miércoles, junio 18, 2014

Whiskey in the jar


Acabo de regresar a casa hace un momento después de disfrutar obligatoriamente un rato de lluvia en mi trayecto del metro más cercano hacia acá (unas cuatro calles). Dejé mi chamarra empapada en el perchero, me serví un vaso con leche bien fría, tomé un pan cubierto con ralladura de coco, abrí mi lap y héme aquí, sentado frente a ella en el escritorio, contándole lo bien que se siente llegar a un lugar en el que puedo estar abrigado, calientito, rodeado de personas a quienes les importo y me importan, y de cosas que me hacen el descanso más ameno en lo que termina de darme sueño.

La sensación de la ropa y el cabello mojados me remitió a los tiempos de la prepa; a una tarde específica, en particular. Yo estudiaba por las mañanas, y aunque nunca he sido demasiado bueno en los deportes de conjunto (eso de trabajar en equipo no se me da muy bien que digamos) gustaba de jugar en la cancha que se me pusiera enfrente: fútbol, basket, incluso si se armaba la cáscara de tochito ahí andaba en el desmadre. Esa mañana entré a un par de clases y pasé el resto del tiempo jugando no recuerdo qué; luego se acabó la diversión y cada quién tuvo que irse a casa, trayecto que me tomaba cerca de media hora utilizando dos microbuses para trasladarme de la avenida Eduardo Molina hacia acá.

Por la tarde cayó un diluvio cabroncísimo, de esos que se cuelan dentro de los tenis y le pegan a uno la ropa al cuerpo. Como en ese entonces tenía más ganas que ahora de disfrutar la lluvia porque era más joven y me importaba un carajo enfermarme, me puse los audífonos, le di play a mi discman (así es chavitos, soy de esos rucos que tuvieron walkman y discman) y tomé la ruta por la que tuviera que caminar más para mojarme a gusto. Para cuando llegué a casa estaba hecho una sopa; me quité los tenis en la entrada, subí a mi recámara chorreando con los audífonos puestos, prendí la luz y comencé a desvestirme sin dejar de escuchar la música. En ese mismo instante, mientras aún escuchaba caer la lluvia y el retumbar de los truenos, sonaba esto:





Por alguna razón que a la fecha desconozco se me quedó grabada para siempre; y pese a no ser una rola original de la banda (si se acuerdan, ya toqué ese tema en este Original/Cover) puedo decir sin ninguna duda que es mi favorita de ellos, empatada con Sad but true. Es por eso que me costó tanto trabajo alejarme de Metallica cuando supe que James Hetfield está en favor de la cacería deportiva, y me dolió sobremanera alejarme de esta rola para siempre. A excepción de esta noche, en que le permito al recuerdo brincarse la cerca de mi ética e inundarme los oídos.




Now Playing: Whiskey in the jar - Metallica


Saludos Enfermos.


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