jueves, septiembre 11, 2014

En la desidia llevé la penitencia


Es que neta, entre mis pinchemil ocupaciones y mi flojera, dejé pasar un montón de trámites básicos que, a la larga, terminaron por complicarme bastante la existencia durante el último par de semanas. Todo comenzó con la genial idea de cambiar mi tarjeta de nómina porque ya estaba muy puteada. Digamos que ya nada más se mantenía unida en un par de lugares, algo más o menos así:





Entonces fui a Santander y solicité alegremente un cambio de tarjeta. Me dijeron que tenía de dos sopas: pagar 75 pesitos por una reposición inmediata, o esperar de cinco a siete días para recibir el nuevo plástico personalizado con mi nombre y sin ningún costo. Obviamente, elegí la primera opción porque estaba a dos días de la quincena. Me atendió un ejecutivo, quien me dijo que solo necesitaba mi credencial de elector y que solicitara la tarjeta por teléfono ahí mismo, en la sucursal. Al pedirla, la que estaba toda madreada quedaría bloqueada automáticamente, no tuve problema con eso e hice la solicitud. Cuando regresé con el ejecutivo para terminar el trámite éste me pidió la IFE, se la di, checó unos datos...y me dijo que la identificación era inválida por no ser la última que solicité. Le dije que ni madres, que no tenía ningún trámite pendiente y además, con esa misma identificación solicité mi clabe interbancaria un par de semanas antes sin ningún problema. Entonces me dijo que llamara nuevamente a la línea de atención, pidiera el cambio por la tarjeta que tarda de 5 a 7 días para reactivar mi plástico hasta entonces actual, y regresara en el tiempo establecido. En la línea me dijeron que ni madres, que no se podía revertir el bloqueo y que me la pelé, pero que fuera a mi sucursal matriz para ver qué podía hacerse...y allá fui, nada más a que me dijeran que sin IFE no se podía, y que como alternativas necesitaba licencia, pasaporte o cartilla. De esas tres opciones solo tenía la cartilla e inmediatamente pensé "¡Ya chingué!" pero mejor dicho, me chingué porque debía presentarla resellada.

-Rese...qué? -le dije a la chica que me estaba atendiendo.

-Resellada, es que se supone que cada 10 años a partir de que la recibes necesitas ir a resellarla para que sea válida.

-Ay, no mames -eso no lo dije, pero seguro lo pudo leer en mi mirada.

No hubo de otra que levantarme tempranísimo al otro día, no sin antes andar en chinga buscando la cartilla, un acta de nacimiento, llenando una forma que se imprime desde el website de la Secretaría de la Defensa Nacional, y lanzarme en putiza loca a las oficinas (ubicadas a la vuelta del Hipódromo de las Américas, para que se den una idea) antes de ir a trabajar.

Llegué con mis queridísimos amigos los militares, quienes piensan que todo mundo es un pinche sardo como ellos y por tanto, consideran innecesario el uso de las palabras "buenos días". Eso sí, me atendieron rapidísimo (aunque buena parte de eso lo atribuyo a que la sargento que estaba revisando mis papeles me veía como si fuera un pedazo de carne dentro de una vitrina). Muy amigablemente me enseñó a llenar las formas correspondientes, revisó mis documentos y me pidió que volviera 10 días después a recoger mi cartilla con el sellito que me acredita como miembro de la segunda reserva, no sin antes reprenderme suavemente porque no leí en la parte de atrás de la cartilla el párrafo que indica que debo volver por un sello cada 10 años para ir cambiando de reserva. Qué pinche hueva.

Este lunes fui por la jodida cartilla, pasé al banco a recoger la tarjeta de nómina, y diez días después de la quincena pude retirar mi dinero. Por fortuna tenía un poco de plata guardada, pero de no haber sido así hubiera tenido que vivir de la caridad de mis padres, amigos y hasta de mi mujer. Todo por no prevenir, por dejar todo al último, por valerme dos kilos de verga asada que mi IFE no estuviera actualizada (ya que no creo en el mierdero sistema democrático de este país y, por tanto, no voto) y por tener mis documentos hechos un reverendo desmadre. Aprendí la lección y juro que no volveré a dejar pasar así el tiempo; esta semana tramitaré mi nueva IFE (que ahora se llama INE), no me la vayan a hacer de pedo a la hora de abordar el avión el próximo mes que me largo de vacaciones. Y regresando, a revisar mi afiliación en el IMSS y tramitar licencia y pasaporte.

Maldita burocracia, que no deja ser libre a la gente...




Now Playing: Hope of deliverance (live) - Paul McCartney



Saludos Enfermos.


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