sábado, agosto 09, 2014

Oda a Oaxaca + Cu4tro manos, do2 oficios, una 1conografía


Desde hace un buen rato traigo metida entre ceja y ceja a la cultura oaxaqueña. Ya me encantaba desde mucho tiempo atrás, dado que mi abuelita materna era de allá; de hecho, el recuerdo más antiguo que tengo de mi gusto por todo lo referente a Oaxaca es de una noche que estaba en mi casa, siendo un niño como de cinco años, y vi un comercial que, si no me falla la memoria borrosa por el pasar de los años, era de la Guelaguetza. Recordé a mi abuelita, quien en ese entonces aún vivía pero estaba en su casa, lejos de la mía, y me dieron muchas ganas de estar con ella en ese momento y abrazarla. Obviamente no tenía edad para identificar la melancolía mezclada con alegría que (creo que eso era) me llenó en ese momento, pero fue algo que se me quedó muy grabado.

A tantos años de eso, y después de 14 años de su muerte (y quien sea lector regular de este blog sabrá que la sigo recordando y amando con enorme intensidad), cualquier cosa relativa con el estado de Oaxaca despierta mi interés, dado que, además, en ese tema me declaro ampliamente ignorante. No conozco muchas cosas, ni muchos términos, pueblos, culturas, platillos; sin embargo, cada que me encuentro con algo que venga de allá mi curiosidad se activa automáticamente, y cuando conozco a alguien oriundo de esas tierras me dan ganas de ser su amigo para que me platique sobre todas esas maravillas que no he visto aún.

¡Quiero cambiar un poco eso, aunque me encanta, y ver las cosas por mi mismo! de entrada, dentro de un par de meses estaré viajando a esa maravillosa tierra mezcalera para conocerla, recorrerla y empaparme de ese espíritu de paz y descanso que algunos amigos me han contado se respira en la atmósfera junto con la brisa de sus playas. Será un viaje especial porque lo compartiré con una persona a quien amo mucho (y quien, por cierto, tiene una ascendencia oaxaqueña aún más fuerte que la mía) y ese será el escenario adecuado para festejar mi primer año a su lado; tengo ganas de que vengan muchos más (tanto hablando de años con ella, como de viajes a Oaxaca), de conocer los relieves y las variantes naturales del paisaje, las zonas arqueológicas, la magia de sus pueblos. Con la artesanía no hay tanto pedo, seguido hay exposiciones en el Distrito Federal que me han dejado con un agradable sabor de boca y ganas de conocer más, de tan buenas que son. De hecho, todo ese speech nostálgico que leen párrafos arriba me vino por una exposición que visité hace un par de semanas en el Museo de Arte Popular.




La expo se llama Cu4tro manos, do2 oficios, una 1conografía (así lo escribieron los del museo, cual pubertos emo) y trae para sus visitantes una exquisita colección de trabajos realizados por Pedro Martíneza.k.aCarlomagno, y Jacobo Ángeles, ambos maestros de origen oaxaqueño y expertos cada uno en su área. Las manos de Carlomagno han arrojado increíbles piezas de barro negro desde que hacía figuras de guerreros aztecas, payasos y soldados de la revolución cuando niño, hasta su actualidad como artesano nacional e internacionalmente reconocido. Jacobo es EL especialista si de la talla y pinta de madera se trata, llenando el espacio con bestias coloridas, bellas, de rostros amigables poseedores de ciertos tintes de humanidad en los que, quien los observe, podrá encontrar algún reflejo propio.

Estará disponible hasta el 12 de octubre, así que si tienen un tiempito mañana, ¡vayan! la entrada es gratuita los domingos, así que seguramente saldrán de ahí tan maravillados como yo. Les dejo una probadita para que se antojen:


El resto de las fotos, aquí.





Now Playing: One day at a time - John Lennon


Saludos Enfermos.

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