martes, septiembre 30, 2014

Adiós a DFMente


En abril, un amigo a quien aprecio mucho me invitó a colaborar (y fundar, de hecho) en el colectivo DFMente. El proyecto me entusiasmaba bastante porque ya traía yo la inercia de Bindi y además tener la oportunidad de darme a conocer en más medios, aunque fueran incipientes, me ayudaría a lograr una mayor proyección. También me gustaba mucho la idea de armar algo con amigos míos (a Bindi me invitó otro muy buen compa, pero la diferencia es que ahí hay mucha banda suya con la que he convivido poco, aunque me agradan) y tuve muchas ganas de echarle huevos al proyecto para que creciera e incluso pudiera superar a Bindi dentro de una sana competencia.

Los dos primeros meses fueron de maravilla; éramos cuatro colaboradores, cada uno a cargo de una sección distinta, echándole ganas, generando contenido de calidad y publicando siempre con orden y en los días que nos correspondía. Sin embargo, y sin afán de señalar a nadie, de repente algunos comenzaron a fallar en sus tiempos de entrega o incluso en la calidad de los textos que publicaban, quitando forma a un proyecto que pintaba para algo chingón y que terminó por parecer, al menos hasta hace un par de meses que hice mi último artículo, una plasta de gelatina sin pies ni cabeza. Así de sencillo, la indisciplina se las ingenia para ser la culpable de toda decadencia.

Después de unas semanas de indecisión, terminé por salirme. Quise seguir escribiendo ahí, darle impulso al blog y echarle ganas tratando de motivar a los demás, de atraer más lectores o, por lo menos, de incrementar el tráfico en la fanpage de Facebook (que estuve administrando por un buen rato también). Sin embargo, la verdad es que nunca he sido un tipo muy paciente que digamos y tras ver que nunca se concretó una junta que propuse con todo el equipo para definir lineamientos y funciones de cada quién, decidí que es mejor idea hacerme a un lado.

Me quedo con lo agradable que fue hacerme de un par de lectoras nuevas ahí, quienes después solitas se jalaron para este changarro; con la vez que los del Museo Universitario del Chopo marcaron como favorito y retwittearon el artículo que hice acerca de ellos, o con la ocasión en que el artista autor de un montaje que reseñé se hizo fan de El Pensador Mexicano gracias a este artículo. Ahorita ya ni sé quiénes publican en DFMente, no he entrado a leer desde que dejé de escribir ahí. Sin embargo, les deseo éxito y que el proyecto siga creciendo en medida proporcional a su esfuerzo.




Quien quiera echar un vistazo a lo que yo hacía ahí, en este enlace puede encontrar el historial de mi columna (bautizada por mi mujer muy ad hoc con el concepto de andar de vago -Tepilli significa vagabundo, en nahuatl- por todos lados buscando cosas interesantes para reseñar), Tepilli en el ombligo de la luna. Fue un ciclo realmente corto en comparación con lo que yo tenía en mente, pero vamos, no estuvo nada mal.




Now Playing: The fun machine took a shit and died (live) - Queens of the Stone Age


Saludos Enfermos.


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