martes, junio 17, 2014

El amor es una planta que necesita ser regada diariamente con más amor


Él no es guapo, ni tampoco feo; es un tipo normal que está un tanto pasado de peso, pero hasta ahí. Ella es linda; menudita, curveada, con un ligero excedente en sus carnes. Sin embargo, su cabello teñido de rojo bien cuidado y sus facciones agradables hacen pasar por alto el defecto que bien podría dar al traste con su belleza: su ojo izquierdo casi totalmente cerrado, como (perdonen ustedes por la analogía, pero no tengo otra y es sin ningún afán de ofender) el de Popeye el marino.

Compartían la banca dentro del vagón del Metro, como suelen hacer las parejas. Él miraba hacia el frente, con los brazos cruzados sobre la bolsa de ella, que descansaba en su regazo. Ella lo miraba con su ojo sano lleno de amor, le tomaba las manos al hablarle tiernamente, acariciaba su antebrazo y su cabello, ponía sus manos en el rostro de él para girarlo y darle un beso. Le pidió que la abrazara y él extendió el brazo alrededor de sus hombros, provocando que frotara su cabeza sobre el hombro anhelado como un cachorrito indefenso que ha encontrado quién le proteja...al menos durante los dos minutos que duró el contacto. Después, nada. La misma posición de él mirando al frente con los brazos cruzados sobre el regazo, y ella recargada en su hombro platicándole cosas, pintándose las uñas, mirándole fijamente con gran dulzura antes de decirle "te amo" (fue lo que alcancé a leer en sus labios). Él la miró brevemente, y le dijo "yo también", para después volver su vista al frente por enésima vez mientras ella arrugaba la frente y le dirigía una mirada que quizás quería decir "¿Y eso es todo?"

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Todo eso lo observé estando de pie en el vagón del Metro, a un lado de donde la pareja se sentaba. Empecé con una cierta molestia que fue transformándose en otras cosas conforme transcurrieron los minutos: una oleada de calor que me cruzó la cara, tensión en la mandíbula, un nudo en la garganta. Sentí el impulso de darle un puto zape al güey ese y gritarle "¡Eres una cagada! ¿No te das cuenta de todo lo que ella está haciendo? ¡No la mereces!", y no es porque la chica me gustara para mi o algo por el estilo, sino porque a veces uno necesita verse reflejado a sí mismo en otros para quitarse la venda de los ojos y darse cuenta de las cosas que están mal y por enojo, despecho o el motivo que gusten y manden, hacemos injustamente, hiriendo a personas que amamos anteponiéndoles nuestro estúpido orgullo.

Me vi a mi mismo, en retrospectiva, durante esas ocasiones en que me he mostrado altivo y orgulloso, me he hecho el ofendido (con o sin motivo) ante personas que me quieren y que son importantes para mi agarrando una pinche pose mamona de divo, o simplemente he sido grosero en aras de mi impusividad. La rabia, impotencia y llanto contenido no fueron a causa del imbécil que no sabe apreciar el amor de su chica, sino del hecho de ver ante mi mismo ese egoísmo del que he hecho gala en más de una ocasión. Fue como en la mitología egipcia, cuando Anubis retiraba el corazón del cuerpo del recién fallecido para colocarlo en una balanza y ver qué tan puro o perverso fue éste en vida durante el juicio de Osiris, mostrándolo a su portador original y causándole sentimientos terribles acerca de sí mismo. ¿Cuánto puede llegar a pesar el corazón, en comparación con la pluma de Maat?




Quizás no se profieran ofensas o se realice una mala acción, pero la indiferencia también lastima como un cuchillo helado afrentando a alguien que, aunque bien pudo haber cometido un error, no lo hizo con dolo. Cuando la pareja se fue y después de un muy buen rato de querer salir corriendo de ahí, la lágrima corrió solitaria al final, larga y fluida, dejando a su paso una promesa que no le voy a hacer a nadie porque (como decía mi abuelita y dice mi mamá) las palabras se las lleva el viento, pero que sí puedo consolidar con acciones, gratitud, empatía, comprensión y amor por las personas que son importantes para mi. Después de todo, nadie va a estar ahí para mi eternamente y nada más porque sí. Las personas, como las plantas, nos vamos secando poco a poco si no se nos riega; a unas con agua, a otras con amor.




Now Playing: Blue - R.E.M.


Saludos Enfermos.


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