martes, junio 03, 2014

Siete


Algunos de ustedes, queridos lectores, habrán notado que no había publicado nada desde el Semanario Beatle que abarca del 19 al 25 de mayo (de hecho debo la edición de esta semana que acaba de terminar, jeje), e incluso que El Pensador Mexicano parece haber recibido un baño de cloro, ya que perdió su característico fondo oscuro con fuente blanca para dar paso a una combinación diametralmente opuesta. Todo es parte de los preparativos que estaba llevando a cabo para celebrar que, como no queriendo la cosa, hoy este blog cumple siete años de existencia.



Ha sido genial verlo pasar por un chingo de etapas: partir desde un inicio meramente catártico, pasar por mi lado rojillo-extremo-de-escritorio en el que ya menté madres (y de hecho, sigo encabronándome) por un montón de cosas que mi ética personal me dice que están mal pero que no han encontrado una solución satisfactoria, servirme de paño de lágrimas y terapeuta introspectivo ayudándome a vomitar cosas que se han sentido como una bola de pelos atorada en la garganta, albergar desde siempre mi Beatlemania cuasi-enfermiza; dar a conocer mi forma de escribir y mis fotos, cosa que ha funcionado bien hasta ahora porque gracias a este monstruito mío he ganado oportunidades para colaborar en un par de revistas digitales que empiezan a abrirse paso en la red. Nada mal para alguien que en la vida ha estudiado comunicaciones o alguna cosa de esas, y que escribe casi por mero instinto.

En algunos momentos he tenido ganas de parar aquí y no escribir más, a veces porque las cosas que he querido plasmar en letras han resultado demasiado personales como para ponerlas acá (¡y eso que aquello del exhibicionismo se me da bastante bien!) o porque la chamba se ha puesto muy pesada en ocasiones y lo llegué a dejar abandonado hasta por dos semanas seguiditas. A veces he sentido que no tengo algo interesante que aportar, y en otras tantas me ha dado hueva o, sencillamente, me ha sucedido lo inevitable: la vida allá afuera se pone demasiado atractiva como para no asomar la nariz y ver qué hay de bueno/nuevo en la calle, en la gente.

Sin embargo, como dice el refrán, "el que por su gusto es güey, hasta la coyunta lame". Y no, no es que ya no me guste escribir o lo vea como un martirio; es solo que me cayó el veinte de que a veces necesito parar un poquito (o una semana, o dos) para renovar bríos y luego seguir por tiempo indefinido, quizás hasta que me case y la vida real me absorba a tal grado que no tenga chance ni de venir a abrir esto, o hasta que se caiga Blogger (¡toco madera!), o simplemente cuando llegue el momento de retirarme de todo y dejar este changarro flotando a la deriva en el ciberespacio como si fuera una de esas cápsulas del tiempo a la espera de que alguien la encuentre, lea y piense "¡Caray, este tipo estaba bien loco y pendejo, pero me gusta lo que escribía!".

Pero mientras ese momento llega, aquí sigo. Este año quiero meterle más cosas al changarro, cosas que ya se irán viendo en los próximos días y confío ayudarán a darle más difusión. Por ahora, el cambio de imagen me parece un buen comienzo, y más que eso, la renovada actitud de querer seguir conociendo más bloggeros interesantes y conservando a los que ya he encontrado así como a los lectores que de repente se pasan a comentar por acá o me agregan en las redes sociales para echar buen desmadrito y mejor plática. Entonces, solo queda agradecer a toda la tropa ya antes mencionada, a los que hacen que esto no se quede chiflando en la loma y platicando con su propio eco, y ayudan a que El Pensador Mexicano siga cumpliendo, en mi opinión, bastante bien con su cometido. Tengo toda la intención de que así sea por otros cuantos muchos años más.




Now Playing: Eternally missed - Muse


Saludos Enfermos.


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