martes, julio 29, 2014

Entre fallas, sismos e indolentes


Como muchos habrán notado, ayer al mediodía la aplicación SkyAlert soltó una alarma de sismo fuerte que, afortunadamente, resultó ser un error. ¡Y qué bueno! porque, si bien mucha gente nacida antes de los 80's (y algunos nacidos en 1980 dotados de muy buena memoria) tiene cierto nivel de trauma con respecto a los terremotos gracias a lo sucedido en 1985, el desinterés con que muchas personas nos manejamos respecto a alertas y simulacros deja mucho que desear.




Mi celular de trabajo fue el primero en emitir la alarma, al menos en el área de la oficina donde está mi lugar. Tenía puestos los audífonos, escuchando música mientras me hacía bien pendejo como corresponde a los lunes trabajaba arduamente, cuando alcancé a oir el pitido y la voz robóticamente femenina que repitió las palabras "Alerta sísmica" hasta que solita se desactivó. Como era de esperarse, algunos se desconcertaron, otros comenzaron a bromear al respecto -incluso un compañero, sin intención de molestar, me dijo "No te hagas güey, así suena tu WhatsApp"-, y no faltó la brillante persona que dijo algo como: "Ash, qué de mal gusto si es una broma". El que algun@s hagan chistes ante situaciones de este tipo es comprensible, dado que muchas veces somos (me incluyo) propensos a disipar el miedo inicial que nos provocan ciertas situaciones, a través de la risa. Sin embargo, hay mucha diferencia entre un chiste verbal y activar una falsa alarma intencionalmente; me parece sumamente irresponsable pensar siquiera que alguien pudiera ser tan imbécil como para jugar de esa manera con un asunto tan serio. En primera porque quien lo hiciera dentro de una oficina se expondría desde al escarnio público hasta al despido, y en segunda porque nadie tiene derecho a ser tan insensible respecto a algo que puede poner incluso en shock a las personas más vulnerables.

De todo el piso, solo una compañera y yo nos levantamos de nuestros lugares, y ninguno de los dos llegó siquiera a las escaleras. A ella le aterran los temblores, pese a que no vivió lo de 1985 o, si le tocó, seguramente no tiene recuerdos claros de ese fatídico 19 de septiembre dado que no tiene los 30 años cumplidos. Reaccionó de un modo casi irracional, casi totalmente dominada por el miedo, y salió en estampida sin fijarse si empujaba a alguien, si estaba moviéndose adecuadamente, si no iba a sufrir un accidente en su loca huída; sin embargo, al ver que nadie la seguía, se regresó. Yo me levanté en cuanto sonó la primera alarma, dije en voz alta algo como "Creo que sería buena idea largarnos de aquí" y, al ver que nadie se movió, que muchos estaban bromeando al respecto y que incluso, como ya mencioné, hubo hasta quien se indignó, decidí quedarme en mi lugar. Sonó entonces la alarma de mi celular personal (con algún delay, o sea que si ha temblado en serio y no suena primero en el de trabajo igual me cae un pedazo de techo en la cabeza) y, nuevamente, aparecieron los chistositos que ocultaban su miedo tras comentarios relativamente ingeniosos, los escépticos que seguían pensando que yo estaba jugando con mi celular y los que no sabían ni qué pedo. Ya a esas alturas olía a que el temblor no se iba a sentir, así que lo dejé por la paz y regresé a lo que estaba haciendo, con algunas cosas en mente.

Recordé, por ejemplo, que hace no más de un año solíamos tener un cuerpo de voluntarios brigadistas escogidos entre el mismo personal de la oficina, y que fueron capacitados por gente especializada en el tema para poder guiar a todos los demás adecuadamente y a un lugar seguro. ¿Dónde quedaron los brigadistas? sepa la chingada. El hecho es que todos fuimos bastante indolentes al respecto, quizás porque teníamos el presentimiento (a veces esas cosas se sienten y ya) de que no pasaría nada. Sin embargo, es preocupante que nadie tome la iniciativa en situaciones de riesgo, que nadie dijera "Por si sí o por si no, vámonos en orden a la chingada de aquí", o yéndonos a otro extremo, que ni siquiera hubiera un acceso de pánico masivo en que todo mundo saliera hecho la verga. Fue puro y total valemadrismo.

No pasó absolutamente nada, ¡y qué afortunados fuimos! pero no se le puede dejar toda la chamba al azar. No siempre vamos a tener la misma suerte, no siempre podremos tomar las cosas a la ligera, no siempre los graciositos y los escépticos suspirarán mientras lucen una sonrisita de miedo y alivio tras el susto. No siempre podremos aplastar nalga en nuestros asientos y seguir como si nada.




Now Playing: Era of legend - Seiji Yokoyama


Saludos Enfermos.


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