jueves, julio 10, 2014

Pide un deseo


De repente, el hombre sonrió moviendo la cabeza, hizo un gesto a Keawe para que entrrara y se reunió con él en la puerta de la casa.

–Es muy hermosa esta casa mía –dijo el hombre, suspirando amargamente–. ¿No le gustaría ver las habitaciones?

Y así fue como Keawe recorrió con él la casa, desde el sótano hasta el tejado; todo lo que había en ella era perfecto en su estilo y Keawe manifestó gran admiración.

–Esta casa –dijo Keawe– es en verdad muy hermosa, si yo viviera en otra parecida, me pasaría el día riendo. ¿Cómo es posible, entonces, que no haga usted más que suspirar?

–No hay ninguna razón –dijo el hombre– para que no tenga una casa en todo semejante a esta, y aún más hermosa, si así lo desea. Posee usted algún dinero, ¿no es cierto?

–Tengo cincuenta dólares –dijo Keawe–, pero una casa como esta costará más de cincuenta dólares.

El hombre hizo un cálculo.

–Siento que no tenga más –dijo–, porque eso podría causarle problemas en el futuro, pero será suya por cincuenta dólares.

–¿La casa? –preguntó Keawe.

–No, la casa no –replicó el hombre–, la botella. Porque debo decirle que aunque le parezca una persona muy rica y afortunada, todo lo que poseo, y esta casa misma y el jardín, proceden de una botella en la que no cabe mucho más de una pinta. Aquí la tiene usted.

Y abriendo un mueble cerrado con llave, sacó una botella de panza redonda con un cuello muy largo, el cristal era de un color blanco como el de la leche, con cambiantes destellos irisados en su textura. En el interior había algo que se movía confusamente, algo así como una sombra y un fuego.





El diablo en la botella (The bottle imp), Robert Louis Stevenson, 1891



¿Qué clase de proezas puede consumar ese peculiar diablo que vive dentro de la botella? Averígualo descargando el libro de este enlace, y disfruta.




Now Playing: Engine no. 9 - Deftones


Saludos Enfermos.


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