Ni pedo, a darle, pensé mientras nos daban el botezote de pintura anaranjada y algo de sellador.

Salió entonces de la casa un señor de edad avanzada con facha de que acababa de despertarse. Le pedimos unas cuantas cubetas para rebajar el sellador y la pintura, un par de sillas para alcanzar las partes más altas del muro y vámonos recios. Recios a sacarnos de encima la hueva, quiero decir; la sola idea de pintar sobre material altamente poroso al que le tienes que aplicar una carga considerable de pintura en la brocha por cada ladrillo no es algo muy motivador que digamos, pero el panorama cambió cuando vimos salir de nuevo al señor, quien no solamente nos ofreció varias botellas de agua, sino que ya estaba bañado y vestido con jeans y una playera polo inmaculadamente blanca. Se le veía contento e incluso se ofreció a ayudarnos, pero declinamos porque nos había comentado que hacía poco lo habían operado y decidimos que era mucha chinga para él; así que, después de poco más de tres horas, terminamos de pintar todo eso, cansados pero de muy buen humor.




Cuando llegué ahí no estaba de ánimos para absolutamente ni madres. Tenía mucho cansancio mental y físico, estaba desgastado y además, habíamos dormido como tres horas nada más la noche anterior. Aparte, yo nunca he sido precisamente una hermanita de la caridad, así que, en resumen, tenía ganas de que el mundo se fuera al carajo. Sin embargo, ver al señor (quien, paradójicamente, es tocayo de cierto subnormal a quien odio con todo el fuego de mi infierno interior, cosa que me recordó que a veces la vida es cabronamente sarcástica) entusiasmado porque unos completos extraños le estaban haciendo el paro de pintarle la casa fue muy motivante y además, el saber que le estaba ayudando a ella para que no se llevara una chinga tan pesada terminó de convencerme de que fue una buena idea después de todo.

De algún modo, ella se las ingenia para invocar a mi lado humanitario pese a que la mayor parte del tiempo soy un mamón para quien la gran mayoría de las personas valen algo hasta que demuestran de qué están hechas, gracias a que seguido me encuentro a cada huevón mediocre pseudoaspiracionista que termina por asquearme. De alguna manera, la tendencia que ella tiene a ponerse del lado de los débiles, de los desvalidos, de los que no tienen o no pueden, de los menos afortunados, se me contagia por un rato y me pone entusiasta al saber que estoy apoyando hombro con hombro en algo en lo que ella cree. ¿Quién sabe? a lo mejor llega un día en que ya no sea tan voluble y mi buena disposición a ayudar a los demás no sea directamente proporcional a mi estado anímico o a qué tanto la gente demuestre valer la pena. Quizás un día.




Now Playing: Kaw-liga - Johnny & The Hurricanes


Saludos Enfermos.


0 han opinado. ¡Da click y hazlo también!: