jueves, julio 31, 2014

El Salto...de la apatía a la información objetiva


Esta semana tuve que viajar en metro un par de días porque todavía tengo un poco de resaca vacacional y me ha estado costando un huevo y la mitad del otro levantarme a buena hora para tomar el camioncito del Circuito Bicentenario. Pero no se equivoquen, hoy no vine a quejarme del servicio tan mierdero del metro. Sí vine a hablar de algo mierdero, pero esto cuenta con la particularidad de, además, resultar bastante triste.

Hay una revista independiente de corte informativo llamada El Salto, que trata asuntos que, por lo menos teóricamente, deberían interesarnos a todos; por ejemplo, su número más reciente aborda las leyes secundarias y la venta de Pemex por parte del gobierno a empresas transnacionales. El lunes una chica abordó el vagón, estaba vendiendo la revista y se auxiliaba con un micrófono de diadema para aventar su speech de venta. Comentaba brevemente las notas contenidas en el número que ofrecía, agregando de modo bastante ameno (a mi parecer) verdades incómodas onda "Esta información no se las van a dar ni Televisa ni Tv Azteca, porque a ellos no les conviene que estemos informados", "Esta revista tiene un valor de recuperación de 10 pesos, lo mismo que un disco pirata de narcocorridos, pero más útil" y cositas por el estilo. Ese día fui el único dentro del vagón que compró la revista. Le hice una seña a la chica para que se acercara a mi lugar, pagué y me sonrió como diciendo "Bueno, por lo menos uno me compró, valió la pena la chamba"; le devolví la sonrisa y le desee buena suerte. Ayer me encontré de nuevo con la chica vendiendo el mismo número...con nulo éxito. No solo nadie compró, sino que ninguno de los pasajeros mostró el menor interés en lo que decía. Cada quién iba en su pedo, los ojos adormilados, la cara de fastidio por tener que ir a trabajar o a estudiar. Ella repitió el mismo discursito del lunes, terminó, y se despidió deseando a todos un bonito día. Nadie la volteó a ver.




Lo triste, patético y desolador del asunto es que el tipo de personas como esas con las que compartí el vagón ayer no puede (¡no debe!) tener un argumento válido para justificar su valemadrismo ante la situación del país, y mucho menos el derecho a quejarse de la misma. No pueden alegar otra cosa que su mero desinterés, su apatía, su mediocridad mental. Es increíble que prefieran ir jugando con el celular, leyendo la mamada esa de 50 sombras de Grey, el TvyNovelas o cualquiera de las nimiedades a las que esta pendeja sociedad está habituada, en lugar de abrir los oídos, los ojos y la mente para recibir información que, como ya mencioné párrafos arriba, nos atañe a todos. Este tipo de personas son los primeros que se quejan cuando el gobierno corrupto abusa del pueblo, pero también son los primeros en poner atención a cualquier pendejada ideada por el poder mediático para distraer a las masas. Debaten en la sala de la casa con su familia acerca de estupideces como el por qué Orlando Bloom se quería madrear a Justin Bieber, en lugar de ponerle aunque sea un pinche ratito al canal del Congreso para enterarse de cómo va todo ese desmadre de la Ley Telecom y la reforma energética, solo por citar un par de ejemplos.

Si entran al enlace del tiro Bloom vs Bieber, notarán que se trata de El Universal, uno de los diarios con más "renombre" en este país (palero del actual gobierno federal, si recuerdan la última campaña electoral en pos de la presidencia) y que, con este tipo de notas, parece el puto TvNotas. ¿Y estos son los medios en que la borregada cree? Si no son notas pendejas como esa, son otras manipuladas, previamente aprobadas y predigeridas para que el lector no tenga que hacer el recabrón esfuerzo de razonar lo que está viendo o leyendo. Con semejante nivel de apatía por parte del ciudadano, no es de sorprender que México esté como está; sin embargo, ¡claro que es algo que podemos revertir! cada quién desde su trinchera, con el esfuerzo que pueda y por mínimo que sea, puede hacer algo para romper el cerco informativo en que nos han tenido durante años. Yo no soy comunicólogo ni periodista, pero trato de compartir información (a mi criterio) importante por aquí, y a través de la fanpage; hablando de fanpages, hay muchas donde el periodismo amateur está cabroncísimo y podemos informarnos de mejor manera que con el puñetas de López Dóriga. Y están medios impresos como El Salto, que merecen la atención de todos los que creemos que para comenzar un cambio en este país, el pueblo necesita dejarse de pendejadas y si no ser culto, por lo menos estar debidamente informado de lo que sucede en su entorno.

Conózcanlos, entren a su página de Facebook, y, si se encuentran a la chica del micrófono o a cualquier persona que la esté vendiendo en el metro , ¡cómprenla! Compártanla con más gente, circulen la información, coméntenla; créanme que serán los diez pesos mejor invertidos de su día.




Now Playing: Mermaid's calling - Seiji Yokoyama


Saludos Enfermos.


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